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¡MUJER, ES HORA DE DESPERTAR!
#1
Por: Orfilia Miranda Londoño

Con todo respeto por muchas mujeres buenas, virtuosas, amantes, fieles, entregadas, abnegadas y trabajadoras. Buenas madres y al mismo tiempo jefes de hogar…
Con todo respeto también por los hombres buenos, EDUCADOS, respetuosos, nobles y considerados con las mujeres, buenos padres y buenos esposos que todavía son muchos, me consta...

Permítanme hacer las siguientes consideraciones a las mujeres:
 
Antes de luchar y reclamar igualdades y derechos, la mujer debe de ubicarse y luchar por recuperar su dignidad de mujer y como persona; pues permitió que la convirtieran en mercadería barata y que exhiban su cuerpo desnuda como objeto sexual, en vallas, revistas, periódicos, buses y cuanto anuncio publicitario de venta de cualquier cosa.
 
¿Qué tiene que ver una mujer desnuda con una hamburguesa o una llanta de tractor?
O, ¿qué tiene que ver una mujer desnuda con un taller de mecánica, un lavadero y engrase de carros, o venta de aceite?
 
La MUJER no es un vulgar “sebo” para atraer hombres a un negocio.
La MUJER no es mercancía, no se vende, no se compra, no es propiedad de nadie; es libre así como el hombre.
 
La mujer no se ha dado su valor, ha cedido a los pedidos y caprichos de los hombres que la han esclavizado y "cosificado".
La mujer ha permitido que jueguen con ella y con sus sentimientos; ha permitido que la usen en la industria de la pornografía.
 
La mujer ha permitido que le impongan las modas más grotescas, incómodas, horripilantes y vulgares en aras de que los hombres las vean bellas, atractivas y codiciables. Mire a ver si un hombre aguanta unos tacones de 15 cm todo un día en la oficina o sin camisa con un frío bien horrible… ¡claro que no!
 
Las mujeres han permitido que los hombres les exijan hacerse cirugías riesgosas, dolorosas y costosas bajo la amenaza de dejarlas.
 
La mujer se volvió asesina de sus propios hijos en sus propias entrañas, para no perder a un hombre que en su machismo, le dejó a ella sola la responsabilidad de la planificación, cuando el goce es de los dos.
 
Muchas mujeres se han vuelto obesas, hipertensas, o se llenaron de varices por los anticonceptivos, porque el compañero se rehúsa a usar algún método. Y después la humilla  y la desprecia por “gorda y fea, no se cuida.”
¡Y no le diga que está embarazada!... “Esa es culpa suya, usted es la que se embaraza.” Y si no, la abandona... lo que le sigue de allí en adelante, ¡ni lo piense!
 
La mujer en aras de una igualdad de género mal enfocada, perdió su estilo, su finura, su feminidad, y cayó en la misma vulgaridad, arrogancia y despotismo de los hombres que la han MALTRATADO. Sólo vean las fachas, el vocabulario vulgar y las  pancartas que usan en las manifestaciones públicas feministas.
 
La mujer, en aras de esa igualdad, también está dejando a sus hijos abandonados, se volvió infiel, adúltera y promiscua. Su corazón se ha endurecido y muchas otras, son frías y calculadoras.
En conclusión: La mujer, buscando la liberación, ha caído en más esclavitud, sufrimiento y soledad. Más cargas físicas, morales y sociales han caído sobre ellas.
Lo más LAMENTABLE: al querer igualar al hombre, ciertos delitos que eran cometidos por los varones, ahora también son de autoría femenina.
 
En su afán de igualdad, han caído también en los vicios de las drogas y alcohol, hurtos, asesinatos y prisión. Y con ellas mismas, muchas mujeres han arrastrado también a sus niños, involucrándolos en una situación de la que no son responsables sino sus víctimas; Y peor aún, muchos han nacido en las cárceles y han estado presos siendo inocentes.
 
Lo que no hemos entendido bien hasta ahora, es que la mujer sí ha logrado la igualdad con el hombre pero en todo lo malo que él ha hecho y que la mujer le ha reprochado y condenado siempre.  ¡¡No, mis amadas mujeres, así no es!!
 
Pero si estamos hablando de la igualdad en educación, en oportunidades, en respeto mutuo al formar sociedades de convivencia familiar o de negocios etc. en que la mujer no tenga que desnudarse ni usar el sexo ni la belleza como atractivo para ser tenida en cuenta, entonces sí estaremos hablando de igualdad de personas.
 
Cuando yo vea a la mujer verdaderamente libre de pensamiento, libre en sus actos, en sus convicciones, levantada en dignidad y respeto por ella misma y los demás; siendo ella misma, una mujer de carácter firme pero que sabe aceptar las diferencias de cuerpo, alma y espíritu, así como emocionales que existen entre el hombre y la mujer, entonces sí creo en esa liberación femenina o LIBERTAD de la mujer.
 
Resumámoslo así: SOMOS IGUALES PERO DIFERENTES.
 
Pero hay un solo problema que talvez a usted no le va a gustar:
Y es que LA PLENA y PERFECTA RESTAURACIÓN y LIBERTAD de la MUJER SÓLO SE DA EN CRISTO nuestro Salvador y ya nadie tiene que vernos inferiores y caídas, sino restauradas, levantadas, dignificadas hondeando bandera de libertad y amor.  
 
Orfilia Miranda Londoño

(http://siguiendolasanadoctrina.blogspot.com.ar)  
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