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150º Aniversario de la Gesta Galesa en el Valle del Chubut
#1
Hoy, 28 de julio de 2015, se cumplen 150 años del desembarco en las costas del Golfo Nuevo, en la actual Provincia del Chubut, Argentina, de los 153 galeses que iniciaron la gesta de la colonización galesa en estas tierras.
 
Para nosotros los cristianos no se trata de recordar sólo una efeméride más, sino de resaltar lo que significó para aquellos pioneros la fe evangélica que profesaba la mayoría de ellos.

En su Gales natal, situado al oeste de la isla de Gran Bretaña, no podían practicar libremente su fe ni hablar su lengua. Tampoco podían ejercer sus derechos políticos desde que el Rey de Inglaterra, Eduardo I, invadiera ese país y limitara sus libertades.  


Las difíciles condiciones económicas, el fracaso reiterado de sus cosechas y la creciente presión tributaria del gobierno inglés los empujaba a la pobreza, y decidieron buscar nuevas tierras donde pudieran vivir y prosperar en libertad y, fundamentalmente,  profesar libremente su fe cristiana.


Las 153 personas, entre las cuales había familias, incluyendo mujeres y niños, se embarcaron en la goleta “Mimosa” y emprendieron una  difícil navegación de dos meses de duración.

No menos difíciles fueron los primeros tiempos en la nueva  tierra. Desde Golfo Nuevo se trasladaron hacia el sur hasta las márgenes del  Río Chubut, en cuyo valle inferior se establecieron en esa primera etapa. Posteriormente fueron hacia el oeste y colonizaron el Valle "16 de Octubre", al pie de la cordillera de los Andes, en el que hoy prospera la ciudad de Trevelin. 


Los galeses cultivaron el mejor trigo, tanto en el desierto como en las verdes praderas de la cordillera. En la famosa
"Exposición Internacional de Paris", en 1889, la Argentina, con trigo de la colonia galesa, obtuvo la medalla de oro al mejor trigo del mundo. Años más tarde ocurrió lo mismo en la “Exposición Internacional de Chicago”, lo que demuestra que los galeses, sostenidos por su fe cristiana, pudieron dominar sin claudicaciones las duras condiciones de la Patagonia, a pesar de circunstancias climáticas que en varias ocasiones les hicieron perder sus cosechas.  

Debemos destacar que estos colonos mostraron su mejor conducta cristiana al establecer y mantener relaciones amistosas con las tribus tehuelches que poblaban la región. Los indígenas les proveían carne de guanaco, mientras que los galeses les proveían el pan.  Pese a las limitaciones del idioma, ambos pueblos lograron entenderse y, con el tiempo, algunos indígenas aprendieron a hablar en galés, y viceversa. Hasta hoy los descendientes de unos y otros mantienen su amistad, y anualmente realizan competencias alusivas a aquellos tiermpos. 

Por el contrario, los que pretendieron conquistar antes estas tierras (españoles católicos) aún con la excusa de “evangelizar” a los “salvajes”, cometieron los peores atropellos criminales con el objeto de apropiarse de sus tierras y posesiones. 

Claro que tuvieron que abandonar el intento de establecer colonias, porque resultaron en un completo fracaso, mientras que las ciudades importantes del Chubut se establecieron a causa de la expansión pacífica e incansable trabajo de la colonia galesa y sus nobles cristianos.

Muchos de los descendientes galeses hoy han abandonado la fe de sus padres y abuelos, pero 18 capillas construidas en su tiempo en el Valle del Chubut son testimonio del lugar que Dios ocupó en el corazón de los primitivos colonos. Con todo, esas capillas no están cerradas, y el Evangelio se sigue predicando allí.

Expresamos nuestro humilde pero sentido recuerdo por los cristianos que dejaron la huella de su fe en la colonización de esta provincia argentina, aunque lamentando que muchos distraídos“festejen” este 150º Aniversario sin siquiera acordarse de Dios.     

“Porque Yo derramaré aguas sobre el sequedal,  y ríos sobre la tierra árida…”
  (Isa 44:3)    
  
En nuestra iglesia local, por la gracia de Dios, se congregan igualmente descendientes de ambas comunidades,  guardando la unidad del Espíritu y trabajando juntos para la gloria del Señor.

Un saludo fraternal para todos! 

Heriberto
Responder
#2
Emocionante historia, como todas las relacionadas a sa época en donde Dios avivó a su Iglesia a pesar de las persecuciones.
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