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saludos
#1
Saludos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Mi nombre es Pastor Jorge González, natural de Cuba y casado con una boricua, Marlyn, por 35 años. Tenemos 1 hijo y 2 hijas adultos que no han figurado cómo hacernos abuelos.

Mi testimonio:

Durante mi juventud y primeros años de adulto fui agnóstico, no llegué a ser ateo, pero dudaba mucho de que existiera un Dios. Cuando me casé y tuvimos hijos mi esposa quiso que conocieran de Dios. Comenzamos a ir a una iglesia católica cercana pero uno salía como entraba, vacío.  Un día en un mercado conocimos a una familia que nos invitó a su iglesia.  Fuimos y nos gustó porque la gente te saludaba y se mostraba interesada en ti. Pero pronto todo ello perdió el atractivo para mí y por los próximos 3 años visitaba la iglesia esporádicamente.

Mi esposa conoció a Cristo y un día mi hija de 3 años me dijo un domingo en la mañana: "Papi, vamos a la iglesia" Yo: "no hija, vete con tu mamá". Ella. "Papi, si tú no vas, yo no voy".  Está de más decir que me levanté y unos meses después el Espíritu Santo me dio la convicción de que necesitaba a Cristo. Me arrepentí de mis pecados, recibí Su regalo gratuito de salvación y nací de nuevo.

Pero mi naturaleza auto-suficiente y segura no me permitía rendirme completamente a Cristo.  El octubre de 1994 los médicos encontraron que tenía cáncer en el hueso de mi pierna derecha.  Me mandaron a Walter Reed Army Medical Center (yo era soldado) y allí el Dr. Temple me dijo que iba a perder mi pierna.  Pero Dios tenía un plan diferente y 3 días después, al disponerse la operación para sacar el tumor (que había sido certificado por medio de una biopsia) encontraron que había desaparecido completamente. ¡Gloria a Dios! El Dr Temple me dijo: Sargento González, no sé lo que pasó, pero no hay tumor.  Mi respuesta fue: Dios me sanó. El dijo, es bueno que usted tenga fe.  Ni aún frente a un milagro la mente calculadora y fría del inconverso quiere reconocer el poder de Dios.

Agradecido con el Señor comencé a servir en la iglesia, pero siempre quedaba esa raíz de auto-suficiencia y poco a poco dependía menos de Dios y más en mí.  El octubre del 2000, mientras atendía una escuela militar y en una iglesia compuesta completamente de mexicanos, el Señor claramente me llamó al ministerio, pero yo me negué a ese llamado; las excusas: no estoy preparado, no sé cómo hacerlo, después Señor yo aún estoy en el ejército y simplemente 'manda a otro'.

Estuve en esa negación por 4 años cuando en Noviembre del 2004 me diagnosticaron cáncer en el riñón izquierdo. Esta vez no fui sanado milagrosamente, y por medio de ello y el fuego que pasé, rendí mi vida completamente a Cristo, fui sanado y consagré me vida a servirle, lo que hago hasta el día de hoy.

¿Qué he aprendido por medio de todo ello? Mucho. 1. Ya no soy yo el que guía mi vida, sino Cristo que vive en mí.  2. Jamás quiero volver a estar en desobediencia. 3.Y el Espíritu Santo me ha guiado a ser bendición a muchos, aunque nunca hemos sido una congregación grande, pero todo ha sido para la gloria de Cristo. 4. ¿Por qué fui tan necio y me perdí la bendición de servir a Cristo mucho antes¿ 5. Todo, absolutamente todo, obra para bien en aquellos que aman a Dios.

Hermanos y hermanas, espero que mi testimonio haya sido de bendición.
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#2
¡Vaya que sí, Hno!

Dios lo bendiga.

Bienvenido.
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#3
Gracias, estimado hermano, por compartir tu testimonio.

Te damos una cordial bienvenida, y esperamos que sigas participando para nuestra mutua edificación.

Que el Señor siga bendiciendo tu vida y la de los tuyos, cumpliendo Sus propósitos en cada uno de ustedes.  

Un saludo fraternal 

Heriberto   
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#4
bastante hermano todos ah veces pasamos por una jaladita de oreja cuando el señor nos llama y no acudimos asu llamado.. pero de ello uno aprende bendiciones hermano y bienvenido
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