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TODO LO PUEDO EN CRISTO
#1
Filipenses 4:13 : “Todo lo puedo en CRISTO que me fortalece”:

Este versículo ha sido malinterpretado por muchos creyentes. Incluso nos lo recetamos unos a otros, cuando enfrentamos situaciones que no podemos resolver o manejar.

Cuando un creyente se enfrenta a una grave enfermedad, le recetamos este versículo. Cuando un creyente cuadripléjico yace en una cama o silla de ruedas, le recetamos este versículo. Cuando se enfrenta a una meta más allá de sus posibilidades, le recetamos este versículo.

No obstante, este pasaje no se refiere a que somos super hombres y que por medio de CRISTO podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos.

No significa que no haya ningún imposible para nosotros. Lógicamente para DIOS todo es posible, y si estamos dentro de su voluntad ÉL puede realizar cualquier milagro. Pero dependería de la voluntad de DIOS, no de la nuestra.

Analizando el contexto, nos damos cuenta que el versículo se refiere, a que con CRISTO podemos enfrentar y sobrellevar, cualquier tribulación o circunstancia adversa en nuestra vida. Que ÉL nos dará las fuerzas requeridas para salir adelante, emocional y espiritualmente, ante las vicisitudes de la vida. Que no nos quedaremos postrados. Que si hemos caído ÉL nos levanta. Básicamente, que podremos tener paz en medio de la tormenta. Que podríamos incluso estar derribados: en una cama, emocionalmente, pero nunca estaremos destruidos porque “todo lo puedo sobrellevar en CRISTO que me da las fuerzas para hacerlo”.

No se deje vencer por las circunstancias que debamos enfrentar. Clame a JESÚS y tendrá la victoria por medio de ÉL, podrá tener “paz en la tormenta”.

Que DIOS los bendiga.


TESTIMONIO

TODO SE TRATA DE OBEDIENCIA

Hace poco una joven en una iglesia suburbana de Washington demostró esta verdad.

Nadie se sorprendió cuando Patti Awan se puso de pie durante el tiempo de alabanza informal en el servicio del domingo por la tarde. Una joven maestra de escuela dominical con un aire de tranquila madurez, hacía pocos meses había dado a luz a un saludable niño, primer hijo para ella y su esposo, Javy. La congregación se acomodó para escuchar un informe del progreso del bebé y el agradecimiento de sus padres. Lo que siguió los tomó a todos por sorpresa.

Agarrándose del podium que estaba ante ella, Patti comenzó: “Esta semana hace cuatro años que una joven se sentó llorando en el suelo de un apartamento de Nueva Jersey, desesperada por la noticia de un resultado de laboratorio: soltera y sola, acababa de enterarse de que estaba embarazada”.

La congregación hizo un silencio total; la voz entrecortada por los sollozos de Patti indicaba bien quién había sido aquella joven.

“En aquel tiempo me consideraba cristiana, prosiguió. Pero había conocido a CRISTO mientras usaba drogas. Después de que lo conocí, supe que deseaba entregarme a ÉL, pero no podía abandonar mis viejos amigos ni mis antiguos hábitos. Así que flotaba entre dos mundos: en uno todavía fumaba drogas cada día y me acostaba con el hombre que vivía en el apartamento debajo del mío; en el otro, iba a la iglesia, testificaba a otros y trabajaba con el grupo juvenil de la iglesia.

“Pero el embarazo desgarró la hipocresía de mi doble vida. Yo había querido arreglarme con DIOS, pero seguía resbalando hacia atrás. Ahora no podía vivir una vida cristiana agradable y limpia como toda aquella gente de la iglesia.

“Sentí que la única respuesta era borrar el pizarrón. Me haría un aborto; nadie en la iglesia lo sabría nunca.

“La clínica fijó una fecha para el aborto. Yo estaba aterrada, pero mi amante era muy firme. Mi hermana estaba furiosa conmigo por ser tan estúpida de quedar embarazada. Finalmente, desesperada, le escribí a mis padres. Ellos eran católicos firmes y sabía que me respaldarían si yo decidía tener al bebé. Mi madre me llamó y me dijo: Si no te haces un aborto no quiero verte durante el embarazo. Tu vida quedará arruinada y te lo mereces.

“Yo siempre había dependido de otras personas, pero sabía que esa era una decisión que tenía que tomar yo sola. Una noche estaba mirando hacia fuera por la ventana de mi dormitorio cuando pensé con claridad por primera vez en semanas. Comprendí o iba a creer en este cristianismo o no iba a creer. Y si yo creía en CRISTO no podía hacer aquello. DIOS es real, pensé, aunque yo nunca haya vivido como si lo fuera.

“Esta decisión marcó un hito de donde no podía volverme atrás. Puse mi fe en el DIOS de la Biblia , no en el DIOS que yo me había hecho en mi mente. Todavía estaba en las condiciones que yo no quería estar: embarazada, sola, abandonada por la familia y rechazada por el que había amado. Pero por primera vez en mi vida sentía verdadera paz, porque sabía que por primera vez había sido obediente.

“Cuando fui a donde una obstetra y le conté mi decisión de tener el bebé y el por qué había tomado esa decisión, no quiso cobrarme por el cuidado prenatal y el parto. Confesé mi doble vida a la iglesia y mediante el respaldo de los cristianos fui capaz de mudarme lejos de mis antiguos amigos a un apartamento propio. Comencé a asistir a una agencia de consejería cristiana y sentí que DIOS me guiaba a dar mi bebé en adopción.

“Tuve una preciosa bebita y le puse por nombre Sara. Fue adoptada por una pareja cristiana sin hijos, y todos sentimos la mano de DIOS en la decisión.

“Y es por eso que doy gracias a DIOS en esta tarde. Yo pensé en lo profundo de mi desesperación que mi vida estaba arruinada, pero supe que al menos tenía que ser obediente al asumir la responsabilidad de mi pecado. Pero hoy, debido a esa misma desesperación y obediencia, tengo lo que jamás pensé que tendría: un esposo devoto y ahora un bebé mío. Pero lo que más importa de todo es que tengo lo que antes estaba buscando tan desesperadamente: paz con DIOS”.

La santidad es obedecer a DIOS.

Que DIOS les bendiga

JORGE SEG.

(Tomado de la lista de correo de "Siguiendo Sus Pisadas")
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