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Divorcio antes de conocer al Señor
#1
Hermano quisiera hacerle una pregunta, que hay de los hombres y mujeres que divorciados conocieron al Señor?, ellos estan obligados de alguna manera con sus parejas anteriores o pueden encontrar una nueva pareja?, que dice la Biblia al respecto. Gracias por su respuesta y reciba bendiciones.
#2
Estimada hermana Daniela:
Realmente lo que plantea es un tema controvertido. En muchos círculos cristianos se ha optado por consentir el matrimonio de divorciados en las condiciones que Ud. describe o, a veces, hasta en cualquier caso, aduciendo que la proporción de divorcios es tan alta, que la mejor solución a esa "epidemia" es el recasamiento.
Por otra parte, hay quienes argumentan que, en los países donde las leyes aprueban el divorcio y el nuevo casamiento, la iglesia no puede dejar de legitimar la nueva unión de los divorciados, so pena de vulnerar el marco legal que consagra ese vínculo.
Pero, más allá de esas razones "prácticas", creo que sería importante preocuparnos mejor por consultar la voluntad de Dios. Y aunque, como escribí antes, no pretendo atar cargas en quienes no han alcanzado el ideal de Dios o están en alguna situación irregular, por mi parte considero que cada uno es responsable ante Dios por su pacto matrimonial, lo haya hecho como creyente o como incrédulo. Sin embargo, existen múltiples situaciones particulares que cada iglesia deberá evaluar en la presencia del Señor, y no creo que sea de utilidad ocuparnos ahora de casos hipotéticos. Empero, en principio, no podemos ignorar que Dios aborrece el divorcio, por lo que deberíamos aleccionar a quienes desean casarse, especialmente a los jóvenes, frecuentemente inmaduros, sobre las serias responsabilidades que les cabrán en su vida matrimonial, y que delante de Dios el casamiento no es cosa ligera, ni "para probar", y menos aún la disolución del vínculo.
#3
La mayor parte de nuestras respuestas están basadas más en lo que nuestro corazón nos dicte que en lo que Dios dice en su palabra. Pero Dios nos advierte de hacerlo así:

Jer 17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Jer 17:10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Con la caida del hombre en el huerto del Edén, la semejanza que Dios nos dió con Él, es nuestro corazón; pero después de la caida, éste se distorcionó siendo contaminado por el pecado y es por ello indispensable atender con sumo cuidado lo que Dios dice en su palabra, he aquí la vital importancia de confiar en Dios y no en nuestro corazón, que aunque por fe transformado, es inmaduro en lo espiritual.

Jer 17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Jer 17:8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

La palabra de Dios nos nutre y nos hace crecer.

Con este principio y en caso concreto del divorcio, éste es tremendamente repudiado por Dios, tremendamente por lo que este ocasiona en las personas que lo sufren; pero Él, ama al pecador.

En casos muy específicos, Dios permite la separación, pero nunca el recasamiento con otras parejas.

¿Sabe por qué Dios abomiona tanto la idolatría? Porque se hacen ideas falsas de Dios y la vanidad y el orgullo humano antepone las ideas nacidas del corazón corrompido por el pecado en busca de justificar su propia conducta. Pero así también con nuestras parejas, nos casamos con el ideal que creemos que es nuestra pareja, nos casamos con el ídolo que hemos formado en nuestro corazón caído y cuando lo comparamos con la verdadera persona, lo rechazamos y nos sentimos engañados. El Señor Jesucristo sabe bastante de esto, pues mi Señor lo ha sufrido por bastante tiempo y en bastantes personas.

Los religiosos que vivieron en la época de Jesús, esperaban un Mesías con un gran poder económico, militar y religioso. Por ello no pudieron aceptar el Mesías humilde, amoroso, misericordioso e irreverente con sus parámetros malinterpretados y retorcidos de la verdad revelada por Dios. El divorcio surge de esta misma postura del corazón caído.

El señor sigue recibiendo rechazo, cuando lo que dice, no es atendido. Es difícil que nuestro sentimientos acompáñen lo que dice el Señor, pero cuando anteponemos su señorío, el cambia nuestro sentir.

La gloria sea a su santo nombre por todos los siglos.

En el amor de Cristo reciban el mío y que Él nos ayude a ser sencibles a la dirección de su Santo Espíritu en su palabra.

Caminito
(Gálatas 2:20)
#4
Quisiera completar mi comentario, mencionando las cosas por las cuales Dios permite, de acuerdo a su palabra, que un matrimonio se separe.

Mat 19:3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?
Mat 19:4 El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,
Mat 19:5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?
Mat 19:6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
Mat 19:7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?
Mat 19:8 El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.
Mat 19:9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

Se debe ver entonces que el Señor menciona que en el matrimonio, ya no son dos, sino uno solo y esto implica necesariamente que el vínculo matrimonial es indisoluble, es decir, no hay manera, ante Dios de disolverlo jamás.

Si aun el hombre lo quiere separar, las consecuencias de querer partir algo que es “uno” tiene como consecuencias la rasgadura de las personas que están unidas por Dios. Si tomásemos dos pedazos de papel y los uniésemos con pegamento y los quisiésemos después separar, veremos que irremediablemente las partes sufren graves rasgaduras y ya no pueden ser nuevamente dos distintos, pues ni siquiera pueden volver a ser uno.

Dios, desde el principio estableció que el matrimonio fuese entre hombre y mujer para fusionarse en uno solo por medio de un pacto sagrado ante Dios, el cual sella con su bendición, pues Él es quien en su propósito eterno los ha unido y es testigo de esa unión.

En la sociedad judía, solamente al varón le era permitido repudiar a su mujer por la causa que quisiese, pero nunca fue el propósito de Dios ese. El quiso que el vínculo matrimonial fuese indisoluble, como ya lo hemos visto.

Cuando el Señor dice: “Por la dureza de su corazón…”, hace referencia muy clara a la falta del Espíritu Santo, el cual es la promesa establecida para que el corazón de su pueblo, fuese cambiado por uno de carne.

Eze 11:19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,
Eze 11:20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.

¿Cuál es la manera de obtener el corazón nuevo y el Espíritu de Dios? Cuando uno recibe a Cristo.

Eph 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

Dios no nos ha dejado solos, contamos con su mismo Espíritu y el nuevo corazón de los hijos de Dios para obedecer a Dios por amor y por nueva capacidad.

Para todo creyente en Cristo, le es prohibido el divorcio, bajo cualquier circunstancia.

En el versículo 9 de Mateo 19, el Señor habla de una condicionante de separación y la llama “fornicación”.

Y debemos entonces definir ¿Qué es fornicación?

Fornicación es ayuntamiento o cúpula carnal fuera del matrimonio. Pero el casado está casado bajo el vínculo del matrimonio, por lo que si tuviese relaciones con otra pareja distinta de su pareja, ya no es fornicación, sino adulterio.

Para todos aquello que piensan que la infidelidad es una condicionante contemplada en la declaración del Señor, para permitir el divorcio, esto le será revelador, pues el Señor habla de fornicación, no de adulterio; así que ni por adulterio está permitido el divorcio de acuerdo a lo que el Señor nos enseña.

Entonces ¿A qué se refiere el Señor? ¿Cuándo es fornicario el casado? Cuando se casa con una hija, o pariente consanguíneo en primer grado. El Señor llama a esto “fornicación”, porque ni siquiera lo reconoce como matrimonio y es solamente en este caso, que matrimonio legal, está no solamente permitido para Dios, sino que insta a hacerlo.

Solamente la muerte puede separar a la pareja cristiana y solamente en este caso, el sobreviviente puede volverse a casar.

1Ti 5:14 Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia.

Dios los bendiga.

Caminito
(Gálatas 2:20).
#5
Sin pretender ofender a nuestro hermano Caminito; les cuento que la primera acepción que tiene esta palabra "fornicación" (porneia en griego) involucra la inmoralidad sexual.
Es llamativo que los padres de la iglesia (se les llama asi a los hermanos que enseñaron durante los primeros tres siglos y que habían recibido enseñanza directa d elos apóstoles o sus discípulos) considerasen al adulterio como una de las causas de divorcio, comprendido dentro de la misma palabra fornicación.
Solo quiero añadir este comentario, no a los efectos de boicotear lo que se ha dicho antes, sino para que no dogmaticemos sobre un tema muy controversial; y en el que creo que el Señor no se explayó para que nosotros podamos obedecerle sin caer en legalismos anacrónicos.
insisto, apoyo definitivamente que el divorcio para un creyente está terminantemente prohibido (mejor dicho, el recasamiento); pero en el caso de gente que viene en ese estado; o que lo padece involuntariamente, acuerdo con heriberto que hay que considerar particularmente cada caso; y actuar de una manera tal que no vaya en destrucción de la persona, de la familia o de la iglesia local
#6
Respeto su persona, pero su punto de vista no lo comparto, bástese saber que Dios ve al pueblo de Israel como su esposa y no la ha desechado a pesar de su adulterio idolátrico, son los parámetros de Dios los que rigen la moralidad, no los humanos.

Dios los bendiga.

Caminito
Gálatas 2:20
#7
Déjenme agregar una interpretación desde otro ángulo. sin procurar ser dogmático en el asunto, ni pretender tener la última palabra.

Creo que es difícil justificar el divorcio con el pasaje de Mateo 5:32 “Mas yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio”. Con este texto algunos llegan a la conclusión de que “la parte inocente” puede casarse otra vez. Pero al leer el texto anterior (vs.31) comprendemos que el divorcio de que se trata allí está en contexto con “lo que fue dicho” y eso se refiere a los preceptos de la ley de Moisés sobre el tema, que encontramos desarrollado en Deuteronomio 24:1-2 “Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre” Lo de haber hallado “cosa indecente”, en este pasaje, creo que está en línea con “por causa de fornicación” en el relato de Mateo.
La interpretación que veo es que si un hombre al momento de unirse en matrimonio, comprobaba, sin haberlo sabido previamente, que la mujer que estaba tomando por esposa no era pura, (virgen) tenía el derecho de repudiarla y divorciarse de ella, anulando el matrimonio. Sólo en ese caso podían volver a casarse con otra persona (ambos) sin cometer adulterio. La frase “...por causa de fornicación” tiene que ver específicamente con una relación ilícita anterior de una mujer soltera, descubierta al momento de casarse por el hombre que se desposaba con ella. Sólo por ese motivo la mujer podía ser repudiada (al momento de consumar el matrimonio) si quien se casaba con ella lo hacía ignorando la situación.
Evidentemente hoy sería difícil aplicar esa ley, al menos en occidente, pues ningún Estado la consentiría.
Pero recordemos que aquella sociedad judía se manejaba por los estrictos códigos de honor contenidos en la ley de Dios, y se daba por sentado que los hombres, en función de la responsabilidad que les cabía, respetarían los ideales de moralidad que la ley requería.
Finalmente, si se daban situaciones como la descrita, se debían a un solo motivo: “Por la dureza de vuestro corazón”, ya que en realidad no ocurrirían cosas semejantes en un contexto donde prevaleciera el temor de Dios.
¿Qué opinan?
#8
Bueno, los nuevos nacidos, es decir, los cristianos que hemos creído en Cristo, no estamos obligados a la ley de Moisés, sino a la de la gracia y el corazón endurecido, se refiere a que el pueblo de Israel y aun ahora cualquier persona de cualquier nacionalidad que no ha sido ungido con el nuevo nacimiento en Cristo por la fe, tiene el corazón endurecido. Es decir, que el divorcio le está permitido a todo aquel que no es cristiano, total, un pecado más o uno menos, no afecta en nada su condición de perdición. Dios hizo una promesa al pueblo de israel:

Ezequiel 11:19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,

Este hecho quedo cumplido en pentecostés y de ahí para todo aquel que ha creído en Jesús como su único y suficiente Salvador.

Efesios 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

Como sabemos la escirtura define tres clases de amor, el amor Agape, Eros y filios. El primero es el amor incondicional con el que Dios ama, el cual queda demostrado cuando a pesar de nuestra vida contaminada por el pecado y la degradación imperante, Dios nos da a su hijo el Señor Jesucristo para que tomáse el lugar de los escogidos en la cruz del Calavario y pagase nuestra culpa, consumando así la redención y para todo aquel que cree, le es dado al mismo Espíritu de Dios efectúandose el nuevo nacimiento.

Joh 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
Joh 1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Como hijos de Dios, ya no vivimos para la ley, sino para Dios.

El amor Eros es el amor a la pareja y el amr filios, es el amor a los papas, hermanos, amigos, etc. El nuevo nacido está ahora posibilitado ha amar a eros y filios de manera ágape.

La única condición para mara de manera ágape, es la incondicionalidad.

El matrimonio tiene varias funciones, pero en el cristiano es un un tipo de unión entre Dios y su pueblo ante el mundo. Por ello, en la gracia es indisoluble. Para una mayor explicación, les recomiendo que lean el libro del profeta Oseas. Dios lo manda que se case con una ramera la cual después de darle hijos lo abandona para continuar ejerciendo su oficio y después de un tiempo, al verla que es vendida como escalva, Oseas la compra para restituirla como su esposa.

¿Qué les dice eso a ustedes?
#9
Creo que cabe de mi parte una ampliación de mi posición:
Respecto al matrimonio, claramente comprendemos que la voluntad de Dios es que no se separen. Incluso en el caso de adulterio, la voluntad de Dios se mantiene firme. Oseas nos demuestra que el adulterio no es un impedimento para que el matrimonio se concrete, ni para que se mantenga.
Ahora bien, el Señor expresa la famosa "cláusula de excepción" en un contexto social totalmente pervertido. baste recordar el sermón del Monte para comprobar que la sociedad judía de esa época había corrompido no solo la letra de la ley, sino, fundamentalmente, su espíritu. En ese contexto, el SEñor realza el sentido original del plan de Dios para su creación, que el hombre no se separe de su mujer, ni la mujer de su esposo.
La complicación se produce en el contexto actual, cuando llegan a la iglesia personas con vidas destruidas, rehechas, etc; y en el trato y relación espiritual que se tiene con ellos.
No hay que buscar mucho para encontrar personas que llegan al Señor y luego preguntan que hacer con sus matrimonios rotos.
Ahí es donde yo creo que el SEñor nos ha dejado un margen de amplitud para que podamos ser compasivos con los que vienen a Él y no atarnos a una letra de ley. Recordemos que el AT era la ley civil del pueblo de Israel, y no podemos generalizar sus estatutos a nuestra sociedad.
En el caso de personas creyentes, Pablo es tremendamente explícito. Pero en el caso de inconversos hay un particular silencio en las epístolas. Por eso, creo, los padres de la iglesia consideraron de esta forma el término. COmparto con "caminito" muchos de sus conceptos, pero prefiero reservarme de emitir juicios taxativos en este tópico, sin considerar cada caso particular.
Insisto: no soy pro divorcista, pero la recepción de nuevos creyentes demanda un ejercicio de humildad y amor muy grande para con este tipo de personas.
Por último, recuerdo una frase que escuché alguna vez:
En lo que la escritura enseña con claridad hay que tener firmeza
En lo que calla hay que tener compasión
en todo hay que tener amor
#10
Hermano, estoy totalmente de acuerdo con usted, pero déjeme decirle que efectivamente en el caso de los nuevos creyentes la Biblia habla en esos términos.

1Co 7:12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.
1Co 7:13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone.
1Co 7:14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.
1Co 7:15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.
1Co 7:16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?

El tema estaba basado en el matrimonio entre cristianos, pero en el caso de nuevos creyentes, aquí está lo que dice la escritura.


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