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Jesús se pone severo (primera parte)
#1
JESÚS SE PONE SEVERO ... PRIMERA PARTE

• McMahon, T.A.

Sep 1 2012

Cuando uno escribe o está solo pensando en escribir acerca del Jesús bíblico los problemas comienzan. Uno de estos problemas ocurre cuando enfocamos solamente en uno de Sus atributos y pasamos por alto Sus muchos otros atributos. Esto nos puede dar una percepción distorsionada de nuestro Señor y Salvador. También es posible que nosotros no consideremos ningún atributo, lo cual también nos daría un entendimiento distorsionado de su carácter como es revelado en las Escrituras. Todos los atributos de Cristo están relacionados y por supuesto, todos son perfectos. Además, Jesús "es el mismo ayer, hoy y para siempre" (Hebreos 13:8). Él no cambia. Entonces, ¿qué significa este título -"Jesús se pone severo?"

Bueno, el título tiene que ver primeramente con nuestra reacción cuando leemos que Jesús actuó o dijo algo en una forma que nos sobresaltan o nos sorprende. Nos sorprende porque no hemos considerado esa característica particular de nuestro Señor aunque está claramente presente en la Escritura. Por ejemplo, Él es llamado "El Cordero de Dios," y muy a menudo lo vemos demostrando cualidades de mansedumbre y de gentileza, incluyendo el aspecto que es el "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo". Pero en contraste a esto, Él es también "el León de la tribu de Judá"(Apocalipsis 5:5). Él Apareció a Josué con una espada en mano como el "comandante del ejército del Señor" (Josué 5:14).

En Su segunda venida, Él será el líder de un ejército para rescatar a Israel de las naciones que desean destruirlo. Ninguna característica del cordero manso será desplegada en este escenario. Ni tampoco desplegó características de un cordero manso cuando volteó las mesas a los cambiadores de dinero en el Templo. Pero Él es y seguirá siendo El Cordero de Dios y el León de Judá junto con todo lo que ambos títulos implican. Todos son una indicación de las perfectas cualidades del Jesús bíblico. Pongo énfasis en la palabra "Bíblico" porque es solamente a través de las Escrituras, que Jesucristo se ha revelado a sí mismo para que así todos, a través de la verdad, lo podamos conocer. Todas las otras perspectivas son mayormente lo que los hombres piensan acerca de Él. Los Mormones lo perciben como un hombre de familia, casado con María Magdalena, con María y con Marta. Otra gente dice que Él era vegetariano. Los homosexuales lo definen como un homosexual, etc.etc.

Pero los creyentes también pueden caer presa de una distorsionada percepción de Jesús. Por lo tanto nosotros necesitamos preguntarnos a nosotros mismos de dónde provienen nuestros pensamientos acerca de Él. ¿Proviene nuestro entendimiento de la Palabra de Dios o proviene de las opiniones de los hombres, de las especulaciones y hasta de las opiniones "escolásticas"? Si proviene de las opiniones intelectuales y escolásticas entonces estamos fabricando "otro Jesús " en nuestras mentes (2 Corintios 11:4). El resultado será un Jesús falsificado que no beneficiará a nadie. Un continuo refrán proveniente de los líderes de la Iglesia Emergente, quienes desean "reinventar el Cristianismo" para acomodarlo más a nuestra presente cultura (especialmente para los adultos jóvenes), es que "Nosotros amamos a Jesús, pero no nos gusta su iglesia".

Une se puede preguntar ¿qué clase de Jesús están ellos hablando? Aún una lectura superficial de la Biblia nos mostraría que la iglesia es la novia de Cristo quien será llevada al cielo cuando Él regrese por ella. También existen movimientos populares, tendencias y libros que supuestamente promueven las características aisladas de Jesús, al igual que existen doctrinas que distorsionan la Palabra de Dios. Esta manera de pensar también incluye libros como el libro escrito por Rob Bell titulado "El Amor Gana", que es una herejía y habla del universalismo y otro libro titulado "El Evangelio Pícaro", que implica que Dios en su infinito amor la única censura que tiene hacia nuestros pecados es solamente el guiñar el ojo.

Pero también podemos decir que hasta algunos de nosotros que hemos caminado con el Señor por muchos años y quienes lo amamos y deseamos agradarlo podemos a veces adquirir una impresión distorsionada de Jesús si enfatizamos ciertos aspectos acerca de Él y no otros. Debemos entender que una interpretación bíblicamente equilibrada de Jesús es vital. También tenemos que considerar una característica que parece haber sido ignorada intencionalmente en la iglesia de hoy en día, y en realidad yo personalmente no recuerdo durante mis tres décadas como creyente el haber escuchado un sermón en el cual Jesús se "pone severo" con Su iglesia.

El dejar esta característica a un lado en nuestro entendimiento de Jesús nos llevaría a numerosos problemas en nuestro caminar con Él. Los evangelios ciertamente nos dan información acerca de Su severidad, su dureza, su rigor, con los líderes religiosos cuando Jesús confronta su hipocresía. El Señor también da unas reprimendas a Pedro y a los otros apóstoles, cuyos inspirados escritos llegaron a ser los cimientos espirituales de la futura iglesia. La epístola a los Hebreos, sin embargo, es el primer libro que indica una cierta característica severa de Jesús con aquellos quienes eran Sus seguidores, y quienes en realidad forman parte de Su novia: "Porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo. Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el Padre no disciplina? (Hebreos 12:6-7).

Se nos ha dado razones específicas de la disciplina del Señor hacia aquellos a quienes Él ama: "Dios (nos disciplina) para nuestro bien, a fin de que participemos de Su santidad" (Hebreos 12:10). Aún así, no es hasta el libro de Apocalipsis que vemos a Cristo en una apariencia bastante severa en lo que respecta a Su novia. Juan, el apóstol amado por Jesús, es bastante sorprendido por aquel en cuyo hombro él descansó su cabeza cuando Jesús cenó con Sus discípulos (Juan 21:20).

Esa clase de intimidad parece haber desaparecido cuando Juan describe su alarmante impresión de su Salvador:

"Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba y, al volverme, vi siete candelabros de oro. En medio de los candelabros estaba alguien «semejante al Hijo del hombre», vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido con una banda de oro a la altura del pecho. Su cabellera lucía blanca como la lana, como la nieve; y sus ojos resplandecían como llama de fuego. Sus pies parecían bronce al rojo vivo en un horno, y su voz era tan fuerte como el estruendo de una catarata. En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su rostro era como el sol cuando brilla en todo su esplendor. (Apocalipsis 1:12-16).

Nosotros no sabemos lo que Juan pensaba cuando él veía tal imponente y majestuosa imagen de su Salvador, pero sí sabemos su reacción: "Al verlo, caí a sus pies como muerto..." (v. 17).

Jesús pudo haber aparecido a Su discípulo en la misma manera que cuando Juan lo vio después de Su resurrección, pero Él decidió enviar a Juan (y a nosotros) un mensaje diferente. Yo ciertamente no entiendo todo el simbolismo pero uno no necesita saber para quedar profundamente impresionado. Su cabello, Sus ojos, y Sus pies, todo eso parece representar pureza y también un proceso de purificación. El instrumento que Jesús escogió para el proceso de su purificación es "una espada afilada de doble filo". Lo que sale de Su boca indudablemente puede sólo representar la "Espada del Espíritu", Su Palabra (Efesios 6:17), la cual podemos leer en Hebreos 4:12, que es una Palabra viviente y poderosa y es la que "discierne los pensamientos y las intenciones del corazón".

No hay nada tímido acerca del símbolo que Jesús escogió para representar Su Palabra. Una espada es no solamente una arma de guerra; también se usa para cortar los obstáculos en el camino de una persona, obstáculos que enredan y sofocan nuestras vidas. Además la "espada" de un cirujano es el bisturí, que puede cortar articulaciones y tuétanos de hueso para poder extraer tumores cancerosos. Esa es la forma en que el pecado en la vida de la persona debe ser exterminado.

El Salmista escribió: "¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu Palabra" (Salmo 119:9). Jesús oró al Padre que aquellos que lo siguieran serían separados del mundo por la Escritura: "Santifícalos en la verdad; tu Palabra es la verdad" (Juan 17:7). Esa fue la oración de nuestro Señor por los discípulos quienes caminaron con Él en ese entonces y es lo mismo para aquellos de nosotros quienes lo seguimos hoy en día. Los tres primeros capítulos del libro de Apocalipsis son bastante únicos en las Escrituras. En ellos podemos ver a Jesús hablando directamente a Su iglesia apoyándola y dándole fortaleza pero más que todo corrigiéndola. El decir que Él se "puso severo" con Su novia no sería una exageración ni abuso de texto.

Las iglesias a quienes Él estaba dirigiéndose existían durante el tiempo en que Juan escribió el libro de Apocalipsis y estaban localizadas en la provincia Romana de Asia, lo que es ahora Turquía moderna. Seis de las iglesias no estaban separadas más de 100 millas entre ellas; la iglesia de Laodicea, que estaba más al sur, estaba no más de 200 millas de la iglesia de Pérgamo, que era la iglesia que era la que estaba más al norte. Ninguna de esas iglesias existen hoy en día, aunque los problemas que Jesús menciona pueden verse a través de toda la historia de la iglesia.

William MacDonald, en su libro titulado "El Comentario del Creyente Bíblico", nos da un resumen.

Éfeso: La iglesia durante el primer siglo era por lo general laudable y digna de elogio, pero ya había perdido su primer amor.

Esmirna: Desde el primer al cuarto siglo, la iglesia sufrió persecución bajo los emperadores Romanos.

Pérgamo: Durante el cuarto y el quinto siglo, el Cristianismo fue reconocido como la religión oficial a través del patrocinio de Constantino.

Tiatira: Desde el sexto al quinceavo siglo, la iglesia Católica Romana, por lo general, tuvo un domino completo en el Cristianismo Occidental hasta que fue estremecida por la Reforma. En el Este, la iglesia Ortodoxa ejerció su dominio completo.

Sardis: El décimo sexto y el décimo séptimo siglo fueron los llamados siglos después de la Reforma. La luz de la Reforma ya se estaba apagando.

Filadelfia: Durante el décimo octavo y décimo noveno siglo, ocurrieron grandes avivamientos y grandes movimientos misionarios.

Laodicea: La iglesia de los últimos días es presentada como una iglesia tibia y apóstata. Es la iglesia del liberalismo y del ecumenismo.

Estas observaciones generales hacen justicia a la historia de la iglesia pero no son exclusivas. Uno también puede ver varios aspectos de lo que Cristo les habló a las siete iglesias, en asambleas locales a través del mundo hoy en día. En otras palabras, las iglesias del libro de Apocalipsis están vivas y no están muy bien que digamos (al menos cinco de ellas) en donde quiera donde el creyente quiera congregarse hoy en día. Éfeso, Pérgamo, Tiatira, Sardis y Laodicea tenían problemas que Jesús quería corregir. Y todavía Él quiere hacer lo mismo en nuestras iglesias. Como el texto lo demuestra, esto no es solamente sugerencias de Su Parte.

La iglesia de Éfeso tenía muchas cualidades sobresalientes: buenas obras, discernimiento crítico en lo que se refería a la doctrina y al liderazgo. Pero aún así, Jesús desafía y reta a la congregación en lo que respecta a algo muy importante: "Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor" (Apocalipsis 2:4). No se nos dice exactamente cómo los creyentes llegaron a perder a su "primer amor", pero nos podemos dar una idea leyendo las Escrituras. Las buenas obras, que debería haber sido un producto del amor de esta iglesia por Jesús, es muy probable que tomó precedencia sobre la relación que los creyentes tenían con Él. La amonestación de Pablo hacia los Gálatas se puede aplicar aquí: "¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado con el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?" (Gálatas 3:3). El amor por el Señor de parte del creyente debe ser vital y central a todo lo que él hace. Cuando ese amor empieza a enfriarse, lo que sigue es un deslizamiento automático hacia esfuerzos generados y acomodados por la carne. El deslizamiento aparte de la gracia de Dios es el mismo deslizamiento en que la carne toma dominio. Nuestras buenas obras deben ser: " No con ejércitos, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos" (Zacarías 4:6).

No cabe duda que la iglesia de nuestros días está mucho más dispuesta que los Efesios estaban para desplazar nuestro amor por el Señor, considerando que hemos sido tan influenciados por las enseñanzas del "amor a sí mismo" que se han infiltrado en nuestras iglesias: auto estima, amor propio, confianza en uno mismo, creencia en uno mismo, etc., etc. Además la preocupación con la propia persona, con uno mismo, hace muy difícil el reconocer y recibir una corrección severa bíblica. Lo veremos eso más claro cuando consideremos la iglesia de Laodicea.

Muchas veces no nos damos por entendido ya que hemos sido acondicionados a pensar de nosotros en un nivel más alto que deberíamos hacerlo pero siempre tenemos que recordar las palabras de Pablo:"...les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado" (Romanos 12:3). Además muchos Cristianos son de la opinión que Jesús no diría o haría nada que pudiera bajar la autoestima del creyente. Ese es el Jesús de la psicología Cristiana, quien es un falso Cristo acomodado por la carne. Éste es el Jesús a quien el mundo ama, quien se adapta a la humanidad y quien siempre está contradiciendo Su Palabra. Éste Jesús es totalmente extraño a los capítulos del libro de Apocalipsis que estamos considerando ahora.

La consecuencia para los Efesios, quienes estaban apartándose de su "primer amor" y quienes no se arrepintieron de haber abandonado su enfoque en el Señor, fue la eliminación de su "candelero": " Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido" (Apocalipsis 2:5). No es un secreto el simbolismo del candelero. Representa simplemente la luz de Cristo, quien es "la luz del mundo," la Palabra. La única manera para que el amor por Cristo crezca en nuestras iglesias es hacer, o motivar que los creyentes también crezcan en su relación personal con Él , por la continua lectura de Su Palabra y la aplicación en su vida diaria de lo que ésta Palabra enseña.

Sin esta disciplina, el amor de Cristo, quien es "una lámpara a mis pies, y una luz en mi camino", inevitablemente se enfriará. Y a medida que la luz se apage, el creyente no tendrá una base para el discernimiento bíblico y por lo tanto dejará de producir frutos espirituales. Noten que Jesús dijo: "vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero..." Uno de los puntos que se debe poner énfasis es el hecho que es Jesús mismo quien está corrigiendo a Su iglesia. Es Él quien se está "poniendo severo" aquí.

Ha existido una cierta tendencia a través de la historia de la iglesia y que continúa hasta nuestros días, y es el querer hacerle frente a la corrección bíblica "matando al mensajero" en vez de prestar atención al mensaje y arrepentirse. Aunque los mensajes sean verídicos y fieles a la Biblia, una táctica común en rechazar el mensaje ha sido el esquivar la convicción del mensaje y desviar la atención hacia los mensajeros imperfectos de Dios, quienes se convierten en objetivos vulnerables. Pero ese no es el caso con el Mensajero a las iglesias en el libro del Apocalipsis. Ambos, Él y Su mensaje son perfectos y no pueden ser subvertidos. Es más, las estrictas amonestaciones de Cristo son ahora más necesarias que nunca. Vivimos ahora en tiempos de gran engaño espiritual y apostasía desenfrenada en la que Su novia se encuentra hoy más y más susceptible.

Mientras estas series continúan a través del capítulo 2 y 3 del libro de Apocalipsis, muchos se van a sentir retados, desafiados, con una característica de Jesús que probablemente nunca se habían percatado, pero es imperativo que todos nosotros lo conozcamos y lo amemos como Él es en verdad.
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