Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
El hogar donde Cristo reina Pastor Tony Hancock Una pareja de ancianos celebraba s
#1
Por: Pastor Tony Hancock

Una pareja de ancianos celebraba su cincuenta aniversario de bodas, y alguien le preguntó al esposo a qué se debía su estado tan longevo. El hombre respondió: "Cuando nos casamos, hicimos un trato. Si llegáramos a pelear, yo me saldría a caminar con el sombrero puesto. Al volver a la casa, tiraría el sombrero por la puerta; si ella seguía molesta, me la volvería a tirar, y yo le daría otra vuelta a la cuadra. ¡La razón por la que he durado tanto tiempo es porque he caminado muchísimo en todos estos años!"

¡Es bueno que cada pareja decida cómo se van a resolver los conflictos! Es una de las claves para un buen matrimonio. En realidad, el matrimonio es la base de la sociedad humana. La primera institución que creó Dios no fue el gobierno; ni siquiera fue la Iglesia. La primera institución que Dios creó fue el hogar, cuando dijo: "No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada." (Génesis 2:18)

Es en la familia que aprendemos a respetar a las autoridades. Es en la familia que aprendemos a llevarnos con los demás. Así como lo son las células para el cuerpo humano, lo es la familia para el país y para la humanidad en general. Las experiencias que tenemos en nuestra familia incluso afectan la manera en que vemos a Dios, porque Él es nuestro Padre.

Es por esto que el enemigo ataca tanto a las familias. Cada día más cunden la traición, el maltrato, el divorcio, las familias incompletas por falta de la bendición del matrimonio, y muchas situaciones más que traen dolor y sufrimiento a las personas. Pero cuando llegamos a conocer a Cristo, Él nos llama a la renovación de toda nuestra vida - y la familia no queda fuera.

Puede ser que tú te encuentres en una situación matrimonial que no es la ideal. Quizás tengas hijos con alguien que no comparte tu fe. La Biblia te dice que tu presencia en el hogar santifica a tu pareja y a tus hijos. Es una lucha, pero no te canses de orar por su salvación. Dios está a tu lado para apoyarte en la lucha.

Dios, el Creador del matrimonio, nos dice en su Palabra cómo debe realizarse. Quizás no hayamos visto en el hogar en que crecimos un buen ejemplo del matrimonio, pero su Espíritu Santo ahora está con nosotros para guiarnos por un camino mejor. Las malas costumbres del pasado se pueden romper, si buscamos a Dios y ponemos en práctica su Palabra.

Abramos la Biblia en Colosenses 3:18-19 para ver dos cortas oraciones acerca del matrimonio, pero que encierran mucho significado: Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Empezamos con las instrucciones para las mujeres. "Esposas", dice la Palabra, "sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor."

La mujer tiene la responsabilidad de someterse al liderazgo de su esposo, de respetarlo como hombre. Dios nos ha creado como hombres con una necesidad de ser respetados. La mayoría de los hombres necesitan más el respeto de su esposa que su amor.

Los hombres somos algo así como los caracoles; tenemos un exterior fuerte, pero adentro hay algo suave y tierno también. Los hombres más sanos en su hombría son capaces de grandes demostraciones de valentía y fuerza, pero también pueden abrazar a su esposa y sus hijos para expresarles ternura.

La esposa tiene un poder inigualable para tocar ese centro suave y tierno de su esposo; pero por la misma razón, tiene un poder inigualable para lastimarlo. Cuando los hombres somos lastimados, solemos responder metiéndonos - como caracoles - en nuestra concha dura.

Es por esto que es tan importante que la mujer respete a su esposo; que lo honre como hombre y como líder del hogar. Si no lo hace, lo ataca en su punto más débil. En cambio, cuando un hombre recibe el respeto y honor de su esposa, se siente fortalecido para hacer cosas grandes por ella y por su familia. El respeto de su esposa es como el buen abono que hace crecer el árbol de la masculinidad santa e íntegra, que bendice a otros con su fuerza.

Esposas, me imagino que, si se acuerdan del momento en que se enamoraron de su esposo, vieron algo fuerte, algo viril en él. Con el transcurso de los años, quizás hayan llegado a ver también sus debilidades y necesidades. Aquí es donde hay que tomar la decisión de seguir respetando, de seguir honrándolo como hombre y apoyándolo en sus decisiones. Esto es lo que "conviene en el Señor", como dice la última frase.

Mujeres, apoyen a sus esposos. Respétenlos, aunque no siempre sean dignos de respeto. Sométanse a su liderazgo en el hogar. Hagan que se sientan importantes, valorados y respetados. Puede ser que Dios te haya dado talentos y capacidades, y te sientas tentada a dejar de un lado a tu esposo. ¡No lo hagas! Aunque seas líder en la Iglesia o en tu trabajo, no dejes de respetar a tu esposo como líder de tu hogar.

Pero alguien preguntará: ¿existen límites a la sumisión que se espera de una esposa? ¿Tengo que someterme a mi esposo, sin importar lo que me pida o cómo me trate? El mismo versículo contesta esta pregunta. La Biblia dice: "Sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor". Dios pone límites sobre la sumisión de la esposa cristiana; se limita a lo que conviene en el Señor.

En otras palabras, aunque el esposo es la cabeza del hogar, su esposa tiene otro Señor supremo - el Señor Jesucristo. Si tu esposo te exige algo que va en contra de la voluntad de Dios, no tienes que someterte a él. Si te pide algo ilegal o inmoral, debes obedecer a Dios antes que a él. Si te exige que hagas algo degradante, no tienes por qué obedecerle - porque Cristo no te pide eso.

Hermana, ¿qué debe cambiar en tus actitudes y en tu trato hacia tu esposo para que lo respetes como Dios te llama a hacerlo? Quizás tengas que perdonarlo por algún error del pasado, o reconocer que el hecho de respetar su liderazgo no significa que tú seas menos que él. Busca la manera de apoyar a tu esposo. Es lo que Cristo te llama a hacer.

Pasemos ahora a lo que dice este pasaje a los hombres. Dice: "Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas." Dios llama a los esposos a amar a sus esposas, a valorarlas y cuidarlas. Luego, nos explica qué clase de amor es el que se espera de un hombre: un amor tierno, que se expresa con cariño a su esposa y nunca la maltrata, ni siquiera con palabras - mucho menos con golpes.

Si el hombre es como un caracol, con un exterior duro y un centro suave, la mujer se parece más a un durazno. Su exterior es dulce y tierno, y fácilmente se lastima; aunque tiene un centro fuerte, y puede ser dura cuando la vida lo requiere. La mujer es también como un botón de rosa, que cuando recibe cuidado y calor tierno, florece y se embellece.

Aunque vivió toda su vida como soltero, el Señor Jesús nos muestra esta clase de trato con las mujeres. En una cultura donde las mujeres eran consideradas de segunda clase, Jesús les dio valor y las enseñó. En cada uno de sus encuentros con mujeres, El las levantó y dio ánimo. Aun cuando tuvo que corregir a Marta por estar muy enfocada en los quehaceres del hogar, lo hizo de una manera amable y gentil.

El ahora llama a los esposos a seguir su ejemplo y tratar a sus esposas con amor, recordando que son hijas de Dios y hermanas en Cristo. Dios no dejará sin castigo a quien maltrate a una de sus hijas. El apóstol Pedro, en 1 Pedro 3:7, les dice a los esposos que amen a sus esposas y las cuiden como un vaso más frágil, para que sus oraciones no sean impedidas.

En otras palabras, si tú no amas a tu esposa, si la tratas como una sirvienta y no valoras lo que Dios te ha dado, de repente descubrirás que tus oraciones van sin responder. Podrás pedirle ayuda a Dios en algún problema y no recibir ninguna respuesta, porque lo estás ofendiendo con tu forma de tratar a tu esposa.

Hermano, ¿le expresas tu amor a tu esposa? ¿Le dices que la amas? Quizás se lo dijiste el día en que se casaron, y piensas que todavía lo recuerda. ¡Ella necesita que se lo digas de manera regular! ¿Le muestras tu amor apoyándola, abrazándola, ayudándole con los quehaceres de la casa?

Ya me imagino a la pareja que escucha este mensaje, y se pone a pelear. La mujer le dice a su esposo: "¡Tú me hablas muy duro! ¡Aquí dice que no debes hacer eso!" Y el esposo le responde: "Bueno, si tú me respetaras como la Biblia dice, ¡no tendría que hablarte duro! Yo no tengo la culpa."

La sumisión tiene que ser voluntaria. En ningún lugar en la Biblia les dice Dios a los esposos que sometan a sus esposas. Tampoco deben las esposas tratar de manipular a sus esposos, para conseguir el amor que desean. Se cuenta la historia de una pareja que pasó al frente de la Iglesia para orar delante del altar. La esposa oró así: "Señor, ilumínalo, porque si no yo lo elimino", y el esposo dijo esto: "Señor, sométela, porque si no yo la somato".

¡Así no iban a resolver sus problemas! Más bien, Dios llama a cada uno a obedecer. Hermano, si tu esposa no te respeta, ese no es tu problema. El problema lo tiene ella, y le tendrá que responder a Dios. El hombre que trata de someter a su esposa a la fuerza es un machista, no un hombre verdadero. El hombre verdadero se domina a sí mismo en lugar de dominar a los demás.

Quizás has escuchado este mensaje, y sientes que no tiene nada que ver contigo, porque eres soltero o soltera. En primer lugar, aunque no estés casado ahora, es muy posible que te llegues a casar en algún futuro. Es más, puedes orar mejor por las familias que conoces si comprendes cómo debe funcionar el matrimonio.

En segundo lugar, el matrimonio no existe solamente para nuestro bienestar en la tierra. Es también una representación de la relación que tenemos con Dios. Por lo tanto, cuando observes y medites en lo que es el matrimonio, recuerda que la sumisión amable de la esposa a su esposo refleja nuestra obediencia a Jesucristo. Cuando veas a un esposo que ama a su esposa y la cuida, recuerda que es un reflejo del amor que llevó a Jesucristo a sacrificarse en la cruz por nosotros.

Hermano, hermana, ¿estás preparado para construir un hogar donde Cristo reina? Seguramente has fallado - todos lo hemos hecho. Pero puedes empezar de nuevo hoy, con una nueva perspectiva y un nuevo propósito. Entrega tu hogar en manos de Dios, y pídele que te guíe para que sea lo que Él quiere que sea.

(Tomado de la lista de correo "Siguiendo sus pisadas")
Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)