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el rapto de la iglesia
#11
Uno de los problemas más frecuentes en los creyentes que rechazan el arrebatamiento antes de la Gran Tribulación, es la confusión generada por el remanente que Dios levantará por medio de la predicación del evangelio del Reino por los 144000 judios esparcidos por el mundo, un remanente compuesto por judíos y gentiles que la teologia reformada interpreta como santos de la Iglesia.

En el contexto de Mateo 24:

Mat 24:13 Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.
Mat 24:14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin.
Mat 24:15 Por tanto, cuando viereis la abominación del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, (el que lee, entienda),
Mat 24:16 Entonces los que están en Judea, huyan á los montes;
Mat 24:17 Y el que sobre el terrado, no descienda á tomar algo de su casa;
Mat 24:18 Y el que en el campo, no vuelva atrás á tomar sus vestidos.
Mat 24:19 Mas ­ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días!
Mat 24:20 Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado;
Mat 24:21 Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.
Mat 24:22 Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Todas las palabras subrayadas en rojo están relacionadas con el pueblo de Daniel, Israel.

En este escenario no se encuentra la Iglesia de Cristo.

Edison
Responder
#12
Veamos como podemos refutar la siguiente argumentación, la podemos dividir por segmentos, parte por parte, son como 5 puntos, no hay prisa, leemos:

"Pasamos ahora a considerar la naturaleza o el carácter de la Segunda Venida de Cristo.
En primer lugar consideramos si la Segunda Venida es un acontecimiento único o si está dividida en dos etapas. El dispensacionalismo pretribulacionista habla de una doble venida de Cristo, con un intervalo de siete años entre las etapas. La primera fase de la Segunda Venida es llamada el arrebato (o también "arrebato pretribulacionista"), en tanto que la segunda fase, en la cual Cristo establecerá su reino milenario, es llamado su regreso. Aunque postergaremos para otro capítulo un estudio más completo del premilenialismo dispensacional, en este momento es necesario que examinemos el tema de la doble venida.

El punto de vista del dispensacionalismo pretribulacionalista en este asunto, según lo presente la New Scofield Bible (Nueva Biblia de Scofield), es el siguiente:

La primera fase del regreso de Cristo será el así llamado arrebato, que puede ocurrir en cualquier momento. En esta ocasión Cristo no desciende completamente hasta la tierra, sino que recorre solamente parte del trayecto. En ese momento toma lugar la resurrección de todos los verdaderos creyentes. Después de esta resurrección los creyentes que están todavía vivos serán repentinamente transformados y glorificados. Y ahora toma lugar el arrebato de todo el pueblo de Dios: los creyentes resucitados y los creyentes transformados son llevados en las nubes para encontrarse en el aire con el Señor que está descendiendo. Este cuerpo de creyentes, llamado la iglesia, sube ahora al cielo con Cristo, para celebrar con él durante siete años las bodas del Cordero.
Durante este período de siete años, mientras la iglesia permanece en el cielo, ocurrirán varios sucesos en la tierra: (1) la tribulación predicha en Daniel 9:27 comienza ahora, la última parte de la cual es la así llamada gran tribulación; (2) el anticristo (o "bestia del mar") comienza ahora su cruel reinado-un reinado que culmina en su demanda de ser adorado como Dios; (3) juicios terribles recaen ahora sobre los habitantes de la tierra, entre los cuales está incluida la porción no salva de la iglesia confesante; (4) un número escogido de israelitas será redimido ahora, junto con una innumerable multitud de gentiles; (5) los reyes de la tierra, los ejércitos de la bestia, y el falso profeta se reúnen ahora para atacar al pueblo de Dios.

Al fin de este período de siete años Cristo regresará en gloria acompañado por la iglesia. Ahora descenderá completamente hasta la tierra. Destruirá a susenemigos en la batalla de Armagedón, establecerá su trono en Jerusalén y comenzará su reinado de mil años.
No existe, sin embargo, un sólido fundamento bíblico para la hipótesis que la Segunda Venida de Cristo debe ser dividida en estas dos fases. Dos publicaciones recientes hechas por peritos premileniaristas contienen una crítica detallada de la teoría de la doble venida: George E. Ladd, The Blessed Hope (Grand Rapids: Eerdmans, 1956), y Robert H. Gundry, The Church and the Tribulation (Grand Rapids: Zondervan, 1973). Entre las razones por qué el punto de vista que postula el doble regreso de Cristo debe ser rechazado está las siguientes:

(1) No se pueden derivar argumentos a favor de la doble venida de las palabras que usa el Nuevo Testamento para la Segunda Venida.
Estas palabras son parusía (literalmente, presencia), apokalypsis (revelación), y epiphaneia (aparición). En primer lugar consideremos el uso de la palabra parusía. En 1 Tesalonicenses 4:15 Pablo usa parusía para describir lo que los pretribulacionistas denominarían el arrebato. Pero en 1 Tesalonicenses 3:13 la misma palabra es usada para describir "la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos"-la segunda fase del regreso de Cristo, según los pretribulacionistas. Y en 2 Tesalonicenses 2:8 Pablo usa el término parusía para referirse a la venida en la cual Cristo reducirá al anticristo a la nada-lo que se supone no sucederá, según los pretribulacionistas, hasta la segunda fase.
En cuanto al uso de la palabra apokalypsis, encontramos que Pablo la utiliza en 1 Corintios 1:7 para describir lo que estos intérpretes denominan el arrebato: "esperando la manifestación [o revelación, BJerJ de nuestro Señor Jesucristo". Pero en 2 Tesalonicenses 1:7, 8 se usa la misma palabra para describir lo que los pretribulacionistas denominan la segunda fase de la Segunda Venida: “... cuando se manifieste (apokalypsis) el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios... "
Lo mismo es cierto en el uso de la palabra epiphaneia. En 1 Timoteo 6:14 se refiere a lo que los pretribulacionistas llaman arrebato: "Te mando que guardes el mandamiento sin mácula ni represión, hasta la aparición (epiphaneia) de nuestro Señor Jesucristo". Pero en 2 Tesalonicenses 2:8 Pablo usa la misma palabra para describir la venida del Señor en la cual él derrocará al hombre de pecado: "Entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor... aniquilará con la manifestación (epiphaneia) de su Venida" (BJer). Esto no sucederá, sin embargo, según los pretribulacionistas, hasta el fin de la gran tribulación.
El uso de estas palabras, por lo tanto, no aporta fundamento alguno para el tipo de distinción que hacen los pretribulacionistas entre dos fases del regreso de Cristo.

(2) Los pasajes del Nuevo Testamento que describen la gran tribulación no indican que la iglesia será retirada de la tierra antes que comience la tribulación. Como vimos anteriormente, Jesús habla respecto a la gran tribulación en su discurso del monte de los Olivos, que encontramos en Mateo 24. Pero aquí no hay indicación que la iglesia ya no estará en la tierra cuando ocurra esta tribulación. Lo que es más, Jesús dice que los días de la tribulación serán acortados por causa de los escogidos (v. 22), y no hay razón para creer que éstos serán solamente los escogidos de entre los judíos. Alguien podría replicar que el Evangelio según Mateo había sido escrito especialmente para los judíos, pero se encuentran palabras parecidas en Marcos 13:20, en un Evangelio que no estaba dirigido específicamente a los judíos. Los pretribulacionistas a veces dicen que Mateo no habla aquí de la iglesia, puesto que no utiliza la palabra iglesia en este pasaje. Sin embargo, si se tiene en cuenta que Mateo emplea la palabra iglesia (ekklesia) solamente tres veces en su Evangelio (una vez en 16:18 y dos veces en 18:17), ¿Qué es lo que se pretende probar por su ausencia aquí?
Lo que es de crucial importancia en este punto, sin embargo, es la referencia al arrebato de la iglesia que aparece en Mateo 24:31: "Y [Cristo] enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro". Nótense los paralelos entre este pasaje y la descripción del arrebato de la iglesia que encontramos en 1 Tesalonicenses 4:16-17: el descenso del Señor, el sonido de la trompeta, y la reunión de todo el verdadero pueblo de Dios, llamado aquí "los escogidos". Parecería claro que estos dos pasajes describen el mismo suceso. Pero debe observarse ahora que el arrebato descrito en Mateo 24 viene a continuación del descenso del Señor en su Segunda Venida "final": "Y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria; y enviará a sus ángeles", etc. (vv. 30-31). Aquí no sólo falta cualquier insinuación de un arrebato pretribulacional, sino que se describe el arrebato de la iglesia como algo que viene después de la gran tribulación (véase v. 29).
Anteriormente vimos que la descripción que Pablo da de la revelación del "hombre de pecado" en 2 Tesalonicenses 2 sugiere que la aparición de este hombre ocasionará gran persecución y tribulación para el pueblo de Dios. El propósito de Pablo en este capítulo es el de advertir a sus lectores, algunos de los cuales pensaban que el día del Señor ya había llegado (v. 2), que ese día no vendría hasta que fuese revelado primeramente el hombre de pecado, junto con la tribulación que acompañaría su manifestación. Ahora bien, ¿cuál sería el valor de la advertencia de Pablo si estos creyentes fuesen retirados de la tierra antes de la tribulación? Visto que la iglesia de Tesalónica estaba compuesta mayormente por creyentes gentiles (véase Hch. 17:4), uno no puede decir que Pablo aquí le escribe únicamente a cristianos judíos. En realidad, las primeras palabras de 2 Tesalonicenses 2 indican claramente que los acontecimientos descritos en este capítulo, que incluyen la aparición del anticristo y la gran tribulación, precederán al arrebato de la iglesia: "Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie se engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición... " (vv. 1-3). Es interesante notar que la palabra griega que aquí se traduce "nuestra reunión con él" (episynagoge) es la forma sustantiva del verbo utilizado para hablar del arrebato en Mateo 24:31, "Y juntarán (episynago) a sus escogidos ... de un extremo del cielo hasta el otro". Es evidente que el arrebato de la iglesia, según lo describe este pasaje, no precede sino que sigue a la gran tribulación.

(3) El más relevante de los pasajes del Nuevo Testamento que describen el arrebato no enseña que habrá un arrebato pretribulacíonal. A este pasaje, 1 Tesalonicenses 4:16-17, nos volvemos ahora: "Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero, luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor')Lo que este pasaje enseña claramente es que en el momento del regreso del Señor todos los muertos creyentes ("muertos en Cristo") serán resucitados, y todos los creyentes que todavía están vivos serán transformados y glorificados (véase 1 Co. 15:51-52); entonces estos dos grupos serán arrebatados para encontrarse con el Señor en el aire. Lo que estas palabras no enseñan es que después de este encuentro en el aire el Señor cambiará su dirección y volverá al cielo, llevando a los resucitados y a los miembros transformados de la iglesia consigo. El pasaje no dice ni una palabra de esto. Por cierto, el versículo 17 termina con las palabras: "Y así estaremos siempre con el Señor". Pero Pablo no dice dónde estaremos siempre con el Señor. La idea que después de encontrar al Señor en el aire estaremos con él durante siete años en el cielo, y más tarde durante mil años en el aire sobre la tierra, es pura dilación y nada más. La unidad eterna con Cristo en la gloria es la clara enseñanza de este pasaje, y no un arrebato pretribulacional.

Todo esto se hará aún más claro cuando consideramos las palabras que se traducen "recibir al Señor en el aire". Si bien la traducción aquí utiliza un infinitivo, "recibir", el griego tiene aquí una frase con preposición, eis apantesin. Apantesis es un término técnico que se usaba en los tiempos del Nuevo Testamento para describir la bienvenida pública que una ciudad daba a algún dignatario que la visitase. Lo habitual era que la gente saliese de la ciudad a encontrarse con el distinguido visitante y entonces volviese con él a la ciudad. Tomando como base la analogía transmitida a través de esta palabra, lo único que Pablo está diciendo acá es que los creyentes resucitados y transformados serán arrebatados en las nubes para encontrarse con el Señor al descender él desde el cielo, implicando que después de este alegre encuentro ellos volverán con él a la tierra.
Este pensamiento se ve confirmado cuando echamos una mirada a los otros dos usos de la palabra apantesis en el Nuevo Testamento. Uno de dichos usos aparece en Hechos 28:15, "Los hermanos, salieron a recibimos (eis apantesin hemin) hasta el foro de Apio y las Tres Tabernas". Estos hermanos salieron de Roma para encontrarse con Pablo y luego regresaron con él a Roma. Al otro uso de la palabra lo encontramos en Mateo 25:6, en la parábola de las diez vírgenes: "Ya la medianoche se oyó un clamor: ¡aquí viene el esposo, salid a recibirle! (eis apantesin)". Así como las vírgenes prudentes de la parábola salieron a encontrarse con el esposo, del mismo modo los creyentes serán arrebatados para encontrarse con el Señor que desciende. Y así como las vírgenes después acompañaron al esposo en su camino a la fiesta de la boda, así del mismo modo los creyentes resucitados y transformados, después de encontrarse con el Señor en el aire, permanecerán con el Señor mientras él continúa su descenso a la tierra. La figura de la fiesta de bodas significa una comunión feliz y amorosa. ¿Por qué tendríamos que suponer que esta comunión sólo puede tomar lugar en el cielo? Los cuerpos resucitado s y glorificados de los creyentes no pertenecen al cielo sino a la tierra. Por lo tanto, no es en el cielo sino la nueva tierra donde se celebrará la fiesta de bodas de Cristo y su pueblo redimido.

(4) La Segunda Venida de Cristo incluye tanto un venir con su pueblo como un venir por su pueblo. Los pretribulacionistas a veces hablan de dos fases de la Segunda Venida de Cristo como un "venir por sus santos" (el arrebato) y un "venir con sus santos" (el regreso), con un intérvalo de siete años entre los dos. El argumento, entonces, se plantea así: Cristo sólo puede venir con sus santos después que haya venido primero por sus santos en el arrebato. Después de los siete años de la fiesta de bodas celebrada en el cielo, Cristo podrá tener a sus santos consigo cuando regresa a la tierra para establecer su reino de mil años.
Debe notarse que 1 Tesalonicenses 3 :13 habla de "la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos". Si suponemos, como lo hace la mayoría de los exegetas, que la palabra "santos" se refiere aquí a seres humanos más que a ángeles, tenemos entonces en este lugar una descripción del regreso de Cristo con su pueblo redimido. Pero ahora la pregunta es si ésta es necesariamente una venida diferente de aquella generalmente llamada el arrebato. El más destacado pasaje del Nuevo Testamento que describe el arrebato es 1 Tesalonicenses 4:13-18. El versículo 14, que es parte de este pasaje, dice así: "Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él". El problema que preocupaba a los tesalonicenses era si los creyentes que ya habían muerto se perderían el gozo de la Segunda Venida de Cristo. La respuesta de Pablo, desarrollada en el versículo s 13-18, es que no, ya que los muertos en Cristo serán resucitado s primero y entonces, junto con aquellos que todavía están vivos, se encontrarán con el Señor en el aire. En el versículo 14 Pablo dice que: "traerá Dios con Jesús" a aquellos que han muerto en Cristo. ¿Qué quiere decir, "traer con Jesús"? Los muertos creyentes, según Pablo nos enseña en otras partes, están ahora con Cristo (véase Fil. 1:23 y 2 Co. 5:8). Cuando Cristo regrese, él traerá a estos muertos creyentes consigo desde el cielo. Este punto se menciona, sin embargo, no sólo en 1 Tesalonicenses 3:13 sino también en 1 Tesalonicenses 4:14 que trata específicamente del arrebato. La venida de Cristo "con sus santos", por lo tanto, no debe ser separada de su "venida por sus santos" en el arrebato. El regreso de Cristo será a la vez "con" y "por" sus santos.1°

(5) La enseñanza de que la gran tribulación será un derramamiento de la ira de Dios sobre el mundo no aporta argumentos a favor de una Segunda Venida en dos etapas. El argumento dice lo siguiente: Dado que durante la gran tribulación la ira de Dios será infligida a la humanidad rebelde, la iglesia no estará en la tierra en ese momento, porque la iglesia no puede ser objeto de la ira de Dios.
Cierto; la iglesia nunca será objeto de la ira de Dios, ya que Cristo sufrió la ira de Dios por su pueblo cuando fue crucificado. Pero esto no significa necesariamente que la iglesia no puede estar sobre la tierra cuando la ira de Dios sea derramada durante la tribulación. Por ejemplo, se recordará que cuando Dios visitó con ira a los egipcios en el tiempo de las diez plagas, el pueblo de Dios, aunque vivía en la tierra, fue librado de los males que se les infligió a los egipcios. Además, en el séptimo capítulo del libro del Apocalipsis leemos que los siervos de Dios son sellados en sus frentes (v. 3) para que la ira de Dios no caiga sobre ellos (9:4) durante el tiempo en que la ira de Dios recae sobre otros.
Y queda todavía algo por decir. Estar a salvo de la ira de Dios no implica necesariamente liberación de la ira del hombre. Como vimos anteriormente, la iglesia debe sufrir tribulación continuamente; piénsese en las palabras de Jesús en Mateo 24:9 y que tienen referencia a su pueblo durante toda la era presente: "Entonces os entregarán a tribulación y os matarán, y seréis aborrecidos de toda la gente por causa de mi nombre". Si la tribulación es uno de los signos de los tiempos, ¿qué razón hay por la que la iglesia no deba estar en la tierra durante la fase final de dicha tribulación? Pablo indica en 2 Tesalonicenses 1:6-8 que el regreso de Cristo significará la liberación de la tribulación por parte de su iglesia y de su pueblo: "Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribu-ción a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo".
Llegamos a la conclusión entonces que no hay base bíblica para la doble Segunda Venida enseñada por los pretribulacionistas. Se debe pensar en la Segunda Venida de Cristo como un único acontecimiento que ocurre después de la gran tribulación. Cuando Cristo regresa, habrá una resurrección general, tanto de los creyentes como de los incrédulos. Después de la resurrección, los creyentes que están todavía vivos serán transformados y glorificados (1 Co. 15:51-52). El "arrebato" de todos los creyentes tomará lugar entonces.13 Los creyentes que han sido resucitados, junto con los creyentes vivos que han sido transformados, serán entonces arrebatados en las nubes para encontrarse con el Señor en el aire (1 Ts. 4:16-17). Después de este encuentro en el aire, la iglesia arrebatada continuará con Cristo mientras él completa su descenso a la tierra.
Pasamos ahora a preguntar qué es lo que las Escrituras enseñan respecto a la manera en que se llevará a cabo la Segunda Venida. Notamos en primer lugar que será una venida personal: Cristo mismo regresará en persona. Esto es enseñado claramente, por ejemplo, en Hechos 1:11, que registra las palabras de los dos hombres con vestiduras blancas que hablaron con los discípulos en el día de la ascensión de Cristo y le dijeron: "Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo?
Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo". La misma intención se halla en las palabras de Hechos'3:19-21, habladas por Pedro en el templo: "Así que, arrepentíos y convertíos ... para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo". Pablo, de modo semejante, enseña que Cristo regresará en persona: "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo" (Fil. 3:20). Nótese también lo que él dice en Colosenses 3:4: "Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria".
Del Nuevo Testamento también aprendemos que el regreso de Cristo será un regreso visible. Los Testigos de Jehová afirman que Cristo regresó en 1914, de un modo invisible.14 Pero ciertamente Apocalipsis 1:7 descarta toda concepción tal de la Segunda Venida: "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo lo verá ... " Véase también en relación con esto Tito 2:11-13: "Porque la gracia de Dios se ha manifestado (epephanrr) para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación (epiphaneian) gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo". El sustantivo epiphaneia, una de las tres palabras más comunes utilizadas para referirse a la Segunda Venida en el Nuevo Tes-tamento, está aquí pareada con epephanrrque es una forma verbal de la misma palabra griega. Si la primera aparición de Cristo, descrita en las palabras iniciales del texto, fue visible-cosa que nadie quisiera negar-el uso de una forma cognada del verbo epiphaino para referirse a la segunda aparición de Cristo prueba, más allá de toda duda, que la Segunda Venida será tan visible como lo fuera la primera.
La tercera característica del regreso de Cristo es que será gloriosa. La primera venida de Cristo fue una venida de humillación. Isaías ya había predicho esto:
"No hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no 10 estimamos. (53:2-3)
Pablo también nos recuerda que cuando Cristo vino a la tierra por primera vez, él: "Se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo", y "se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Fil. 2:7-8).
Pero cuando Cristo vuelva, todo será distinto. Regresará en gloria. Cristo mismo nos dijo esto, en su discurso en el monte de los Olivos: " ... y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria" (Mí. 24:30). Pablo agrega algunos detalles adicionales: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo" (1 Ts. 4:16). Cristo volverá nuevamente para ser glorificado en sus santos (2 Ts. 1:10) y nosotros que somos su pueblo apareceremos con él en gloria cuando él regrese (Col. 3:4). Cristo regresará como el glorioso conquistador, el Juez de todo, el redentor de toda la creación, el Rey de reyes y Señor de señores" (Ap. 19:16)"

El autor de esta interpretación responde al nombre de:

Anthony A. Hoekema"
Responder
#13
Claro que sí, Edison, sin prisa pero sin pausa, y a la luz de las Escrituras, vamos a dilucidar este tema, sin estar condicionados a ninguna denominación, “corriente teológica” o “ismo” alguno, más allá de las Escrituras mismas.
No hay mención bíblica de las “etiquetas” con las que el autor del escrito pretende identificarnos a quienes no pensamos como él, de modo que rechazamos cualquier mote ajeno “a lo que está escrito”.
Por ahora actualizo este mensaje para que siga incluido como tema del día, pero estaremos escudriñando las Escrituras “para ver si estas cosas eran así” .

Un abrazo,
Heriberto
Responder
#14
Bien Hermano Heriberto, consideremos primeramente este primer punto:

Cita:(1) No se pueden derivar argumentos a favor de la doble venida de las palabras que usa el Nuevo Testamento para la Segunda Venida.
Estas palabras son parusía (literalmente, presencia), apokalypsis (revelación), y epiphaneia (aparición). En primer lugar consideremos el uso de la palabra parusía. En 1 Tesalonicenses 4:15 Pablo usa parusía para describir lo que los pretribulacionistas denominarían el arrebato. Pero en 1 Tesalonicenses 3:13 la misma palabra es usada para describir "la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos"-la segunda fase del regreso de Cristo, según los pretribulacionistas. Y en 2 Tesalonicenses 2:8 Pablo usa el término parusía para referirse a la venida en la cual Cristo reducirá al anticristo a la nada-lo que se supone no sucederá, según los pretribulacionistas, hasta la segunda fase.
En cuanto al uso de la palabra apokalypsis, encontramos que Pablo la utiliza en 1 Corintios 1:7 para describir lo que estos intérpretes denominan el arrebato: "esperando la manifestación [o revelación, BJerJ de nuestro Señor Jesucristo". Pero en 2 Tesalonicenses 1:7, 8 se usa la misma palabra para describir lo que los pretribulacionistas denominan la segunda fase de la Segunda Venida: “... cuando se manifieste (apokalypsis) el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios... "
Lo mismo es cierto en el uso de la palabra epiphaneia. En 1 Timoteo 6:14 se refiere a lo que los pretribulacionistas llaman arrebato: "Te mando que guardes el mandamiento sin mácula ni represión, hasta la aparición (epiphaneia) de nuestro Señor Jesucristo". Pero en 2 Tesalonicenses 2:8 Pablo usa la misma palabra para describir la venida del Señor en la cual él derrocará al hombre de pecado: "Entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor... aniquilará con la manifestación (epiphaneia) de su Venida" (BJer). Esto no sucederá, sin embargo, según los pretribulacionistas, hasta el fin de la gran tribulación.
El uso de estas palabras, por lo tanto, no aporta fundamento alguno para el tipo de distinción que hacen los pretribulacionistas entre dos fases del regreso de Cristo.

Anthony A. Hoekema"
Responder
#15
Podriamos partir considerando que el arrebatamiento es, la liberacion de la ira de Dios, el día del Señor.. (En contexto con 1 y 2 Tesalonicenses)..Tanto pre trib como post trib, afirman que seremos arrebatados de la ira de Dios, del día del Señor...

Lo que habria que definir.. es :

1)¿Que es el día del Señor?
2)¿Que es el dia de la ira?
2) ¿Cuanto tiempo duran?
3)¿Son estas dos lo mismo?
Responder
#16
Francisc0 escribió:Podriamos partir considerando que el arrebatamiento es, la liberacion de la ira de Dios, el día del Señor.. (En contexto con 1 y 2 Tesalonicenses)..Tanto pre trib como post trib, afirman que seremos arrebatados de la ira de Dios, del día del Señor...

Lo que habria que definir.. es :

1)¿Que es el día del Señor?
2)¿Que es el dia de la ira?
2) ¿Cuanto tiempo duran?
3)¿Son estas dos lo mismo?

Querido forista, lo que planteas tiene su lugar, pero más adelante, ocupemonos por ahora, del punto uno:


Cita:

(1) No se pueden derivar argumentos a favor de la doble venida de las palabras que usa el Nuevo Testamento para la Segunda Venida.
Estas palabras son parusía (literalmente, presencia), apokalypsis (revelación), y epiphaneia (aparición). En primer lugar consideremos el uso de la palabra parusía. En 1 Tesalonicenses 4:15 Pablo usa parusía para describir lo que los pretribulacionistas denominarían el arrebato. Pero en 1 Tesalonicenses 3:13 la misma palabra es usada para describir "la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos"-la segunda fase del regreso de Cristo, según los pretribulacionistas. Y en 2 Tesalonicenses 2:8 Pablo usa el término parusía para referirse a la venida en la cual Cristo reducirá al anticristo a la nada-lo que se supone no sucederá, según los pretribulacionistas, hasta la segunda fase.
En cuanto al uso de la palabra apokalypsis, encontramos que Pablo la utiliza en 1 Corintios 1:7 para describir lo que estos intérpretes denominan el arrebato: "esperando la manifestación [o revelación, BJerJ de nuestro Señor Jesucristo". Pero en 2 Tesalonicenses 1:7, 8 se usa la misma palabra para describir lo que los pretribulacionistas denominan la segunda fase de la Segunda Venida: “... cuando se manifieste (apokalypsis) el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios... "
Lo mismo es cierto en el uso de la palabra epiphaneia. En 1 Timoteo 6:14 se refiere a lo que los pretribulacionistas llaman arrebato: "Te mando que guardes el mandamiento sin mácula ni represión, hasta la aparición (epiphaneia) de nuestro Señor Jesucristo". Pero en 2 Tesalonicenses 2:8 Pablo usa la misma palabra para describir la venida del Señor en la cual él derrocará al hombre de pecado: "Entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor... aniquilará con la manifestación (epiphaneia) de su Venida" (BJer). Esto no sucederá, sin embargo, según los pretribulacionistas, hasta el fin de la gran tribulación.
El uso de estas palabras, por lo tanto, no aporta fundamento alguno para el tipo de distinción que hacen los pretribulacionistas entre dos fases del regreso de Cristo.

Anthony A. Hoekema"
Responder
#17
Francisc0 escribió:Podriamos partir considerando que el arrebatamiento es, la liberacion de la ira de Dios, el día del Señor.. (En contexto con 1 y 2 Tesalonicenses)..Tanto pre trib como post trib, afirman que seremos arrebatados de la ira de Dios, del día del Señor...

Lo que habria que definir.. es :

1)¿Que es el día del Señor?
2)¿Que es el dia de la ira?
2) ¿Cuanto tiempo duran?
3)¿Son estas dos lo mismo?

El arrebatamiento NO es la liberación de la ira de Dios.
Por favor! Un mínimo de respeto a la Palabra!

Roberto
Responder
#18
Roberto:
Supongo que Francisco se estaba refiriendo más bien a la sucesión u orden de los acontecimientos finales, pero tienes razón al señalar que el arrebatamiento no es la liberación de la ira de Dios porque eso ocurrió cuando nacimos de nuevo en virtud de la Redención por la sangre del Señor Jesucristo, con todo lo que implicó en y para nosotros.
No obstante, pienso que nuestro hermano, no tuvo ninguna intención de faltarle el respeto a la Palabra de Dios a través de su afirmación.
De cualquier modo, es pertinente tu observación para evitar malos entendidos, así que gracias por advertirlo.
Un abrazo.
Heriberto
Responder
#19
Heriberto escribió:Roberto:
Supongo que Francisco se estaba refiriendo más bien a la sucesión u orden de los acontecimientos finales, pero tienes razón al señalar que el arrebatamiento no es la liberación de la ira de Dios porque eso ocurrió cuando nacimos de nuevo en virtud de la Redención por la sangre del Señor Jesucristo, con todo lo que implicó en y para nosotros.
No obstante, pienso que nuestro hermano, no tuvo ninguna intención de faltarle el respeto a la Palabra de Dios a través de su afirmación.
De cualquier modo, es pertinente tu observación para evitar malos entendidos, así que gracias por advertirlo.
Un abrazo.
Heriberto

Hermano Heriberto, esta linea de tu pensamiento:

Cita:pero tienes razón al señalar que el arrebatamiento no es la liberación de la ira de Dios porque eso ocurrió cuando nacimos de nuevo en virtud de la Redención por la sangre del Señor Jesucristo, con todo lo que implicó en y para nosotros.

Es muy edificante, realmente la Iglesia esta exenta de cualquier interpretación que busque ubicarla en la semana setenta de la profecía de Daniel, lo digo porque algunos la empujan argumentando que una vez allí pasa la Iglesia a través de esta semana siendo librada de la ira venidera.

Un abrazo

Edison
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#20
Estimados hermanos:

Comencemos a tratar por partes el tema que nos ocupa.

Creo que el autor del escrito parte de una premisa equivocada cuando supone que quienes creemos en el rapto de la iglesia del Señor, argumentamos a favor de una “doble” venida, lo que no se ajusta a la realidad. Oportunamente explicaremos el porqué.

A continuación, Don Anthony ensaya algunos ejercicios semánticos de palabras griegas para referirse al tema, pero, deliberadamente o no, guarda silencio sobre una palabra clave en las Escrituras para la comprensión de la doctrina del arrebatamiento:

Veámosla en el siguiente pasaje:

“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.”
(1ª Ts 4:14 /18)

“Arrebatados” deriva de la palabra griega “αρπαγη”=rapto, (arpazo) y se usa para indicar que alguien es llevado por la fuerza.

Por ejemplo: Se usa con respecto a la intervención del Espíritu Santo respecto de Felipe, en Hch.8:39. Igualmente se usa cuando Pablo fue llevado al paraíso, en 2ª Cor.12:2/4; y, como hemos leído antes, se emplea también para indicar el arrebatamiento de los santos por el Señor (1ª Tes.4:17); Este vocablo denota que se ejerce una fuerza de una manera súbita para “arrebatar”, y no se refiere nunca al momento de la Venida del Señor para pisar la tierra, sino más bien cuando venga a buscar a Su Iglesia en el aire, sin más relación con la tierra que la levantar de ella a los suyos, es decir, que los santos seremos llevados súbitamente de la tierra a la misma presencia del Señor.

Es importante considerar cuándo ocurrirá esto, y lo haremos oportunamente en la voluntad del Señor. Mientras tanto. sigamos escudriñando las Escrituras, tratando de no mezclar distintos conceptos entre sí.

Un saludo fraternal,
Heriberto
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