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		<title><![CDATA[Foro de la Biblia - Estudios y Bosquejos]]></title>
		<link>http://www.forodelabiblia.net/</link>
		<description><![CDATA[Foro de la Biblia - http://www.forodelabiblia.net]]></description>
		<pubDate>Thu, 09 Sep 2010 11:35:22 -0500</pubDate>
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			<title><![CDATA[LA IGLESIA EMERGENTE]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=544</link>
			<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 20:50:31 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=544</guid>
			<description><![CDATA[Hola me gustaria saber que informacion tienen de la iglesia emergente, o el movimiento de la iglesia sin estructura, si me lo pueden enviar al mail, por favor o publicarlo, desde ya muchas gracias, bendiciones!!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hola me gustaria saber que informacion tienen de la iglesia emergente, o el movimiento de la iglesia sin estructura, si me lo pueden enviar al mail, por favor o publicarlo, desde ya muchas gracias, bendiciones!!]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los triples de Jesús]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=434</link>
			<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 07:18:40 -0600</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=434</guid>
			<description><![CDATA[1	Las tres natividades<br />
Podría usted decir en cuáles Evangelios se narra el nacimiento de Jesús; lo que se conoce como “la natividad”.  Seguramente ningún hermano olvidará mencionar a los dos primeros capítulos tanto de Mateo como de Lucas.  Pero hay más.  <br />
¿Qué hay de los siguientes textos? “Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres.”  Y “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer”.  ¿No está Pablo haciendo referencia al nacimiento de Jesús?  Luego, en Hebreos leemos “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús,…Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo”.  Esto también es una referencia a Su encarnación en Su nacimiento.<br />
Si usted concuerda con que no solamente Mateo y Lucas nos cuentan que el Hijo de Dios nació como un ser humano de carne y sangre; entonces concordará en que Juan, en su Evangelio, es el tercero en relatar Su natividad: “Y aquel Verbo fue hecho carne”.<br />
<br />
En el diamartirón expongo que el contenido de todo Evangelio debe cubrir desde Su bautismo hasta Su ascensión.  También señalo que todos los cuatro Evangelios tenían ese contenido en su forma más temprana.  Pero que luego sufrieron pérdidas y adiciones de pasajes.  <br />
El Evangelio de Marcos perdió su final, de modo que hoy día tenemos fuertes dudas sobre si el pasaje que describe la ascensión de Jesucristo (16:9-20) es el que originalmente escribiera Marcos.<br />
Otros Evangelios como lo fueron Mateo y Lucas; tuvieron la adición de sus respectivos dos primeros capítulos; no presentes en los borradores previos.  El motivo de estos dos evangelistas para incluir la natividad es doble.  Por un lado estaban los gnósticos, quienes habían levantado la herejía que Cristo no había venido en forma material.  Y por otro lado habían aparecido al menos un apócrifo o más, narrando historias fantásticas respecto de la natividad de Jesús.  Por eso, ellos agregaron esos capítulos a los borradores de sus Evangelios.<br />
<br />
Quien obró de forma semejante fue Juan.  Un estudio de su Evangelio revela que fue escrito estando él en Jerusalén.  Eso concuerda con el testimonio de Hechos y de la tradición cristiana, ubicando a Juan en esa ciudad.  Pero también sabemos que Juan acabó de escribir el Evangelio estando en Éfeso.  Allí probablemente le agrega el capítulo 21 al final; y sin lugar a ninguna duda le agrega 1:1-5 al comienzo.<br />
<br />
	Entonces son tres los Evangelios que relatan la natividad.  Y Juan se tiene la libertad del Espíritu para jugar con algunos conceptos.  Primeramente se vale del concepto pagano del Verbo, concepto filosófico que había sido desarrollado justamente en la ciudad de Éfeso.  <br />
Y también se vale de un eclipse que se observó el 1 de Nisán del año 6 aJC.  Un eclipse de Sol que en Asia Menor se observó como total; y que en Mesopotamia se vio ponerse al Sol aún eclipsado.  Pero que en palestina se observó como parcial y terminó antes de ponerse la noche.<br />
En ambos casos Juan toma algo precedente y lo utiliza dándole un valor espiritual y profundo.  Un concepto teológico-filosófico; y un fenómeno astronómico acontecido el día que Jesús nacía.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[1	Las tres natividades<br />
Podría usted decir en cuáles Evangelios se narra el nacimiento de Jesús; lo que se conoce como “la natividad”.  Seguramente ningún hermano olvidará mencionar a los dos primeros capítulos tanto de Mateo como de Lucas.  Pero hay más.  <br />
¿Qué hay de los siguientes textos? “Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres.”  Y “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer”.  ¿No está Pablo haciendo referencia al nacimiento de Jesús?  Luego, en Hebreos leemos “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús,…Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo”.  Esto también es una referencia a Su encarnación en Su nacimiento.<br />
Si usted concuerda con que no solamente Mateo y Lucas nos cuentan que el Hijo de Dios nació como un ser humano de carne y sangre; entonces concordará en que Juan, en su Evangelio, es el tercero en relatar Su natividad: “Y aquel Verbo fue hecho carne”.<br />
<br />
En el diamartirón expongo que el contenido de todo Evangelio debe cubrir desde Su bautismo hasta Su ascensión.  También señalo que todos los cuatro Evangelios tenían ese contenido en su forma más temprana.  Pero que luego sufrieron pérdidas y adiciones de pasajes.  <br />
El Evangelio de Marcos perdió su final, de modo que hoy día tenemos fuertes dudas sobre si el pasaje que describe la ascensión de Jesucristo (16:9-20) es el que originalmente escribiera Marcos.<br />
Otros Evangelios como lo fueron Mateo y Lucas; tuvieron la adición de sus respectivos dos primeros capítulos; no presentes en los borradores previos.  El motivo de estos dos evangelistas para incluir la natividad es doble.  Por un lado estaban los gnósticos, quienes habían levantado la herejía que Cristo no había venido en forma material.  Y por otro lado habían aparecido al menos un apócrifo o más, narrando historias fantásticas respecto de la natividad de Jesús.  Por eso, ellos agregaron esos capítulos a los borradores de sus Evangelios.<br />
<br />
Quien obró de forma semejante fue Juan.  Un estudio de su Evangelio revela que fue escrito estando él en Jerusalén.  Eso concuerda con el testimonio de Hechos y de la tradición cristiana, ubicando a Juan en esa ciudad.  Pero también sabemos que Juan acabó de escribir el Evangelio estando en Éfeso.  Allí probablemente le agrega el capítulo 21 al final; y sin lugar a ninguna duda le agrega 1:1-5 al comienzo.<br />
<br />
	Entonces son tres los Evangelios que relatan la natividad.  Y Juan se tiene la libertad del Espíritu para jugar con algunos conceptos.  Primeramente se vale del concepto pagano del Verbo, concepto filosófico que había sido desarrollado justamente en la ciudad de Éfeso.  <br />
Y también se vale de un eclipse que se observó el 1 de Nisán del año 6 aJC.  Un eclipse de Sol que en Asia Menor se observó como total; y que en Mesopotamia se vio ponerse al Sol aún eclipsado.  Pero que en palestina se observó como parcial y terminó antes de ponerse la noche.<br />
En ambos casos Juan toma algo precedente y lo utiliza dándole un valor espiritual y profundo.  Un concepto teológico-filosófico; y un fenómeno astronómico acontecido el día que Jesús nacía.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Genesis]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=286</link>
			<pubDate>Thu, 12 Mar 2009 19:14:05 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=286</guid>
			<description><![CDATA[Hola a todos aqui les dejo un esutdios de uno de mis autores predilectos ojala le quiten provecho, y si receptibidad  publicare mas de sus estudios.<br />
Por Samuel Peres Millos<br />
INTRODUCCION<br />
El Libro del Génesis es uno de los más admirables escritos de la Palabra de Dios. En su contenido, el Espíritu Santo, establece por medio de Moisés la enseñanza fundamental que tiene que ver con los principios de todas las cosas. Como toda la Palabra, es instrumento eficaz para el crecimiento, desarrollo, corrección y capacitación de todo creyente (2.Tim.2:16-17). Los relatos que encontramos en sus páginas son historias reales ocurridas a lo largo de muchos siglos y están escritas para la enseñanza del creyente en la actual dispensación (1.Cor.10:6,11)<br />
<br />
Ninguna de las doctrinas bíblicas pueden estudiarse de otro modo que no sea partiendo de los orígenes, esto es del Génesis. Todas ellas nacen en este libro y cuando se inicia su estudio desde otro lugar de la Escritura, se corre el serio peligro de llegar a interpretaciones incorrectas como consecuencia de falta de principio sólido.<br />
<br />
Como en todos los escritos bíblicos, la doctrina va acompañada de aplicaciones prácticas ya que la Escritura no es -como muchas veces se ha dicho- un tratado de "información", sino de "formación". No se estudia, pues, para conocer doctrina, sino para vivir conforma a las demandas consecuentes a la doctrina. El Génesis, como Palabra de Dios, ha de ser estudiada por el creyente como el resto de la Escritura.<br />
<br />
Las presente notas pretenden ser una sencilla ayuda para guiar en el estudio del Génesis. Se comprenderá que, a pesar de su extensión, no pueden abarcar el estudio de todo el libro, por lo que se han seleccionado asuntos puntuales del mismo, no por mayor importancia, sino atendiendo al tema: "El origen de...". Tampoco es el objeto de estas notas, cuya orientación está en servir de ayuda básica al estudioso de la Escritura, ofreciéndole los elementos fundamentales que le permitan iniciar y proseguir una investigación personal sobre el Libro del Génesis.<br />
<br />
Las notas están escritas en forma de "bosquejo" para facilitar su estudio. También este sistema permite una mejor utilización para aquellos hermanos que tengan que enseñar sobre temas del libro, en forma sencilla, en circunstancias en que no siempre es posible disponer del tiempo necesario para recapitular los materiales precisos para el estudio. No obstante para los que deseen una mayor profundización en el estudio, al final de las notas se da una breve relación de la "Bibliografía de Ayuda" que facilitará esa tarea. Todos los títulos reseñados, han sido consultados, en alguna medida, al confeccionar estas notas.<br />
<br />
Todo estudio bíblico ha de ir acompañado de abundante oración. No hay resultado en la vida de quién sólo se sienta a oír la Palabra; más bien hay bendiciones para aquel que se pone a los pies de Jesús como María. Bueno será para todos un ejercicio de oración antes de abrir la Biblia implorando la ayuda divina en esa tarea.<br />
<br />
Este trabajo ha sido elaborado pensado en grupos de estudio bíblico, Escuelas Dominicales, estudio personal, etc., habiéndose experimentado con excelentes resultados en la "Escuela Dominical Integrada" de la Iglesia Evangélica en c/ Pi y Margall, 25, de la ciudad de Vigo. Por tanto, en cada estudio, se incluyen "Los objetivos" que se pretenden alcanzar en el mismo y la "Tarea" que se encomienda a cada alumno para preparación y estudio personal antes de la clase.<br />
<br />
Si al finalizar el estudio de los temas del Génesis con la ayuda de estas notas, se alcanzó un mayor conocimiento sobre como vivir en conformidad con las demandas contenidas en el libro del Génesis y nació, al impulso del Espíritu, la decisión de hacerlo para gloria de Dios, poniéndolo en práctica en la vida cotidiana, habrá sido cumplida la misión para la que fueron diseñadas.<br />
<br />
Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos... Amén.<br />
Vigo, enero 1993 <br />
[attachment=27]La ley de Jehová es perfecta,  que convierte el alma;]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hola a todos aqui les dejo un esutdios de uno de mis autores predilectos ojala le quiten provecho, y si receptibidad  publicare mas de sus estudios.<br />
Por Samuel Peres Millos<br />
INTRODUCCION<br />
El Libro del Génesis es uno de los más admirables escritos de la Palabra de Dios. En su contenido, el Espíritu Santo, establece por medio de Moisés la enseñanza fundamental que tiene que ver con los principios de todas las cosas. Como toda la Palabra, es instrumento eficaz para el crecimiento, desarrollo, corrección y capacitación de todo creyente (2.Tim.2:16-17). Los relatos que encontramos en sus páginas son historias reales ocurridas a lo largo de muchos siglos y están escritas para la enseñanza del creyente en la actual dispensación (1.Cor.10:6,11)<br />
<br />
Ninguna de las doctrinas bíblicas pueden estudiarse de otro modo que no sea partiendo de los orígenes, esto es del Génesis. Todas ellas nacen en este libro y cuando se inicia su estudio desde otro lugar de la Escritura, se corre el serio peligro de llegar a interpretaciones incorrectas como consecuencia de falta de principio sólido.<br />
<br />
Como en todos los escritos bíblicos, la doctrina va acompañada de aplicaciones prácticas ya que la Escritura no es -como muchas veces se ha dicho- un tratado de "información", sino de "formación". No se estudia, pues, para conocer doctrina, sino para vivir conforma a las demandas consecuentes a la doctrina. El Génesis, como Palabra de Dios, ha de ser estudiada por el creyente como el resto de la Escritura.<br />
<br />
Las presente notas pretenden ser una sencilla ayuda para guiar en el estudio del Génesis. Se comprenderá que, a pesar de su extensión, no pueden abarcar el estudio de todo el libro, por lo que se han seleccionado asuntos puntuales del mismo, no por mayor importancia, sino atendiendo al tema: "El origen de...". Tampoco es el objeto de estas notas, cuya orientación está en servir de ayuda básica al estudioso de la Escritura, ofreciéndole los elementos fundamentales que le permitan iniciar y proseguir una investigación personal sobre el Libro del Génesis.<br />
<br />
Las notas están escritas en forma de "bosquejo" para facilitar su estudio. También este sistema permite una mejor utilización para aquellos hermanos que tengan que enseñar sobre temas del libro, en forma sencilla, en circunstancias en que no siempre es posible disponer del tiempo necesario para recapitular los materiales precisos para el estudio. No obstante para los que deseen una mayor profundización en el estudio, al final de las notas se da una breve relación de la "Bibliografía de Ayuda" que facilitará esa tarea. Todos los títulos reseñados, han sido consultados, en alguna medida, al confeccionar estas notas.<br />
<br />
Todo estudio bíblico ha de ir acompañado de abundante oración. No hay resultado en la vida de quién sólo se sienta a oír la Palabra; más bien hay bendiciones para aquel que se pone a los pies de Jesús como María. Bueno será para todos un ejercicio de oración antes de abrir la Biblia implorando la ayuda divina en esa tarea.<br />
<br />
Este trabajo ha sido elaborado pensado en grupos de estudio bíblico, Escuelas Dominicales, estudio personal, etc., habiéndose experimentado con excelentes resultados en la "Escuela Dominical Integrada" de la Iglesia Evangélica en c/ Pi y Margall, 25, de la ciudad de Vigo. Por tanto, en cada estudio, se incluyen "Los objetivos" que se pretenden alcanzar en el mismo y la "Tarea" que se encomienda a cada alumno para preparación y estudio personal antes de la clase.<br />
<br />
Si al finalizar el estudio de los temas del Génesis con la ayuda de estas notas, se alcanzó un mayor conocimiento sobre como vivir en conformidad con las demandas contenidas en el libro del Génesis y nació, al impulso del Espíritu, la decisión de hacerlo para gloria de Dios, poniéndolo en práctica en la vida cotidiana, habrá sido cumplida la misión para la que fueron diseñadas.<br />
<br />
Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos... Amén.<br />
Vigo, enero 1993 <br />
[attachment=27]La ley de Jehová es perfecta,  que convierte el alma;]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (7)]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=170</link>
			<pubDate>Thu, 17 Jul 2008 20:51:01 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=170</guid>
			<description><![CDATA[Capítulo 5 <br />
<br />
La disciplina en la iglesia de Dios demanda siervos espirituales  <br />
<br />
“De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación…”  A través de este capítulo observamos que a la larga lista de problemas que ya afectaban a los corintios se le seguían sumando otros, sin que nadie advirtiera la gravedad de los mismos. <br />
El pasaje nos relata, primeramente, que uno de los miembros de la congregación vivía en concubinato con la mujer de su propio padre. Sujetándonos a la instrucción de no pensar más de lo que está escrito dejaremos de lado cualquier especulación sobre el caso, pero lo que sabemos concretamente es que se trataba de alguien que, al convivir y mantener relaciones sexuales con una mujer que no era su legítima esposa, practicaba el pecado de fornicación.  <br />
<br />
Después, la Escritura nos indica que la iglesia toleraba el descarrío con inexplicable indiferencia, sin reprender al culpable ni ejercer sobre él la debida disciplina. Esto evidenciaba que la iglesia carecía de guías espirituales con suficiente sensibilidad para percibir lo pecaminoso de la situación, y con capacidad para tomar las medidas correctivas que el caso requería. “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle…” (Gá.6:1)  <br />
<br />
Ahora bien, ya descubrimos anteriormente cómo los corintios habían agudizado algún problema, debido a su tendencia de transitar por los extremos. En relación con la aplicación de la disciplina en la iglesia, la actitud no fue muy diferente. Al principio se mostraron indolentes en afrontar sus responsabilidades frente a la inmoralidad manifestada por un miembro de la congregación. Frente a esto, Pablo se vio obligado a amonestarlos severamente  para que, a su vez, la iglesia se decidiera a tomar cartas en el asunto.<br />
<br />
Sin embargo, una vez impuesta la disciplina, fuere en el caso que aquí tratamos o quizás en otro, la iglesia tendía a prolongarla indefinidamente, descuidando la restauración del hermano disciplinado que, apesadumbrado en demasía, ya había dado suficientes  muestras de su arrepentimiento (2ª Co.2:5-11)<br />
<br />
Observamos entonces que, primero, los corintios cristianos se mostraban indiferentes frente al pecado. Pero cuando por fin se decidían a administrar la debida disciplina, resultaban ser igual de indiferentes en cuanto a la restauración del descarriado. Es así que Pablo tiene que instruirlos sobre cómo resolver todo el problema con equidad: <br />
<br />
a)	“¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?" <br />
La cuestión no pasaba por desatar un gran escándalo para que todo el mundo se revolcara en los sórdidos detalles del caso. Tampoco se trataba de arremeter furiosamente contra el caído. Las Escrituras nos enseñan que la disciplina en la iglesia no es tarea de pendencieros sino de siervos espirituales, capaces de llegar a restaurar con espíritu de mansedumbre al que se enredó en el pecado. <br />
<br />
El pasaje de arriba nos indica que los creyentes corintios, antes que nada, deberían haber tenido un sentimiento de pesar por lo ocurrido. Sin embargo, estaban “envanecidos”, (“Ya estáis saciados, ya estáis ricos. Sin nosotros reináis” Cap. 4:8) y con semejante presunción estaban desconociendo la proporción del problema.   <br />
<br />
Notemos aquí que ningún cristiano puede tratar con frivolidad un asunto semejante. El cristiano espiritual juzga con firmeza la cuestión del pecado, y al mismo tiempo se aflige, pero nunca se alegra, ante la caída de su hermano. David escribió de sus enemigos: “No se alegren de mí cuando mi pie resbale” (Sal.38:16) y los impíos acaso lo harían, pero, ¡Qué ingratitud y malicia revela quien celebra el tropiezo de su hermano, y se ocupa en despedazarlo con su lengua en lugar de procurar su restauración! <br />
<br />
El paso siguiente, en la imposición de la disciplina correctiva, debía ser apartar al culpable para excluirlo de sus privilegios como miembro activo de la congregación:<br />
<br />
b)	En el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros…el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.<br />
<br />
En la iglesia de Dios ninguna decisión debe ser tomada a la ligera. La asamblea cristiana en Corinto tenía que reunirse solemnemente en el Nombre del Señor Jesucristo para examinar todo lo referente al caso. <br />
No se trataba de juzgar al culpable con el objeto de imponerle una sentencia penal, asunto definitivamente resuelto con el sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo en la cruz, sino, más bien, de juzgar su actitud y responsabilidad ante el pecado cometido. <br />
<br />
Es cierto que el creyente no pierde su salvación, porque ha sido salvado y justificado eternamente en virtud de la sangre del Señor Jesucristo. “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración…” (Tito 3:5) pero no es menos cierto que cuando peca, y se permite seguir andando con las manos sucias y los pies contaminados, (en sentido espiritual) llega a perder el gozo de su salvación (Sal.51:12), sus privilegios como integrante activo de la congregación y, al final, preciosas recompensas en el Tribunal de Cristo. (1ª Co.9:27) <br />
Felizmente, la plena restauración del creyente arrepentido, pese a la gravedad de su falta, aún es posible mediante la intervención de su Abogado y Sumo Sacerdote, el Señor Jesucristo, quien intercede ante el Padre por cada uno de sus redimidos.<br />
<br />
Una vez que la iglesia evaluara el asunto, debía imponer al culpable la disciplina aconsejada, para despertarlo de su indiferencia frente a su perversión moral.  <br />
<br />
Sin embargo, ante el descuido inicial de la congregación, Pablo debió apelar a su autoridad apostólica para anticipar la determinación que la iglesia debía tomar como tal. <br />
 <br />
Obviamente, hoy nadie está investido de autoridad apostólica como para intervenir del mismo modo en los asuntos de una iglesia local. No obstante, las instrucciones impartidas a los corintios, inspiradas por el Espíritu Santo, sobre cómo proceder ante semejante caso, determinan los principios disciplinarios a los que cada iglesia debe conformarse.   <br />
<br />
Las instrucciones impartidas por el apóstol Pablo incluían, además de requerir que el hermano censurado fuera excluido de sus privilegios como integrante de la congregación, la entrega de éste a Satanás para destrucción de la carne.  <br />
<br />
Muchas especulaciones se han formulado a la hora de interpretar esta acción, y  no me propongo agregar otras. No obstante, de algo podemos estar seguros: No se trataba de exponer al culpable a la perdición eterna, sino de hacerlo consciente de las consecuencias de su pecado deliberado. <br />
Las Escrituras del Antiguo Testamento refieren que cuando los israelitas se apartaban de Dios haciendo lo malo, la disciplina divina consistía muchas veces en entregarlos a sus enemigos para que volvieran en sí. “Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque), y estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautive y lleve a tierra enemiga, sea lejos o cerca, y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos… y oraren… y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido iniquidad… perdonarás a tu pueblo… porque ellos son tu pueblo.” (1ª R.8:46-51)<br />
<br />
La situación no es muy distinta en el contexto cristiano. Cuando un creyente deja de lado los preceptos de Dios, y se deja seducir por el mundo, adaptándose a su estilo libertino, forzosamente está resignando sus privilegios como cristiano, y se verá obligado a experimentar las consecuencias de subordinarse a su peor adversario, Satanás. <br />
<br />
Cuando los israelitas peregrinaron por el desierto, con destino a la tierra prometida, tuvieron un vivo deseo de comer carne, y lloraron acordándose del pescado que comían de balde, es decir, gratis, en Egipto, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos. (Nm.11:4-5) No consideraron, en ese momento de descontento, que si volvían a Egipto obtendrían no sólo los frutos que tanto añoraban, sino la totalidad del producto resultante de su rebeldía contra Dios: congoja de espíritu y dura servidumbre (Ex,6:9) viviendo en la “casa de servidumbre” (Ex.13:3) y sometidos por la mano de Faraón, rey de Egipto. (Dt.7:8)  <br />
<br />
En la esfera cristiana, las consecuencias son análogas. Quien deja de deleitarse en el pan del cielo (Jn.6:32) y añora su antigua vida de pecado, volviéndose al mundo, será desarraigado del lugar de comunión cristiana, y convivirá con los que comen pan de maldad (Pr.4:17) siendo abrumado por la nefanda conducta de los malvados. (2ª P.2:7)  hasta que vuelva en sí y regrese al Señor.  <br />
<br />
Así y todo, cuando nos referimos a la acción específica de “entrega a Satanás” debemos tener presente que nunca significó una medida disciplinaria de orden general, pues son puntuales los casos narrados en las Escrituras, y se refieren claramente a situaciones muy extremas, como ser: persistencia  indefinida de alguien en el pecado de inmoralidad  (1ª Co.5:1) o por alguna clase de blasfemia. (1ª Ti.1:20) <br />
<br />
De algún modo, la entrega a Satanás implicaba que éste tuvo permiso para zarandear al creyente descarriado, para destrucción de la carne, aunque la Escritura confirma que el espíritu estaría a salvo en el día del Señor Jesús. No obstante, ninguna sanción es irreversible para quien recapacita y se vuelve a su Señor, pues la disciplina ejercida sobre un creyente no tiene otro propósito que su plena restauración. <br />
<br />
A continuación, el apóstol Pablo pasa a exhortar a la iglesia por la postura displicente que había asumido frente al ofensor: “No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? <br />
Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura, como sois; porque vuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1ª Co. 5:6-7) <br />
<br />
La iglesia toda puede ser contaminada cuando consiente el libertinaje de un creyente. Quizá algunos hermanos de la iglesia en Corinto se jactaron de ser más fuertes que el creyente caído, pensando que eran inmunes a la  contaminación, sin advertir que su actitud los colocaba en serios riegos. El mandato divino demanda que cada hijo de Dios se conserve puro (1ª Ti.5:22), y que su modo de vivir concuerde adecuadamente con la posición de santidad que goza en Cristo. “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir. (1ª P.1:14-15)  No es casual aquí la mención de la pascua. La pascua evocaba la liberación de los israelitas de la muerte, por medio de la sangre del cordero. De modo semejante, la pascua del cristiano es Cristo, el cordero de Dios, que con su sacrificio ya consumado de una vez para siempre en la cruz, y el poder de su gloriosa resurrección, no sólo nos libró de la muerte eterna, sino que nos preserva del dominio del pecado. <br />
Por lo tanto, el pecado consentido en la vida del creyente es absolutamente incompatible con la gloria a la que los cristianos hemos sido llamados. <br />
Entonces, tal como la pascua llegó a ser una gozosa celebración para el pueblo judío, la pascua del cristiano, Cristo mismo, debe constituir una fiesta continua para alegrarnos con gozo inefable y glorioso. (1ª P.1:7)  <br />
<br />
Naturalmente, quien celebra su libertad en Cristo, debe hacerlo con sinceridad y verdad, pues no puede enarbolar la bandera de la libertad, y ser, a su vez, esclavo de los deseos pecaminosos.<br />
<br />
Finalmente, Pablo advierte a los cristianos que debían evitar relacionarse con quienes, llamándose hermanos, se hubieran pervertido a causa de permitirse la práctica habitual de pecados escandalosos. <br />
<br />
Sin minimizar la seriedad de ningún pecado, debemos observar aquí que estas medidas disciplinarias extremas no se refieren a cualquier tipo de yerro cometido ocasionalmente a causa de un descuido o tropiezo, seguido de real arrepentimiento, sino que aluden más bien a pecados escandalosos y específicos, deliberadamente incorporados como hábitos en quienes se dicen creyentes, pero niegan la eficacia de su fe a causa de su conducta desenfrenada.<br />
<br />
Los perdidos en el mundo tienden a inclinarse naturalmente a la perversidad, y Dios a su tiempo los alcanzará inexorablemente con su justicia, pero es tarea indelegable de la iglesia local reprender y corregir a los creyentes admitidos en su seno, para que se conduzcan en santidad. “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación”  (1ª Tes.4:7)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Capítulo 5 <br />
<br />
La disciplina en la iglesia de Dios demanda siervos espirituales  <br />
<br />
“De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación…”  A través de este capítulo observamos que a la larga lista de problemas que ya afectaban a los corintios se le seguían sumando otros, sin que nadie advirtiera la gravedad de los mismos. <br />
El pasaje nos relata, primeramente, que uno de los miembros de la congregación vivía en concubinato con la mujer de su propio padre. Sujetándonos a la instrucción de no pensar más de lo que está escrito dejaremos de lado cualquier especulación sobre el caso, pero lo que sabemos concretamente es que se trataba de alguien que, al convivir y mantener relaciones sexuales con una mujer que no era su legítima esposa, practicaba el pecado de fornicación.  <br />
<br />
Después, la Escritura nos indica que la iglesia toleraba el descarrío con inexplicable indiferencia, sin reprender al culpable ni ejercer sobre él la debida disciplina. Esto evidenciaba que la iglesia carecía de guías espirituales con suficiente sensibilidad para percibir lo pecaminoso de la situación, y con capacidad para tomar las medidas correctivas que el caso requería. “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle…” (Gá.6:1)  <br />
<br />
Ahora bien, ya descubrimos anteriormente cómo los corintios habían agudizado algún problema, debido a su tendencia de transitar por los extremos. En relación con la aplicación de la disciplina en la iglesia, la actitud no fue muy diferente. Al principio se mostraron indolentes en afrontar sus responsabilidades frente a la inmoralidad manifestada por un miembro de la congregación. Frente a esto, Pablo se vio obligado a amonestarlos severamente  para que, a su vez, la iglesia se decidiera a tomar cartas en el asunto.<br />
<br />
Sin embargo, una vez impuesta la disciplina, fuere en el caso que aquí tratamos o quizás en otro, la iglesia tendía a prolongarla indefinidamente, descuidando la restauración del hermano disciplinado que, apesadumbrado en demasía, ya había dado suficientes  muestras de su arrepentimiento (2ª Co.2:5-11)<br />
<br />
Observamos entonces que, primero, los corintios cristianos se mostraban indiferentes frente al pecado. Pero cuando por fin se decidían a administrar la debida disciplina, resultaban ser igual de indiferentes en cuanto a la restauración del descarriado. Es así que Pablo tiene que instruirlos sobre cómo resolver todo el problema con equidad: <br />
<br />
a)	“¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?" <br />
La cuestión no pasaba por desatar un gran escándalo para que todo el mundo se revolcara en los sórdidos detalles del caso. Tampoco se trataba de arremeter furiosamente contra el caído. Las Escrituras nos enseñan que la disciplina en la iglesia no es tarea de pendencieros sino de siervos espirituales, capaces de llegar a restaurar con espíritu de mansedumbre al que se enredó en el pecado. <br />
<br />
El pasaje de arriba nos indica que los creyentes corintios, antes que nada, deberían haber tenido un sentimiento de pesar por lo ocurrido. Sin embargo, estaban “envanecidos”, (“Ya estáis saciados, ya estáis ricos. Sin nosotros reináis” Cap. 4:8) y con semejante presunción estaban desconociendo la proporción del problema.   <br />
<br />
Notemos aquí que ningún cristiano puede tratar con frivolidad un asunto semejante. El cristiano espiritual juzga con firmeza la cuestión del pecado, y al mismo tiempo se aflige, pero nunca se alegra, ante la caída de su hermano. David escribió de sus enemigos: “No se alegren de mí cuando mi pie resbale” (Sal.38:16) y los impíos acaso lo harían, pero, ¡Qué ingratitud y malicia revela quien celebra el tropiezo de su hermano, y se ocupa en despedazarlo con su lengua en lugar de procurar su restauración! <br />
<br />
El paso siguiente, en la imposición de la disciplina correctiva, debía ser apartar al culpable para excluirlo de sus privilegios como miembro activo de la congregación:<br />
<br />
b)	En el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros…el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.<br />
<br />
En la iglesia de Dios ninguna decisión debe ser tomada a la ligera. La asamblea cristiana en Corinto tenía que reunirse solemnemente en el Nombre del Señor Jesucristo para examinar todo lo referente al caso. <br />
No se trataba de juzgar al culpable con el objeto de imponerle una sentencia penal, asunto definitivamente resuelto con el sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo en la cruz, sino, más bien, de juzgar su actitud y responsabilidad ante el pecado cometido. <br />
<br />
Es cierto que el creyente no pierde su salvación, porque ha sido salvado y justificado eternamente en virtud de la sangre del Señor Jesucristo. “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración…” (Tito 3:5) pero no es menos cierto que cuando peca, y se permite seguir andando con las manos sucias y los pies contaminados, (en sentido espiritual) llega a perder el gozo de su salvación (Sal.51:12), sus privilegios como integrante activo de la congregación y, al final, preciosas recompensas en el Tribunal de Cristo. (1ª Co.9:27) <br />
Felizmente, la plena restauración del creyente arrepentido, pese a la gravedad de su falta, aún es posible mediante la intervención de su Abogado y Sumo Sacerdote, el Señor Jesucristo, quien intercede ante el Padre por cada uno de sus redimidos.<br />
<br />
Una vez que la iglesia evaluara el asunto, debía imponer al culpable la disciplina aconsejada, para despertarlo de su indiferencia frente a su perversión moral.  <br />
<br />
Sin embargo, ante el descuido inicial de la congregación, Pablo debió apelar a su autoridad apostólica para anticipar la determinación que la iglesia debía tomar como tal. <br />
 <br />
Obviamente, hoy nadie está investido de autoridad apostólica como para intervenir del mismo modo en los asuntos de una iglesia local. No obstante, las instrucciones impartidas a los corintios, inspiradas por el Espíritu Santo, sobre cómo proceder ante semejante caso, determinan los principios disciplinarios a los que cada iglesia debe conformarse.   <br />
<br />
Las instrucciones impartidas por el apóstol Pablo incluían, además de requerir que el hermano censurado fuera excluido de sus privilegios como integrante de la congregación, la entrega de éste a Satanás para destrucción de la carne.  <br />
<br />
Muchas especulaciones se han formulado a la hora de interpretar esta acción, y  no me propongo agregar otras. No obstante, de algo podemos estar seguros: No se trataba de exponer al culpable a la perdición eterna, sino de hacerlo consciente de las consecuencias de su pecado deliberado. <br />
Las Escrituras del Antiguo Testamento refieren que cuando los israelitas se apartaban de Dios haciendo lo malo, la disciplina divina consistía muchas veces en entregarlos a sus enemigos para que volvieran en sí. “Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque), y estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautive y lleve a tierra enemiga, sea lejos o cerca, y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos… y oraren… y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido iniquidad… perdonarás a tu pueblo… porque ellos son tu pueblo.” (1ª R.8:46-51)<br />
<br />
La situación no es muy distinta en el contexto cristiano. Cuando un creyente deja de lado los preceptos de Dios, y se deja seducir por el mundo, adaptándose a su estilo libertino, forzosamente está resignando sus privilegios como cristiano, y se verá obligado a experimentar las consecuencias de subordinarse a su peor adversario, Satanás. <br />
<br />
Cuando los israelitas peregrinaron por el desierto, con destino a la tierra prometida, tuvieron un vivo deseo de comer carne, y lloraron acordándose del pescado que comían de balde, es decir, gratis, en Egipto, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos. (Nm.11:4-5) No consideraron, en ese momento de descontento, que si volvían a Egipto obtendrían no sólo los frutos que tanto añoraban, sino la totalidad del producto resultante de su rebeldía contra Dios: congoja de espíritu y dura servidumbre (Ex,6:9) viviendo en la “casa de servidumbre” (Ex.13:3) y sometidos por la mano de Faraón, rey de Egipto. (Dt.7:8)  <br />
<br />
En la esfera cristiana, las consecuencias son análogas. Quien deja de deleitarse en el pan del cielo (Jn.6:32) y añora su antigua vida de pecado, volviéndose al mundo, será desarraigado del lugar de comunión cristiana, y convivirá con los que comen pan de maldad (Pr.4:17) siendo abrumado por la nefanda conducta de los malvados. (2ª P.2:7)  hasta que vuelva en sí y regrese al Señor.  <br />
<br />
Así y todo, cuando nos referimos a la acción específica de “entrega a Satanás” debemos tener presente que nunca significó una medida disciplinaria de orden general, pues son puntuales los casos narrados en las Escrituras, y se refieren claramente a situaciones muy extremas, como ser: persistencia  indefinida de alguien en el pecado de inmoralidad  (1ª Co.5:1) o por alguna clase de blasfemia. (1ª Ti.1:20) <br />
<br />
De algún modo, la entrega a Satanás implicaba que éste tuvo permiso para zarandear al creyente descarriado, para destrucción de la carne, aunque la Escritura confirma que el espíritu estaría a salvo en el día del Señor Jesús. No obstante, ninguna sanción es irreversible para quien recapacita y se vuelve a su Señor, pues la disciplina ejercida sobre un creyente no tiene otro propósito que su plena restauración. <br />
<br />
A continuación, el apóstol Pablo pasa a exhortar a la iglesia por la postura displicente que había asumido frente al ofensor: “No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? <br />
Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura, como sois; porque vuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1ª Co. 5:6-7) <br />
<br />
La iglesia toda puede ser contaminada cuando consiente el libertinaje de un creyente. Quizá algunos hermanos de la iglesia en Corinto se jactaron de ser más fuertes que el creyente caído, pensando que eran inmunes a la  contaminación, sin advertir que su actitud los colocaba en serios riegos. El mandato divino demanda que cada hijo de Dios se conserve puro (1ª Ti.5:22), y que su modo de vivir concuerde adecuadamente con la posición de santidad que goza en Cristo. “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir. (1ª P.1:14-15)  No es casual aquí la mención de la pascua. La pascua evocaba la liberación de los israelitas de la muerte, por medio de la sangre del cordero. De modo semejante, la pascua del cristiano es Cristo, el cordero de Dios, que con su sacrificio ya consumado de una vez para siempre en la cruz, y el poder de su gloriosa resurrección, no sólo nos libró de la muerte eterna, sino que nos preserva del dominio del pecado. <br />
Por lo tanto, el pecado consentido en la vida del creyente es absolutamente incompatible con la gloria a la que los cristianos hemos sido llamados. <br />
Entonces, tal como la pascua llegó a ser una gozosa celebración para el pueblo judío, la pascua del cristiano, Cristo mismo, debe constituir una fiesta continua para alegrarnos con gozo inefable y glorioso. (1ª P.1:7)  <br />
<br />
Naturalmente, quien celebra su libertad en Cristo, debe hacerlo con sinceridad y verdad, pues no puede enarbolar la bandera de la libertad, y ser, a su vez, esclavo de los deseos pecaminosos.<br />
<br />
Finalmente, Pablo advierte a los cristianos que debían evitar relacionarse con quienes, llamándose hermanos, se hubieran pervertido a causa de permitirse la práctica habitual de pecados escandalosos. <br />
<br />
Sin minimizar la seriedad de ningún pecado, debemos observar aquí que estas medidas disciplinarias extremas no se refieren a cualquier tipo de yerro cometido ocasionalmente a causa de un descuido o tropiezo, seguido de real arrepentimiento, sino que aluden más bien a pecados escandalosos y específicos, deliberadamente incorporados como hábitos en quienes se dicen creyentes, pero niegan la eficacia de su fe a causa de su conducta desenfrenada.<br />
<br />
Los perdidos en el mundo tienden a inclinarse naturalmente a la perversidad, y Dios a su tiempo los alcanzará inexorablemente con su justicia, pero es tarea indelegable de la iglesia local reprender y corregir a los creyentes admitidos en su seno, para que se conduzcan en santidad. “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación”  (1ª Tes.4:7)]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (6)]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=168</link>
			<pubDate>Tue, 15 Jul 2008 16:35:44 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=168</guid>
			<description><![CDATA[Capítulo 4<br />
<br />
El ministerio en la obra de Dios demanda siervos espirituales<br />
<br />
	<br />
“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios”  (vs.1)  <br />
<br />
El Señor Jesucristo, en Mateo.23:6-7, se refirió a los escribas y fariseos que “amaban” que los hombres les llamaran: “Rabí”, “Rabí” (Mateo 23:7) <br />
<br />
Si bien era natural que aquellos maestros arrogantes, revestidos de barniz religioso pero incrédulos al fin, amaran así la gloria de los hombres, no debía ocurrir lo mismo con los verdaderos obreros de Dios. <br />
<br />
Por las propias Escrituras nos enteramos de que el testimonio de muchos creyentes, que no quisieron renunciar a los honores mundanos, quedó completamente anulado “porque amaban más la gloria del mundo que la gloria de Dios” (Jn.12:43) Este peligro sigue latente en nuestros días, y por lo tanto la instrucción bíblica ordena claramente que los obreros deben ser tenidos por servidores de Cristo, por encima de cualquier apelativo. Conviene observar aquí que el término “servidor de Cristo”, o su equivalente: “siervo”, no encierra, en las Escrituras, ninguna connotación despectiva o degradante. Por lo contrario, no existe mayor reconocimiento para un obrero cristiano que el de ser considerado por Dios como Su siervo, y que los hombres puedan identificarlo como tal. <br />
Luego, el siervo de Dios debe ser tenido por “administrador” de los misterios de Dios.<br />
Consideremos que aquellos asuntos antes velados que se reconocían como “misterios” (cuestiones reservadas por Dios para ser reveladas a su tiempo) hoy son verdades ya explícitamente manifestadas en la Palabra de Dios.  <br />
Los apóstoles y profetas administraban los misterios de Dios en el sentido de que a ellos les fueron particularmente revelados, y en consecuencia, como fieles administradores, fueron trasmitiendo y registrando por escrito tales revelaciones. Hoy esas mismas verdades reveladas requieren ser administradas con igual fidelidad por cada siervo de Dios. “Pero tú, habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.” (Tit.2:1)  “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios”  (1ª P. 4:11)  <br />
<br />
Los creyentes debemos guardarnos de alterar la doctrina que nos fue encomendada,  es decir, la totalidad de las verdades fundamentales, que Dios califica, en Judas.1:3, como “la fe que ha sido una vez dada a los santos”. Esto sólo será posible en la medida en que estemos dispuestos a escudriñar cada asunto a la luz de las Sagradas Escrituras, evitando comunicar conceptos que no sustenten en ellas.<br />
	<br />
En el vs. 3, leemos que Pablo afirma: “Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano, y ni aún yo me juzgo a mí mismo”  Consideremos que el contexto de esta declaración se relaciona con el proceder del mensajero respecto de la comunicación de la verdad.<br />
Pablo trasmitía el mensaje ciñéndose estrictamente a la verdad. Con todo, había quienes se atrevían a juzgarlo, pretendiendo desacreditar la doctrina que el apóstol había recibido por inspiración del Espíritu Santo.<br />
 Aún hoy hay quienes pretenden menoscabar las enseñanzas del apóstol Pablo sosteniendo que éstas se originaban en su propia idiosincrasia. Por ejemplo, un conocido escritor se atrevió a escribir en uno de sus comentarios sobre “las fallas de los argumentos de Pablo”  Sólo diremos que pisa terreno muy peligroso quien niega la inspiración de “toda la escritura”  (2ª Ti. 3:16)  <br />
<br />
Ahora bien, cuando Pablo se vio obligado a comparecer ante un tribunal humano, dio fe de la verdad afirmando que “Habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños  y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que había de suceder: Que el Cristo había de padecer, y ser el primero en la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles” (Hch.26: 22-23) <br />
 Esto demuestra, sin lugar a dudas, que el compromiso de Pablo era ser un administrador fiel de la verdad de Dios, más allá de que el mensaje agradara o no a los hombres. No obstante, él asegura que sólo Dios podía juzgar si había logrado cumplir su  objetivo: “Ni aún yo me juzgo a mí mismo, porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor”  (Vs.3-4) <br />
<br />
Definitivamente, las Sagradas Escrituras son la verdad, y prevalecen en el tiempo aunque no coincidan necesariamente con la lógica natural humana. Cuando alguien opina que un principio escritural “no es lógico” o “es anticuado”, simplemente terminará conformándose a los esquemas del mundo, cuyas pautas, aunque aparezcan engalanadas de rigurosa  modernidad, siempre ocultan una maliciosa intención ulterior, tan antigua como el pecado mismo.  <br />
Cuestionar un pasaje inspirado, porque no parece conformarse a las actuales circunstancias, es ignorar los peligros de lo oculto de las tinieblas, poniendo en duda la insondable sabiduría de Dios. <br />
Leemos en nuestra porción que “cuando venga el Señor aclarará lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones". Entonces se pondrá claramente de manifiesto que, por encima de nuestro parecer. las disposiciones divinas eran completamente adecuadas a nuestra condición de hijos de Dios, en función de un destino trascendente, glorioso y eterno. El apartarse de la Sana Doctrina sólo acarrea incontables perjuicios, pero obedecerla y trasmitirla con fidelidad resultará en la aprobación y alabanza de Dios para con el siervo que así lo haga. <br />
<br />
Por la recomendación del Vs.5, hemos observado que un problema que podía afectar a los corintios, ¡y a nosotros mismos hoy! era que se permitieran juzgar algo antes de tiempo. En el Cap. 2 Vs.14 la Escritura asegura: “El espiritual juzga todas las cosas, pero él no es juzgado de nadie, porque ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” Un creyente espiritual posee la capacidad de juzgar debidamente “algo”. (no a “alguien”) mediante el  adecuado discernimiento de la Palabra de Dios. Por ejemplo, no desconocemos que el dios de este siglo ha impuesto a los que siguen la corriente del mundo una “nueva moral” que, obviamente, no es otra cosa que vieja inmoralidad. Pero, ¿qué ocurre cuando esas tendencias se introducen también en las esferas religiosas? Los creyentes espirituales juzgarán la situación a la luz de la Palabra de Dios, y se sujetarán a las instrucciones divinas sin temor a ser juzgados a su vez como anticuados, arcaicos o “legalistas”. En cambio, los carnales aducirán “razones prácticas” para ignorar o, si es preciso, torcer las enseñanzas escriturales, adaptándose a las modalidades mundanas.<br />
<br />
Así, en ciertos círculos cristianos se tiende a consentir ligeramente el divorcio seguido de recasamiento, el concubinato, la homosexualidad, el aborto deliberado y otras formas semejantes de depravación expresamente condenadas por la Palabra de Dios. Legitimar lo ilegítimo bajo la excusa de procurar enmendar situaciones que de otro modo presuntamente no se podrían superar, es pretender instruir al Señor respecto de aquellos preceptos que en opinión de los hombres no encajan en la dinámica moderna.   <br />
<br />
En el vs.6, Pablo expresa la necesidad de que los corintios aprendieran “a no pensar más de lo que está escrito”. Quizás sea esto lo primero que un creyente debiera aprender, pero sencillamente nos cuesta hacerlo.. <br />
Como consecuencia, notamos una creciente influencia de quienes pretenden que la iglesia ignore los principios inamovibles de la Palabra de Dios, cediendo terreno a aquellas prácticas orientadas a la satisfacción de los deseos de la carne. <br />
<br />
Pablo, después de describir la situación de los apóstoles en relación con la perspectiva desorientada de los corintios, por intermedio de Timoteo debe recordar a los hermanos su proceder en Cristo, de la manera que enseñaba en todas partes y en todas las iglesias. (1ª Co.4:17) Notemos que la enseñanza fue impartida igualmente “en todas partes y en todas las iglesias”. Esto echa por tierra la pretensión de esgrimir diferencias de orden social, cultural, económico u otro cualquiera, para justificar la actitud de desentenderse de los preceptos escriturales. Sólo los que estaban envanecidos cuestionaban la enseñanza y autoridad del apóstol, perdiendo el privilegio de comprobar el poder de Dios que resultaba de la obediencia incondicional a las Sagradas Escrituras.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Capítulo 4<br />
<br />
El ministerio en la obra de Dios demanda siervos espirituales<br />
<br />
	<br />
“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios”  (vs.1)  <br />
<br />
El Señor Jesucristo, en Mateo.23:6-7, se refirió a los escribas y fariseos que “amaban” que los hombres les llamaran: “Rabí”, “Rabí” (Mateo 23:7) <br />
<br />
Si bien era natural que aquellos maestros arrogantes, revestidos de barniz religioso pero incrédulos al fin, amaran así la gloria de los hombres, no debía ocurrir lo mismo con los verdaderos obreros de Dios. <br />
<br />
Por las propias Escrituras nos enteramos de que el testimonio de muchos creyentes, que no quisieron renunciar a los honores mundanos, quedó completamente anulado “porque amaban más la gloria del mundo que la gloria de Dios” (Jn.12:43) Este peligro sigue latente en nuestros días, y por lo tanto la instrucción bíblica ordena claramente que los obreros deben ser tenidos por servidores de Cristo, por encima de cualquier apelativo. Conviene observar aquí que el término “servidor de Cristo”, o su equivalente: “siervo”, no encierra, en las Escrituras, ninguna connotación despectiva o degradante. Por lo contrario, no existe mayor reconocimiento para un obrero cristiano que el de ser considerado por Dios como Su siervo, y que los hombres puedan identificarlo como tal. <br />
Luego, el siervo de Dios debe ser tenido por “administrador” de los misterios de Dios.<br />
Consideremos que aquellos asuntos antes velados que se reconocían como “misterios” (cuestiones reservadas por Dios para ser reveladas a su tiempo) hoy son verdades ya explícitamente manifestadas en la Palabra de Dios.  <br />
Los apóstoles y profetas administraban los misterios de Dios en el sentido de que a ellos les fueron particularmente revelados, y en consecuencia, como fieles administradores, fueron trasmitiendo y registrando por escrito tales revelaciones. Hoy esas mismas verdades reveladas requieren ser administradas con igual fidelidad por cada siervo de Dios. “Pero tú, habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.” (Tit.2:1)  “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios”  (1ª P. 4:11)  <br />
<br />
Los creyentes debemos guardarnos de alterar la doctrina que nos fue encomendada,  es decir, la totalidad de las verdades fundamentales, que Dios califica, en Judas.1:3, como “la fe que ha sido una vez dada a los santos”. Esto sólo será posible en la medida en que estemos dispuestos a escudriñar cada asunto a la luz de las Sagradas Escrituras, evitando comunicar conceptos que no sustenten en ellas.<br />
	<br />
En el vs. 3, leemos que Pablo afirma: “Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano, y ni aún yo me juzgo a mí mismo”  Consideremos que el contexto de esta declaración se relaciona con el proceder del mensajero respecto de la comunicación de la verdad.<br />
Pablo trasmitía el mensaje ciñéndose estrictamente a la verdad. Con todo, había quienes se atrevían a juzgarlo, pretendiendo desacreditar la doctrina que el apóstol había recibido por inspiración del Espíritu Santo.<br />
 Aún hoy hay quienes pretenden menoscabar las enseñanzas del apóstol Pablo sosteniendo que éstas se originaban en su propia idiosincrasia. Por ejemplo, un conocido escritor se atrevió a escribir en uno de sus comentarios sobre “las fallas de los argumentos de Pablo”  Sólo diremos que pisa terreno muy peligroso quien niega la inspiración de “toda la escritura”  (2ª Ti. 3:16)  <br />
<br />
Ahora bien, cuando Pablo se vio obligado a comparecer ante un tribunal humano, dio fe de la verdad afirmando que “Habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños  y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que había de suceder: Que el Cristo había de padecer, y ser el primero en la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles” (Hch.26: 22-23) <br />
 Esto demuestra, sin lugar a dudas, que el compromiso de Pablo era ser un administrador fiel de la verdad de Dios, más allá de que el mensaje agradara o no a los hombres. No obstante, él asegura que sólo Dios podía juzgar si había logrado cumplir su  objetivo: “Ni aún yo me juzgo a mí mismo, porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor”  (Vs.3-4) <br />
<br />
Definitivamente, las Sagradas Escrituras son la verdad, y prevalecen en el tiempo aunque no coincidan necesariamente con la lógica natural humana. Cuando alguien opina que un principio escritural “no es lógico” o “es anticuado”, simplemente terminará conformándose a los esquemas del mundo, cuyas pautas, aunque aparezcan engalanadas de rigurosa  modernidad, siempre ocultan una maliciosa intención ulterior, tan antigua como el pecado mismo.  <br />
Cuestionar un pasaje inspirado, porque no parece conformarse a las actuales circunstancias, es ignorar los peligros de lo oculto de las tinieblas, poniendo en duda la insondable sabiduría de Dios. <br />
Leemos en nuestra porción que “cuando venga el Señor aclarará lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones". Entonces se pondrá claramente de manifiesto que, por encima de nuestro parecer. las disposiciones divinas eran completamente adecuadas a nuestra condición de hijos de Dios, en función de un destino trascendente, glorioso y eterno. El apartarse de la Sana Doctrina sólo acarrea incontables perjuicios, pero obedecerla y trasmitirla con fidelidad resultará en la aprobación y alabanza de Dios para con el siervo que así lo haga. <br />
<br />
Por la recomendación del Vs.5, hemos observado que un problema que podía afectar a los corintios, ¡y a nosotros mismos hoy! era que se permitieran juzgar algo antes de tiempo. En el Cap. 2 Vs.14 la Escritura asegura: “El espiritual juzga todas las cosas, pero él no es juzgado de nadie, porque ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” Un creyente espiritual posee la capacidad de juzgar debidamente “algo”. (no a “alguien”) mediante el  adecuado discernimiento de la Palabra de Dios. Por ejemplo, no desconocemos que el dios de este siglo ha impuesto a los que siguen la corriente del mundo una “nueva moral” que, obviamente, no es otra cosa que vieja inmoralidad. Pero, ¿qué ocurre cuando esas tendencias se introducen también en las esferas religiosas? Los creyentes espirituales juzgarán la situación a la luz de la Palabra de Dios, y se sujetarán a las instrucciones divinas sin temor a ser juzgados a su vez como anticuados, arcaicos o “legalistas”. En cambio, los carnales aducirán “razones prácticas” para ignorar o, si es preciso, torcer las enseñanzas escriturales, adaptándose a las modalidades mundanas.<br />
<br />
Así, en ciertos círculos cristianos se tiende a consentir ligeramente el divorcio seguido de recasamiento, el concubinato, la homosexualidad, el aborto deliberado y otras formas semejantes de depravación expresamente condenadas por la Palabra de Dios. Legitimar lo ilegítimo bajo la excusa de procurar enmendar situaciones que de otro modo presuntamente no se podrían superar, es pretender instruir al Señor respecto de aquellos preceptos que en opinión de los hombres no encajan en la dinámica moderna.   <br />
<br />
En el vs.6, Pablo expresa la necesidad de que los corintios aprendieran “a no pensar más de lo que está escrito”. Quizás sea esto lo primero que un creyente debiera aprender, pero sencillamente nos cuesta hacerlo.. <br />
Como consecuencia, notamos una creciente influencia de quienes pretenden que la iglesia ignore los principios inamovibles de la Palabra de Dios, cediendo terreno a aquellas prácticas orientadas a la satisfacción de los deseos de la carne. <br />
<br />
Pablo, después de describir la situación de los apóstoles en relación con la perspectiva desorientada de los corintios, por intermedio de Timoteo debe recordar a los hermanos su proceder en Cristo, de la manera que enseñaba en todas partes y en todas las iglesias. (1ª Co.4:17) Notemos que la enseñanza fue impartida igualmente “en todas partes y en todas las iglesias”. Esto echa por tierra la pretensión de esgrimir diferencias de orden social, cultural, económico u otro cualquiera, para justificar la actitud de desentenderse de los preceptos escriturales. Sólo los que estaban envanecidos cuestionaban la enseñanza y autoridad del apóstol, perdiendo el privilegio de comprobar el poder de Dios que resultaba de la obediencia incondicional a las Sagradas Escrituras.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (5)]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=161</link>
			<pubDate>Mon, 14 Jul 2008 17:51:19 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=161</guid>
			<description><![CDATA[La edificación del cuerpo de Cristo requiere medios espirituales<br />
<br />
“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual...” (1ª  P.2:5) <br />
<br />
Es de suma importancia tener presente que la iglesia de Cristo está siendo edificada como casa espiritual, y como tal, la edificación exige medios espirituales. Esto excluye cualquier posibilidad de utilizar recursos de índole natural. Más adelante nos detendremos en este último aspecto.   <br />
Consideremos, ahora, que los creyentes que componemos esta casa espiritual,  somos considerados como piedras vivas, y la edificación de la obra avanza en dos sentidos: a) crecimiento espiritual de los creyentes y b) crecimiento de los creyentes en número. Cuando una persona recibe el Evangelio, arrepintiéndose y creyendo por fe en el Señor Jesucristo para perdón y salvación, es hecho participante de la naturaleza divina (1ª P.1:4) y añadido a la Iglesia, mediante el bautismo por el Espíritu Santo. “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo...” (1ª Co.12:13)  Seguidamente, el creyente debe crecer constantemente en su vida espiritual, reflejando ese desarrollo en su vida práctica. <br />
Pero, además, cada cristiano, que integra la iglesia como casa espiritual, está llamado a sobreedificar, y según cómo lo haga, su obra permanecerá y obtendrá recompensa, o bien será quemada, sufriendo pérdida. (De la recompensa, no de la salvación) <br />
En relación con la edificación del Cuerpo de Cristo, la iglesia, examinemos el orden establecido en las Escrituras: Según Efesios 4, Dios constituyó apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo (Vs.11-12)<br />
<br />
Aquí debemos destacar que la responsabilidad de poner el fundamento de la iglesia fue reservada exclusivamente a los apóstoles y profetas. “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”  (Ef.2:19-20) <br />
<br />
El fundamento, completamente inconmovible, es el Señor Jesucristo, pero el “poner el fundamento” se vincula, primero, con la revelación de las Sagradas Escrituras que recibieron los apóstoles y profetas, estableciendo definitivamente  las bases doctrinales de la iglesia, y luego, con la predicación del Evangelio. Pablo les escribe a los gálatas: “Mas os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.”  (Gá.1:11-12) <br />
<br />
Ya concluida la revelación de las Escrituras, en el tiempo apostólico, “lo que está escrito” no admite agregados ni modificaciones (1ª Co.4:6) “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto...” (1ª Co.3:11) Entonces, es nuestra responsabilidad escudriñar las Escrituras para poder hablar y conducirnos de acuerdo con la sana doctrina (Tit.2:1) desechando todo lo que es ajeno a ella. <br />
<br />
Recordemos que la primera expresión de la iglesia de Dios, la iglesia local en Jerusalén, crecía perseverando en la doctrina de los apóstoles y en las prácticas concernientes a ella.  <br />
<br />
De acuerdo con el pasaje que citamos antes, Dios constituyó, además de los apóstoles y profetas, que establecieron el fundamento de la iglesia de Cristo, "evangelistas, pastores y maestros". Estos son obreros con oficios específicos, y dotados de dones espirituales, que trabajan con un propósito común: perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. <br />
<br />
Notemos especialmente que estos siervos son constituidos por Dios mismo y, por lo tanto, la asignación de sus funciones como guías espirituales es de exclusiva e indelegable competencia divina.<br />
Los evangelistas han sido dotados por el Espíritu Santo con la capacidad espiritual de realizar obra de evangelización. El vocablo evangelista proviene del griego  "euangelistés". (Eu=bien  angelos=mensajero) es decir: mensajero de lo bueno. <br />
Los evangelistas están capacitados para presentar con claridad el mensaje del Evangelio, pero pueden hacerlo independientemente de las condiciones imperantes, adaptándose ellos mismos a la situación particular de sus oyentes (Ver 1ª Co.9:19-23) y compartir sus condiciones de vida sin hacer acepción de personas.<br />
<br />
Tuve oportunidad de conocer a un esforzado hermano que, viajando en bicicleta, visitaba a numerosas familias aborígenes dispersas en una inhóspita región de la estepa patagónica. Su propósito era evangelizar a los inconversos y animar a los creyentes que residían allí. Las extensas distancias impedían que los cristianos pudieran reunirse regularmente, de modo que era esencial que recibieran apoyo espiritual en sus propios hogares. Para ello, aquel siervo de Dios debía pernoctar en precarias viviendas de pobrísima condición y, a menudo, plagadas de insectos. No obstante, cumplía su ministerio soportando gozosamente todas las condiciones adversas. "Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio". (2ª Tim.4:5) <br />
Para algún crítico descuidado, aquel obrero no era más que un "aventurero". Sin embargo, más allá de las opiniones ajenas, él había comprendido cabalmente lo que era hacer  "obra de evangelista".   <br />
Un evangelista no es aquel que meramente posee habilidades naturales, o adquiridas, para la oratoria o la actuación teatral con las cuales entretener a la gente en un "show". El evangelista es un obrero constituido por Dios, sin otras pretensiones que predicar el verdadero Evangelio y cooperar en la edificación de la Iglesia del Señor, para Su gloria.<br />
									<br />
Para la edificación del cuerpo de Cristo Dios constituyó también “pastores y maestros”. Los pastores son hombres que el Espíritu Santo pone para la conducción de la iglesia local.<br />
<br />
Anteriormente consideramos que los corintios habían caído en el error de fomentar el partidismo en función de sus preferencias por sus ministros. Debido a esa actitud Pablo debió reprenderlos enseñándoles que ellos, los ministros, no eran más que servidores y colaboradores en la labranza de Dios. Pero, en muy poco tiempo los corintios cometieron otro error más grave aún: Se consideraron tan autosuficientes que pensaron que podían prescindir de sus guías espirituales, y Pablo debe escribirles: ”Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros.”  (1ª Co. 3:8)  Más  tarde llegaron hasta el extremo de cuestionar el ministerio del apóstol Pablo, afirmando:  “...Las cartas son duras y fuertes; mas la presencia corporal débil, y la palabra menospreciable.” (2ª Co.10:10) <br />
<br />
Si la iglesia en Corinto experimentaba problemas, éste era uno de los peores. Los creyentes que desdeñan el ministerio de quienes Dios constituyó como sus pastores, corren el riesgo de quedar a la deriva y a merced de los lobos rapaces. Los pastores no ejercen señorío sobre la grey, pero son quienes la cuidan.  (1ª P. 5:2-3)<br />
<br />
Recordemos una vez más el principio espiritual: Los pastores son varones capacitados espiritualmente y constituidos para ese oficio por el Espíritu Santo. La iglesia puede contar con miembros de brillante inteligencia y con condiciones de liderazgo, así como de profesionales bien entrenados en teología, psicología o cualquier otra disciplina, pero todas esas habilidades, naturales o adquiridas, no habilitan a ninguno como pastor en la iglesia del Señor, como algunos suelen suponer. Debemos comprender que la edificación de la casa espiritual requiere obreros dotados de capacidad espiritual, más allá de las habilidades naturales que posean. Pablo escribió: “...nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra sino del espíritu”  (2ª Co.3:5-6)     <br />
Entonces, es responsabilidad de la iglesia reconocerlos y tenerlos en mucha estima: “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.” (1ª Tes.5:12-13) <br />
<br />
Hemos considerado que para la edificación del Cuerpo de Cristo, Dios constituyó ministros con diferentes dones espirituales y funciones específicas: Los “Apóstoles” y “profetas”, que pusieron el fundamento doctrinal de la iglesia del Señor; los “evangelistas”, que predican –gratuitamente- el auténtico Evangelio, en cualquier lugar y circunstancias, aún en medio de condiciones hostiles; y los “pastores y maestros”, que son conductores de la grey, la cuidan, y le enseñan el consejo de Dios.   <br />
<br />
Un objetivo básico de quienes desempeñan estas funciones es: “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”  (Ef.4:12) <br />
De ese modo, la iglesia local misma, sujeta al orden establecido por Dios, resulta ser la verdadera escuela de capacitación y perfeccionamiento de los edificadores del cuerpo de Cristo.<br />
<br />
Las Escrituras nos instruyen sobre el modo apropiado de comunicar la enseñanza de Dios: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2ª Ti.2:2)  Aquí notamos algunos detalles dignos de ser imitados: 1) Pablo impartía la enseñanza “ante muchos testigos”, una práctica adecuada para evitar que ningún falso maestro introdujera encubiertamente doctrinas diferentes. 2) Quienes recibieran la enseñanza, preparándose a su vez para enseñar también a otros, debían ser “hombres fieles”, capaces de conservar la pureza de la doctrina que aprendían, como fue el caso de Epafras, calificado por Pablo como “fiel ministro de Cristo”, quien enseñó “la palabra verdadera del Evangelio” a los colosenses, (Col.1:7)  <br />
Así, los creyentes –los salvados por medio de la fe en el Señor Jesucristo- contamos con todos los medios espirituales necesarios para sobreedificar debidamente, de modo tal que la obra de cada uno, luego de ser sometida a prueba en el Tribunal de Cristo, pueda permanecer y recibir su justa recompensa. <br />
Por lo contrario, los obreros fraudulentos, aunque se disfrazan de ministros de justicia,  (Ver 2ª Co.11:13-15) carecen de los dones del Espíritu Santo y de Sus poderosos medios espirituales. En cambio, intentan imitarlos con perversos ardides para seducir a quienes ingenuamente prestan atención a sus necias charlatanerías. Así, tales hipócritas no hacen más que ridiculizar el Evangelio e impulsar la destrucción de la Obra de Dios, pero su fin “será conforme a sus obras” porque “Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1ª Co.3:17)  <br />
Ya finalizando el capítulo 3 que hemos analizado, encontramos un oportuno consejo: “Así que ninguno se gloríe en los hombres, porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios”  (Vs.21-23) <br />
<br />
Los dones y la notoriedad de un siervo de Dios no deben promover su propia jactancia, pero tampoco la de los hermanos a quienes ministra. Una congregación no es superior a otra en razón de la trascendencia de sus ministros. Algunos hermanos en Corinto manifestaban sus preferencias por Pablo, Apolos o Cefas, estableciendo indebidas distinciones que sólo provocaban celos, contiendas y divisiones. Los creyentes necesitaban comprender que no era cuestión de suscitar  rivalidades entre los ministros de las distintas congregaciones locales, sino de comprender que éstos, como siervos de un mismo Dios, eran patrimonio de la iglesia en su totalidad, y que el crédito de su labor le correspondía sólo a Dios, “Así que ninguno se gloríe en los hombres”<br />
<br />
La frase:”Todo es vuestro” resalta los notables privilegios que gozamos los hijos de Dios. Sabido es que las cuestiones relacionadas, por ejemplo, con la vida, la muerte, el presente y el futuro, agobian al hombre sin Cristo. Pero el creyente las ha superado definitivamente: “Antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir… nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.”  (Ro.8:37-39)  <br />
<br />
(Continuará)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La edificación del cuerpo de Cristo requiere medios espirituales<br />
<br />
“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual...” (1ª  P.2:5) <br />
<br />
Es de suma importancia tener presente que la iglesia de Cristo está siendo edificada como casa espiritual, y como tal, la edificación exige medios espirituales. Esto excluye cualquier posibilidad de utilizar recursos de índole natural. Más adelante nos detendremos en este último aspecto.   <br />
Consideremos, ahora, que los creyentes que componemos esta casa espiritual,  somos considerados como piedras vivas, y la edificación de la obra avanza en dos sentidos: a) crecimiento espiritual de los creyentes y b) crecimiento de los creyentes en número. Cuando una persona recibe el Evangelio, arrepintiéndose y creyendo por fe en el Señor Jesucristo para perdón y salvación, es hecho participante de la naturaleza divina (1ª P.1:4) y añadido a la Iglesia, mediante el bautismo por el Espíritu Santo. “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo...” (1ª Co.12:13)  Seguidamente, el creyente debe crecer constantemente en su vida espiritual, reflejando ese desarrollo en su vida práctica. <br />
Pero, además, cada cristiano, que integra la iglesia como casa espiritual, está llamado a sobreedificar, y según cómo lo haga, su obra permanecerá y obtendrá recompensa, o bien será quemada, sufriendo pérdida. (De la recompensa, no de la salvación) <br />
En relación con la edificación del Cuerpo de Cristo, la iglesia, examinemos el orden establecido en las Escrituras: Según Efesios 4, Dios constituyó apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo (Vs.11-12)<br />
<br />
Aquí debemos destacar que la responsabilidad de poner el fundamento de la iglesia fue reservada exclusivamente a los apóstoles y profetas. “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”  (Ef.2:19-20) <br />
<br />
El fundamento, completamente inconmovible, es el Señor Jesucristo, pero el “poner el fundamento” se vincula, primero, con la revelación de las Sagradas Escrituras que recibieron los apóstoles y profetas, estableciendo definitivamente  las bases doctrinales de la iglesia, y luego, con la predicación del Evangelio. Pablo les escribe a los gálatas: “Mas os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.”  (Gá.1:11-12) <br />
<br />
Ya concluida la revelación de las Escrituras, en el tiempo apostólico, “lo que está escrito” no admite agregados ni modificaciones (1ª Co.4:6) “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto...” (1ª Co.3:11) Entonces, es nuestra responsabilidad escudriñar las Escrituras para poder hablar y conducirnos de acuerdo con la sana doctrina (Tit.2:1) desechando todo lo que es ajeno a ella. <br />
<br />
Recordemos que la primera expresión de la iglesia de Dios, la iglesia local en Jerusalén, crecía perseverando en la doctrina de los apóstoles y en las prácticas concernientes a ella.  <br />
<br />
De acuerdo con el pasaje que citamos antes, Dios constituyó, además de los apóstoles y profetas, que establecieron el fundamento de la iglesia de Cristo, "evangelistas, pastores y maestros". Estos son obreros con oficios específicos, y dotados de dones espirituales, que trabajan con un propósito común: perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. <br />
<br />
Notemos especialmente que estos siervos son constituidos por Dios mismo y, por lo tanto, la asignación de sus funciones como guías espirituales es de exclusiva e indelegable competencia divina.<br />
Los evangelistas han sido dotados por el Espíritu Santo con la capacidad espiritual de realizar obra de evangelización. El vocablo evangelista proviene del griego  "euangelistés". (Eu=bien  angelos=mensajero) es decir: mensajero de lo bueno. <br />
Los evangelistas están capacitados para presentar con claridad el mensaje del Evangelio, pero pueden hacerlo independientemente de las condiciones imperantes, adaptándose ellos mismos a la situación particular de sus oyentes (Ver 1ª Co.9:19-23) y compartir sus condiciones de vida sin hacer acepción de personas.<br />
<br />
Tuve oportunidad de conocer a un esforzado hermano que, viajando en bicicleta, visitaba a numerosas familias aborígenes dispersas en una inhóspita región de la estepa patagónica. Su propósito era evangelizar a los inconversos y animar a los creyentes que residían allí. Las extensas distancias impedían que los cristianos pudieran reunirse regularmente, de modo que era esencial que recibieran apoyo espiritual en sus propios hogares. Para ello, aquel siervo de Dios debía pernoctar en precarias viviendas de pobrísima condición y, a menudo, plagadas de insectos. No obstante, cumplía su ministerio soportando gozosamente todas las condiciones adversas. "Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio". (2ª Tim.4:5) <br />
Para algún crítico descuidado, aquel obrero no era más que un "aventurero". Sin embargo, más allá de las opiniones ajenas, él había comprendido cabalmente lo que era hacer  "obra de evangelista".   <br />
Un evangelista no es aquel que meramente posee habilidades naturales, o adquiridas, para la oratoria o la actuación teatral con las cuales entretener a la gente en un "show". El evangelista es un obrero constituido por Dios, sin otras pretensiones que predicar el verdadero Evangelio y cooperar en la edificación de la Iglesia del Señor, para Su gloria.<br />
									<br />
Para la edificación del cuerpo de Cristo Dios constituyó también “pastores y maestros”. Los pastores son hombres que el Espíritu Santo pone para la conducción de la iglesia local.<br />
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Anteriormente consideramos que los corintios habían caído en el error de fomentar el partidismo en función de sus preferencias por sus ministros. Debido a esa actitud Pablo debió reprenderlos enseñándoles que ellos, los ministros, no eran más que servidores y colaboradores en la labranza de Dios. Pero, en muy poco tiempo los corintios cometieron otro error más grave aún: Se consideraron tan autosuficientes que pensaron que podían prescindir de sus guías espirituales, y Pablo debe escribirles: ”Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros.”  (1ª Co. 3:8)  Más  tarde llegaron hasta el extremo de cuestionar el ministerio del apóstol Pablo, afirmando:  “...Las cartas son duras y fuertes; mas la presencia corporal débil, y la palabra menospreciable.” (2ª Co.10:10) <br />
<br />
Si la iglesia en Corinto experimentaba problemas, éste era uno de los peores. Los creyentes que desdeñan el ministerio de quienes Dios constituyó como sus pastores, corren el riesgo de quedar a la deriva y a merced de los lobos rapaces. Los pastores no ejercen señorío sobre la grey, pero son quienes la cuidan.  (1ª P. 5:2-3)<br />
<br />
Recordemos una vez más el principio espiritual: Los pastores son varones capacitados espiritualmente y constituidos para ese oficio por el Espíritu Santo. La iglesia puede contar con miembros de brillante inteligencia y con condiciones de liderazgo, así como de profesionales bien entrenados en teología, psicología o cualquier otra disciplina, pero todas esas habilidades, naturales o adquiridas, no habilitan a ninguno como pastor en la iglesia del Señor, como algunos suelen suponer. Debemos comprender que la edificación de la casa espiritual requiere obreros dotados de capacidad espiritual, más allá de las habilidades naturales que posean. Pablo escribió: “...nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra sino del espíritu”  (2ª Co.3:5-6)     <br />
Entonces, es responsabilidad de la iglesia reconocerlos y tenerlos en mucha estima: “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.” (1ª Tes.5:12-13) <br />
<br />
Hemos considerado que para la edificación del Cuerpo de Cristo, Dios constituyó ministros con diferentes dones espirituales y funciones específicas: Los “Apóstoles” y “profetas”, que pusieron el fundamento doctrinal de la iglesia del Señor; los “evangelistas”, que predican –gratuitamente- el auténtico Evangelio, en cualquier lugar y circunstancias, aún en medio de condiciones hostiles; y los “pastores y maestros”, que son conductores de la grey, la cuidan, y le enseñan el consejo de Dios.   <br />
<br />
Un objetivo básico de quienes desempeñan estas funciones es: “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”  (Ef.4:12) <br />
De ese modo, la iglesia local misma, sujeta al orden establecido por Dios, resulta ser la verdadera escuela de capacitación y perfeccionamiento de los edificadores del cuerpo de Cristo.<br />
<br />
Las Escrituras nos instruyen sobre el modo apropiado de comunicar la enseñanza de Dios: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2ª Ti.2:2)  Aquí notamos algunos detalles dignos de ser imitados: 1) Pablo impartía la enseñanza “ante muchos testigos”, una práctica adecuada para evitar que ningún falso maestro introdujera encubiertamente doctrinas diferentes. 2) Quienes recibieran la enseñanza, preparándose a su vez para enseñar también a otros, debían ser “hombres fieles”, capaces de conservar la pureza de la doctrina que aprendían, como fue el caso de Epafras, calificado por Pablo como “fiel ministro de Cristo”, quien enseñó “la palabra verdadera del Evangelio” a los colosenses, (Col.1:7)  <br />
Así, los creyentes –los salvados por medio de la fe en el Señor Jesucristo- contamos con todos los medios espirituales necesarios para sobreedificar debidamente, de modo tal que la obra de cada uno, luego de ser sometida a prueba en el Tribunal de Cristo, pueda permanecer y recibir su justa recompensa. <br />
Por lo contrario, los obreros fraudulentos, aunque se disfrazan de ministros de justicia,  (Ver 2ª Co.11:13-15) carecen de los dones del Espíritu Santo y de Sus poderosos medios espirituales. En cambio, intentan imitarlos con perversos ardides para seducir a quienes ingenuamente prestan atención a sus necias charlatanerías. Así, tales hipócritas no hacen más que ridiculizar el Evangelio e impulsar la destrucción de la Obra de Dios, pero su fin “será conforme a sus obras” porque “Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1ª Co.3:17)  <br />
Ya finalizando el capítulo 3 que hemos analizado, encontramos un oportuno consejo: “Así que ninguno se gloríe en los hombres, porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios”  (Vs.21-23) <br />
<br />
Los dones y la notoriedad de un siervo de Dios no deben promover su propia jactancia, pero tampoco la de los hermanos a quienes ministra. Una congregación no es superior a otra en razón de la trascendencia de sus ministros. Algunos hermanos en Corinto manifestaban sus preferencias por Pablo, Apolos o Cefas, estableciendo indebidas distinciones que sólo provocaban celos, contiendas y divisiones. Los creyentes necesitaban comprender que no era cuestión de suscitar  rivalidades entre los ministros de las distintas congregaciones locales, sino de comprender que éstos, como siervos de un mismo Dios, eran patrimonio de la iglesia en su totalidad, y que el crédito de su labor le correspondía sólo a Dios, “Así que ninguno se gloríe en los hombres”<br />
<br />
La frase:”Todo es vuestro” resalta los notables privilegios que gozamos los hijos de Dios. Sabido es que las cuestiones relacionadas, por ejemplo, con la vida, la muerte, el presente y el futuro, agobian al hombre sin Cristo. Pero el creyente las ha superado definitivamente: “Antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir… nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.”  (Ro.8:37-39)  <br />
<br />
(Continuará)]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (4)]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=158</link>
			<pubDate>Sat, 12 Jul 2008 19:39:23 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=158</guid>
			<description><![CDATA[Capítulo 3<br />
<br />
La madurez cristiana se alcanza por medios espirituales <br />
<br />
De acuerdo con lo que trata el capítulo anterior, hemos considerado las diferencias entre dos tipos de personas: El hombre “natural”, calificativo referido a la persona incrédula, y el hombre “espiritual”, aludiendo a aquel que ha creído con fe en el Señor Jesucristo para salvación, y que vive acorde con la nueva naturaleza recibida de Dios.  <br />
<br />
Empero, en este capítulo el apóstol Pablo se refiere a aquellos creyentes que no habían alcanzado aún la necesaria madurez espiritual, calificándolos como “carnales”, esto es, como “niños” en Cristo. <br />
Un bebé sano recién nacido se alimentará con leche hasta que su desarrollo haga posible añadir alimentos sólidos a su dieta. Del mismo modo ocurre con el régimen alimenticio espiritual del creyente “recién nacido”. “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación”  (1ª P. 2:2) Así, el creyente irá creciendo paulatinamente hasta llegar a ser capaz de recibir alimento sólido. “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He.5:14)  <br />
<br />
Aunque es lógico que un recién nacido sea alimentado únicamente con leche, no sería normal que el régimen lácteo siguiera indefinidamente sin ningún cambio. Es a esto a lo que apunta el apóstol Pablo. En la iglesia en Corinto había creyentes que con el correr del tiempo no habían superado la etapa de la niñez espiritual. Eran creyentes carnales, incapaces de asimilar el alimento sólido de la Palabra de Dios, y podemos deducir que, entre otros trastornos que para el caso mencionan las Escrituras, no sabían discernir entre el bien y el mal; no podían distinguir entre la sabiduría “que es de lo alto”  y la sabiduría terrenal; (Stg.3:15-17) y no lograban diferenciar entre lo que significaba “servir al ojo” para agradar a los hombres, y servir “de buena voluntad como al Señor”. (Ef.6:6-7)   <br />
Esto los condujo muchas veces a “andar como hombres”, es decir que su proceder frecuentemente se conformaba a los estilos del mundo, olvidando las demandas de su ciudadanía celestial. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” (Fil.3:20) <br />
Y tanto imitaron algunas prácticas mundanas, que terminaron por introducirlas en la iglesia. <br />
A la par que los perdidos del mundo, divididos en grupos antagónicos, disputaban por enaltecer a sus ídolos de barro, (filósofos, artistas, deportistas, etc.) aquellos creyentes tendían a hacer lo mismo con sus propios ministros, inclinándose al partidismo por ellos, y generando celos y contiendas entre las distintas facciones. <br />
Pablo reprueba aquella pretensión, enseñando que los ministros de la iglesia (Col.1:25) no son más que servidores y colaboradores en la labranza de Dios. “Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el crecimiento.” (Vs.7)    <br />
<br />
Los creyentes debían considerar que el verdadero siervo de Dios no ama la gloria de los hombres (2ª Tes.2:6) ni persigue la popularidad (Gá.1:10)<br />
 “Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el Evangelio, así hablamos, no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.” (1ª Tes.2:4)  <br />
<br />
El Señor Jesucristo declaró que los hipócritas hacen su justicia para ser vistos de los hombres, y aman el orar en público con igual propósito. Además, dan limosna para ser alabados de los hombres, y manifiestan que ayunan para mostrar a los hombres que ayunan. (Mateo Cap. 6) <br />
Por lo tanto, ningún creyente debe imitar ese exhibicionismo egocéntrico. <br />
Además, el Señor sentenció: “No tendréis recompensa de vuestro padre que está en los cielos” y  “De cierto os digo que ya tienen su recompensa”. Las obras hechas solamente para ganar el elogio y los aplausos de los hombres, no son otra cosa que madera, heno y hojarasca, y no podrán resistir la prueba de fuego del Tribunal de Cristo.<br />
Únicamente lo que lleva gloria a Dios será considerado oro, plata y piedras preciosas. Toda labor cumplida fielmente con esa intención, no sólo resultará eficaz para la edificación del Cuerpo de Cristo, sino que será digna de obtener la recompensa del Padre.<br />
<br />
(Continuará)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Capítulo 3<br />
<br />
La madurez cristiana se alcanza por medios espirituales <br />
<br />
De acuerdo con lo que trata el capítulo anterior, hemos considerado las diferencias entre dos tipos de personas: El hombre “natural”, calificativo referido a la persona incrédula, y el hombre “espiritual”, aludiendo a aquel que ha creído con fe en el Señor Jesucristo para salvación, y que vive acorde con la nueva naturaleza recibida de Dios.  <br />
<br />
Empero, en este capítulo el apóstol Pablo se refiere a aquellos creyentes que no habían alcanzado aún la necesaria madurez espiritual, calificándolos como “carnales”, esto es, como “niños” en Cristo. <br />
Un bebé sano recién nacido se alimentará con leche hasta que su desarrollo haga posible añadir alimentos sólidos a su dieta. Del mismo modo ocurre con el régimen alimenticio espiritual del creyente “recién nacido”. “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación”  (1ª P. 2:2) Así, el creyente irá creciendo paulatinamente hasta llegar a ser capaz de recibir alimento sólido. “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He.5:14)  <br />
<br />
Aunque es lógico que un recién nacido sea alimentado únicamente con leche, no sería normal que el régimen lácteo siguiera indefinidamente sin ningún cambio. Es a esto a lo que apunta el apóstol Pablo. En la iglesia en Corinto había creyentes que con el correr del tiempo no habían superado la etapa de la niñez espiritual. Eran creyentes carnales, incapaces de asimilar el alimento sólido de la Palabra de Dios, y podemos deducir que, entre otros trastornos que para el caso mencionan las Escrituras, no sabían discernir entre el bien y el mal; no podían distinguir entre la sabiduría “que es de lo alto”  y la sabiduría terrenal; (Stg.3:15-17) y no lograban diferenciar entre lo que significaba “servir al ojo” para agradar a los hombres, y servir “de buena voluntad como al Señor”. (Ef.6:6-7)   <br />
Esto los condujo muchas veces a “andar como hombres”, es decir que su proceder frecuentemente se conformaba a los estilos del mundo, olvidando las demandas de su ciudadanía celestial. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” (Fil.3:20) <br />
Y tanto imitaron algunas prácticas mundanas, que terminaron por introducirlas en la iglesia. <br />
A la par que los perdidos del mundo, divididos en grupos antagónicos, disputaban por enaltecer a sus ídolos de barro, (filósofos, artistas, deportistas, etc.) aquellos creyentes tendían a hacer lo mismo con sus propios ministros, inclinándose al partidismo por ellos, y generando celos y contiendas entre las distintas facciones. <br />
Pablo reprueba aquella pretensión, enseñando que los ministros de la iglesia (Col.1:25) no son más que servidores y colaboradores en la labranza de Dios. “Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el crecimiento.” (Vs.7)    <br />
<br />
Los creyentes debían considerar que el verdadero siervo de Dios no ama la gloria de los hombres (2ª Tes.2:6) ni persigue la popularidad (Gá.1:10)<br />
 “Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el Evangelio, así hablamos, no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.” (1ª Tes.2:4)  <br />
<br />
El Señor Jesucristo declaró que los hipócritas hacen su justicia para ser vistos de los hombres, y aman el orar en público con igual propósito. Además, dan limosna para ser alabados de los hombres, y manifiestan que ayunan para mostrar a los hombres que ayunan. (Mateo Cap. 6) <br />
Por lo tanto, ningún creyente debe imitar ese exhibicionismo egocéntrico. <br />
Además, el Señor sentenció: “No tendréis recompensa de vuestro padre que está en los cielos” y  “De cierto os digo que ya tienen su recompensa”. Las obras hechas solamente para ganar el elogio y los aplausos de los hombres, no son otra cosa que madera, heno y hojarasca, y no podrán resistir la prueba de fuego del Tribunal de Cristo.<br />
Únicamente lo que lleva gloria a Dios será considerado oro, plata y piedras preciosas. Toda labor cumplida fielmente con esa intención, no sólo resultará eficaz para la edificación del Cuerpo de Cristo, sino que será digna de obtener la recompensa del Padre.<br />
<br />
(Continuará)]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (3)]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=157</link>
			<pubDate>Thu, 10 Jul 2008 17:44:31 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=157</guid>
			<description><![CDATA[Capítulo  2<br />
<br />
1)	El testimonio de Dios demanda medios espirituales.<br />
<br />
Pablo escribe, en el vs.1, que al ir a predicarles a los corintios no fue con “excelencia de palabras”. Por supuesto que con esto el apóstol no hacía referencia a la innegable excelencia de la Palabra de Dios, sino al hecho de que no había procurado impresionar a sus oyentes con mera retórica, al estilo de los filósofos griegos que eran admirados por su erudición y elocuencia.<br />
Hoy, cuando numerosos círculos cristianos tienden a desvirtuar el cometido evangelístico, imitando cada vez más las estrategias del mundo para atraer concurrencia a sus espectáculos de todo tipo, convendría considerar cuáles son realmente los medios de Dios para extender Su Testimonio, “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”  (2ª Co.10:4) <br />
<br />
A la vez, la Escritura declara en 1ª Pedro 2:9: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” <br />
<br />
Así podemos comprender que por encima de nuestra condición privilegiada como pueblo de Dios, la comisión divina demanda anunciar las virtudes del Señor Jesucristo. Vale decir, que el énfasis del mensaje no debe estar puesto en los atributos de los mensajeros sino en las virtudes del Salvador. <br />
Juan el Bautista expresó apropiadamente esta verdad: “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe (Jn.3:30)  <br />
<br />
En cierta ocasión, un siervo de Dios, que era un reconocido médico, fue invitado a predicar en una congregación. Cuando el hermano que presidía la reunión lo presentó como el “Dr. Fulano de Tal” el médico aclaró: --Soy Doctor en mi consultorio, pero en la iglesia soy simplemente un hermano más. De ese modo este fiel mensajero consideró que ni su título profesional, ni su reputación, le otorgaban mayor autoridad al momento de predicar el Evangelio. Decidió atenuar sus méritos humanos, y dirigió la atención del auditorio hacia la excelencia de Cristo, anunciando Sus virtudes. <br />
<br />
No quisiera que lo anterior se preste a malas interpretaciones. No se trata de desacreditar a quienes poseen títulos académicos. Por el contrario, agradecemos a Dios por aquellos hermanos que se destacan por su competencia en distintas esferas profesionales, y sirven al Señor.<br />
<br />
Empero, la idoneidad profesional no necesariamente tiene que ver con la aptitud espiritual de un siervo de Dios. El hecho de que alguien sea un prestigioso ingeniero, médico, o contador, por ejemplo, no lo convierte automáticamente en un predicador idóneo, o  maestro, o pastor.<br />
Comprobamos a  menudo que a ciertos libros de orientación cristiana se los pretende acreditar  más por la notoriedad de sus autores en el ámbito secular, que por el contenido del texto mismo.  <br />
La aptitud en el ministerio de un siervo de Dios no se relaciona con sus títulos sino con su dependencia del Señor  y con los dones que el Espíritu Santo le ha otorgado.<br />
Tal aptitud no requiere publicidad. Los resultados de utilizar medios espirituales hablarán por sí, y la gloria será para el Señor.   <br />
<br />
 “Así será mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será prosperada en aquello para la que la envié.” (Is.55:11   <br />
<br />
	 La esencia del mensaje, ya considerada en el capítulo anterior, se reitera en lo que Pablo declara aquí: “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado”  (Vs.2) <br />
Pero, también, el apóstol manifiesta su actitud ante el serio compromiso de entregar aquel excelso mensaje:  “Estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temblor y temor” (Vs.3) <br />
Frente a la magnitud de la obra que enfrentaba, Pablo reconoció su debilidad. Frente a la solemnidad del mensaje, procedió con temor y temblor. Así, su ministerio fue bendecido, y la Palabra sembrada dio abundante fruto para la gloria del Señor. <br />
<br />
2) La sabiduría de Dios se adquiere por medios espirituales <br />
<br />
El vs.5, declara que la fe del creyente no está fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. La sabiduría de este mundo se sustenta en el esfuerzo intelectual del hombre, pero el acceso a la sabiduría de Dios sólo se alcanza por la puerta de la fe, tanto en lo referido a asuntos espirituales como a los relacionados con la Creación material. <br />
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”  (He.11:3) <br />
<br />
La fe, entonces, nos lleva a alcanzar la genuina sabiduría, considerando que en Cristo “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”  (Col.2:3) <br />
<br />
La sabiduría del mundo, con sus absurdas teorías, es “de este siglo”, tan frágil y perecedera como el hombre mismo. La de Dios es eterna e inmutable, y sólo el creyente, mediante las Sagradas Escrituras y por la operación del Espíritu Santo, está en condiciones de alcanzarla.<br />
<br />
El hombre “natural”, es decir, aquel que vive lejos de Dios, engañosamente satisfecho con su naturaleza pecadora heredada de Adán, no percibe, ni puede entender, las cosas que son del Espíritu Santo. Empero el hombre espiritual, el que posee la naturaleza de Dios por el nuevo nacimiento espiritual, y vive en consonancia con esa naturaleza divina, posee las facultades necesarias para discernir todas las cosas (Vs.15) <br />
“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”  (1ª Co.1:16) <br />
<br />
(Continuará)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Capítulo  2<br />
<br />
1)	El testimonio de Dios demanda medios espirituales.<br />
<br />
Pablo escribe, en el vs.1, que al ir a predicarles a los corintios no fue con “excelencia de palabras”. Por supuesto que con esto el apóstol no hacía referencia a la innegable excelencia de la Palabra de Dios, sino al hecho de que no había procurado impresionar a sus oyentes con mera retórica, al estilo de los filósofos griegos que eran admirados por su erudición y elocuencia.<br />
Hoy, cuando numerosos círculos cristianos tienden a desvirtuar el cometido evangelístico, imitando cada vez más las estrategias del mundo para atraer concurrencia a sus espectáculos de todo tipo, convendría considerar cuáles son realmente los medios de Dios para extender Su Testimonio, “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”  (2ª Co.10:4) <br />
<br />
A la vez, la Escritura declara en 1ª Pedro 2:9: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” <br />
<br />
Así podemos comprender que por encima de nuestra condición privilegiada como pueblo de Dios, la comisión divina demanda anunciar las virtudes del Señor Jesucristo. Vale decir, que el énfasis del mensaje no debe estar puesto en los atributos de los mensajeros sino en las virtudes del Salvador. <br />
Juan el Bautista expresó apropiadamente esta verdad: “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe (Jn.3:30)  <br />
<br />
En cierta ocasión, un siervo de Dios, que era un reconocido médico, fue invitado a predicar en una congregación. Cuando el hermano que presidía la reunión lo presentó como el “Dr. Fulano de Tal” el médico aclaró: --Soy Doctor en mi consultorio, pero en la iglesia soy simplemente un hermano más. De ese modo este fiel mensajero consideró que ni su título profesional, ni su reputación, le otorgaban mayor autoridad al momento de predicar el Evangelio. Decidió atenuar sus méritos humanos, y dirigió la atención del auditorio hacia la excelencia de Cristo, anunciando Sus virtudes. <br />
<br />
No quisiera que lo anterior se preste a malas interpretaciones. No se trata de desacreditar a quienes poseen títulos académicos. Por el contrario, agradecemos a Dios por aquellos hermanos que se destacan por su competencia en distintas esferas profesionales, y sirven al Señor.<br />
<br />
Empero, la idoneidad profesional no necesariamente tiene que ver con la aptitud espiritual de un siervo de Dios. El hecho de que alguien sea un prestigioso ingeniero, médico, o contador, por ejemplo, no lo convierte automáticamente en un predicador idóneo, o  maestro, o pastor.<br />
Comprobamos a  menudo que a ciertos libros de orientación cristiana se los pretende acreditar  más por la notoriedad de sus autores en el ámbito secular, que por el contenido del texto mismo.  <br />
La aptitud en el ministerio de un siervo de Dios no se relaciona con sus títulos sino con su dependencia del Señor  y con los dones que el Espíritu Santo le ha otorgado.<br />
Tal aptitud no requiere publicidad. Los resultados de utilizar medios espirituales hablarán por sí, y la gloria será para el Señor.   <br />
<br />
 “Así será mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será prosperada en aquello para la que la envié.” (Is.55:11   <br />
<br />
	 La esencia del mensaje, ya considerada en el capítulo anterior, se reitera en lo que Pablo declara aquí: “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado”  (Vs.2) <br />
Pero, también, el apóstol manifiesta su actitud ante el serio compromiso de entregar aquel excelso mensaje:  “Estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temblor y temor” (Vs.3) <br />
Frente a la magnitud de la obra que enfrentaba, Pablo reconoció su debilidad. Frente a la solemnidad del mensaje, procedió con temor y temblor. Así, su ministerio fue bendecido, y la Palabra sembrada dio abundante fruto para la gloria del Señor. <br />
<br />
2) La sabiduría de Dios se adquiere por medios espirituales <br />
<br />
El vs.5, declara que la fe del creyente no está fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. La sabiduría de este mundo se sustenta en el esfuerzo intelectual del hombre, pero el acceso a la sabiduría de Dios sólo se alcanza por la puerta de la fe, tanto en lo referido a asuntos espirituales como a los relacionados con la Creación material. <br />
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”  (He.11:3) <br />
<br />
La fe, entonces, nos lleva a alcanzar la genuina sabiduría, considerando que en Cristo “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”  (Col.2:3) <br />
<br />
La sabiduría del mundo, con sus absurdas teorías, es “de este siglo”, tan frágil y perecedera como el hombre mismo. La de Dios es eterna e inmutable, y sólo el creyente, mediante las Sagradas Escrituras y por la operación del Espíritu Santo, está en condiciones de alcanzarla.<br />
<br />
El hombre “natural”, es decir, aquel que vive lejos de Dios, engañosamente satisfecho con su naturaleza pecadora heredada de Adán, no percibe, ni puede entender, las cosas que son del Espíritu Santo. Empero el hombre espiritual, el que posee la naturaleza de Dios por el nuevo nacimiento espiritual, y vive en consonancia con esa naturaleza divina, posee las facultades necesarias para discernir todas las cosas (Vs.15) <br />
“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”  (1ª Co.1:16) <br />
<br />
(Continuará)]]></content:encoded>
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			<title><![CDATA[Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios  (2)]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=153</link>
			<pubDate>Tue, 08 Jul 2008 18:05:24 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=153</guid>
			<description><![CDATA[Los creyentes llamados a la comunión  <br />
  	<br />
Así como, según el vs.2, los creyentes fuimos llamados a ser santos, en el vs.9 podemos leer que también fuimos llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.<br />
	El vocablo “comunión”, del griego: “Koinonía”, encierra el significado de “participación en común”, que en su acepción más sencilla equivale simplemente a “compartir” <br />
	<br />
Obviamente que tener comunión implica mantener relación con otra persona. No se puede “compartir” algo en solitario. Por lo tanto, el llamado a la comunión con el Señor Jesucristo significa que los creyentes hemos sido convocados a gozar de Su amistad, participando de la totalidad de los bienes espirituales que Él nos concede por su gracia, como así también de las responsabilidades que nos delega.  “Para que la participación (comunión) de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús “ (Flm.vs.6)    <br />
<br />
Sin duda, el llamado a la comunión con el Señor Jesucristo constituye uno de los más altos privilegios del cristiano, cuya inalterabilidad está garantizada por la sublime declaración: “Fiel es Dios” (vs.9) <br />
<br />
Los creyentes llamados a la unidad <br />
<br />
Para la edificación de la iglesia y el fortalecimiento del testimonio cristiano, los creyentes corintios habían sido dotados por el Espíritu Santo con diferentes dones espirituales, de modo que, como iglesia, no carecían de ninguno. Esto significaba una gran bendición.  <br />
<br />
Sin embargo, los dones espirituales no son necesariamente evidencia de que los  creyentes que los poseen son espirituales. Esta realidad se vio confirmada con la situación de los corintios. En todas las cosas habían sido enriquecidos en Cristo, en toda palabra y en toda ciencia (vs.5) y nada les faltó en ningún don. Pero prevaleció en ellos su naturaleza carnal, y alentaron la formación de grupos rivales en función de sus preferencias por distintos líderes. Incluso algunos engreídos llegaron al extremo de atribuirse exclusividad como seguidores de Cristo.  Todo esto dio origen a celos, contiendas y disensiones (Cap.3:3) motivo por el cual Pablo tuvo que escribirles: “Os ruego, pues, hermanos, por el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (Vs.10)       <br />
<br />
Evidentemente, tenemos que considerar esta enseñanza en forma integral. El texto expresa claramente que todos debemos estar perfectamente unidos. Pero notemos que se trata exclusivamente de la unidad entre creyentes, (auténticos hijos de Dios)  y con fines dignos. <br />
Las instrucciones divinas no demandan lograr la unidad con cualquiera y a cualquier precio, pues la unidad por sí sola no tiene mérito alguno. En la Biblia leemos que quienes se rebelan contra Dios también pueden alcanzar la unidad en ocasiones, aunque en tal caso para hacer el mal: “Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor y contra su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu Santo Hijo Jesús, a quien ungiste...”   (Hch.4:26-27)  Por ello, el apóstol, para reafirmar la necesidad de que los creyentes se mantuvieran unidos en una misma mente y en un mismo parecer, primeramente invoca el Nombre y el Señorío de Cristo como único fundamento de genuina unidad espiritual. <br />
La verdadera unidad sólo puede manifestarse plenamente cuando los creyentes dejan de vivir para sí, y deciden hacerlo para aquél que murió y resucitó por ellos. (2ª Co.5:15)  “Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfectos en unidad... (Jn.17:23)  Por consiguiente, el principio de la perfecta unidad es Cristo habitando en nuestros corazones (Ef.3:17)  “llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2ª Co. 10:5) <br />
<br />
Notemos, de paso, que no se trata de la unidad de la  mayoría de los creyentes de la iglesia, sino de todos. Cuando la mayoría, por el medio que sea, impone sus criterios a la minoría, o viceversa, invariablemente se promueven divisiones (manifiestas o encubiertas) Pero cuando el Señor a través del Espíritu Santo establece Sus criterios, y éstos son fielmente obedecidos, los resultados serán como los de la reunión de la iglesia en Jerusalén, narrada en Hch.15. Aunque allí tuvo lugar una larga discusión, (Hch.15:7) todos se sometieron a la decisión del Espíritu Santo, de modo que pudieron escribir:  “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros...” (Hch.15:28)  Así expresaron la verdadera unidad, siendo “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.”  (Ef.4:3) <br />
<br />
Los creyentes llamados a predicar el evangelio<br />
<br />
“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” <br />
Aunque los creyentes hemos sido llamados a guardar la unidad espiritual, ello no implica que esa unidad se extienda fuera de la familia de Dios. De acuerdo con el pasaje que estamos considerando, la humanidad está irremediablemente dividida en dos grandes grupos:  “los que se pierden” y “los que se salvan”.  La pertenencia de un individuo a uno de los dos grupos está determinada por su actitud y respuesta a “la palabra de la cruz”<br />
La palabra de la cruz no es otra cosa que el verdadero Evangelio, y constituye el mensaje que la iglesia debe anunciar ineludiblemente.<br />
La salvación no se alcanza por el bautismo, ni por la evolución de la sabiduría humana con sus especulaciones, sino por el poder de Dios manifestado a través del Evangelio.    <br />
La base del Evangelio es la palabra de la cruz de Cristo, de modo que si alguien pretende anunciar el Evangelio omitiendo la palabra de la cruz, estará predicando un falso evangelio.  <br />
El apóstol Pablo explica claramente cuál es el verdadero Evangelio: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.” (1ª Co.15:3-4) Notemos que Pablo no relata solamente el hecho histórico de la cruz, sino que resalta la virtud del sacrificio del Señor Jesucristo para tratar con los pecados de todo aquel que se acerca a Dios. <br />
<br />
La naturaleza caída del hombre sin Cristo lo impulsa a pecar, y sus pecados lo mantienen alejado de Dios y sometido a condenación, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”  (Ro.5:8) <br />
	“Así que arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor, tiempos de refrigerio.”  (Hch.3:19) <br />
	<br />
El evangelio no es una oferta barata para solucionar meros problemas de salud, económicos o de cualquier otra índole.  “La palabra de la cruz”  trasciende las preocupaciones temporales y coloca al hombre frente a la realidad de la eternidad. <br />
<br />
“Los que se salvan” somos todos los que creemos al Evangelio, habiéndonos arrepentido y convertido al Señor. Hemos renacido espiritualmente “para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos....” (1ª  P.1:3-4)  <br />
<br />
“Los que se pierden” son los que rechazan la gracia de Dios, y por lo tanto se encuentran sujetos a condenación. Por su incredulidad y falta de arrepentimiento serán juzgados y arrojados al Lago de Fuego, donde serán atormentados eternamente a causa de haber despreciado al Salvador y afrentado al Espíritu de gracia.  <br />
<br />
“Porque los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura, mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.” (1ª  Co.1:22-24) <br />
<br />
Los creyentes somos llamados a predicar a Cristo crucificado, sin alterar la fidelidad y pureza de las Buenas Nuevas. <br />
Quienes, en razón de su incredulidad, no aprecien la sabiduría de Dios para su salvación en la palabra de la cruz, tildarán el mensaje de “locura”. No obstante, al margen de esa despectiva opinión, si no se arrepienten son inexcusables ante la justicia de Dios.<br />
 	<br />
Por otra parte, los llamados creerán y percibirán el poder del Evangelio operando eficazmente, al modo de Dios, frente a la extrema necesidad de sus almas, y experimentarán verdaderamente que  “..si   alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2ª Co.5:17) <br />
<br />
Los términos “lo necio del mundo”, “lo débil del mundo ” y “lo vil del mundo y lo menospreciado” (vs.27 y 28) se refieren a la calificación que algunos merecían en el mundo cuando andaban en tinieblas, antes de que el Señor los llamara para que obedecieran al Evangelio. <br />
	<br />
La situación límite de estos hombres perdidos, luego rescatados por el Señor, ejemplifica claramente la incapacidad del ser humano para contribuir en lo más mínimo a la obra de su salvación.. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Ef.2:8-9)  <br />
	<br />
En consecuencia, toda suficiencia se encuentra sólo en el Señor Jesucristo a través de Su Obra en la cruz. Las demandas de Dios son satisfechas y, de ese modo, creyendo en Él, Cristo Jesús “nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.”  (1ª Co.1:30-31)  <br />
<br />
“Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día: y que se predicase en su Nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones...”  (Lc.24:46-47)  <br />
<br />
Este es el verdadero Evangelio que somos llamados a predicar. <br />
<br />
(Continuará)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los creyentes llamados a la comunión  <br />
  	<br />
Así como, según el vs.2, los creyentes fuimos llamados a ser santos, en el vs.9 podemos leer que también fuimos llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.<br />
	El vocablo “comunión”, del griego: “Koinonía”, encierra el significado de “participación en común”, que en su acepción más sencilla equivale simplemente a “compartir” <br />
	<br />
Obviamente que tener comunión implica mantener relación con otra persona. No se puede “compartir” algo en solitario. Por lo tanto, el llamado a la comunión con el Señor Jesucristo significa que los creyentes hemos sido convocados a gozar de Su amistad, participando de la totalidad de los bienes espirituales que Él nos concede por su gracia, como así también de las responsabilidades que nos delega.  “Para que la participación (comunión) de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús “ (Flm.vs.6)    <br />
<br />
Sin duda, el llamado a la comunión con el Señor Jesucristo constituye uno de los más altos privilegios del cristiano, cuya inalterabilidad está garantizada por la sublime declaración: “Fiel es Dios” (vs.9) <br />
<br />
Los creyentes llamados a la unidad <br />
<br />
Para la edificación de la iglesia y el fortalecimiento del testimonio cristiano, los creyentes corintios habían sido dotados por el Espíritu Santo con diferentes dones espirituales, de modo que, como iglesia, no carecían de ninguno. Esto significaba una gran bendición.  <br />
<br />
Sin embargo, los dones espirituales no son necesariamente evidencia de que los  creyentes que los poseen son espirituales. Esta realidad se vio confirmada con la situación de los corintios. En todas las cosas habían sido enriquecidos en Cristo, en toda palabra y en toda ciencia (vs.5) y nada les faltó en ningún don. Pero prevaleció en ellos su naturaleza carnal, y alentaron la formación de grupos rivales en función de sus preferencias por distintos líderes. Incluso algunos engreídos llegaron al extremo de atribuirse exclusividad como seguidores de Cristo.  Todo esto dio origen a celos, contiendas y disensiones (Cap.3:3) motivo por el cual Pablo tuvo que escribirles: “Os ruego, pues, hermanos, por el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (Vs.10)       <br />
<br />
Evidentemente, tenemos que considerar esta enseñanza en forma integral. El texto expresa claramente que todos debemos estar perfectamente unidos. Pero notemos que se trata exclusivamente de la unidad entre creyentes, (auténticos hijos de Dios)  y con fines dignos. <br />
Las instrucciones divinas no demandan lograr la unidad con cualquiera y a cualquier precio, pues la unidad por sí sola no tiene mérito alguno. En la Biblia leemos que quienes se rebelan contra Dios también pueden alcanzar la unidad en ocasiones, aunque en tal caso para hacer el mal: “Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor y contra su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu Santo Hijo Jesús, a quien ungiste...”   (Hch.4:26-27)  Por ello, el apóstol, para reafirmar la necesidad de que los creyentes se mantuvieran unidos en una misma mente y en un mismo parecer, primeramente invoca el Nombre y el Señorío de Cristo como único fundamento de genuina unidad espiritual. <br />
La verdadera unidad sólo puede manifestarse plenamente cuando los creyentes dejan de vivir para sí, y deciden hacerlo para aquél que murió y resucitó por ellos. (2ª Co.5:15)  “Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfectos en unidad... (Jn.17:23)  Por consiguiente, el principio de la perfecta unidad es Cristo habitando en nuestros corazones (Ef.3:17)  “llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2ª Co. 10:5) <br />
<br />
Notemos, de paso, que no se trata de la unidad de la  mayoría de los creyentes de la iglesia, sino de todos. Cuando la mayoría, por el medio que sea, impone sus criterios a la minoría, o viceversa, invariablemente se promueven divisiones (manifiestas o encubiertas) Pero cuando el Señor a través del Espíritu Santo establece Sus criterios, y éstos son fielmente obedecidos, los resultados serán como los de la reunión de la iglesia en Jerusalén, narrada en Hch.15. Aunque allí tuvo lugar una larga discusión, (Hch.15:7) todos se sometieron a la decisión del Espíritu Santo, de modo que pudieron escribir:  “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros...” (Hch.15:28)  Así expresaron la verdadera unidad, siendo “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.”  (Ef.4:3) <br />
<br />
Los creyentes llamados a predicar el evangelio<br />
<br />
“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” <br />
Aunque los creyentes hemos sido llamados a guardar la unidad espiritual, ello no implica que esa unidad se extienda fuera de la familia de Dios. De acuerdo con el pasaje que estamos considerando, la humanidad está irremediablemente dividida en dos grandes grupos:  “los que se pierden” y “los que se salvan”.  La pertenencia de un individuo a uno de los dos grupos está determinada por su actitud y respuesta a “la palabra de la cruz”<br />
La palabra de la cruz no es otra cosa que el verdadero Evangelio, y constituye el mensaje que la iglesia debe anunciar ineludiblemente.<br />
La salvación no se alcanza por el bautismo, ni por la evolución de la sabiduría humana con sus especulaciones, sino por el poder de Dios manifestado a través del Evangelio.    <br />
La base del Evangelio es la palabra de la cruz de Cristo, de modo que si alguien pretende anunciar el Evangelio omitiendo la palabra de la cruz, estará predicando un falso evangelio.  <br />
El apóstol Pablo explica claramente cuál es el verdadero Evangelio: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.” (1ª Co.15:3-4) Notemos que Pablo no relata solamente el hecho histórico de la cruz, sino que resalta la virtud del sacrificio del Señor Jesucristo para tratar con los pecados de todo aquel que se acerca a Dios. <br />
<br />
La naturaleza caída del hombre sin Cristo lo impulsa a pecar, y sus pecados lo mantienen alejado de Dios y sometido a condenación, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”  (Ro.5:8) <br />
	“Así que arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor, tiempos de refrigerio.”  (Hch.3:19) <br />
	<br />
El evangelio no es una oferta barata para solucionar meros problemas de salud, económicos o de cualquier otra índole.  “La palabra de la cruz”  trasciende las preocupaciones temporales y coloca al hombre frente a la realidad de la eternidad. <br />
<br />
“Los que se salvan” somos todos los que creemos al Evangelio, habiéndonos arrepentido y convertido al Señor. Hemos renacido espiritualmente “para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos....” (1ª  P.1:3-4)  <br />
<br />
“Los que se pierden” son los que rechazan la gracia de Dios, y por lo tanto se encuentran sujetos a condenación. Por su incredulidad y falta de arrepentimiento serán juzgados y arrojados al Lago de Fuego, donde serán atormentados eternamente a causa de haber despreciado al Salvador y afrentado al Espíritu de gracia.  <br />
<br />
“Porque los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura, mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.” (1ª  Co.1:22-24) <br />
<br />
Los creyentes somos llamados a predicar a Cristo crucificado, sin alterar la fidelidad y pureza de las Buenas Nuevas. <br />
Quienes, en razón de su incredulidad, no aprecien la sabiduría de Dios para su salvación en la palabra de la cruz, tildarán el mensaje de “locura”. No obstante, al margen de esa despectiva opinión, si no se arrepienten son inexcusables ante la justicia de Dios.<br />
 	<br />
Por otra parte, los llamados creerán y percibirán el poder del Evangelio operando eficazmente, al modo de Dios, frente a la extrema necesidad de sus almas, y experimentarán verdaderamente que  “..si   alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2ª Co.5:17) <br />
<br />
Los términos “lo necio del mundo”, “lo débil del mundo ” y “lo vil del mundo y lo menospreciado” (vs.27 y 28) se refieren a la calificación que algunos merecían en el mundo cuando andaban en tinieblas, antes de que el Señor los llamara para que obedecieran al Evangelio. <br />
	<br />
La situación límite de estos hombres perdidos, luego rescatados por el Señor, ejemplifica claramente la incapacidad del ser humano para contribuir en lo más mínimo a la obra de su salvación.. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Ef.2:8-9)  <br />
	<br />
En consecuencia, toda suficiencia se encuentra sólo en el Señor Jesucristo a través de Su Obra en la cruz. Las demandas de Dios son satisfechas y, de ese modo, creyendo en Él, Cristo Jesús “nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.”  (1ª Co.1:30-31)  <br />
<br />
“Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día: y que se predicase en su Nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones...”  (Lc.24:46-47)  <br />
<br />
Este es el verdadero Evangelio que somos llamados a predicar. <br />
<br />
(Continuará)]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (1)]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=150</link>
			<pubDate>Mon, 07 Jul 2008 22:02:51 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=150</guid>
			<description><![CDATA[Las cartas del apóstol Pablo a los Corintios, tal como la totalidad de las Sagradas Escrituras, tienen la finalidad indicada en 2ª Tim.3:16: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil  para enseñar,  para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”      <br />
<br />
Sus enseñanzas trascienden el contexto temporal de la iglesia a la que fueron primariamente dirigidas, y mantienen constantemente su vigencia  para el desenvolvimiento y buen orden de toda congregación cristiana. <br />
<br />
En mérito a la necesaria brevedad requerida en este espacio, no me propongo abordar cada detalle de la epístola. Más bien, quisiera examinar algunos principios generales que se desarrollan en ella, a los que los cristianos haremos bien en sujetarnos.<br />
<br />
Capítulo 1<br />
<br />
Pablo, llamado a ser apóstol por la voluntad de Dios <br />
 <br />
Pablo comienza su presentación señalando que fue llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios. Esto encierra un principio importante: El llamamiento de un siervo de Dios le compete directamente a Dios. Pablo no fue seleccionado como apóstol por la determinación de una comisión de cristianos notables, ni por los demás apóstoles, si bien éstos oportunamente lo reconocieron como tal. “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo  y por Dios el Padre...”  (Gá.1:1)  “Y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo...” (Gá.2:9)  <br />
Por lo tanto, es necesario recordar  siempre que en el orden de Dios sólo el Señor de la mies, a través del Espíritu Santo, tiene la prerrogativa de enviar obreros a Su mies. <br />
<br />
La congregación en Corinto reconocida como iglesia de Dios.  <br />
<br />
Observemos ahora que la carta que nos ocupa fue dirigida, “a la iglesia de Dios que está en Corinto”.  Es primordial reconocer que toda auténtica iglesia cristiana, al margen del lugar donde se encuentra, es de Dios. La iglesia en Corinto (no de Corinto) no le pertenecía al apóstol Pablo, pese a que él fue uno de los instrumentos de Dios para establecerla, ni a Apolos, ni a Cefas. Ni siquiera era una posesión particular de los creyentes que la integraban, sino de Dios mismo. Esta característica debe prevalecer en cada iglesia local que se precie de ser una genuina expresión de la iglesia de Dios.      <br />
<br />
A propósito, conviene recordar que ningún edificio material, aunque esté magníficamente construido y dedicado a actividades religiosas, puede ser en sí mismo una “iglesia”. Las Escrituras enseñan claramente que la casa de Dios, es decir, Su iglesia (1ª Ti. 3:15) está constituida exclusivamente por creyentes redimidos por la sangre del Señor Jesucristo, “edificados como casa espiritual”  (1ª P.2:5)   <br />
<br />
En cierta ocasión, un constructor se ufanaba de haber edificado tres iglesias. Pero,  desde el punto de vista bíblico aquello era inexacto. Dios no considera como iglesias las edificaciones materiales. Es verdad que el uso popular le ha asignado al vocablo “iglesia” el significado de edificio de culto. Pero los creyentes no tenemos porqué avalar esa acepción contraria al sentido bíblico.<br />
Sólo los santificados en Cristo Jesús, por Él convocados y reunidos en Su Nombre en cualquier lugar (con edificio o sin él) constituyen la expresión de “la iglesia de Dios” en el punto de que se trate. Aquí tengamos presente que no es cuestión de adoptar el apelativo como denominación oficial,  sino de reconocer debidamente que la iglesia es una institución de Dios, en la que los creyentes que la componen se someten al Señorío de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y a los preceptos de las Sagradas Escrituras, con exclusión de cualquier regulación ajena a éstas.    <br />
<br />
Destacamos, entonces, que la iglesia es de Dios, y por consiguiente debe regirse por los principios de Dios. <br />
<br />
Los creyentes llamados a la santidad <br />
<br />
	Al continuar la lectura de la carta, quizás nos llame la atención que el Espíritu Santo haya inspirado al apóstol Pablo a distinguir a los creyentes corintios como “santos”. Admitimos  que sólo Dios en su gracia podía calificarlos de ese modo. Probablemente a cualquier persona común, con conocimiento de las faltas de aquellos hermanos, la alusión a ellos como “santos” le hubiera parecido impropia. Sin embargo, tenemos la clave en el Cap.6, vs.11, donde leemos  “...mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el Nombre del Señor Jesucristo, y por el Espíritu de nuestro Dios”. Dios los consideraba santos en razón de que por la fe habían  llegado a ser Sus hijos, limpiados y justificados en virtud de la sangre preciosa del Señor Jesucristo y la operación del Espíritu Santo en sus vidas. Todo aquel que así es salvado, también es santificado (separado para Dios) en función de su posición en Cristo. <br />
No obstante, numerosos creyentes corintios, más allá de su posición de santidad en Cristo, no habían  sido diligentes en obedecer el llamado de Dios a la santidad en su vida práctica. ”...como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.” (1ª P.1:15)  Es decir, eran santos en posición, pero aún no habían llegado a serlo en experiencia. Por cierto que esa situación era incompatible con la fe que profesaban, pero, lamentablemente, debemos reconocer que no nos es ajena a los cristianos de hoy.  <br />
<br />
Dejemos en claro que el modo divino de santificación no guarda relación alguna con la práctica romana, totalmente antibíblica y, por lo tanto, supersticiosa, de canonizar, después de muertas, a determinadas personas consideradas prominentes, pretendiendo reconocerles prerrogativas excepcionales de parte de Dios, que realmente no poseen ni pueden poseer. Empero, todo aquel que cree en el Señor Jesucristo para salvación, es inmediatamente santificado en Cristo, en virtud de Su sangre (He.13:12) pues “sin santidad nadie verá al Señor.”  (He.2:14) <br />
                                                       <br />
   (Continuará)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Las cartas del apóstol Pablo a los Corintios, tal como la totalidad de las Sagradas Escrituras, tienen la finalidad indicada en 2ª Tim.3:16: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil  para enseñar,  para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”      <br />
<br />
Sus enseñanzas trascienden el contexto temporal de la iglesia a la que fueron primariamente dirigidas, y mantienen constantemente su vigencia  para el desenvolvimiento y buen orden de toda congregación cristiana. <br />
<br />
En mérito a la necesaria brevedad requerida en este espacio, no me propongo abordar cada detalle de la epístola. Más bien, quisiera examinar algunos principios generales que se desarrollan en ella, a los que los cristianos haremos bien en sujetarnos.<br />
<br />
Capítulo 1<br />
<br />
Pablo, llamado a ser apóstol por la voluntad de Dios <br />
 <br />
Pablo comienza su presentación señalando que fue llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios. Esto encierra un principio importante: El llamamiento de un siervo de Dios le compete directamente a Dios. Pablo no fue seleccionado como apóstol por la determinación de una comisión de cristianos notables, ni por los demás apóstoles, si bien éstos oportunamente lo reconocieron como tal. “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo  y por Dios el Padre...”  (Gá.1:1)  “Y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo...” (Gá.2:9)  <br />
Por lo tanto, es necesario recordar  siempre que en el orden de Dios sólo el Señor de la mies, a través del Espíritu Santo, tiene la prerrogativa de enviar obreros a Su mies. <br />
<br />
La congregación en Corinto reconocida como iglesia de Dios.  <br />
<br />
Observemos ahora que la carta que nos ocupa fue dirigida, “a la iglesia de Dios que está en Corinto”.  Es primordial reconocer que toda auténtica iglesia cristiana, al margen del lugar donde se encuentra, es de Dios. La iglesia en Corinto (no de Corinto) no le pertenecía al apóstol Pablo, pese a que él fue uno de los instrumentos de Dios para establecerla, ni a Apolos, ni a Cefas. Ni siquiera era una posesión particular de los creyentes que la integraban, sino de Dios mismo. Esta característica debe prevalecer en cada iglesia local que se precie de ser una genuina expresión de la iglesia de Dios.      <br />
<br />
A propósito, conviene recordar que ningún edificio material, aunque esté magníficamente construido y dedicado a actividades religiosas, puede ser en sí mismo una “iglesia”. Las Escrituras enseñan claramente que la casa de Dios, es decir, Su iglesia (1ª Ti. 3:15) está constituida exclusivamente por creyentes redimidos por la sangre del Señor Jesucristo, “edificados como casa espiritual”  (1ª P.2:5)   <br />
<br />
En cierta ocasión, un constructor se ufanaba de haber edificado tres iglesias. Pero,  desde el punto de vista bíblico aquello era inexacto. Dios no considera como iglesias las edificaciones materiales. Es verdad que el uso popular le ha asignado al vocablo “iglesia” el significado de edificio de culto. Pero los creyentes no tenemos porqué avalar esa acepción contraria al sentido bíblico.<br />
Sólo los santificados en Cristo Jesús, por Él convocados y reunidos en Su Nombre en cualquier lugar (con edificio o sin él) constituyen la expresión de “la iglesia de Dios” en el punto de que se trate. Aquí tengamos presente que no es cuestión de adoptar el apelativo como denominación oficial,  sino de reconocer debidamente que la iglesia es una institución de Dios, en la que los creyentes que la componen se someten al Señorío de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y a los preceptos de las Sagradas Escrituras, con exclusión de cualquier regulación ajena a éstas.    <br />
<br />
Destacamos, entonces, que la iglesia es de Dios, y por consiguiente debe regirse por los principios de Dios. <br />
<br />
Los creyentes llamados a la santidad <br />
<br />
	Al continuar la lectura de la carta, quizás nos llame la atención que el Espíritu Santo haya inspirado al apóstol Pablo a distinguir a los creyentes corintios como “santos”. Admitimos  que sólo Dios en su gracia podía calificarlos de ese modo. Probablemente a cualquier persona común, con conocimiento de las faltas de aquellos hermanos, la alusión a ellos como “santos” le hubiera parecido impropia. Sin embargo, tenemos la clave en el Cap.6, vs.11, donde leemos  “...mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el Nombre del Señor Jesucristo, y por el Espíritu de nuestro Dios”. Dios los consideraba santos en razón de que por la fe habían  llegado a ser Sus hijos, limpiados y justificados en virtud de la sangre preciosa del Señor Jesucristo y la operación del Espíritu Santo en sus vidas. Todo aquel que así es salvado, también es santificado (separado para Dios) en función de su posición en Cristo. <br />
No obstante, numerosos creyentes corintios, más allá de su posición de santidad en Cristo, no habían  sido diligentes en obedecer el llamado de Dios a la santidad en su vida práctica. ”...como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.” (1ª P.1:15)  Es decir, eran santos en posición, pero aún no habían llegado a serlo en experiencia. Por cierto que esa situación era incompatible con la fe que profesaban, pero, lamentablemente, debemos reconocer que no nos es ajena a los cristianos de hoy.  <br />
<br />
Dejemos en claro que el modo divino de santificación no guarda relación alguna con la práctica romana, totalmente antibíblica y, por lo tanto, supersticiosa, de canonizar, después de muertas, a determinadas personas consideradas prominentes, pretendiendo reconocerles prerrogativas excepcionales de parte de Dios, que realmente no poseen ni pueden poseer. Empero, todo aquel que cree en el Señor Jesucristo para salvación, es inmediatamente santificado en Cristo, en virtud de Su sangre (He.13:12) pues “sin santidad nadie verá al Señor.”  (He.2:14) <br />
                                                       <br />
   (Continuará)]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[1º Pedro, Estudio 5, por Samuel Pérez Millos]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=146</link>
			<pubDate>Thu, 03 Jul 2008 19:33:55 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=146</guid>
			<description><![CDATA[Créditos: http://www.pym25.org<br />
<br />
ESTUDIO 5<br />
<br />
SIRVIENDO Y VIVIENDO EN LA GRACIA<br />
<br />
Pasaje: 5:1-14.<br />
<br />
<br />
OBJETIVOS DEL ESTUDIO<br />
<br />
1.	Conocer la enseñanza bíblica sobre el modo de conducirse el liderazgo en la iglesia.<br />
<br />
2.	Entender que la vida de libertad en el Espíritu demanda sujeción al liderazgo.<br />
3.	Apreciar que la vida en la gracia exige la entrega buscando el bien de los demás.<br />
4.	Comprender el modo de vida frente a las intenciones de Satanás.<br />
5.	Que al finalizar este estudio se tome la decisión de vivir una vida plenamente conforme a las demandas que Dios establece.<br />
<br />
 <br />
TAREAS<br />
1.	Dedicar tiempo a la oración pidiendo la ayuda y dirección del Señor sobre el estudio y su posterior aplicación personal.<br />
2.	Leer varias veces el pasaje que se estudia y, si es posible, en versiones diferentes.<br />
3.	Analizar el pasaje personalmente sin ninguna ayuda y anotar las conclusiones que se alcancen.<br />
4.	Volver a estudiarlo con ayuda de las notas y comparar los resultados.<br />
5.	Responder a las preguntas de repaso.<br />
 <br />
INTRODUCCIÓN.<br />
	Con este pasaje se llega al final de la carta. En él, Pedro da los últimos consejos y exhortaciones a los fieles a quienes dirigió el escrito. La gracia que salva, que da herencia, que permite el sufrimiento y proporciona ayuda y esperanza en el mismo, es también la gracia que conduce al servicio fiel en el seno de la iglesia local. Esa gracia ha puesto líderes que en el nombre del Señor, siguiendo las instrucciones de su Palabra, conducen el rebaño que Dios ha puesto bajo su custodia. Ejercen la autoridad basada en la Escritura, pero ellos no son autoridades. Están supervisando la marcha de la congregación, pero no son dueños del rebaño. El ejercicio de sus funciones no se establece bajo imposición, sino mediante una conducción en gracia. Son líderes, responsables delante del Señor de la congregación local, pero no están sobre ella, sino que forman parte de ella. Son líderes, pero son también hermanos. La relación entre el liderazgo y la congregación debe ser una relación de amor y compromiso fraternal. Pedro se dirige con una cariñosa exhortación a los presbíteros, responsables de la conducción eclesial. Pero, en la iglesia también hay jóvenes. En ocasiones el carácter impulsivo del joven le lleva a rechazar la sujeción a los líderes, para estos tiene palabras exhortándolos, tanto a ellos como al resto de la congregación, a la sumisión unos a otros. No se olvida del enemigo de los creyentes, que está a la espera para conseguir el fracaso espiritual del cristiano. La única forma de mantenerse en victoria es comprender esa situación y velar en oración, mientras se mantiene una vida de fe, es decir, dependiendo del poder de Dios. Con una doxología Pedro cierra el escrito y da paso a los saludos de despedida, concluyendo con unas palabras de bendición.<br />
	El desglose para el estudio del pasaje es sencillo. Bajo el epígrafe general de la gracia y el servicio, Pedro trata primero sobre el ministerio pastoral bajo la gracia (vv. 1-4); sigue con una exhortación a la sumisión y la humildad (vv. 5-7); luego trata sobre la vigilancia necesaria (vv. 8-9); el párrafo concluye con una doxología (vv. 10-11); y concluye la carta con saludos y bendición (vv. 12-14).<br />
<br />
 <br />
6. La gracia y el servicio (5:1-11).<br />
6.1. El ministerio pastoral bajo la gracia (5:1-4).<br />
1.	Exhortación a los ancianos (5:1).<br />
Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada.<br />
Presbutevrou" ou\n  ejn  uJmi`n parakalw` oJ sumpresbuvtero" kaiV mavrtu" <br />
     A ancianos           pues  entre  vosotros      exhorto        el        co-anciano                  y      testigo<br />
tw`n tou` Cristou` paqhmavtwn, oJ  kaiV  th`" mellouvsh" ajpokaluvptesqai <br />
de los   -       de Cristo     padecimientos    el  también  de la       que va                  a ser revelada<br />
dovxh" koinwnov":<br />
gloria         partícipe.<br />
1.1.	El ruego a los ancianos.<br />
1.1.1.	Ruego, parakalw``.<br />
A)	El presente del verbo parakalevw, tiene un amplio significado, tal como rogar, alentar, amonestar, exhortar, animar, etc.<br />
B)	Aunque es un ruego reviste la autoridad de apóstol, por tanto debe tomarse como un mandamiento.<br />
1.2.	Los destinatarios.<br />
1.2.1.	A los ancianos, presbutevrou".<br />
A)	Literalmente a los presbíteros.<br />
B)	El adjetivo presbuvtero", se usa como manifestación de posición de responsabilidad.<br />
C)	En la iglesia califica a quienes elegidos por el Espíritu, asumen el cuidado espiritual de las iglesias mediante un ejercicio de supervisión.<br />
1.2.2.	Pedro está dirigiéndose a quienes ejercen el oficio de ancianos, presidiendo la congregación (1 Ts. 5:12).<br />
1.2.3.	El Nuevo Testamento establece ese sistema de gobierno para la iglesia local (Hch. 14:23).<br />
1.2.4.	No había ciudad, donde hubiese iglesia, que no tuviese un cuerpo de ancianos o presbíteros (Tit. 1:5).<br />
1.2.5.	El calificativo presbítero, equivale a anciano, y define a los mismos que son epíscopos, es decir, supervisores o sobreveedores.<br />
1.2.6.	Son los responsables del orden y conducción, por lo que son llamados cuando hay algún asunto de esa naturaleza (Hch. 20:17).<br />
1.2.7.	Su oficio tiene que ver con el cuidado y pastoreo de la grey (Hch. 20:28).<br />
1.2.8.	Debe distinguirse entre oficio y ministerio.<br />
A)	Ministerio es siempre el ejercicio de un don.<br />
B)	Oficio es el trabajo por necesidad del organismo, es decir de la iglesia local.<br />
C)	Anciano, presbítero, sobreveedor o supervisor, es oficio.<br />
D)	Pastor y maestro son dones (Ef. 4:11 s).<br />
E)	Los dones son irrevocables (Ro. 11:29).<br />
F)	Los oficios son temporales.<br />
G)	Los dones son universales, es decir, son dados para la Iglesia.<br />
H)	Los oficios son locales, esto es, válidos sólo para una congregación local.<br />
I)	Los dones son dados soberanamente sin condiciones del individuo que los recibe (1 Co. 12:11).<br />
J)	Los oficios requieren condiciones personales que pueden variar en el tiempo y que condicionan su ejercicio (1 Ti. 3:1-7; Tit. 1:6-9).<br />
K)	El peligro de convertir los oficios en ministerios, eleva el oficio al rango de don y perpetúa el oficio en la iglesia.<br />
L)	No es necesario, aunque si conveniente, que en el anciano concurran dones de pastor y maestro, simplemente debe ser capaz de enseñar, esto es, poder conducir la congregación y responder a sus necesidades (1 Ti. 3:2).<br />
1.3.	Posición de los ancianos.<br />
1.3.1.	Entre vosotros, ejn uJmi``n.<br />
1.3.2.	Aunque su trabajo es sobrever o supervisar (ejpiskopeVw), ellos son también parte de la congregación.<br />
1.3.3.	En la iglesia de Cristo no hay jerarquías.<br />
1.3.4.	Todo el que desea primado es reprobable (3 Jn. 9).<br />
1.3.5.	El único que está sobre la Iglesia es el Señor (Ef. 1:22).<br />
1.3.6.	Los ancianos deben ser supervisados por los demás ancianos (Hch. 20:28).<br />
1.4.	La posición que adopta Pedro.<br />
1.4.1.	Yo anciano también con ellos, oJ sumpresbuvtero".<br />
A)	Literalmente: el co-presbítero.<br />
1.4.2.	Va a exhortar a los ancianos desde la experiencia que el mismo tiene en la labor de pastorear la grey. <br />
1.4.3.	Aunque sin dejar la condición de apóstol, habla como quien ha recibido del Señor el mandamiento del pastorado (Jn. 21:15, 16, 17).<br />
1.4.4.	Esta posición que adopta aquí manifiesta la humildad del apóstol, que se titula co-presbítero, en lugar de apóstol.<br />
1.5.	La señal del apostolado.<br />
1.5.1.	Testigo de los padecimientos de Cristo, mavrtu" tw``n tou`` Cristou`` paqhmavtwn.<br />
1.5.2.	Esto es lo que Jesús había determinado que fuesen los suyos (Hch. 1:8)<br />
1.5.3.	Pedro había afirmado su condición de testigo de Cristo (Hch. 3:15; 10:39).<br />
1.5.4.	Había estado con Cristo y era testigo presencial de su vida y de su muerte (Hch. 1:22; 2:32).<br />
1.5.5.	Vuelve a usar el sustantivo pavqhma, que expresa la idea de padecer, sufrir.<br />
1.6.	La comunión cristiana.<br />
1.6.1.	Participante de la gloria que será revelada.<br />
1.6.2.	El vínculo común de la esperanza cristiana es la gloria que será revelada.<br />
1.6.3.	De esta esperanza escribió antes (1:5).<br />
1.6.4.	Sobre la expectativa en relación con la esperanza también trató antes (1:13).<br />
1.6.5.	La vinculación de la esperanza no es tanto lo que se espera sino a quien se espera.<br />
1.6.6.	La esperanza cristiana es una Persona (Col. 1:27b).<br />
2.	La exhortación a los ancianos (5:2).<br />
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto.<br />
poimavnate toV ejn  uJmi`n poivmnion tou` Qeou` »ejpiskopou`nte"¼ mhV <br />
    Pastoread       la entre vosotros    grey            -      de Dios           cuidado                  no<br />
ajnagkastw`" ajllaV  eJkousivw"  kataV Qeovn, mhdeV     aijscrokerdw`" <br />
  forzadamente        sino    voluntariamente    según    Dios         ni    por afán de ganancia deshonesta<br />
ajllaV  proquvmw",<br />
  sino     con ánimo pronto.<br />
2.1.	Primera demanda.<br />
2.1.1.	Apacentad, poimavnate.<br />
A)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo poimaivnw, que significa pastorear, apacentar, regir.<br />
2.1.2.	El verbo en imperativo implica un mandamiento que debe cumplirse.<br />
2.1.3.	Para los ancianos, el cuidado, pastoreo o conducción de la grey de Dios es su principal tarea y responsabilidad.<br />
2.1.4.	Cada anciano, tiene sus facetas personales y sus dones; no todos harán lo mismo en la congregación, pero todos ellos tienen como objetivo final la conducción eficaz y el cuidado esmerado del rebaño de Dios.<br />
2.1.5.	A diferencia de los falsos pastores, aquí se trata de apacentar el rebaño, no de utilizarlo en beneficio personal (Ez. 34:1-3).<br />
2.2.	El área de cuidado.<br />
2.2.1.	La grey de Dios, poivmnion tou`` Qeou``.<br />
2.2.2.	Pedro utiliza aquí un diminutivo que expresa intenso afecto, como si dijese el rebañito de Dios.<br />
2.2.3.	Se refiere a la porción del rebaño que Dios puso bajo su cuidado.<br />
2.2.4.	Se está refiriendo a la congregación local.<br />
2.3.	El modo de ejercer el pastoreo de la grey.<br />
2.3.1.	Cuidado de ella, ejpiskopou``nte".<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo ejpiskopevw, forma intensificada con ejpi, sobre, y skopevw, mirar.<br />
a)	Literalmente sobrever, o supervisar.<br />
B)	Vigilando sobre ella para que no sea molestada por enemigos del rebaño (Hch. 20:28).<br />
C)	Conducir el rebaño a pastos delicados (Sal. 23:2).<br />
D)	Acompañar a las ovejas (Sal. 23:4).<br />
E)	Alentar (Sal. 23:4c).<br />
F)	Buscar a los extraviados con silbo suave y apacible (Zac. 10:8; Ez. 34:4).<br />
G)	Juntar el rebaño para que no se disperse (Is. 56:8).<br />
H)	Sostener a los débiles (Is. 40:11).<br />
I)	Restaurar a los caídos (Gá. 6:1).<br />
J)	Defender al rebaño (Sal. 23:4).<br />
2.3.2.	Con dedicación voluntaria, no por fuerza, mhV ajnagkastw``".<br />
A)	Pedro utiliza aquí el adverbio ajnagkastw``", que expresa la idea de algo que se hace a la fuerza.<br />
B)	El servicio cristiano es un privilegio que realizar y no una carga que soportar.<br />
C)	No se puede hablar de salvación sin hablar también de servicio (1 Ts. 1:9-10).<br />
D)	Cristo fue siervo (Mt. 20:18; Mr. 10:45).<br />
E)	La identificación con el Gran Pastor de las ovejas, proyecta la necesidad de servir en la vida de cada cristiano (Fil. 1:21).<br />
<br />
F)	El servicio era un elemento vital en la experiencia de Jesús (Jn. 4:34).<br />
G)	Su servicio fue comprometido hasta dar su vida por las ovejas (Jn. 10:11).<br />
H)	Así también la vida de quienes siguen a Cristo en el servicio pastoral en la iglesia.<br />
2.3.3.	Con desinterés.<br />
A)	No por ganancia deshonesta.<br />
B)	Pedro utiliza aquí adverbio aijscrokerdw``" que sólo se encuentra en este versículo, y que se relaciona con ansias de ganancias deshonestas.<br />
C)	Pudiera tratarse de beneficios económicos o tal vez mejor de posición.<br />
D)	Es una de las condiciones que Pablo establece para el reconocimiento de ancianos (Tit. 1:7).<br />
E)	Algunos ancianos en la iglesia primitiva se separaban para un servicio eclesial de enseñar y predicar, y recibían remuneración por ello (1 Ti. 5:17).<br />
F)	El desinterés en el servicio se aprecia claramente en el ejemplo de Pablo (2 Co. 12.15).<br />
G)	El anciano no debe tener su vista puesta en lo que va a recibir o a conseguir en el ejercicio de su oficio, sino en lo que puede hacer desinteresadamente por el rebaño de Dios.<br />
2.3.4.	Con diligencia.<br />
A)	Ánimo pronto,  proquvmw".<br />
a)	Pedro usa otro adverbio, que indica buena disposición.<br />
B)	El servicio pastoral requiere atención inmediata ya que los problemas del creyente han de ser atendidos con prontitud.<br />
C)	La actividad de conducción requiere que el anciano esté dispuesto a las tareas con presteza.<br />
D)	Esto exige dejar mucho de lo personalmente lícito, para atender a la tarea encomendada en la congregación.<br />
3.	Humildad y ejemplo (5:3).<br />
No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.<br />
mhd= wJ" katakurieuvonte" tw`n klhvrwn ajllaV tuvpoi ginovmenoi tou` poimnivou:<br />
   Ni   como      enseñoreándoos       de las  heredades,    sino    modelos  haciéndoos   de la        grey.<br />
3.1.	La posición del anciano en la congregación.<br />
3.1.1.	No como teniendo señorío, mhd= wJ" katakurieuvonte".<br />
A)	Cláusula negativa comparativa, con mhdev, ni, wJ", como, y el participio presente en voz activa del verbo katakurieuvw, que expresa la idea de dominar despóticamente, ejercer señorío.<br />
3.1.2.	El anciano ejerce autoridad pero no es autoridad.<br />
3.1.3.	El único Señor de la Iglesia es Cristo (Ef. 1:20).<br />
3.1.4.	Los ancianos son servidores de quien es El gran Pastor de las ovejas (He. 13:20).<br />
3.1.5.	El anciano no es dueño, sino que forma parte de la grey.<br />
3.1.6.	Ningún anciano debe caer en el pecado de alcanzar el primado en la iglesia (3 Jn. 9-18). <br />
3.1.7.	El título de honor para un creyente no es señor, sino servidor (1 Co. 4:1).<br />
3.1.8.	La enseñanza de Jesús sobre esto es enfática (Mt. 20:25-26).<br />
3.1.9.	La iglesia de Cristo está sobrada de grandes que desean grandeza, y está necesitada de siervos humildes.<br />
3.2.	La limitación del oficio de anciano.<br />
3.2.1.	Los que están a vuestro cuidado.<br />
3.2.2.	Literalmente las heredades, klhvrwn.<br />
A)	El sustantivo klh``ro", denota aquello que se obtiene por suerte.<br />
B)	Una heredad, en sentido de la porción de la herencia de Dios a Cristo que es la Iglesia.<br />
3.2.3.	Aquí tiene que ver con una porción de fieles.<br />
3.2.4.	Es una clara referencia a la iglesia local.<br />
3.2.5.	Los oficios están limitados al ámbito de la congregación.<br />
3.2.6.	Los ministerios, en el ejercicio de los dones, son para la Iglesia en general y trasciende la limitación de la asamblea local (Ef. 4:10-13).<br />
3.3.	La ejemplaridad del anciano.<br />
3.3.1.	Siendo ejemplos de la grey.<br />
A)	Pedro utiliza aquí el sustantivo tuvpo", que en sentido ético indica modelo a imitar.<br />
3.3.2.	Los ancianos son llamados a caminar delante de la congregación orientando y dando ejemplo, como Cristo enseñó (Jn. 10:4).<br />
3.3.3.	La congregación debe verlos como modelos de comportamiento cristiano<br />
3.3.4.	La ejemplaridad está demandada para el liderazgo (1 Ti. 1:19; 3:7; 4:12; Tit. 2:7).<br />
3.3.5.	El anciano no puede exigir de la congregación aquello que él mismo no esté haciendo.<br />
3.3.6.	La ejemplaridad de la vida del líder depende de su identificación con Cristo (Gá. 2:20).<br />
3.3.7.	Pablo reclamaba imitación hacia lo que él hacía, porque él era imitador de Cristo (1 Co. 11:1).<br />
4.	La recompensa a los ancianos (5:4).<br />
Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.<br />
kaiV fanerwqevnto" tou` ajrcipoivmeno" komiei`sqe toVn ajmaravntinon th`"<br />
   Y      cuando aparezca       el      Jefe de pastores        recibiréis       la          inmarcesible       -<br />
dovxh" stevfanon. <br />
de gloria     corona.  <br />
<br />
4.1.	El tiempo de la recompensa.<br />
4.1.1.	Cuando aparezca, fanerwqevnto".<br />
A)	Cláusula de genitivo absoluto con el participio primero aoristo     pasivo del verbo fanerovw, que equivale a manifestarse, aparecer, hacerse visible.<br />
4.1.2.	Está refiriéndose al momento de la aparición de Cristo, cuando se manifieste la gracia en su venida (1:13).<br />
4.1.3.	Es el momento de la aparición del Señor en el aire para recoger a su iglesia (1 Ts. 4:16-17).<br />
4.2.	El que aparecerá.<br />
4.2.1.	El Príncipe de los pastores.<br />
4.2.2.	Literalmente el Jefe de pastores, ajrcipoivmeno".<br />
4.2.3.	Sólo Cristo tiene esa condición de Jefe, también Príncipe en ese mismo sentido.<br />
4.3.	La recompensa.<br />
4.3.1.	Recibiréis, komiei``sqe.<br />
A)	Futuro de indicativo en voz media del verbo komivzw, que adquiere el sentido de obtener, recibir. <br />
4.3.2.	Corona incorruptible de gloria.<br />
4.3.3.	Pedro vuelve a utilizar aquí el sustantivo adjetival ajmaravntino", que equivale a inmarcesible,   que usó al principio de la epístola para calificar la herencia (1:4).<br />
4.3.4.	Es una recompensa que no se marchita, permanece perpetuamente.<br />
4.3.5.	Se aplica el término a una flor que se conoce como siempre viva.<br />
4.3.6.	Es una corona de gloria.<br />
4.3.7.	Los ancianos podrán servir entre el desprecio de los hombres en la tierra, pero tendrán corona de gloria en los cielos.<br />
<br />
6.2.  La sumisión y la humildad (5:5-6).<br />
1.	Exhortando a los creyentes (5:5).<br />
Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.<br />
JOmoivw", newvteroi, uJpotavghte presbutevroi": pavnte" deV  ajllhvloi" thVn <br />
Asimismo,   más jóvenes,     someteos       a los mas ancianos;        y todos      unos con otros   -<br />
tapeinofrosuvnhn ejgkombwvsasqe, o{ti »oJ¼ Qeov" uJperhfavnoi" ajntitavssetai, <br />
       de humildad                        ceñíos                pues   -       Dios         a arrogantes              resiste<br />
tapeinoi`" deV divdwsin cavrin.<br />
mas a los humildes       da           gracia.   <br />
1.1.	A los jóvenes.<br />
1.1.1.	Asimismo, oJmoivw".<br />
A)	El adjetivo expresa la idea de semejanza, se puede traducir por semejantemente, asimismo, del mismo modo, también.<br />
B)	Pedro está pensando que como los ancianos tienen responsabilidades también las tienen los demás miembros de la iglesia, empezando por los jóvenes.<br />
1.1.2.	Jóvenes.<br />
A)	El sustantivo newvtero", hace referencia, literalmente a los más jóvenes.<br />
B)	En otros lugares se traduce en el femenino por jovencitas (1 Ti. 5:2).<br />
C)	También como mujeres jóvenes (Tit. 2:4).<br />
D)	Pedro está dirigiéndose a los más jóvenes de la congregación.<br />
1.1.3.	Estad sujetos uJpotavghte.<br />
A)	Segundo aoristo de imperativo en voz pasiva del verbo uJpotassw, que equivale a someterse, obedecer, sujetarse.<br />
1.1.4.	Deben estar sujetos a los ancianos, que podría estar refiriéndose a los líderes de la congregación de los que habló antes.<br />
1.1.5.	En general debe hacerse extensivo a los mayores en edad de la congregación.<br />
A)	Pedro utiliza un contraste, con los más jóvenes, los mayores.<br />
1.1.6.	El respeto por la gente de edad estaba establecido por Dios en la Ley (Lv. 19:32).<br />
1.1.7.	El respeto se expresa en un trato exquisito que debe darse a los mayores (1 Ti. 5:1).<br />
1.1.8.	El respeto alcanza también a los mayores en la familia (Ef. 5:21).<br />
1.1.9.	Por supuesto, alcanza también al liderazgo de la iglesia, los ancianos (He. 13:17).<br />
1.2.	Dedicación.<br />
1.2.1.	La sumisión tiene que ver con todos, de unos hacia otros.<br />
1.2.2.	Es la misma enseñanza de Pablo (Ef. 5:21).<br />
1.2.3.	La sumisión recíproca entre creyentes.<br />
1.2.4.	La ética del cristiano en el hogar, en el mundo y en la iglesia descansa en la premisa de la sumisión.<br />
1.2.5.	Pedro no habla de sujeción, sino de subordinación, que es lo que permite un correcto funcionamiento de la iglesia y la familia cristianas.<br />
1.2.6.	Esta disposición permitirá llevar a cabo todas las acciones con el amor generoso de quien busca el bien ajeno antes que el suyo propio (1 Co. 10:24).<br />
1.2.7.	Todo ello, conforme a la enseñanza de Pablo, se hace en el temor de Cristo, esto es, por respeto a Cristo.<br />
1.3.	Un llamado a la humildad.<br />
1.3.1.	Revestíos, ejgkombwvsasqe.<br />
A)	Primer aoristo de imperativo en voz media del verbo ejgkombovomai, literalmente ceñirse con algo.<br />
1.3.2.	Humildad, tapeinofrosuvnhn.<br />
A)	El sustantivo expresa la idea de una humildad de mente.<br />
B)	Una mentalidad que conduce a ser humilde.<br />
1.3.3.	Pedro está pensando en el delantal que un esclavo se ponía sobre el vestido.<br />
1.3.4.	Seguramente que en la mente de Pedro estaba el ejemplo del Señor cuando se ciñó con la toalla para lavar los pies de los discípulos (Jn. 13:4ss).<br />
1.3.5.	Es el mandamiento expresado por el Señor para los suyos (Jn. 13:13-15).<br />
1.4.	El apoyo bíblico.<br />
1.4.1.	Pedro apela a una cita del Antiguo Testamento para confirmar lo que acaba de enseñar (Pr. 3:34).<br />
1.4.2.	Dios resiste, ajntitavssetai.<br />
A)	Presente de indicativo en voz media del verbo ajntitavssw, que equivale a resistir, hacer resistencia.<br />
B)	Antiguamente se usaba para expresar la acción de un ejército que se enfrentaba contra un enemigo.<br />
C)	Un verbo compuesto de ajntiv, contra, en vez de, en lugar de,  y tavssw, disponer, formar.<br />
1.4.3.	A los soberbios.<br />
A)	Dativo plural del adjetivo uJperhfamo", que literalmente expresa la idea de estar por encima de los demás.<br />
a)	Compuesto de uJper, sobre, y faivnw, aparecer.<br />
1.4.4.	No vale altanería ni arrogancia delante de Dios (Sal. 18:27).<br />
1.4.5.	Dios atiende al humilde (Sal. 138:6; Is. 66:2).<br />
1.4.6.	Dios resiste, oponiéndose directamente, al altivo o arrogante (Stg. 4:6).<br />
1.4.7.	Jesús enseñó sobre las consecuencias de la altivez y la humildad (Mt. 23:12).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Créditos: http://www.pym25.org<br />
<br />
ESTUDIO 5<br />
<br />
SIRVIENDO Y VIVIENDO EN LA GRACIA<br />
<br />
Pasaje: 5:1-14.<br />
<br />
<br />
OBJETIVOS DEL ESTUDIO<br />
<br />
1.	Conocer la enseñanza bíblica sobre el modo de conducirse el liderazgo en la iglesia.<br />
<br />
2.	Entender que la vida de libertad en el Espíritu demanda sujeción al liderazgo.<br />
3.	Apreciar que la vida en la gracia exige la entrega buscando el bien de los demás.<br />
4.	Comprender el modo de vida frente a las intenciones de Satanás.<br />
5.	Que al finalizar este estudio se tome la decisión de vivir una vida plenamente conforme a las demandas que Dios establece.<br />
<br />
 <br />
TAREAS<br />
1.	Dedicar tiempo a la oración pidiendo la ayuda y dirección del Señor sobre el estudio y su posterior aplicación personal.<br />
2.	Leer varias veces el pasaje que se estudia y, si es posible, en versiones diferentes.<br />
3.	Analizar el pasaje personalmente sin ninguna ayuda y anotar las conclusiones que se alcancen.<br />
4.	Volver a estudiarlo con ayuda de las notas y comparar los resultados.<br />
5.	Responder a las preguntas de repaso.<br />
 <br />
INTRODUCCIÓN.<br />
	Con este pasaje se llega al final de la carta. En él, Pedro da los últimos consejos y exhortaciones a los fieles a quienes dirigió el escrito. La gracia que salva, que da herencia, que permite el sufrimiento y proporciona ayuda y esperanza en el mismo, es también la gracia que conduce al servicio fiel en el seno de la iglesia local. Esa gracia ha puesto líderes que en el nombre del Señor, siguiendo las instrucciones de su Palabra, conducen el rebaño que Dios ha puesto bajo su custodia. Ejercen la autoridad basada en la Escritura, pero ellos no son autoridades. Están supervisando la marcha de la congregación, pero no son dueños del rebaño. El ejercicio de sus funciones no se establece bajo imposición, sino mediante una conducción en gracia. Son líderes, responsables delante del Señor de la congregación local, pero no están sobre ella, sino que forman parte de ella. Son líderes, pero son también hermanos. La relación entre el liderazgo y la congregación debe ser una relación de amor y compromiso fraternal. Pedro se dirige con una cariñosa exhortación a los presbíteros, responsables de la conducción eclesial. Pero, en la iglesia también hay jóvenes. En ocasiones el carácter impulsivo del joven le lleva a rechazar la sujeción a los líderes, para estos tiene palabras exhortándolos, tanto a ellos como al resto de la congregación, a la sumisión unos a otros. No se olvida del enemigo de los creyentes, que está a la espera para conseguir el fracaso espiritual del cristiano. La única forma de mantenerse en victoria es comprender esa situación y velar en oración, mientras se mantiene una vida de fe, es decir, dependiendo del poder de Dios. Con una doxología Pedro cierra el escrito y da paso a los saludos de despedida, concluyendo con unas palabras de bendición.<br />
	El desglose para el estudio del pasaje es sencillo. Bajo el epígrafe general de la gracia y el servicio, Pedro trata primero sobre el ministerio pastoral bajo la gracia (vv. 1-4); sigue con una exhortación a la sumisión y la humildad (vv. 5-7); luego trata sobre la vigilancia necesaria (vv. 8-9); el párrafo concluye con una doxología (vv. 10-11); y concluye la carta con saludos y bendición (vv. 12-14).<br />
<br />
 <br />
6. La gracia y el servicio (5:1-11).<br />
6.1. El ministerio pastoral bajo la gracia (5:1-4).<br />
1.	Exhortación a los ancianos (5:1).<br />
Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada.<br />
Presbutevrou" ou\n  ejn  uJmi`n parakalw` oJ sumpresbuvtero" kaiV mavrtu" <br />
     A ancianos           pues  entre  vosotros      exhorto        el        co-anciano                  y      testigo<br />
tw`n tou` Cristou` paqhmavtwn, oJ  kaiV  th`" mellouvsh" ajpokaluvptesqai <br />
de los   -       de Cristo     padecimientos    el  también  de la       que va                  a ser revelada<br />
dovxh" koinwnov":<br />
gloria         partícipe.<br />
1.1.	El ruego a los ancianos.<br />
1.1.1.	Ruego, parakalw``.<br />
A)	El presente del verbo parakalevw, tiene un amplio significado, tal como rogar, alentar, amonestar, exhortar, animar, etc.<br />
B)	Aunque es un ruego reviste la autoridad de apóstol, por tanto debe tomarse como un mandamiento.<br />
1.2.	Los destinatarios.<br />
1.2.1.	A los ancianos, presbutevrou".<br />
A)	Literalmente a los presbíteros.<br />
B)	El adjetivo presbuvtero", se usa como manifestación de posición de responsabilidad.<br />
C)	En la iglesia califica a quienes elegidos por el Espíritu, asumen el cuidado espiritual de las iglesias mediante un ejercicio de supervisión.<br />
1.2.2.	Pedro está dirigiéndose a quienes ejercen el oficio de ancianos, presidiendo la congregación (1 Ts. 5:12).<br />
1.2.3.	El Nuevo Testamento establece ese sistema de gobierno para la iglesia local (Hch. 14:23).<br />
1.2.4.	No había ciudad, donde hubiese iglesia, que no tuviese un cuerpo de ancianos o presbíteros (Tit. 1:5).<br />
1.2.5.	El calificativo presbítero, equivale a anciano, y define a los mismos que son epíscopos, es decir, supervisores o sobreveedores.<br />
1.2.6.	Son los responsables del orden y conducción, por lo que son llamados cuando hay algún asunto de esa naturaleza (Hch. 20:17).<br />
1.2.7.	Su oficio tiene que ver con el cuidado y pastoreo de la grey (Hch. 20:28).<br />
1.2.8.	Debe distinguirse entre oficio y ministerio.<br />
A)	Ministerio es siempre el ejercicio de un don.<br />
B)	Oficio es el trabajo por necesidad del organismo, es decir de la iglesia local.<br />
C)	Anciano, presbítero, sobreveedor o supervisor, es oficio.<br />
D)	Pastor y maestro son dones (Ef. 4:11 s).<br />
E)	Los dones son irrevocables (Ro. 11:29).<br />
F)	Los oficios son temporales.<br />
G)	Los dones son universales, es decir, son dados para la Iglesia.<br />
H)	Los oficios son locales, esto es, válidos sólo para una congregación local.<br />
I)	Los dones son dados soberanamente sin condiciones del individuo que los recibe (1 Co. 12:11).<br />
J)	Los oficios requieren condiciones personales que pueden variar en el tiempo y que condicionan su ejercicio (1 Ti. 3:1-7; Tit. 1:6-9).<br />
K)	El peligro de convertir los oficios en ministerios, eleva el oficio al rango de don y perpetúa el oficio en la iglesia.<br />
L)	No es necesario, aunque si conveniente, que en el anciano concurran dones de pastor y maestro, simplemente debe ser capaz de enseñar, esto es, poder conducir la congregación y responder a sus necesidades (1 Ti. 3:2).<br />
1.3.	Posición de los ancianos.<br />
1.3.1.	Entre vosotros, ejn uJmi``n.<br />
1.3.2.	Aunque su trabajo es sobrever o supervisar (ejpiskopeVw), ellos son también parte de la congregación.<br />
1.3.3.	En la iglesia de Cristo no hay jerarquías.<br />
1.3.4.	Todo el que desea primado es reprobable (3 Jn. 9).<br />
1.3.5.	El único que está sobre la Iglesia es el Señor (Ef. 1:22).<br />
1.3.6.	Los ancianos deben ser supervisados por los demás ancianos (Hch. 20:28).<br />
1.4.	La posición que adopta Pedro.<br />
1.4.1.	Yo anciano también con ellos, oJ sumpresbuvtero".<br />
A)	Literalmente: el co-presbítero.<br />
1.4.2.	Va a exhortar a los ancianos desde la experiencia que el mismo tiene en la labor de pastorear la grey. <br />
1.4.3.	Aunque sin dejar la condición de apóstol, habla como quien ha recibido del Señor el mandamiento del pastorado (Jn. 21:15, 16, 17).<br />
1.4.4.	Esta posición que adopta aquí manifiesta la humildad del apóstol, que se titula co-presbítero, en lugar de apóstol.<br />
1.5.	La señal del apostolado.<br />
1.5.1.	Testigo de los padecimientos de Cristo, mavrtu" tw``n tou`` Cristou`` paqhmavtwn.<br />
1.5.2.	Esto es lo que Jesús había determinado que fuesen los suyos (Hch. 1:8)<br />
1.5.3.	Pedro había afirmado su condición de testigo de Cristo (Hch. 3:15; 10:39).<br />
1.5.4.	Había estado con Cristo y era testigo presencial de su vida y de su muerte (Hch. 1:22; 2:32).<br />
1.5.5.	Vuelve a usar el sustantivo pavqhma, que expresa la idea de padecer, sufrir.<br />
1.6.	La comunión cristiana.<br />
1.6.1.	Participante de la gloria que será revelada.<br />
1.6.2.	El vínculo común de la esperanza cristiana es la gloria que será revelada.<br />
1.6.3.	De esta esperanza escribió antes (1:5).<br />
1.6.4.	Sobre la expectativa en relación con la esperanza también trató antes (1:13).<br />
1.6.5.	La vinculación de la esperanza no es tanto lo que se espera sino a quien se espera.<br />
1.6.6.	La esperanza cristiana es una Persona (Col. 1:27b).<br />
2.	La exhortación a los ancianos (5:2).<br />
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto.<br />
poimavnate toV ejn  uJmi`n poivmnion tou` Qeou` »ejpiskopou`nte"¼ mhV <br />
    Pastoread       la entre vosotros    grey            -      de Dios           cuidado                  no<br />
ajnagkastw`" ajllaV  eJkousivw"  kataV Qeovn, mhdeV     aijscrokerdw`" <br />
  forzadamente        sino    voluntariamente    según    Dios         ni    por afán de ganancia deshonesta<br />
ajllaV  proquvmw",<br />
  sino     con ánimo pronto.<br />
2.1.	Primera demanda.<br />
2.1.1.	Apacentad, poimavnate.<br />
A)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo poimaivnw, que significa pastorear, apacentar, regir.<br />
2.1.2.	El verbo en imperativo implica un mandamiento que debe cumplirse.<br />
2.1.3.	Para los ancianos, el cuidado, pastoreo o conducción de la grey de Dios es su principal tarea y responsabilidad.<br />
2.1.4.	Cada anciano, tiene sus facetas personales y sus dones; no todos harán lo mismo en la congregación, pero todos ellos tienen como objetivo final la conducción eficaz y el cuidado esmerado del rebaño de Dios.<br />
2.1.5.	A diferencia de los falsos pastores, aquí se trata de apacentar el rebaño, no de utilizarlo en beneficio personal (Ez. 34:1-3).<br />
2.2.	El área de cuidado.<br />
2.2.1.	La grey de Dios, poivmnion tou`` Qeou``.<br />
2.2.2.	Pedro utiliza aquí un diminutivo que expresa intenso afecto, como si dijese el rebañito de Dios.<br />
2.2.3.	Se refiere a la porción del rebaño que Dios puso bajo su cuidado.<br />
2.2.4.	Se está refiriendo a la congregación local.<br />
2.3.	El modo de ejercer el pastoreo de la grey.<br />
2.3.1.	Cuidado de ella, ejpiskopou``nte".<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo ejpiskopevw, forma intensificada con ejpi, sobre, y skopevw, mirar.<br />
a)	Literalmente sobrever, o supervisar.<br />
B)	Vigilando sobre ella para que no sea molestada por enemigos del rebaño (Hch. 20:28).<br />
C)	Conducir el rebaño a pastos delicados (Sal. 23:2).<br />
D)	Acompañar a las ovejas (Sal. 23:4).<br />
E)	Alentar (Sal. 23:4c).<br />
F)	Buscar a los extraviados con silbo suave y apacible (Zac. 10:8; Ez. 34:4).<br />
G)	Juntar el rebaño para que no se disperse (Is. 56:8).<br />
H)	Sostener a los débiles (Is. 40:11).<br />
I)	Restaurar a los caídos (Gá. 6:1).<br />
J)	Defender al rebaño (Sal. 23:4).<br />
2.3.2.	Con dedicación voluntaria, no por fuerza, mhV ajnagkastw``".<br />
A)	Pedro utiliza aquí el adverbio ajnagkastw``", que expresa la idea de algo que se hace a la fuerza.<br />
B)	El servicio cristiano es un privilegio que realizar y no una carga que soportar.<br />
C)	No se puede hablar de salvación sin hablar también de servicio (1 Ts. 1:9-10).<br />
D)	Cristo fue siervo (Mt. 20:18; Mr. 10:45).<br />
E)	La identificación con el Gran Pastor de las ovejas, proyecta la necesidad de servir en la vida de cada cristiano (Fil. 1:21).<br />
<br />
F)	El servicio era un elemento vital en la experiencia de Jesús (Jn. 4:34).<br />
G)	Su servicio fue comprometido hasta dar su vida por las ovejas (Jn. 10:11).<br />
H)	Así también la vida de quienes siguen a Cristo en el servicio pastoral en la iglesia.<br />
2.3.3.	Con desinterés.<br />
A)	No por ganancia deshonesta.<br />
B)	Pedro utiliza aquí adverbio aijscrokerdw``" que sólo se encuentra en este versículo, y que se relaciona con ansias de ganancias deshonestas.<br />
C)	Pudiera tratarse de beneficios económicos o tal vez mejor de posición.<br />
D)	Es una de las condiciones que Pablo establece para el reconocimiento de ancianos (Tit. 1:7).<br />
E)	Algunos ancianos en la iglesia primitiva se separaban para un servicio eclesial de enseñar y predicar, y recibían remuneración por ello (1 Ti. 5:17).<br />
F)	El desinterés en el servicio se aprecia claramente en el ejemplo de Pablo (2 Co. 12.15).<br />
G)	El anciano no debe tener su vista puesta en lo que va a recibir o a conseguir en el ejercicio de su oficio, sino en lo que puede hacer desinteresadamente por el rebaño de Dios.<br />
2.3.4.	Con diligencia.<br />
A)	Ánimo pronto,  proquvmw".<br />
a)	Pedro usa otro adverbio, que indica buena disposición.<br />
B)	El servicio pastoral requiere atención inmediata ya que los problemas del creyente han de ser atendidos con prontitud.<br />
C)	La actividad de conducción requiere que el anciano esté dispuesto a las tareas con presteza.<br />
D)	Esto exige dejar mucho de lo personalmente lícito, para atender a la tarea encomendada en la congregación.<br />
3.	Humildad y ejemplo (5:3).<br />
No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.<br />
mhd= wJ" katakurieuvonte" tw`n klhvrwn ajllaV tuvpoi ginovmenoi tou` poimnivou:<br />
   Ni   como      enseñoreándoos       de las  heredades,    sino    modelos  haciéndoos   de la        grey.<br />
3.1.	La posición del anciano en la congregación.<br />
3.1.1.	No como teniendo señorío, mhd= wJ" katakurieuvonte".<br />
A)	Cláusula negativa comparativa, con mhdev, ni, wJ", como, y el participio presente en voz activa del verbo katakurieuvw, que expresa la idea de dominar despóticamente, ejercer señorío.<br />
3.1.2.	El anciano ejerce autoridad pero no es autoridad.<br />
3.1.3.	El único Señor de la Iglesia es Cristo (Ef. 1:20).<br />
3.1.4.	Los ancianos son servidores de quien es El gran Pastor de las ovejas (He. 13:20).<br />
3.1.5.	El anciano no es dueño, sino que forma parte de la grey.<br />
3.1.6.	Ningún anciano debe caer en el pecado de alcanzar el primado en la iglesia (3 Jn. 9-18). <br />
3.1.7.	El título de honor para un creyente no es señor, sino servidor (1 Co. 4:1).<br />
3.1.8.	La enseñanza de Jesús sobre esto es enfática (Mt. 20:25-26).<br />
3.1.9.	La iglesia de Cristo está sobrada de grandes que desean grandeza, y está necesitada de siervos humildes.<br />
3.2.	La limitación del oficio de anciano.<br />
3.2.1.	Los que están a vuestro cuidado.<br />
3.2.2.	Literalmente las heredades, klhvrwn.<br />
A)	El sustantivo klh``ro", denota aquello que se obtiene por suerte.<br />
B)	Una heredad, en sentido de la porción de la herencia de Dios a Cristo que es la Iglesia.<br />
3.2.3.	Aquí tiene que ver con una porción de fieles.<br />
3.2.4.	Es una clara referencia a la iglesia local.<br />
3.2.5.	Los oficios están limitados al ámbito de la congregación.<br />
3.2.6.	Los ministerios, en el ejercicio de los dones, son para la Iglesia en general y trasciende la limitación de la asamblea local (Ef. 4:10-13).<br />
3.3.	La ejemplaridad del anciano.<br />
3.3.1.	Siendo ejemplos de la grey.<br />
A)	Pedro utiliza aquí el sustantivo tuvpo", que en sentido ético indica modelo a imitar.<br />
3.3.2.	Los ancianos son llamados a caminar delante de la congregación orientando y dando ejemplo, como Cristo enseñó (Jn. 10:4).<br />
3.3.3.	La congregación debe verlos como modelos de comportamiento cristiano<br />
3.3.4.	La ejemplaridad está demandada para el liderazgo (1 Ti. 1:19; 3:7; 4:12; Tit. 2:7).<br />
3.3.5.	El anciano no puede exigir de la congregación aquello que él mismo no esté haciendo.<br />
3.3.6.	La ejemplaridad de la vida del líder depende de su identificación con Cristo (Gá. 2:20).<br />
3.3.7.	Pablo reclamaba imitación hacia lo que él hacía, porque él era imitador de Cristo (1 Co. 11:1).<br />
4.	La recompensa a los ancianos (5:4).<br />
Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.<br />
kaiV fanerwqevnto" tou` ajrcipoivmeno" komiei`sqe toVn ajmaravntinon th`"<br />
   Y      cuando aparezca       el      Jefe de pastores        recibiréis       la          inmarcesible       -<br />
dovxh" stevfanon. <br />
de gloria     corona.  <br />
<br />
4.1.	El tiempo de la recompensa.<br />
4.1.1.	Cuando aparezca, fanerwqevnto".<br />
A)	Cláusula de genitivo absoluto con el participio primero aoristo     pasivo del verbo fanerovw, que equivale a manifestarse, aparecer, hacerse visible.<br />
4.1.2.	Está refiriéndose al momento de la aparición de Cristo, cuando se manifieste la gracia en su venida (1:13).<br />
4.1.3.	Es el momento de la aparición del Señor en el aire para recoger a su iglesia (1 Ts. 4:16-17).<br />
4.2.	El que aparecerá.<br />
4.2.1.	El Príncipe de los pastores.<br />
4.2.2.	Literalmente el Jefe de pastores, ajrcipoivmeno".<br />
4.2.3.	Sólo Cristo tiene esa condición de Jefe, también Príncipe en ese mismo sentido.<br />
4.3.	La recompensa.<br />
4.3.1.	Recibiréis, komiei``sqe.<br />
A)	Futuro de indicativo en voz media del verbo komivzw, que adquiere el sentido de obtener, recibir. <br />
4.3.2.	Corona incorruptible de gloria.<br />
4.3.3.	Pedro vuelve a utilizar aquí el sustantivo adjetival ajmaravntino", que equivale a inmarcesible,   que usó al principio de la epístola para calificar la herencia (1:4).<br />
4.3.4.	Es una recompensa que no se marchita, permanece perpetuamente.<br />
4.3.5.	Se aplica el término a una flor que se conoce como siempre viva.<br />
4.3.6.	Es una corona de gloria.<br />
4.3.7.	Los ancianos podrán servir entre el desprecio de los hombres en la tierra, pero tendrán corona de gloria en los cielos.<br />
<br />
6.2.  La sumisión y la humildad (5:5-6).<br />
1.	Exhortando a los creyentes (5:5).<br />
Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.<br />
JOmoivw", newvteroi, uJpotavghte presbutevroi": pavnte" deV  ajllhvloi" thVn <br />
Asimismo,   más jóvenes,     someteos       a los mas ancianos;        y todos      unos con otros   -<br />
tapeinofrosuvnhn ejgkombwvsasqe, o{ti »oJ¼ Qeov" uJperhfavnoi" ajntitavssetai, <br />
       de humildad                        ceñíos                pues   -       Dios         a arrogantes              resiste<br />
tapeinoi`" deV divdwsin cavrin.<br />
mas a los humildes       da           gracia.   <br />
1.1.	A los jóvenes.<br />
1.1.1.	Asimismo, oJmoivw".<br />
A)	El adjetivo expresa la idea de semejanza, se puede traducir por semejantemente, asimismo, del mismo modo, también.<br />
B)	Pedro está pensando que como los ancianos tienen responsabilidades también las tienen los demás miembros de la iglesia, empezando por los jóvenes.<br />
1.1.2.	Jóvenes.<br />
A)	El sustantivo newvtero", hace referencia, literalmente a los más jóvenes.<br />
B)	En otros lugares se traduce en el femenino por jovencitas (1 Ti. 5:2).<br />
C)	También como mujeres jóvenes (Tit. 2:4).<br />
D)	Pedro está dirigiéndose a los más jóvenes de la congregación.<br />
1.1.3.	Estad sujetos uJpotavghte.<br />
A)	Segundo aoristo de imperativo en voz pasiva del verbo uJpotassw, que equivale a someterse, obedecer, sujetarse.<br />
1.1.4.	Deben estar sujetos a los ancianos, que podría estar refiriéndose a los líderes de la congregación de los que habló antes.<br />
1.1.5.	En general debe hacerse extensivo a los mayores en edad de la congregación.<br />
A)	Pedro utiliza un contraste, con los más jóvenes, los mayores.<br />
1.1.6.	El respeto por la gente de edad estaba establecido por Dios en la Ley (Lv. 19:32).<br />
1.1.7.	El respeto se expresa en un trato exquisito que debe darse a los mayores (1 Ti. 5:1).<br />
1.1.8.	El respeto alcanza también a los mayores en la familia (Ef. 5:21).<br />
1.1.9.	Por supuesto, alcanza también al liderazgo de la iglesia, los ancianos (He. 13:17).<br />
1.2.	Dedicación.<br />
1.2.1.	La sumisión tiene que ver con todos, de unos hacia otros.<br />
1.2.2.	Es la misma enseñanza de Pablo (Ef. 5:21).<br />
1.2.3.	La sumisión recíproca entre creyentes.<br />
1.2.4.	La ética del cristiano en el hogar, en el mundo y en la iglesia descansa en la premisa de la sumisión.<br />
1.2.5.	Pedro no habla de sujeción, sino de subordinación, que es lo que permite un correcto funcionamiento de la iglesia y la familia cristianas.<br />
1.2.6.	Esta disposición permitirá llevar a cabo todas las acciones con el amor generoso de quien busca el bien ajeno antes que el suyo propio (1 Co. 10:24).<br />
1.2.7.	Todo ello, conforme a la enseñanza de Pablo, se hace en el temor de Cristo, esto es, por respeto a Cristo.<br />
1.3.	Un llamado a la humildad.<br />
1.3.1.	Revestíos, ejgkombwvsasqe.<br />
A)	Primer aoristo de imperativo en voz media del verbo ejgkombovomai, literalmente ceñirse con algo.<br />
1.3.2.	Humildad, tapeinofrosuvnhn.<br />
A)	El sustantivo expresa la idea de una humildad de mente.<br />
B)	Una mentalidad que conduce a ser humilde.<br />
1.3.3.	Pedro está pensando en el delantal que un esclavo se ponía sobre el vestido.<br />
1.3.4.	Seguramente que en la mente de Pedro estaba el ejemplo del Señor cuando se ciñó con la toalla para lavar los pies de los discípulos (Jn. 13:4ss).<br />
1.3.5.	Es el mandamiento expresado por el Señor para los suyos (Jn. 13:13-15).<br />
1.4.	El apoyo bíblico.<br />
1.4.1.	Pedro apela a una cita del Antiguo Testamento para confirmar lo que acaba de enseñar (Pr. 3:34).<br />
1.4.2.	Dios resiste, ajntitavssetai.<br />
A)	Presente de indicativo en voz media del verbo ajntitavssw, que equivale a resistir, hacer resistencia.<br />
B)	Antiguamente se usaba para expresar la acción de un ejército que se enfrentaba contra un enemigo.<br />
C)	Un verbo compuesto de ajntiv, contra, en vez de, en lugar de,  y tavssw, disponer, formar.<br />
1.4.3.	A los soberbios.<br />
A)	Dativo plural del adjetivo uJperhfamo", que literalmente expresa la idea de estar por encima de los demás.<br />
a)	Compuesto de uJper, sobre, y faivnw, aparecer.<br />
1.4.4.	No vale altanería ni arrogancia delante de Dios (Sal. 18:27).<br />
1.4.5.	Dios atiende al humilde (Sal. 138:6; Is. 66:2).<br />
1.4.6.	Dios resiste, oponiéndose directamente, al altivo o arrogante (Stg. 4:6).<br />
1.4.7.	Jesús enseñó sobre las consecuencias de la altivez y la humildad (Mt. 23:12).]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[1º Pedro, Estudio 4, por Samuel Pérez Millos]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=97</link>
			<pubDate>Mon, 09 Jun 2008 19:57:54 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=97</guid>
			<description><![CDATA[Créditos: http://www.pym25.org<br />
<br />
ESTUDIO 4<br />
<br />
GOZO Y BENDICIONES EN EL SUFRIMIENTO<br />
<br />
<br />
Pasaje: 4:1-19.<br />
<br />
<br />
<br />
OBJETIVOS DEL ESTUDIO.<br />
<br />
1.	Seguir considerando aspectos del sufrimiento en la vida cristiana.<br />
<br />
2.	Entender que en medio de las pruebas y conflictos, Dios tiene un propósito de bendición para el creyente.<br />
<br />
3.	Conocer que sufrir por Cristo es un honor que el creyente debe asumir.<br />
<br />
4.	Apreciar que el amor es el elemento imprescindible para llevar a cabo el ministerio cristiano.<br />
<br />
5.	Ajustar la vida a las demandas establecidas en el pasaje.<br />
<br />
<br />
<br />
 <br />
TAREAS.<br />
<br />
1.	Dedicar tiempo a la oración pidiendo la ayuda y dirección del Señor sobre el estudio y su posterior aplicación personal.<br />
<br />
2.	Leer varias veces el pasaje que se estudia y, si es posible, en versiones distintas.<br />
<br />
3.	Analizar personalmente el texto bíblico sin ninguna ayuda, anotando las conclusiones que se alcancen.<br />
<br />
4.	Volver a estudiarlo con ayuda de las notas y contrastar los resultados.<br />
<br />
5.	Responder a las preguntas de repaso.<br />
  <br />
 <br />
INTRODUCCIÓN.<br />
<br />
	El apóstol continua tratando el tema del sufrimiento cristiano, acercándonos al ejemplo supremo de Cristo (v. 1). Los sufrimientos en la vida cristiana, al ser inevitables, deben ser asumidos con la mente de Cristo, es decir, el modo como el Señor los entendió y asumió en su experiencia humana. El creyente no es una excepción en este terreno ya que Cristo pasó por él. El Señor dejó ejemplo para seguir sus pisadas (1 P. 2:21). El sufrimiento es expresión de la vida santa del cristiano, en contraste con la bonanza de vida del mundo, como consecuencia de la impiedad que le es propia, sintiéndose molesto por la vida ejemplar de los creyentes, despreciándolos (v. 4). <br />
<br />
	Pedro trata también el tema del modo en que un creyente debe comportarse en el sufrimiento (vv. 7-19). No sólo es preciso entender las razones de las pruebas, sino que deben ser aceptadas desde la perspectiva cristiana, de modo que incluso en las dificultades, la vida cristiana debe ser gozosa y útil (vv. 10-11). La disposición a contar con el sufrimiento como parte natural de la vida cristiana, debe producir la aceptación de ellos cuando se produzcan. El creyente no debiera, por tanto, sorprenderse cuando lleguen, sino que las pruebas deben producir gozo al permitir una mayor semejanza con Cristo (v. 13). La ayuda en las aflicciones, el soporte de seguridad en medio de las pruebas, se establece en la oración. Pedro concluye el párrafo que se considera con una recomendación a la oración, como medio poderoso en la prueba (v. 19).<br />
<br />
	La división para el estudio del pasaje puede establecerse de este modo: Enlazando y concluyendo el tema del párrafo anterior sobre la gracia y el sufrimiento, que terminó con el ejemplo supremo de Cristo, están las consecuencias de ese ejemplo (vv. 1-6). Se inicia el párrafo siguiente en el v. 7 con el tema general de las reacciones en el sufrimiento, tratando primero del estilo de vida en el sufrimiento (vv. 7-11), y luego la aceptación natural del sufrimiento (vv. 12-19).<br />
<br />
5.1.3.	Consecuencias del ejemplo de Cristo (4:1-6).<br />
<br />
1.	El ejemplo de Cristo en el sufrimiento (4:1).<br />
<br />
Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado.<br />
<br />
Cristou` ou\n     paqovnto"    sarkiV   kaiV  uJmei`" thVn aujthVn e[nnoian,<br />
   Cristo     por tanto habiendo padecido  en carne  también vosotros del     mismo   pensamiento<br />
oJplivsasqe o{ti  oJ   paqwVn sarkiV pevpautai aJmartiva"<br />
     armaos       pues el que    padeció  en carne    ha cesado    de pecado.<br />
<br />
1.1.	Continuando la enseñanza.<br />
<br />
1.1.1.	Puesto que.<br />
1.1.2.	Como continuación de lo que acaba de decir antes (3:22).<br />
<br />
1.1.3.	La expresión enlaza la enseñaza actual con la que antecede.<br />
<br />
1.2.	Los padecimientos de Cristo.<br />
<br />
1.2.1.	Puesto que Cristo ha padecido.<br />
<br />
A)	Cláusula de genitivo absoluto con el participio segundo aoristo en voz activa del verbo pavscw, que significa padecer.<br />
<br />
1.2.2.	Pedro está orientando la atención del lector hacia el ejemplo de Cristo.<br />
<br />
1.2.3.	Los padecimientos se produjeron en el pasado y de una sola vez, como expresa el verbo.<br />
<br />
1.2.4.	Los padecimientos de Cristo han sido por nosotros, si bien no aparece esta expresión en el texto griego.<br />
<br />
1.2.5.	Los padecimientos se produjeron a causa del pecado.<br />
<br />
A)	Recibió la ignominia de los transgresores (Is. 53:3).<br />
<br />
B)	Sufrió por el pecado siendo inocente (1 P. 2:22).<br />
<br />
1.2.6.	 El padecimiento de Cristo no fue limitado, sino hasta la muerte (Fil. 2:7-8).<br />
<br />
1.3.	La esfera de los padecimientos.<br />
<br />
1.3.1.	En la carne.<br />
<br />
1.3.2.	Referencia a la naturaleza humana de Jesús.<br />
<br />
1.3.3.	Es la condición asumida desde la encarnación por el Hijo de Dios, que se hizo hombre (Jn. 1:14).<br />
<br />
1.3.4.	La encarnación fue el camino a los padecimientos y muerte (He. 2:9, 14).<br />
<br />
1.4.	La disposición del creyente.<br />
<br />
1.4.1.	Vosotros también armaos del mismo pensamiento.<br />
<br />
1.4.2.	Armaos.<br />
<br />
A)	Primer aoristo de imperativo en voz media del verbo oJplivzw, con sentido de armar.<br />
<br />
1.4.3.	El cristiano debe asumir la idea de padecer por el pecado siendo inocente (3:17).<br />
<br />
1.5.	La base de ese modo de pensamiento.<br />
<br />
1.5.1.	Quien ha padecido en la carne.<br />
<br />
1.5.2.	El padecimiento se produce como consecuencia del correcto comportamiento del cristiano, contrario al modo natural de quien vive en el pecado.<br />
<br />
1.5.3.	El padecimiento se produce en la carne, es decir, en la condición propia de la naturaleza humana del creyente.<br />
<br />
1.5.4.	Terminó con el pecado.<br />
<br />
A)	Perfecto de indicativo en voz media del verbo pauw, con el sentido de cesar, parar, detenerse, terminar, incluso refrenar.<br />
<br />
1.5.5.	Cristo fue rechazado por su santidad al manifestarse en una vida contraria al mundo (Jn. 3:19).<br />
<br />
1.5.6.	El mismo resultado se producirá como consecuencia natural de la identificación con Cristo (Gá. 2:20).<br />
<br />
1.5.7.	Lo ocurrido con el Señor se producirá también con los que son suyos (Jn. 15:20).<br />
<br />
1.5.8.	La consecuencia de la identificación en la muerte de Cristo.<br />
<br />
A)	El pecado deja de ejercer poder.<br />
<br />
B)	La liberación está en la triple consecuencia de la identificación con Cristo y la aplicación de la obra de la Cruz.<br />
<br />
C)	Libres del poder esclavizante del yo (Gá. 2:20).<br />
<br />
D)	Libres del poder del mundo (Gá. 6:14).<br />
<br />
E)	Libres del poder esclavizante de la carne (Gá. 5:24).<br />
<br />
1.5.9.	La práctica del pecado es impensable para un creyente (1 Jn. 3:9).<br />
<br />
2.	La consecuencia lógica (4:2).<br />
<br />
Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.<br />
<br />
eij" toV mhkevti ajnqrwvpwn ejpiqumivai" ajllaV qelhvmati Qeou` toVn ejpivloipon ejn <br />
Para   -    no más      de hombres    en deseos,        sino     en voluntad   de Dios  el      restante        en<br />
sarkiV biw`sai crovnon.<br />
carne         vivir          tiempo.<br />
<br />
2.1.	Un cambio de orientación.<br />
<br />
2.1.1.	Para no vivir.<br />
<br />
A)	Cláusula condicional de propósito con eiJ", para, con la negación mhkevti, ya no o no más, y el primer aoristo de infinitivo en voz activa del verbo biovw, que tiene el sentido de pasar la vida.<br />
<br />
2.1.2.	La extensión se precisa como el tiempo que resta en la carne.<br />
<br />
A)	Típico lenguaje con influencia semita.<br />
<br />
B)	Acusativo de tiempo, en donde se lee crovnon,  sustantivo que expresa la idea de un periodo medible de tiempo, sea mas corto o mas largo.<br />
<br />
C)	Se está refiriendo al tiempo de vida física de la persona.<br />
<br />
2.1.3.	Que resta, ejpivloipon.<br />
<br />
A)	El adjetivo epiloipo", se traduce como restante.<br />
<br />
B)	Es un adjetivo compuesto por ejpiv, aquí con sentido de sobre, y loipov", además, restante. <br />
<br />
2.1.4.	El modo de vida se concreta como en las concupiscencias de los hombres.<br />
<br />
2.1.5.	No gasta la vida en el pecado, sino que vive conforme a Dios.<br />
<br />
A)	La regeneración le conduce a la santidad.<br />
<br />
B)	El poder del Espíritu le capacita para vivir en ella (Gá. 5:16).<br />
<br />
2.1.6.	El creyente deja a un lado las concupiscencias de los hombres.<br />
<br />
A)	Se refiere a la conducta propia de los impíos (Gá. 5:19-21).<br />
<br />
B)	Dejando a un lado los esquemas del mundo (Ro. 12:2).<br />
<br />
2.1.7.	Sino conforme a la voluntad de Dios.<br />
<br />
A)	Ajusta su modo de vida a lo que corresponde a la voluntad de Dios expresada en su Palabra.<br />
<br />
2.1.8.	Tiene clara conciencia de lo que es la voluntad de Dios (1 Ts. 4:3).<br />
<br />
2.1.9.	Esa voluntad de Dios conlleva aparejada la práctica del bien (1 P. 215).<br />
<br />
3.	Un tiempo perdido (4:3).<br />
<br />
Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a os gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.<br />
<br />
ajrketoV" gaVr oJ parelhluqwV" crovno" toV bouvlhma tw`n ejqnw`n kateirgavsqai<br />
Porque bastante   el        pasado              tiempo     para     voluntad  de los gentiles   haber obrado  <br />
peporeumevnou" ejn ajselgeivai", ejpiqumivai", oijnoflugivai", kwvmoi", <br />
habiendo andado        en       lascivias      concupiscencias     embriagueces       orgías      <br />
povtoi"         kaiV ajqemivtoi" eijdwlolatrivai".<br />
excesos de bebida     y    abominables           idolatrías.<br />
<br />
3.1.	La experiencia anterior.<br />
<br />
3.1.1.	Baste ya.<br />
<br />
A)	Cláusula sin cópula, probablemente con el complemento verbal no expresado estin, es.<br />
<br />
B)	El sentido sería: es suficiente.<br />
<br />
<br />
<br />
3.1.2.	El tiempo pasado, parelhluqwV".<br />
<br />
A)	Participio perfecto en voz pasiva del verbo parercomai, que equivale a pasar, desaparecer, dejar a un lado.<br />
<br />
B)	En el texto griego no aparece el sustantivo tiempo, sino simplemente baste el pasado.<br />
<br />
3.1.3.	Pedro está afirmando que ha sido suficiente la forma de vida llevada por cada creyente en el pasado, esto es, antes de su conversión a Cristo.<br />
<br />
3.1.4.	Para haber hecho, toV... kateirgavsqai.<br />
<br />
A)	Cláusula condicional con toV, para la, y el perfecto de infinitivo en voz media del verbo kartegavzomai, que significa realizar, obrar, hacer, producir.<br />
<br />
3.1.5.	Lo que agrada.<br />
<br />
A)	El sustantivo bouvlhma, expresa un designio deliberado, lo que se dispone premeditadamente.<br />
<br />
B)	De ahí plan, voluntad, deseo.<br />
<br />
C)	La vida de pecado es agradable a quienes no han sido regenerados.<br />
<br />
D)	Forma parte de la expresión natural de la condición pecaminosa.<br />
<br />
3.1.6.	A los gentiles.<br />
<br />
A)	Referencia a los incrédulos en general.<br />
<br />
3.1.7.	Andando.<br />
<br />
A)	Participio perfecto en voz media del verbo poreuvomai, que significa ir.<br />
<br />
3.2.	La lista de pecados.<br />
<br />
3.2.1.	Lascivias.<br />
<br />
A)	El sustantivo ajsevlgeia, expresa el libertinaje moral como algo sin freno, exceso, licencia, indecencia, disolución.<br />
<br />
B)	Todos los sustantivos están en caso locativo con ejn.<br />
<br />
C)	Denota un exceso pecaminoso sin freno alguno como es la conducta nefanda de los malvados (2 P. 2:7).<br />
<br />
3.2.2.	Concupiscencias.<br />
<br />
A)	El sustantivo ejpiqumiva expresa un deseo intenso, en este caso un deseo malo.<br />
<br />
B)	Equivale a codicia, deseo intenso, ambición, pasión.<br />
<br />
C)	Pedro habla aquí de malos deseos incontrolados (2:11).<br />
<br />
3.2.3.	Embriagueces.<br />
<br />
A)	Otro sustantivo, en este caso oijnoflugiva, que literalmente significa embriaguez.<br />
<br />
B)	Denota el exceso de bebida que conduce a la borrachera (Ro. 13:13; Gá. 5:21).<br />
<br />
3.2.4.	Orgías.<br />
<br />
A)	El sustantivo kw``mo", tiene que ver con desenfreno moral.<br />
<br />
B)	Se utiliza para referirse a celebraciones desenfrenadas, donde el vino en exceso formaba parte esencial.<br />
<br />
3.2.5.	Disipación.<br />
<br />
A)	En este caso aparece el adjetivo povto", aquí como disipación.<br />
<br />
B)	De nuevo vinculado con la bebida en exceso, una sesión de bebida.<br />
<br />
3.2.6.	Abominables idolatrías.<br />
<br />
A)	El sustantivo eijdwlolatriva, traducido como idolatría, es una voz compuesta por eijdwvlion, ídolos, y latreiva, servicio. De ahí, servidor de ídolos.<br />
<br />
<br />
B)	El sustantivo va acompañado del adjetivo calificativo ajqevmito", que tiene que ver con algo contrario a ley.<br />
<br />
C)	De ahí el sentido de prohibido, ilícito. <br />
<br />
D)	Tiene la misma raíz de libertinos (2 P. 2:7; 3:17).<br />
<br />
E)	Algunas prácticas idolátricas griegas estaban relacionadas con la práctica de la prostitución y la embriaguez, como parte del culto, tal como ocurría con el dedicado a Afrodita.<br />
<br />
3.3.	Un tiempo suficiente.<br />
<br />
3.3.1.	Fue suficiente la práctica de los pecados antes citados antes de la conversión.<br />
<br />
3.3.2.	La conversión produce un cambio radical de vida, a causa de la dotación de una nueva naturaleza.<br />
<br />
3.3.3.	Las cosas propias de la anterior condición pasan para dar lugar a otras nuevas (2 Co. 5:17).<br />
<br />
3.3.4.	El que mira a las cosas viejas, a pasado de pecado, no agrada a Dios (He. 10:38).<br />
<br />
4.	La confrontación natural (4:4).<br />
<br />
A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan.<br />
<br />
ejn  w%/   xenivzontai mhV suntrecovntwn uJmw``n eij" thVn aujthVn th``" ajswtiva"<br />
En lo cual   se extrañan       no         corráis             vosotros  al       -      mismo      -     de disolución<br />
ajnavcusin, blasfhmou``nte".<br />
Desenfreno           hablando mal.<br />
<br />
4.1.	La conducta cristiana sorprende al mundo corrupto.<br />
<br />
4.1.1.	En lo cual, ejn w|/.<br />
<br />
A)	La traducción a estos, no expresa el concepto del pensamiento de Pedro aquí.<br />
<br />
B)	La idea es en la cual manera de vivir.<br />
<br />
4.1.2.	Les parece cosa extraña, xenivzontai.<br />
<br />
<br />
A)	Presente de indicativo en voz pasiva del verbo xenizw, que en esta forma expresa la idea de extrañarse de algo.<br />
<br />
4.1.3.	La sociedad se asombra del cambio sufrido en el creyente.<br />
<br />
4.2.	El creyente no vive como el mundo.<br />
<br />
4.2.1.	De que vosotros no corráis con ellos.<br />
<br />
A)	Cláusula de genitivo absoluto negativo con mhV, no, y el participio presente en voz activa del verbo suntrecw, en este caso con sentido de correr juntamente con.<br />
<br />
4.2.2.	Tal vez los amigos íntimos del pasado que se dan cuenta del cambio operado en el cristiano.<br />
<br />
4.2.3.	La idea es correr con la masa de pecadores en las prácticas habituales de ellos.<br />
<br />
4.2.4.	El creyente ha sido separado del mundo y ya no practica lo que es natural para el mundo (Jn. 17:15-17).<br />
<br />
4.3.	El creyente antes iba arrastrado con la corriente del mundo.<br />
<br />
4.3.1.	En el mismo desenfreno de disolución.<br />
<br />
4.3.2.	Literalmente: Hacia el mismo desenfreno.<br />
<br />
4.3.3.	El creyente era llevado por la corriente de pecado (1 Co. 12:2).<br />
<br />
4.3.4.	Una corriente de disolución.<br />
<br />
4.3.5.	En la experiencia de vida por el nuevo nacimiento, se opone a ella.<br />
<br />
4.3.6.	El cristiano sale del contexto del mundo (2 Co. 6:14-7:1).<br />
<br />
4.4.	La reacción que se produce.<br />
<br />
4.4.1.	Os ultrajan, blasfhmou``nte".<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo blasfemevw, genéricamente hablar mal.<br />
<br />
B)	Comprende también acepciones como calumniar, injuriar, ultrajar, vituperar.<br />
<br />
4.4.2.	El cristiano es calumniado o denigrado por su forma de vida contraria a la del mundo  (Ro. 3:8; 1 Co. 4:13; 10:30; Tit. 3:2).<br />
<br />
4.4.3.	Como ocurrió con Cristo, la hostilidad rodea al verdadero creyente.<br />
<br />
4.4.4.	Dice el libro apócrifo de Sabiduría (Sab. 2:15-16).<br />
<br />
Ya que su vida es diferente de las demás y distintos sus caminos... se aparta de nuestros caminos como de inmundicia; y proclama feliz el final de los justos y se ufana de que Dios es su padre. <br />
<br />
5.	El resultado final de los impíos (4:5).<br />
<br />
Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.<br />
<br />
oi}     ajpodwvsousin lovgon tw`/ eJtoivmw" e[conti kri`nai zw`nta" kaiV nekrouv".<br />
Los cuales       darán            cuenta  al que  preparado    está    para juzgar  a vivos     y        muertos.<br />
<br />
5.1.	La hostilidad recibirá la recompensa.<br />
<br />
5.1.1.	Pero ellos, oi}.<br />
<br />
5.1.2.	Literalmente los cuales.<br />
<br />
A)	No aparece el pero, en el texto griego.<br />
<br />
5.1.3.	Referencia explícita a los que desprecian y hablan mal de los creyentes.<br />
<br />
5.1.4.	Darán cuenta.<br />
<br />
A)	Las acciones que los hombres realicen serán examinadas.<br />
<br />
5.2.	Un tribunal preparado para juzgar.<br />
<br />
5.2.1.	Al que está preparado para juzgar.<br />
<br />
5.2.2.	Preparado, eJtoivmo".<br />
<br />
A)	El adverbio expresa la idea de alguien que está dispuesto, de ahí preparado.<br />
<br />
5.2.3.	Para juzgar. <br />
<br />
A)	Construcción con dativo, que literalmente expresa: al que está prontamente juzgando.<br />
<br />
5.2.4.	Todos comparecerán ante el trono de Dios.<br />
<br />
5.2.5.	Allí darán cuenta de sus palabras (Mt. 12:36).<br />
<br />
5.2.6.	El juez designado es Cristo mismo (Jn. 5:22; 2 Ti. 4.1).<br />
<br />
5.2.7.	Es un juicio universal, a vivos y muertos.<br />
<br />
5.2.8.	En sentido de todas las generaciones.<br />
<br />
5.2.9.	Los que murieran y los que estén vivos al final de los tiempos.<br />
<br />
A)	Nótese que está refiriéndose a incrédulos y no a creyentes.<br />
<br />
B)	Los incrédulos comparecerán ante el gran trono blanco, para condenación (Ap. 20:12).<br />
<br />
6.	La conclusión (4:6).<br />
<br />
Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.<br />
<br />
eij" tou`to gaVr  kaiV  nekroi`"    eujhggelivsqh,        i{na    kriqw`si  meVn <br />
 Porque para esto   también  a muertos  fue anunciado el evangelio  para que  sean juzgados    -<br />
kataV ajnqrwvpou" sarkiV zw`si deV kataV QeoVn pneuvmati. <br />
 según        hombres       en carne  pero vivan   según   Dios    en espíritu.<br />
<br />
6.1.	Otro texto difícil.<br />
<br />
6.1.1.	Una interpretación.<br />
<br />
A)	Muertos, referido espiritualmente, esto es, muertos en pecado o por el pecado (Ef. 2:5; Col. 2:13).<br />
<br />
B)	Es difícil reconciliar desde este punto la segunda parte del texto.<br />
<br />
C)	Muertos, es una expresión idéntica a la del texto anterior que se refiere a muerte física.<br />
<br />
6.1.2.	Otra interpretación.<br />
<br />
A)	Une este texto con 3:19.<br />
<br />
B)	Considera que se trata de una predicación del evangelio a los que habían muerto.<br />
<br />
C)	Algunos entienden una segunda oportunidad de salvación.<br />
<br />
D)	Esta interpretación debe ser desechada.<br />
<br />
6.2.	Una interpretación más concordante.<br />
<br />
6.2.1.	Ha sido predicado el evangelio, eujhggelivsqh.<br />
<br />
A)	Primer aoristo de indicativo en voz pasiva del verbo eujaggelivzw, que significa evangelizar, dar buenas nuevas.<br />
<br />
6.2.2.	A los muertos, kaiV nekroi``"<br />
<br />
A)	Literalmente a muertos.<br />
<br />
B)	Cláusula impersonal que puede traducirse como aun a los que están muertos.<br />
<br />
6.2.3.	Los muertos se refiere a creyentes que dieron su vida a causa del testimonio del evangelio durante la historia de la Iglesia.<br />
<br />
6.2.4.	Para que sean juzgados en carne.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con i{na, para, y el primer aoristo de subjuntivo en voz pasiva del verbo krivnw, aquí con significado de juzgar.<br />
<br />
B)	Juzgados en carne equivale a juzgados durante su vida, o mientras vivían.<br />
<br />
6.2.5.	Según los hombres.<br />
<br />
A)	Fueron juzgados por los hombres.<br />
<br />
B)	Lo hicieron según su propio criterio, en opinión de los hombres, a causa de su fe.<br />
<br />
C)	La sentencia del juicio a muerte, fue ejecutada.<br />
<br />
6.2.6.	Pero vivan, zw``si deV<br />
<br />
A)	Presente de subjuntivo en voz activa del verbo zavw,  que significa vivir.<br />
<br />
6.2.7.	En espíritu según Dios.<br />
<br />
A)	Físicamente muertos, pero vivos delante de Dios.<br />
<br />
B)	El cuerpo físico murió pero el espíritu vive conforme a Dios en su presencia (2 Co. 5:8).<br />
<br />
6.2.8.	Un contraste: Muertos para los hombres, pero vivos para Dios.<br />
<br />
6.2.9.	Estos muertos para los hombres vendrán con Cristo en su venida (1 Ts. 4:14).<br />
<br />
A)	El creyente ve el sufrimiento  como concesión divina (3:17).<br />
<br />
B)	El impío perecerá pronto y no quedará recuerdo de él (Sal. 37:1-2, 9-10).<br />
<br />
C)	El mundo pasa, pero el obediente a Dios permanece para siempre (1 Jn. 2:17).<br />
<br />
5.2.	Reacciones en el sufrimiento (4:7-19).<br />
<br />
5.2.1.	Estilo de vida en el sufrimiento (4:7-11).<br />
<br />
1.	El límite del sufrimiento (4:7).<br />
<br />
Mas el fin de todas las cosas se acerca, sed, pues, sobrios, y velad en oración.<br />
<br />
<br />
	Pavntwn deV toV tevlo" h[ggiken. swfronhvsate ou\n kaiV nhvyate eij" proseucav"<br />
	 Mas de todo     el     fin    se ha acercado.  Sed sensatos      pues,    y   sed sobrios para     oraciones.<br />
<br />
1.1.	El término del sufrimiento.<br />
<br />
1.1.1.	El fin de todas las cosas.<br />
<br />
A)	La historia humana corre hacia su final.<br />
<br />
1.1.2.	Se acerca, h[ggiken.<br />
<br />
A)	Perfecto de indicativo en voz activa del verbo eggizw, que intransitivamente  equivale a acercarse.<br />
<br />
B)	La salvación en su etapa final, la glorificación, está próxima.<br />
<br />
1.2.	La conducta que exige esta realidad en la vida cristiana.<br />
<br />
1.2.1.	Sed sensatos, swfronhvsate.<br />
<br />
A)	Primer aoristo, ingresivo, de imperativo en voz activa del verbo swfronew, que significa pensar con cordura.<br />
<br />
B)	El modo verbal indica una acción continua, literalmente siendo sobrios.<br />
<br />
C)	Tiene que ver con estar en juicio cabal.<br />
<br />
D)	Disposición necesaria para hacer una correcta valoración de las cosas, sin emociones ni temores.<br />
<br />
E)	Se relaciona también con ser capaces de mantener control de sí mismo ejerciendo dominio propio.<br />
<br />
F)	Personas sanas de mente.<br />
<br />
G)	En un mundo con una mente enferma por el pecado, el creyente está llamado a un pensamiento conforme a la voluntad de Dios.<br />
<br />
1.2.2.	Velad, nhvyate.<br />
<br />
A)	Primer aoristo, ingresivo, de imperativo en voz activa del verbo nhfw, que significa ser templado, ser sobrio, velar.<br />
<br />
1.2.3.	En oración.<br />
<br />
A)	Equivale a manteneos sobrios para la oración.<br />
<br />
B)	Despejados para poder orar como conviene.<br />
<br />
C)	Velar quiere decir estar despiertos para poder orar.<br />
<br />
D)	Está refiriéndose Pedro a tener una mente despejada de todo sueño espiritual para poder orar.<br />
<br />
1.2.4.	Pedro sabía por experiencia las consecuencias del sueño, por lo que ocurrió en Getsemaní, en donde la tentación le encontró sin preparación (Mr. 14:37-40, 66-72).<br />
<br />
2.	El amor continuo (4:8).<br />
<br />
Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.<br />
	<br />
	proV pavntwn thVn eij"  eJautouV"    ajgavphn ejktenh` e[conte", o{ti ajgavph	<br />
	Ante      todo         -    entre vosotros mismos     amor        intenso    teniendo,   pues   amor<br />
 	kaluvptei¡plh`qo" aJmartiw`n<br />
	     cubre        multitud     de pecados.<br />
<br />
2.1.	Una demanda concreta.<br />
<br />
2.1.1.	Ante todo.<br />
<br />
A)	Equivale a sobre todas las cosas.<br />
<br />
B)	No es que el amor sea más importante que la oración, pero debe mantenerse como ella, permanentemente en la vida del cristiano.<br />
<br />
2.1.2.	Tened, eco[nte".<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo e[cw, que significa tener.<br />
<br />
2.1.3.	Ferviente amor,  ajgavphn ejktenh``.<br />
<br />
A)	El adjetivo ejktenhv", equivale a estirado, extendido, figuradamente ferviente.<br />
	<br />
B)	Lleva implícita la idea de intensidad.<br />
<br />
2.1.4.	La esfera del amor es entre vosotros mismos.<br />
<br />
2.1.5.	Amor que se manifiesta en la comunidad cristiana, entre los hermanos.<br />
<br />
2.1.6.	El amor de Dios actuando en el creyente produce un amor no fingido (1:22; 3:8).<br />
<br />
2.1.7.	Esto cumple el mandamiento de Cristo (Jn. 13:34).<br />
<br />
2.1.8.	El amor es el distintivo natural del cristiano (1 Jn. 3:14-18; 4:7-8).<br />
<br />
A)	Es la consecuencia natural de la identificación con Cristo.<br />
<br />
2.1.9.	El amor es vital para el testimonio y para el ministerio.<br />
<br />
A)	Un creyente que tenga todo pero le falte el amor, no es nada, no sirve para nada, de nada le vale (1 Co. 13:1, 2, 3).<br />
<br />
B)	Cualquier ministerio sin amor es mero ruido, desagradable a Dios y a los hombres (1 Co. 13:1).<br />
<br />
2.2.	Una consecuencia.<br />
<br />
2.2.1.	El amor cubrirá multitud de pecados.<br />
<br />
A)	Cubrirá, kaluvptei.<br />
<br />
a)	Futuro en voz activa del verbo kaluvptw que significa cubrir, dejar de hacer visible algo.<br />
<br />
B)	Multitud de pecados.<br />
<br />
a)	La misma enseñanza en el  Antiguo Testamento (Pr. 10:12).<br />
<br />
(3)	La acción no permite la progresión de un modo pecaminoso de vida que se manifiesta en muchas formas de pecado.<br />
<br />
2.2.2.	No significa pasar por alto el pecado.<br />
<br />
A)	El amor bien entendido denuncia el pecado, buscando la limpieza del hermano.<br />
<br />
B)	No se trata de promover una acusación pública, sino que comienza por una actuación personal a solas con el pecador (Mt. 18:15).<br />
<br />
2.2.3.	El verdadero cristiano guarda silencio de las faltas de sus hermanos.<br />
<br />
A)	No está interesado en divulgar faltas.<br />
<br />
B)	En caso de rebeldía sigue la actuación establecida para la disciplina (Mt. 18:16 ss).<br />
<br />
2.2.4.	Esto conlleva también la disposición al perdón de cualquier ofensa recibida (Lc. 17:3-4).<br />
<br />
2.2.5.	El verdadero amor no divulga la falta que conoce (Pr. 10:12).<br />
<br />
2.2.6.	Divulgar la falta conduce a alejar o perder al amigo (Pr. 17:9).<br />
<br />
2.2.7.	El legalista está siempre mirando al fracaso del hermano y recordando el pecado, el creyente espiritual tiene como meta y propósito restaurar al pecado (Gá. 6:1).<br />
<br />
2.2.8.	Lo que Pedro está enseñando aquí no es un amor falso que esconde el pecado, sino la acción espiritual que restaura al pecador y guarda luego silencio sobre la falta cometida.<br />
<br />
3.	Una manifestación de amor (4:9).<br />
<br />
Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.<br />
<br />
	filovxenoi   eij" ajllhvlou" a[neu goggusmou`,<br />
	Hospedadores  unos   con otros         sin       murmuración.<br />
<br />
3.1.	La hospitalidad.<br />
<br />
3.1.1.	Hospedaos, filovxenoi.<br />
<br />
A)	Nuevamente la utilización de un adjetivo en lugar de un verbo.<br />
<br />
B)	El sustantivo filovxeno", significa hospitalario, u hospedador.<br />
<br />
C)	El sustantivo hospitalidad tiene el significado de amigo de extranjeros.<br />
<br />
3.1.2.	La consecuencia lógica del verdadero amor.<br />
<br />
3.1.3.	La hospitalidad es un mandamiento reiterado en el Nuevo Testamento (Ro. 12:13; 1 Ti. 3:2; Tit. 1:8; He. 13:2; 3 Jn. 5-8).<br />
<br />
3.1.4.	Es una de las características que han de manifestar los ancianos en la iglesia.<br />
<br />
3.1.5.	Especialmente importante en tiempos de persecución, como eran los de la epístola.<br />
<br />
3.1.6.	Importante para atender al ministerio itinerante (3 Jn. 5-8).<br />
<br />
3.2.	La condición para hospedar.<br />
<br />
3.2.1.	Sin murmuraciones, a[neu goggusmou``.<br />
<br />
A)	El sustantivo goggusmov", se utiliza aquí en sentido de desagrado o quejas.<br />
<br />
3.2.2.	Quien hospeda no debe quejarse del servicio hecho.<br />
<br />
3.2.3.	Las quejas no tienen cabida en la vida cristiana (Fil. 2:14).<br />
<br />
3.2.4.	Las quejas no encajan con la práctica de un servicio hecho en amor.<br />
<br />
4.	Sirviendo en la congregación (4:10).<br />
<br />
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.<br />
<br />
e{kasto" kaqwV" e[laben cavrisma eij"  eJautouV"    aujtoV diakonou`nte" wJ"<br />
Cada uno   conforme   recibió        don            a   vosotros mismos     lo             ministre          como<br />
kaloiV oijkonovmoi    poikivlh" cavrito" Qeou`.<br />
buenos  administradores  de multiforme   gracia      de Dios.<br />
<br />
<br />
4.1.	La dotación de la gracia.<br />
<br />
4.1.1.	Cada uno.<br />
<br />
4.1.2.	Dios da dones a cada creyente.<br />
<br />
4.1.3.	Los da soberanamente sin condicionantes personales (1 Co. 12:11).<br />
<br />
4.1.4.	Cada creyente tiene uno o más dones (Ro. 13:3; 15:15; 1 Co. 12:11).<br />
<br />
4.1.5.	Según el don recibido.<br />
<br />
A)	Ha recibido, e[laben.<br />
<br />
a)	Segundo aoristo de indicativo en voz activa del verbo lambavnw, aquí con la acepción de recibir, como algo que se ha dado.<br />
<br />
B)	Cualquier creyente, tanto hombre como mujer recibe los dones que el Espíritu otorga.<br />
<br />
C)	No hay distinción en cuanto a dones.<br />
<br />
D)	Los dones capacitan a los creyentes para ser instrumentos eficaces en mano del Espíritu para la edificación de la iglesia.<br />
<br />
E)	El Señor da creyentes dotados a la iglesia a lo largo del tiempo para su edificación (Ef. 4:7, 12, 13, 14).<br />
<br />
4.2.	Los dones deben ser puestos al servicio de la congregación.<br />
<br />
4.2.1.	Ministrelo, diakonou``nte".<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo diakonevw, que expresa la idea de servir.<br />
<br />
4.2.2.	Era la labor propia de un siervo asistente.<br />
<br />
4.2.3.	El servicio tenía que ver con aliviar las necesidades de otros.<br />
<br />
4.2.4.	Ministerio, es el ejercicio de los dones espirituales recibidos .<br />
<br />
4.2.5.	Los dones deben ser puestos al servicio de los demás.<br />
<br />
4.2.6.	La responsabilidad personal del creyente lleva aparejada también la responsabilidad del liderazgo de la iglesia, que ha de potenciar el uso de los dones.<br />
<br />
4.2.7.	Cuando se impide a un creyente, por cualquier razón que no sea bíblica, el uso del don que Dios le ha otorgado, se está actuando contra el propósito de Dios mismo.<br />
<br />
4.3.	La razón para el ministerio de los dones.<br />
<br />
4.3.1.	Como buenos administradores.<br />
<br />
A)	Administrador,  oikonomo".<br />
<br />
B)	El sustantivo se refiere a una persona que regentaba o administraba una propiedad en nombre de otro.<br />
<br />
4.3.2.	El creyente es un administrador de los recursos recibidos (1 Co. 4:1-2; Tit. 1:7).<br />
<br />
4.3.3.	El creyente no es propietario de los dones, sino un simple esclavo administrador.<br />
<br />
4.3.4.	La negligencia en la administración será demandada a su debido tiempo (1 Co. 4:4b).<br />
<br />
4.4.	La diversidad de los dones.<br />
<br />
4.4.1.	De la multiforme, poikivlh".<br />
<br />
A)	El adjetivo poikivlo", expresa la idea de multicolor, variado, de ahí multiforme.<br />
<br />
4.4.2.	Los dones revisten muchas formas, concretamente la lista de dones alcanza a 15.<br />
<br />
4.4.3.	La gracia de Dios proporciona dones distintos a cada creyente.<br />
<br />
4.5.	Los dones son una manifestación de la gracia.<br />
<br />
4.5.1.	En el Nuevo Testamento se usa el término gracia para referirse a dones (Ro. 1:5; 12:6; Ef. 4:7).<br />
<br />
4.5.2.	Nadie puede enorgullecerse por los dones recibidos, porque no son de él, sino que le fueron otorgados por Dios (1 Co. 4:7).<br />
<br />
4.5.3.	Pablo afirma que por la gracia de Dios llegó a ser lo que era (1 Co. 15:10).<br />
<br />
<br />
5.	El modo de ministrar (4:11).<br />
<br />
Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el impero por los siglos de los siglos. Amén.<br />
<br />
	ei[ ti"  lalei`, wJ" lovgia  Qeou`: ei[ ti"  diakonei`, wJ"   ejx    ijscuvo" h|" <br />
Si  alguno  habla  como oráculos  de Dios;  si alguno  ministra     como la virtud de fuerza  que<br />
corhgei` oJ Qeov", i{na   ejn pa`sin doxavzhtai oJ QeoV" diaV  jIhsou` Cristou`, w|/<br />
suministra   -    Dios,  para que  en     todo    sea glorificado -     Dios  mediante     Jesucristo       cuya<br />
ejstin hJ dovxa kaiV toV kravto" eij" touV" aijw`na" tw`n aijwvnwn, ajmhvn.<br />
   es       la   gloria    y     el    dominio    por    los       siglos      de los   siglos.         Amén.<br />
<br />
5.1.	Dos servicios específicos.<br />
<br />
5.1.1.	Predicación o enseñanza.<br />
<br />
5.1.2.	Servicio en general.<br />
<br />
5.2.	El ministerio de la enseñanza.<br />
<br />
5.2.1.	Si alguno habla, ei[ ti" lalei.<br />
<br />
A)	Cláusula condicional indefinida de primera clase, con ei[ ti", si alguno, y el presente de subjuntivo activo del verbo lalevw, que significa hablar.<br />
<br />
5.2.2.	Hable conforme a las palabras de Dios, wJ" lovgia Qeou.<br />
<br />
A)	Literalmente: como oráculos de Dios.<br />
<br />
5.2.3.	La predicación y enseñanza ha de sujetarse totalmente a la exposición de la Palabra de Dios.<br />
<br />
5.2.4.	No son las opiniones de quien predica lo que importa, sino la enseñanza de Dios.<br />
<br />
5.2.5.	De ahí la solemne exhortación de Pablo a Timoteo para que predicase la Palabra (2 Ti. 4:1-2).<br />
<br />
5.2.6.	La razón de enfatizar en la predicación de la Palabra está en la aparición de falsos maestros y de quienes no soportarán la enseñanza bíblica (2 Ti. 4:3).<br />
<br />
5.2.7.	El maestro bíblico ha de trazar bien la Palabra (2 Ti. 2:15).<br />
<br />
5.3.	La condición para el servicio.<br />
<br />
5.3.1.	Si alguno ministra, ei[ ti" diakonei``.<br />
<br />
A)	De nuevo una cláusula condicional indefinida de primera clase con ei[ ti", si alguno, y el presente del verbo diakonevw, que equivale a servir, ministrar.<br />
<br />
5.3.2.	Ministre conforme al poder de Dios.<br />
<br />
A)	Literalmente que Dios suministra, h%" corhgei`` oJ Qeov"<br />
<br />
a)	Presente de indicativo en voz activa del verbo corhgevw, que significa dar, en el sentido de proveer.<br />
<br />
B)	El servicio espiritual requiere fuerzas poderosas, que sólo Dios suministra.<br />
<br />
C)	El que sirve es capaz para ello por ese poder (Fil. 4:13).<br />
<br />
D)	Dios hace provisión de fuerzas conforme a la necesidad del servicio (Is. 40:29-31).<br />
<br />
E)	El Señor advierte que cuanto se haga sin Él no tendrá efectividad alguna (Jn. 15:5).<br />
<br />
F)	El servicio eficaz es humilde porque el que sirve depende totalmente del poder de Dios (2 Co. 12:10).<br />
<br />
G)	El testimonio de Pablo en este campo (1 Co. 15:10).<br />
<br />
5.4.	El resultado final de esta manera de servir.<br />
<br />
5.4.1.	Para que en todo Dios sea glorificado, i{na ejn pa``sin doxavzhtai oJ QeoV".<br />
<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con i{na, para, y el presente de subjuntivo en voz pasiva del verbo doxavzw, que significa glorificar, alabar, honrar.<br />
<br />
5.4.2.	En todo la gloria corresponde a Dios que da los dones para el servicio y el poder para llevarlo a cabo.<br />
<br />
5.4.3.	El objetivo del servicio cristiano ha de ser siempre la gloria de Dios.<br />
<br />
5.5.	Dios es glorificado por Jesucristo.<br />
<br />
5.5.1.	Se aprecia aquí la condición de único Mediador de Jesús (1 Ti. 2:5).<br />
<br />
5.5.2.	Lo único acepto delante de Dios es aquello que se hace en y por medio de Jesucristo.<br />
<br />
5.5.3.	A Él, Jesucristo, corresponde la gloria y el imperio.<br />
<br />
5.5.4.	El es quien tiene “el nombre que es sobre todo nombre” (Fil. 2:9-11).<br />
<br />
5.5.5.	Un amén cierra la doxología  y refrenda todo lo anterior.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Créditos: http://www.pym25.org<br />
<br />
ESTUDIO 4<br />
<br />
GOZO Y BENDICIONES EN EL SUFRIMIENTO<br />
<br />
<br />
Pasaje: 4:1-19.<br />
<br />
<br />
<br />
OBJETIVOS DEL ESTUDIO.<br />
<br />
1.	Seguir considerando aspectos del sufrimiento en la vida cristiana.<br />
<br />
2.	Entender que en medio de las pruebas y conflictos, Dios tiene un propósito de bendición para el creyente.<br />
<br />
3.	Conocer que sufrir por Cristo es un honor que el creyente debe asumir.<br />
<br />
4.	Apreciar que el amor es el elemento imprescindible para llevar a cabo el ministerio cristiano.<br />
<br />
5.	Ajustar la vida a las demandas establecidas en el pasaje.<br />
<br />
<br />
<br />
 <br />
TAREAS.<br />
<br />
1.	Dedicar tiempo a la oración pidiendo la ayuda y dirección del Señor sobre el estudio y su posterior aplicación personal.<br />
<br />
2.	Leer varias veces el pasaje que se estudia y, si es posible, en versiones distintas.<br />
<br />
3.	Analizar personalmente el texto bíblico sin ninguna ayuda, anotando las conclusiones que se alcancen.<br />
<br />
4.	Volver a estudiarlo con ayuda de las notas y contrastar los resultados.<br />
<br />
5.	Responder a las preguntas de repaso.<br />
  <br />
 <br />
INTRODUCCIÓN.<br />
<br />
	El apóstol continua tratando el tema del sufrimiento cristiano, acercándonos al ejemplo supremo de Cristo (v. 1). Los sufrimientos en la vida cristiana, al ser inevitables, deben ser asumidos con la mente de Cristo, es decir, el modo como el Señor los entendió y asumió en su experiencia humana. El creyente no es una excepción en este terreno ya que Cristo pasó por él. El Señor dejó ejemplo para seguir sus pisadas (1 P. 2:21). El sufrimiento es expresión de la vida santa del cristiano, en contraste con la bonanza de vida del mundo, como consecuencia de la impiedad que le es propia, sintiéndose molesto por la vida ejemplar de los creyentes, despreciándolos (v. 4). <br />
<br />
	Pedro trata también el tema del modo en que un creyente debe comportarse en el sufrimiento (vv. 7-19). No sólo es preciso entender las razones de las pruebas, sino que deben ser aceptadas desde la perspectiva cristiana, de modo que incluso en las dificultades, la vida cristiana debe ser gozosa y útil (vv. 10-11). La disposición a contar con el sufrimiento como parte natural de la vida cristiana, debe producir la aceptación de ellos cuando se produzcan. El creyente no debiera, por tanto, sorprenderse cuando lleguen, sino que las pruebas deben producir gozo al permitir una mayor semejanza con Cristo (v. 13). La ayuda en las aflicciones, el soporte de seguridad en medio de las pruebas, se establece en la oración. Pedro concluye el párrafo que se considera con una recomendación a la oración, como medio poderoso en la prueba (v. 19).<br />
<br />
	La división para el estudio del pasaje puede establecerse de este modo: Enlazando y concluyendo el tema del párrafo anterior sobre la gracia y el sufrimiento, que terminó con el ejemplo supremo de Cristo, están las consecuencias de ese ejemplo (vv. 1-6). Se inicia el párrafo siguiente en el v. 7 con el tema general de las reacciones en el sufrimiento, tratando primero del estilo de vida en el sufrimiento (vv. 7-11), y luego la aceptación natural del sufrimiento (vv. 12-19).<br />
<br />
5.1.3.	Consecuencias del ejemplo de Cristo (4:1-6).<br />
<br />
1.	El ejemplo de Cristo en el sufrimiento (4:1).<br />
<br />
Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado.<br />
<br />
Cristou` ou\n     paqovnto"    sarkiV   kaiV  uJmei`" thVn aujthVn e[nnoian,<br />
   Cristo     por tanto habiendo padecido  en carne  también vosotros del     mismo   pensamiento<br />
oJplivsasqe o{ti  oJ   paqwVn sarkiV pevpautai aJmartiva"<br />
     armaos       pues el que    padeció  en carne    ha cesado    de pecado.<br />
<br />
1.1.	Continuando la enseñanza.<br />
<br />
1.1.1.	Puesto que.<br />
1.1.2.	Como continuación de lo que acaba de decir antes (3:22).<br />
<br />
1.1.3.	La expresión enlaza la enseñaza actual con la que antecede.<br />
<br />
1.2.	Los padecimientos de Cristo.<br />
<br />
1.2.1.	Puesto que Cristo ha padecido.<br />
<br />
A)	Cláusula de genitivo absoluto con el participio segundo aoristo en voz activa del verbo pavscw, que significa padecer.<br />
<br />
1.2.2.	Pedro está orientando la atención del lector hacia el ejemplo de Cristo.<br />
<br />
1.2.3.	Los padecimientos se produjeron en el pasado y de una sola vez, como expresa el verbo.<br />
<br />
1.2.4.	Los padecimientos de Cristo han sido por nosotros, si bien no aparece esta expresión en el texto griego.<br />
<br />
1.2.5.	Los padecimientos se produjeron a causa del pecado.<br />
<br />
A)	Recibió la ignominia de los transgresores (Is. 53:3).<br />
<br />
B)	Sufrió por el pecado siendo inocente (1 P. 2:22).<br />
<br />
1.2.6.	 El padecimiento de Cristo no fue limitado, sino hasta la muerte (Fil. 2:7-8).<br />
<br />
1.3.	La esfera de los padecimientos.<br />
<br />
1.3.1.	En la carne.<br />
<br />
1.3.2.	Referencia a la naturaleza humana de Jesús.<br />
<br />
1.3.3.	Es la condición asumida desde la encarnación por el Hijo de Dios, que se hizo hombre (Jn. 1:14).<br />
<br />
1.3.4.	La encarnación fue el camino a los padecimientos y muerte (He. 2:9, 14).<br />
<br />
1.4.	La disposición del creyente.<br />
<br />
1.4.1.	Vosotros también armaos del mismo pensamiento.<br />
<br />
1.4.2.	Armaos.<br />
<br />
A)	Primer aoristo de imperativo en voz media del verbo oJplivzw, con sentido de armar.<br />
<br />
1.4.3.	El cristiano debe asumir la idea de padecer por el pecado siendo inocente (3:17).<br />
<br />
1.5.	La base de ese modo de pensamiento.<br />
<br />
1.5.1.	Quien ha padecido en la carne.<br />
<br />
1.5.2.	El padecimiento se produce como consecuencia del correcto comportamiento del cristiano, contrario al modo natural de quien vive en el pecado.<br />
<br />
1.5.3.	El padecimiento se produce en la carne, es decir, en la condición propia de la naturaleza humana del creyente.<br />
<br />
1.5.4.	Terminó con el pecado.<br />
<br />
A)	Perfecto de indicativo en voz media del verbo pauw, con el sentido de cesar, parar, detenerse, terminar, incluso refrenar.<br />
<br />
1.5.5.	Cristo fue rechazado por su santidad al manifestarse en una vida contraria al mundo (Jn. 3:19).<br />
<br />
1.5.6.	El mismo resultado se producirá como consecuencia natural de la identificación con Cristo (Gá. 2:20).<br />
<br />
1.5.7.	Lo ocurrido con el Señor se producirá también con los que son suyos (Jn. 15:20).<br />
<br />
1.5.8.	La consecuencia de la identificación en la muerte de Cristo.<br />
<br />
A)	El pecado deja de ejercer poder.<br />
<br />
B)	La liberación está en la triple consecuencia de la identificación con Cristo y la aplicación de la obra de la Cruz.<br />
<br />
C)	Libres del poder esclavizante del yo (Gá. 2:20).<br />
<br />
D)	Libres del poder del mundo (Gá. 6:14).<br />
<br />
E)	Libres del poder esclavizante de la carne (Gá. 5:24).<br />
<br />
1.5.9.	La práctica del pecado es impensable para un creyente (1 Jn. 3:9).<br />
<br />
2.	La consecuencia lógica (4:2).<br />
<br />
Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.<br />
<br />
eij" toV mhkevti ajnqrwvpwn ejpiqumivai" ajllaV qelhvmati Qeou` toVn ejpivloipon ejn <br />
Para   -    no más      de hombres    en deseos,        sino     en voluntad   de Dios  el      restante        en<br />
sarkiV biw`sai crovnon.<br />
carne         vivir          tiempo.<br />
<br />
2.1.	Un cambio de orientación.<br />
<br />
2.1.1.	Para no vivir.<br />
<br />
A)	Cláusula condicional de propósito con eiJ", para, con la negación mhkevti, ya no o no más, y el primer aoristo de infinitivo en voz activa del verbo biovw, que tiene el sentido de pasar la vida.<br />
<br />
2.1.2.	La extensión se precisa como el tiempo que resta en la carne.<br />
<br />
A)	Típico lenguaje con influencia semita.<br />
<br />
B)	Acusativo de tiempo, en donde se lee crovnon,  sustantivo que expresa la idea de un periodo medible de tiempo, sea mas corto o mas largo.<br />
<br />
C)	Se está refiriendo al tiempo de vida física de la persona.<br />
<br />
2.1.3.	Que resta, ejpivloipon.<br />
<br />
A)	El adjetivo epiloipo", se traduce como restante.<br />
<br />
B)	Es un adjetivo compuesto por ejpiv, aquí con sentido de sobre, y loipov", además, restante. <br />
<br />
2.1.4.	El modo de vida se concreta como en las concupiscencias de los hombres.<br />
<br />
2.1.5.	No gasta la vida en el pecado, sino que vive conforme a Dios.<br />
<br />
A)	La regeneración le conduce a la santidad.<br />
<br />
B)	El poder del Espíritu le capacita para vivir en ella (Gá. 5:16).<br />
<br />
2.1.6.	El creyente deja a un lado las concupiscencias de los hombres.<br />
<br />
A)	Se refiere a la conducta propia de los impíos (Gá. 5:19-21).<br />
<br />
B)	Dejando a un lado los esquemas del mundo (Ro. 12:2).<br />
<br />
2.1.7.	Sino conforme a la voluntad de Dios.<br />
<br />
A)	Ajusta su modo de vida a lo que corresponde a la voluntad de Dios expresada en su Palabra.<br />
<br />
2.1.8.	Tiene clara conciencia de lo que es la voluntad de Dios (1 Ts. 4:3).<br />
<br />
2.1.9.	Esa voluntad de Dios conlleva aparejada la práctica del bien (1 P. 215).<br />
<br />
3.	Un tiempo perdido (4:3).<br />
<br />
Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a os gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.<br />
<br />
ajrketoV" gaVr oJ parelhluqwV" crovno" toV bouvlhma tw`n ejqnw`n kateirgavsqai<br />
Porque bastante   el        pasado              tiempo     para     voluntad  de los gentiles   haber obrado  <br />
peporeumevnou" ejn ajselgeivai", ejpiqumivai", oijnoflugivai", kwvmoi", <br />
habiendo andado        en       lascivias      concupiscencias     embriagueces       orgías      <br />
povtoi"         kaiV ajqemivtoi" eijdwlolatrivai".<br />
excesos de bebida     y    abominables           idolatrías.<br />
<br />
3.1.	La experiencia anterior.<br />
<br />
3.1.1.	Baste ya.<br />
<br />
A)	Cláusula sin cópula, probablemente con el complemento verbal no expresado estin, es.<br />
<br />
B)	El sentido sería: es suficiente.<br />
<br />
<br />
<br />
3.1.2.	El tiempo pasado, parelhluqwV".<br />
<br />
A)	Participio perfecto en voz pasiva del verbo parercomai, que equivale a pasar, desaparecer, dejar a un lado.<br />
<br />
B)	En el texto griego no aparece el sustantivo tiempo, sino simplemente baste el pasado.<br />
<br />
3.1.3.	Pedro está afirmando que ha sido suficiente la forma de vida llevada por cada creyente en el pasado, esto es, antes de su conversión a Cristo.<br />
<br />
3.1.4.	Para haber hecho, toV... kateirgavsqai.<br />
<br />
A)	Cláusula condicional con toV, para la, y el perfecto de infinitivo en voz media del verbo kartegavzomai, que significa realizar, obrar, hacer, producir.<br />
<br />
3.1.5.	Lo que agrada.<br />
<br />
A)	El sustantivo bouvlhma, expresa un designio deliberado, lo que se dispone premeditadamente.<br />
<br />
B)	De ahí plan, voluntad, deseo.<br />
<br />
C)	La vida de pecado es agradable a quienes no han sido regenerados.<br />
<br />
D)	Forma parte de la expresión natural de la condición pecaminosa.<br />
<br />
3.1.6.	A los gentiles.<br />
<br />
A)	Referencia a los incrédulos en general.<br />
<br />
3.1.7.	Andando.<br />
<br />
A)	Participio perfecto en voz media del verbo poreuvomai, que significa ir.<br />
<br />
3.2.	La lista de pecados.<br />
<br />
3.2.1.	Lascivias.<br />
<br />
A)	El sustantivo ajsevlgeia, expresa el libertinaje moral como algo sin freno, exceso, licencia, indecencia, disolución.<br />
<br />
B)	Todos los sustantivos están en caso locativo con ejn.<br />
<br />
C)	Denota un exceso pecaminoso sin freno alguno como es la conducta nefanda de los malvados (2 P. 2:7).<br />
<br />
3.2.2.	Concupiscencias.<br />
<br />
A)	El sustantivo ejpiqumiva expresa un deseo intenso, en este caso un deseo malo.<br />
<br />
B)	Equivale a codicia, deseo intenso, ambición, pasión.<br />
<br />
C)	Pedro habla aquí de malos deseos incontrolados (2:11).<br />
<br />
3.2.3.	Embriagueces.<br />
<br />
A)	Otro sustantivo, en este caso oijnoflugiva, que literalmente significa embriaguez.<br />
<br />
B)	Denota el exceso de bebida que conduce a la borrachera (Ro. 13:13; Gá. 5:21).<br />
<br />
3.2.4.	Orgías.<br />
<br />
A)	El sustantivo kw``mo", tiene que ver con desenfreno moral.<br />
<br />
B)	Se utiliza para referirse a celebraciones desenfrenadas, donde el vino en exceso formaba parte esencial.<br />
<br />
3.2.5.	Disipación.<br />
<br />
A)	En este caso aparece el adjetivo povto", aquí como disipación.<br />
<br />
B)	De nuevo vinculado con la bebida en exceso, una sesión de bebida.<br />
<br />
3.2.6.	Abominables idolatrías.<br />
<br />
A)	El sustantivo eijdwlolatriva, traducido como idolatría, es una voz compuesta por eijdwvlion, ídolos, y latreiva, servicio. De ahí, servidor de ídolos.<br />
<br />
<br />
B)	El sustantivo va acompañado del adjetivo calificativo ajqevmito", que tiene que ver con algo contrario a ley.<br />
<br />
C)	De ahí el sentido de prohibido, ilícito. <br />
<br />
D)	Tiene la misma raíz de libertinos (2 P. 2:7; 3:17).<br />
<br />
E)	Algunas prácticas idolátricas griegas estaban relacionadas con la práctica de la prostitución y la embriaguez, como parte del culto, tal como ocurría con el dedicado a Afrodita.<br />
<br />
3.3.	Un tiempo suficiente.<br />
<br />
3.3.1.	Fue suficiente la práctica de los pecados antes citados antes de la conversión.<br />
<br />
3.3.2.	La conversión produce un cambio radical de vida, a causa de la dotación de una nueva naturaleza.<br />
<br />
3.3.3.	Las cosas propias de la anterior condición pasan para dar lugar a otras nuevas (2 Co. 5:17).<br />
<br />
3.3.4.	El que mira a las cosas viejas, a pasado de pecado, no agrada a Dios (He. 10:38).<br />
<br />
4.	La confrontación natural (4:4).<br />
<br />
A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan.<br />
<br />
ejn  w%/   xenivzontai mhV suntrecovntwn uJmw``n eij" thVn aujthVn th``" ajswtiva"<br />
En lo cual   se extrañan       no         corráis             vosotros  al       -      mismo      -     de disolución<br />
ajnavcusin, blasfhmou``nte".<br />
Desenfreno           hablando mal.<br />
<br />
4.1.	La conducta cristiana sorprende al mundo corrupto.<br />
<br />
4.1.1.	En lo cual, ejn w|/.<br />
<br />
A)	La traducción a estos, no expresa el concepto del pensamiento de Pedro aquí.<br />
<br />
B)	La idea es en la cual manera de vivir.<br />
<br />
4.1.2.	Les parece cosa extraña, xenivzontai.<br />
<br />
<br />
A)	Presente de indicativo en voz pasiva del verbo xenizw, que en esta forma expresa la idea de extrañarse de algo.<br />
<br />
4.1.3.	La sociedad se asombra del cambio sufrido en el creyente.<br />
<br />
4.2.	El creyente no vive como el mundo.<br />
<br />
4.2.1.	De que vosotros no corráis con ellos.<br />
<br />
A)	Cláusula de genitivo absoluto negativo con mhV, no, y el participio presente en voz activa del verbo suntrecw, en este caso con sentido de correr juntamente con.<br />
<br />
4.2.2.	Tal vez los amigos íntimos del pasado que se dan cuenta del cambio operado en el cristiano.<br />
<br />
4.2.3.	La idea es correr con la masa de pecadores en las prácticas habituales de ellos.<br />
<br />
4.2.4.	El creyente ha sido separado del mundo y ya no practica lo que es natural para el mundo (Jn. 17:15-17).<br />
<br />
4.3.	El creyente antes iba arrastrado con la corriente del mundo.<br />
<br />
4.3.1.	En el mismo desenfreno de disolución.<br />
<br />
4.3.2.	Literalmente: Hacia el mismo desenfreno.<br />
<br />
4.3.3.	El creyente era llevado por la corriente de pecado (1 Co. 12:2).<br />
<br />
4.3.4.	Una corriente de disolución.<br />
<br />
4.3.5.	En la experiencia de vida por el nuevo nacimiento, se opone a ella.<br />
<br />
4.3.6.	El cristiano sale del contexto del mundo (2 Co. 6:14-7:1).<br />
<br />
4.4.	La reacción que se produce.<br />
<br />
4.4.1.	Os ultrajan, blasfhmou``nte".<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo blasfemevw, genéricamente hablar mal.<br />
<br />
B)	Comprende también acepciones como calumniar, injuriar, ultrajar, vituperar.<br />
<br />
4.4.2.	El cristiano es calumniado o denigrado por su forma de vida contraria a la del mundo  (Ro. 3:8; 1 Co. 4:13; 10:30; Tit. 3:2).<br />
<br />
4.4.3.	Como ocurrió con Cristo, la hostilidad rodea al verdadero creyente.<br />
<br />
4.4.4.	Dice el libro apócrifo de Sabiduría (Sab. 2:15-16).<br />
<br />
Ya que su vida es diferente de las demás y distintos sus caminos... se aparta de nuestros caminos como de inmundicia; y proclama feliz el final de los justos y se ufana de que Dios es su padre. <br />
<br />
5.	El resultado final de los impíos (4:5).<br />
<br />
Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.<br />
<br />
oi}     ajpodwvsousin lovgon tw`/ eJtoivmw" e[conti kri`nai zw`nta" kaiV nekrouv".<br />
Los cuales       darán            cuenta  al que  preparado    está    para juzgar  a vivos     y        muertos.<br />
<br />
5.1.	La hostilidad recibirá la recompensa.<br />
<br />
5.1.1.	Pero ellos, oi}.<br />
<br />
5.1.2.	Literalmente los cuales.<br />
<br />
A)	No aparece el pero, en el texto griego.<br />
<br />
5.1.3.	Referencia explícita a los que desprecian y hablan mal de los creyentes.<br />
<br />
5.1.4.	Darán cuenta.<br />
<br />
A)	Las acciones que los hombres realicen serán examinadas.<br />
<br />
5.2.	Un tribunal preparado para juzgar.<br />
<br />
5.2.1.	Al que está preparado para juzgar.<br />
<br />
5.2.2.	Preparado, eJtoivmo".<br />
<br />
A)	El adverbio expresa la idea de alguien que está dispuesto, de ahí preparado.<br />
<br />
5.2.3.	Para juzgar. <br />
<br />
A)	Construcción con dativo, que literalmente expresa: al que está prontamente juzgando.<br />
<br />
5.2.4.	Todos comparecerán ante el trono de Dios.<br />
<br />
5.2.5.	Allí darán cuenta de sus palabras (Mt. 12:36).<br />
<br />
5.2.6.	El juez designado es Cristo mismo (Jn. 5:22; 2 Ti. 4.1).<br />
<br />
5.2.7.	Es un juicio universal, a vivos y muertos.<br />
<br />
5.2.8.	En sentido de todas las generaciones.<br />
<br />
5.2.9.	Los que murieran y los que estén vivos al final de los tiempos.<br />
<br />
A)	Nótese que está refiriéndose a incrédulos y no a creyentes.<br />
<br />
B)	Los incrédulos comparecerán ante el gran trono blanco, para condenación (Ap. 20:12).<br />
<br />
6.	La conclusión (4:6).<br />
<br />
Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.<br />
<br />
eij" tou`to gaVr  kaiV  nekroi`"    eujhggelivsqh,        i{na    kriqw`si  meVn <br />
 Porque para esto   también  a muertos  fue anunciado el evangelio  para que  sean juzgados    -<br />
kataV ajnqrwvpou" sarkiV zw`si deV kataV QeoVn pneuvmati. <br />
 según        hombres       en carne  pero vivan   según   Dios    en espíritu.<br />
<br />
6.1.	Otro texto difícil.<br />
<br />
6.1.1.	Una interpretación.<br />
<br />
A)	Muertos, referido espiritualmente, esto es, muertos en pecado o por el pecado (Ef. 2:5; Col. 2:13).<br />
<br />
B)	Es difícil reconciliar desde este punto la segunda parte del texto.<br />
<br />
C)	Muertos, es una expresión idéntica a la del texto anterior que se refiere a muerte física.<br />
<br />
6.1.2.	Otra interpretación.<br />
<br />
A)	Une este texto con 3:19.<br />
<br />
B)	Considera que se trata de una predicación del evangelio a los que habían muerto.<br />
<br />
C)	Algunos entienden una segunda oportunidad de salvación.<br />
<br />
D)	Esta interpretación debe ser desechada.<br />
<br />
6.2.	Una interpretación más concordante.<br />
<br />
6.2.1.	Ha sido predicado el evangelio, eujhggelivsqh.<br />
<br />
A)	Primer aoristo de indicativo en voz pasiva del verbo eujaggelivzw, que significa evangelizar, dar buenas nuevas.<br />
<br />
6.2.2.	A los muertos, kaiV nekroi``"<br />
<br />
A)	Literalmente a muertos.<br />
<br />
B)	Cláusula impersonal que puede traducirse como aun a los que están muertos.<br />
<br />
6.2.3.	Los muertos se refiere a creyentes que dieron su vida a causa del testimonio del evangelio durante la historia de la Iglesia.<br />
<br />
6.2.4.	Para que sean juzgados en carne.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con i{na, para, y el primer aoristo de subjuntivo en voz pasiva del verbo krivnw, aquí con significado de juzgar.<br />
<br />
B)	Juzgados en carne equivale a juzgados durante su vida, o mientras vivían.<br />
<br />
6.2.5.	Según los hombres.<br />
<br />
A)	Fueron juzgados por los hombres.<br />
<br />
B)	Lo hicieron según su propio criterio, en opinión de los hombres, a causa de su fe.<br />
<br />
C)	La sentencia del juicio a muerte, fue ejecutada.<br />
<br />
6.2.6.	Pero vivan, zw``si deV<br />
<br />
A)	Presente de subjuntivo en voz activa del verbo zavw,  que significa vivir.<br />
<br />
6.2.7.	En espíritu según Dios.<br />
<br />
A)	Físicamente muertos, pero vivos delante de Dios.<br />
<br />
B)	El cuerpo físico murió pero el espíritu vive conforme a Dios en su presencia (2 Co. 5:8).<br />
<br />
6.2.8.	Un contraste: Muertos para los hombres, pero vivos para Dios.<br />
<br />
6.2.9.	Estos muertos para los hombres vendrán con Cristo en su venida (1 Ts. 4:14).<br />
<br />
A)	El creyente ve el sufrimiento  como concesión divina (3:17).<br />
<br />
B)	El impío perecerá pronto y no quedará recuerdo de él (Sal. 37:1-2, 9-10).<br />
<br />
C)	El mundo pasa, pero el obediente a Dios permanece para siempre (1 Jn. 2:17).<br />
<br />
5.2.	Reacciones en el sufrimiento (4:7-19).<br />
<br />
5.2.1.	Estilo de vida en el sufrimiento (4:7-11).<br />
<br />
1.	El límite del sufrimiento (4:7).<br />
<br />
Mas el fin de todas las cosas se acerca, sed, pues, sobrios, y velad en oración.<br />
<br />
<br />
	Pavntwn deV toV tevlo" h[ggiken. swfronhvsate ou\n kaiV nhvyate eij" proseucav"<br />
	 Mas de todo     el     fin    se ha acercado.  Sed sensatos      pues,    y   sed sobrios para     oraciones.<br />
<br />
1.1.	El término del sufrimiento.<br />
<br />
1.1.1.	El fin de todas las cosas.<br />
<br />
A)	La historia humana corre hacia su final.<br />
<br />
1.1.2.	Se acerca, h[ggiken.<br />
<br />
A)	Perfecto de indicativo en voz activa del verbo eggizw, que intransitivamente  equivale a acercarse.<br />
<br />
B)	La salvación en su etapa final, la glorificación, está próxima.<br />
<br />
1.2.	La conducta que exige esta realidad en la vida cristiana.<br />
<br />
1.2.1.	Sed sensatos, swfronhvsate.<br />
<br />
A)	Primer aoristo, ingresivo, de imperativo en voz activa del verbo swfronew, que significa pensar con cordura.<br />
<br />
B)	El modo verbal indica una acción continua, literalmente siendo sobrios.<br />
<br />
C)	Tiene que ver con estar en juicio cabal.<br />
<br />
D)	Disposición necesaria para hacer una correcta valoración de las cosas, sin emociones ni temores.<br />
<br />
E)	Se relaciona también con ser capaces de mantener control de sí mismo ejerciendo dominio propio.<br />
<br />
F)	Personas sanas de mente.<br />
<br />
G)	En un mundo con una mente enferma por el pecado, el creyente está llamado a un pensamiento conforme a la voluntad de Dios.<br />
<br />
1.2.2.	Velad, nhvyate.<br />
<br />
A)	Primer aoristo, ingresivo, de imperativo en voz activa del verbo nhfw, que significa ser templado, ser sobrio, velar.<br />
<br />
1.2.3.	En oración.<br />
<br />
A)	Equivale a manteneos sobrios para la oración.<br />
<br />
B)	Despejados para poder orar como conviene.<br />
<br />
C)	Velar quiere decir estar despiertos para poder orar.<br />
<br />
D)	Está refiriéndose Pedro a tener una mente despejada de todo sueño espiritual para poder orar.<br />
<br />
1.2.4.	Pedro sabía por experiencia las consecuencias del sueño, por lo que ocurrió en Getsemaní, en donde la tentación le encontró sin preparación (Mr. 14:37-40, 66-72).<br />
<br />
2.	El amor continuo (4:8).<br />
<br />
Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.<br />
	<br />
	proV pavntwn thVn eij"  eJautouV"    ajgavphn ejktenh` e[conte", o{ti ajgavph	<br />
	Ante      todo         -    entre vosotros mismos     amor        intenso    teniendo,   pues   amor<br />
 	kaluvptei¡plh`qo" aJmartiw`n<br />
	     cubre        multitud     de pecados.<br />
<br />
2.1.	Una demanda concreta.<br />
<br />
2.1.1.	Ante todo.<br />
<br />
A)	Equivale a sobre todas las cosas.<br />
<br />
B)	No es que el amor sea más importante que la oración, pero debe mantenerse como ella, permanentemente en la vida del cristiano.<br />
<br />
2.1.2.	Tened, eco[nte".<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo e[cw, que significa tener.<br />
<br />
2.1.3.	Ferviente amor,  ajgavphn ejktenh``.<br />
<br />
A)	El adjetivo ejktenhv", equivale a estirado, extendido, figuradamente ferviente.<br />
	<br />
B)	Lleva implícita la idea de intensidad.<br />
<br />
2.1.4.	La esfera del amor es entre vosotros mismos.<br />
<br />
2.1.5.	Amor que se manifiesta en la comunidad cristiana, entre los hermanos.<br />
<br />
2.1.6.	El amor de Dios actuando en el creyente produce un amor no fingido (1:22; 3:8).<br />
<br />
2.1.7.	Esto cumple el mandamiento de Cristo (Jn. 13:34).<br />
<br />
2.1.8.	El amor es el distintivo natural del cristiano (1 Jn. 3:14-18; 4:7-8).<br />
<br />
A)	Es la consecuencia natural de la identificación con Cristo.<br />
<br />
2.1.9.	El amor es vital para el testimonio y para el ministerio.<br />
<br />
A)	Un creyente que tenga todo pero le falte el amor, no es nada, no sirve para nada, de nada le vale (1 Co. 13:1, 2, 3).<br />
<br />
B)	Cualquier ministerio sin amor es mero ruido, desagradable a Dios y a los hombres (1 Co. 13:1).<br />
<br />
2.2.	Una consecuencia.<br />
<br />
2.2.1.	El amor cubrirá multitud de pecados.<br />
<br />
A)	Cubrirá, kaluvptei.<br />
<br />
a)	Futuro en voz activa del verbo kaluvptw que significa cubrir, dejar de hacer visible algo.<br />
<br />
B)	Multitud de pecados.<br />
<br />
a)	La misma enseñanza en el  Antiguo Testamento (Pr. 10:12).<br />
<br />
(3)	La acción no permite la progresión de un modo pecaminoso de vida que se manifiesta en muchas formas de pecado.<br />
<br />
2.2.2.	No significa pasar por alto el pecado.<br />
<br />
A)	El amor bien entendido denuncia el pecado, buscando la limpieza del hermano.<br />
<br />
B)	No se trata de promover una acusación pública, sino que comienza por una actuación personal a solas con el pecador (Mt. 18:15).<br />
<br />
2.2.3.	El verdadero cristiano guarda silencio de las faltas de sus hermanos.<br />
<br />
A)	No está interesado en divulgar faltas.<br />
<br />
B)	En caso de rebeldía sigue la actuación establecida para la disciplina (Mt. 18:16 ss).<br />
<br />
2.2.4.	Esto conlleva también la disposición al perdón de cualquier ofensa recibida (Lc. 17:3-4).<br />
<br />
2.2.5.	El verdadero amor no divulga la falta que conoce (Pr. 10:12).<br />
<br />
2.2.6.	Divulgar la falta conduce a alejar o perder al amigo (Pr. 17:9).<br />
<br />
2.2.7.	El legalista está siempre mirando al fracaso del hermano y recordando el pecado, el creyente espiritual tiene como meta y propósito restaurar al pecado (Gá. 6:1).<br />
<br />
2.2.8.	Lo que Pedro está enseñando aquí no es un amor falso que esconde el pecado, sino la acción espiritual que restaura al pecador y guarda luego silencio sobre la falta cometida.<br />
<br />
3.	Una manifestación de amor (4:9).<br />
<br />
Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.<br />
<br />
	filovxenoi   eij" ajllhvlou" a[neu goggusmou`,<br />
	Hospedadores  unos   con otros         sin       murmuración.<br />
<br />
3.1.	La hospitalidad.<br />
<br />
3.1.1.	Hospedaos, filovxenoi.<br />
<br />
A)	Nuevamente la utilización de un adjetivo en lugar de un verbo.<br />
<br />
B)	El sustantivo filovxeno", significa hospitalario, u hospedador.<br />
<br />
C)	El sustantivo hospitalidad tiene el significado de amigo de extranjeros.<br />
<br />
3.1.2.	La consecuencia lógica del verdadero amor.<br />
<br />
3.1.3.	La hospitalidad es un mandamiento reiterado en el Nuevo Testamento (Ro. 12:13; 1 Ti. 3:2; Tit. 1:8; He. 13:2; 3 Jn. 5-8).<br />
<br />
3.1.4.	Es una de las características que han de manifestar los ancianos en la iglesia.<br />
<br />
3.1.5.	Especialmente importante en tiempos de persecución, como eran los de la epístola.<br />
<br />
3.1.6.	Importante para atender al ministerio itinerante (3 Jn. 5-8).<br />
<br />
3.2.	La condición para hospedar.<br />
<br />
3.2.1.	Sin murmuraciones, a[neu goggusmou``.<br />
<br />
A)	El sustantivo goggusmov", se utiliza aquí en sentido de desagrado o quejas.<br />
<br />
3.2.2.	Quien hospeda no debe quejarse del servicio hecho.<br />
<br />
3.2.3.	Las quejas no tienen cabida en la vida cristiana (Fil. 2:14).<br />
<br />
3.2.4.	Las quejas no encajan con la práctica de un servicio hecho en amor.<br />
<br />
4.	Sirviendo en la congregación (4:10).<br />
<br />
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.<br />
<br />
e{kasto" kaqwV" e[laben cavrisma eij"  eJautouV"    aujtoV diakonou`nte" wJ"<br />
Cada uno   conforme   recibió        don            a   vosotros mismos     lo             ministre          como<br />
kaloiV oijkonovmoi    poikivlh" cavrito" Qeou`.<br />
buenos  administradores  de multiforme   gracia      de Dios.<br />
<br />
<br />
4.1.	La dotación de la gracia.<br />
<br />
4.1.1.	Cada uno.<br />
<br />
4.1.2.	Dios da dones a cada creyente.<br />
<br />
4.1.3.	Los da soberanamente sin condicionantes personales (1 Co. 12:11).<br />
<br />
4.1.4.	Cada creyente tiene uno o más dones (Ro. 13:3; 15:15; 1 Co. 12:11).<br />
<br />
4.1.5.	Según el don recibido.<br />
<br />
A)	Ha recibido, e[laben.<br />
<br />
a)	Segundo aoristo de indicativo en voz activa del verbo lambavnw, aquí con la acepción de recibir, como algo que se ha dado.<br />
<br />
B)	Cualquier creyente, tanto hombre como mujer recibe los dones que el Espíritu otorga.<br />
<br />
C)	No hay distinción en cuanto a dones.<br />
<br />
D)	Los dones capacitan a los creyentes para ser instrumentos eficaces en mano del Espíritu para la edificación de la iglesia.<br />
<br />
E)	El Señor da creyentes dotados a la iglesia a lo largo del tiempo para su edificación (Ef. 4:7, 12, 13, 14).<br />
<br />
4.2.	Los dones deben ser puestos al servicio de la congregación.<br />
<br />
4.2.1.	Ministrelo, diakonou``nte".<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo diakonevw, que expresa la idea de servir.<br />
<br />
4.2.2.	Era la labor propia de un siervo asistente.<br />
<br />
4.2.3.	El servicio tenía que ver con aliviar las necesidades de otros.<br />
<br />
4.2.4.	Ministerio, es el ejercicio de los dones espirituales recibidos .<br />
<br />
4.2.5.	Los dones deben ser puestos al servicio de los demás.<br />
<br />
4.2.6.	La responsabilidad personal del creyente lleva aparejada también la responsabilidad del liderazgo de la iglesia, que ha de potenciar el uso de los dones.<br />
<br />
4.2.7.	Cuando se impide a un creyente, por cualquier razón que no sea bíblica, el uso del don que Dios le ha otorgado, se está actuando contra el propósito de Dios mismo.<br />
<br />
4.3.	La razón para el ministerio de los dones.<br />
<br />
4.3.1.	Como buenos administradores.<br />
<br />
A)	Administrador,  oikonomo".<br />
<br />
B)	El sustantivo se refiere a una persona que regentaba o administraba una propiedad en nombre de otro.<br />
<br />
4.3.2.	El creyente es un administrador de los recursos recibidos (1 Co. 4:1-2; Tit. 1:7).<br />
<br />
4.3.3.	El creyente no es propietario de los dones, sino un simple esclavo administrador.<br />
<br />
4.3.4.	La negligencia en la administración será demandada a su debido tiempo (1 Co. 4:4b).<br />
<br />
4.4.	La diversidad de los dones.<br />
<br />
4.4.1.	De la multiforme, poikivlh".<br />
<br />
A)	El adjetivo poikivlo", expresa la idea de multicolor, variado, de ahí multiforme.<br />
<br />
4.4.2.	Los dones revisten muchas formas, concretamente la lista de dones alcanza a 15.<br />
<br />
4.4.3.	La gracia de Dios proporciona dones distintos a cada creyente.<br />
<br />
4.5.	Los dones son una manifestación de la gracia.<br />
<br />
4.5.1.	En el Nuevo Testamento se usa el término gracia para referirse a dones (Ro. 1:5; 12:6; Ef. 4:7).<br />
<br />
4.5.2.	Nadie puede enorgullecerse por los dones recibidos, porque no son de él, sino que le fueron otorgados por Dios (1 Co. 4:7).<br />
<br />
4.5.3.	Pablo afirma que por la gracia de Dios llegó a ser lo que era (1 Co. 15:10).<br />
<br />
<br />
5.	El modo de ministrar (4:11).<br />
<br />
Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el impero por los siglos de los siglos. Amén.<br />
<br />
	ei[ ti"  lalei`, wJ" lovgia  Qeou`: ei[ ti"  diakonei`, wJ"   ejx    ijscuvo" h|" <br />
Si  alguno  habla  como oráculos  de Dios;  si alguno  ministra     como la virtud de fuerza  que<br />
corhgei` oJ Qeov", i{na   ejn pa`sin doxavzhtai oJ QeoV" diaV  jIhsou` Cristou`, w|/<br />
suministra   -    Dios,  para que  en     todo    sea glorificado -     Dios  mediante     Jesucristo       cuya<br />
ejstin hJ dovxa kaiV toV kravto" eij" touV" aijw`na" tw`n aijwvnwn, ajmhvn.<br />
   es       la   gloria    y     el    dominio    por    los       siglos      de los   siglos.         Amén.<br />
<br />
5.1.	Dos servicios específicos.<br />
<br />
5.1.1.	Predicación o enseñanza.<br />
<br />
5.1.2.	Servicio en general.<br />
<br />
5.2.	El ministerio de la enseñanza.<br />
<br />
5.2.1.	Si alguno habla, ei[ ti" lalei.<br />
<br />
A)	Cláusula condicional indefinida de primera clase, con ei[ ti", si alguno, y el presente de subjuntivo activo del verbo lalevw, que significa hablar.<br />
<br />
5.2.2.	Hable conforme a las palabras de Dios, wJ" lovgia Qeou.<br />
<br />
A)	Literalmente: como oráculos de Dios.<br />
<br />
5.2.3.	La predicación y enseñanza ha de sujetarse totalmente a la exposición de la Palabra de Dios.<br />
<br />
5.2.4.	No son las opiniones de quien predica lo que importa, sino la enseñanza de Dios.<br />
<br />
5.2.5.	De ahí la solemne exhortación de Pablo a Timoteo para que predicase la Palabra (2 Ti. 4:1-2).<br />
<br />
5.2.6.	La razón de enfatizar en la predicación de la Palabra está en la aparición de falsos maestros y de quienes no soportarán la enseñanza bíblica (2 Ti. 4:3).<br />
<br />
5.2.7.	El maestro bíblico ha de trazar bien la Palabra (2 Ti. 2:15).<br />
<br />
5.3.	La condición para el servicio.<br />
<br />
5.3.1.	Si alguno ministra, ei[ ti" diakonei``.<br />
<br />
A)	De nuevo una cláusula condicional indefinida de primera clase con ei[ ti", si alguno, y el presente del verbo diakonevw, que equivale a servir, ministrar.<br />
<br />
5.3.2.	Ministre conforme al poder de Dios.<br />
<br />
A)	Literalmente que Dios suministra, h%" corhgei`` oJ Qeov"<br />
<br />
a)	Presente de indicativo en voz activa del verbo corhgevw, que significa dar, en el sentido de proveer.<br />
<br />
B)	El servicio espiritual requiere fuerzas poderosas, que sólo Dios suministra.<br />
<br />
C)	El que sirve es capaz para ello por ese poder (Fil. 4:13).<br />
<br />
D)	Dios hace provisión de fuerzas conforme a la necesidad del servicio (Is. 40:29-31).<br />
<br />
E)	El Señor advierte que cuanto se haga sin Él no tendrá efectividad alguna (Jn. 15:5).<br />
<br />
F)	El servicio eficaz es humilde porque el que sirve depende totalmente del poder de Dios (2 Co. 12:10).<br />
<br />
G)	El testimonio de Pablo en este campo (1 Co. 15:10).<br />
<br />
5.4.	El resultado final de esta manera de servir.<br />
<br />
5.4.1.	Para que en todo Dios sea glorificado, i{na ejn pa``sin doxavzhtai oJ QeoV".<br />
<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con i{na, para, y el presente de subjuntivo en voz pasiva del verbo doxavzw, que significa glorificar, alabar, honrar.<br />
<br />
5.4.2.	En todo la gloria corresponde a Dios que da los dones para el servicio y el poder para llevarlo a cabo.<br />
<br />
5.4.3.	El objetivo del servicio cristiano ha de ser siempre la gloria de Dios.<br />
<br />
5.5.	Dios es glorificado por Jesucristo.<br />
<br />
5.5.1.	Se aprecia aquí la condición de único Mediador de Jesús (1 Ti. 2:5).<br />
<br />
5.5.2.	Lo único acepto delante de Dios es aquello que se hace en y por medio de Jesucristo.<br />
<br />
5.5.3.	A Él, Jesucristo, corresponde la gloria y el imperio.<br />
<br />
5.5.4.	El es quien tiene “el nombre que es sobre todo nombre” (Fil. 2:9-11).<br />
<br />
5.5.5.	Un amén cierra la doxología  y refrenda todo lo anterior.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[1º Pedro, Estudio 3, por Samuel Pérez Millos]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=84</link>
			<pubDate>Thu, 05 Jun 2008 21:36:07 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=84</guid>
			<description><![CDATA[Créditos: http://www.pym25.org<br />
<br />
CAPÍTULO 3<br />
<br />
EL HOGAR, LA CONCIENCIA Y EL SUFRIMIENTO<br />
<br />
Pasaje: 3:1-22.<br />
<br />
<br />
OBJETIVOS DEL ESTUDIO.<br />
<br />
1.	Conocer algunas de las demandas bíblicas sobre la relación del creyente en el plano del matrimonio.<br />
 <br />
2.	Entender que la vida en el hogar forma parte integral del testimonio cristiano.<br />
<br />
3.	Recordar que la ética cristiana exige un trato de amor fraterno en cada circunstancia.<br />
<br />
4.	Comprender que Dios actúa en bendiciones o disciplina según la vida de cada creyente.<br />
<br />
5.	Considerar que la vida cristiana debe asumir la disposición a sufrir por el testimonio, siguiendo el ejemplo del Señor.<br />
<br />
6.	Aplicar a la vida la enseñanza de la Palabra.<br />
<br />
 <br />
TAREAS.<br />
<br />
1.	Dedicar tiempo a la oración pidiendo la ayuda y dirección del Señor sobre el estudio y su posterior aplicación personal.<br />
	<br />
2.	Leer varias veces el pasaje que se estudia y, si es posible, en versiones distintas.<br />
<br />
3.	Analizar el texto bíblico sin ninguna ayuda, anotando las conclusiones que se alcancen.<br />
<br />
4.	Volver a estudiarlo con ayuda de las notas y contrastar los resultados.<br />
<br />
5.	Responder a las preguntas de repaso.<br />
<br />
<br />
<br />
 <br />
INTRODUCCIÓN.<br />
<br />
	El creyente bajo la gracia actúa con la mansedumbre y entrega propias de quién está siguiendo al Maestro (2:21), que dijo que era preciso aprender de Él (Mt. 11:29). Una manifestación de ese seguimiento está en sumisión del creyente hacia los demás, lo que expresa un claro testimonio del nuevo nacimiento. Esta actitud ha de manifestarse también en el hogar, especialmente si se trata de convivir con un cónyuge infiel. Aun más si el que es creyente de los dos es la esposa y sufre el rechazo de su esposo a causa de su fe, especialmente acentuado en tiempos de Pedro en los que la mujer era tratada de un modo menos atento y considerado siendo, en ocasiones, un mero objeto en manos del marido. La esposa, con una vida de subordinación al marido consigue alcanzarlo para Cristo pro su testimonio personal. El modo  para conseguir evangelizar al incrédulo sin palabras, está expresado en los siguientes pasos: Primero subordinación (v. 1), luego dulzura (v. 2), en tercer lugar fidelidad (v. 2); finalmente, silencio respetuoso (vv. 3, 4). El párrafo concluye con un resumen general, a modo de recapitulación, sobre la conducta del creyente (vv. 8-12). Es necesario recordar que el tema que se está desarrollando es que la gracia demanda un modo de ética.<br />
<br />
	A partir del v. 13, Pedro introduce el tema del sufrimiento en la experiencia del cristiano que vive en la gracia. La vida cristiana pasa por esta experiencia. El mismo apóstol recuerda que Lot, un creyente de la antigua dispensación, se sentía abrumado por la conducta de los impíos (2 P. 2:7-8). El Señor advirtió de esto a quienes deseen seguirle con fidelidad (Jn. 15:20). Pedro escribió ya antes sobre las consecuencias del sufrimiento para el discípulo (2:21). Los creyentes receptores de la carta estaban pasando por la experiencia de persecuciones y sufrimientos, a causa de su fe. De ahí que el apóstol retome el tema para tratarlo con mayor extensión y énfasis. La vida en la gracia comporta momentos de sufrimiento. Pedro da primero las razones por las que se produce esta experiencia (3:13-4:6) y seguidamente la reacción que el creyente debe manifestar en el sufrimiento (4:7-19).<br />
<br />
	La división del capítulo para su estudio puede establecerse, conforme al bosquejo, de esta manera: En la sección de la sumisión en la gracia, está el aspecto de la sumisión a los maridos (vv. 1-7); luego una recapitulación de la enseñanza (vv. 8-12); ya en la sección de la gracia y el sufrimiento (3:13-4:19), las razones para el sufrimiento, iniciándolo con aspectos generales de la enseñanza (vv. 13-17); y finalmente el ejemplo supremo de Cristo (vv. 18-22).<br />
 <br />
A los maridos (3:1-7).<br />
<br />
1.	Un mensaje silencioso (3:1).<br />
<br />
Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas.<br />
<br />
JOmoivw" »gunai`ke", uJpotassovmenai toi`" ijdivoi" ajndravsin,  i{na  kaiV ei[<br />
Asimismo        mujeres        subordinándoos       a los   propios     maridos,     para que aun   si<br />
tine"  ajpeiqou`sin tw`/ lovgw/,  diaV   th`" tw`n gunaikw`n ajnastrofh`" a[neu <br />
algunos   desobedecen    a la  Palabra, mediante   la   de las     esposas            conducta           sin<br />
lovgou kerdhqhvsontai,<br />
palabra         sean ganados.<br />
<br />
1.1.	Una manera de vivir.<br />
<br />
1.1.1.	Asimismo, oJmoivw".<br />
<br />
1.1.2.	El adverbio utilizado aquí, equivale a semejantemente, de igual manera.<br />
<br />
1.1.3.	Pedro no pide un sometimiento como el de los esclavos a los amos (2:18).<br />
<br />
1.1.4.	Equivale a también.<br />
<br />
1.1.5.	En la gracia, también hay una esfera de subordinación en el matrimonio (Ef. 5:21).<br />
<br />
1.2.	Una exhortación a las hermanas.<br />
<br />
1.2.1.	Vosotras, mujeres.<br />
<br />
1.2.2.	Está refiriéndose a las hermanas casadas.<br />
<br />
1.3.	El mandamiento.<br />
<br />
1.3.1.	Estad sujetas, uJpotassovmenai.<br />
<br />
A)	Participio presente en voz media del verbo uJpotavssw, que como se ha visto antes (2:18), implica una sumisión, o  subordinación, la idea es colocarse bajo algo.<br />
<br />
1.3.2.	Equivale a subordinación de la esposa al marido (1 Co. 11:3).<br />
<br />
1.3.3.	No es una sumisión esclavizante, sino la aceptación voluntaria del orden divino.<br />
<br />
1.3.4.	El verbo griego indica ponerse bajo un orden.<br />
<br />
1.3.5.	El pecado propició la rebeldía contra Dios en relación a este orden.<br />
<br />
A)	La mujer tentada se rebeló contra él (Gn. 3:5).<br />
<br />
B)	Dios tuvo que intervenir para proseguir con el orden que Él había establecido (Gn. 3:16).<br />
<br />
1.3.6.	La mujer cristiana acepta el orden divino voluntariamente a causa de la regeneración que le impulsa a guardar los mandamientos de Dios (Ez. 36:26-27).<br />
<br />
1.3.7.	La subordinación se convierte en una clara expresión de testimonio.<br />
<br />
1.3.8.	La subordinación tiene que ver con vuestros maridos.<br />
<br />
1.4.	El testimonio como mensaje restaurador.<br />
<br />
1.4.1.	Una relación difícil con maridos que no creen a la Palabra.<br />
<br />
A)	Los que no creen, i{na kaiV ei[ tines ajpeiqou``sin.<br />
<br />
B)	Cláusula condicional de primera clase, con i{na kaiV ei[, para que aun si, el pronombre tines, alguno, y el presente del verbo ajpeidevw, literalmente ser desobediente.<br />
<br />
C)	Caso dativo con logo", palabra.<br />
<br />
1.4.2.	Pudiera ser que se trate de incrédulos que son desobedientes al mensaje del evangelio y lo rechazan (4:17).<br />
<br />
1.4.3.	Pudiera también ser un marido creyente que no obedece a las instrucciones de la Palabra en relación con el trato hacia la esposa.<br />
<br />
1.4.4.	En cualquier caso es una esposa que está sufriendo en relación con su marido.<br />
<br />
1.4.5.	Estos desobedientes debía ser ganados.<br />
<br />
A)	Cláusula condicional  con i{na antecedente, para que, y el futuro de indicativo en voz pasiva del verbo kerdaivnw, literalmente ganar algo.<br />
<br />
B)	En sentido metafórico, como en este caso, ganar personas.<br />
<br />
<br />
1.4.6.	Pedro no les manda alcanzarlos por la predicación, sino por la conducta.<br />
<br />
1.4.7.	No se alcanza para salvación, si es un incrédulo, o para restauración, si es un creyente, por la insistencia acosadora de la esposa, sino por su conducta.<br />
<br />
1.4.8.	La forma de comportamiento es un mensaje silencioso: sin palabras.<br />
<br />
1.4.9.	Tanto el evangelio como el mensaje restaurador debe proclamarse especialmente por la realidad transformada de cada cristiano, expresada en su conducta, estilo de vida.<br />
<br />
A)	Una solemne advertencia sobre el testimonio personal.<br />
<br />
B)	La fuerza transformadora del evangelio ha de verse en los cristianos (Ro. 1:16-17).<br />
<br />
2.	Una conducta concreta (3:2).<br />
<br />
Considerando vuestra conducta casta y respetuosa.<br />
<br />
ejpopteuvsante" thVn ejn fovbw/ aJgnhVn ajnastrofhVn uJmw`n.<br />
     Observando           la     con  temor    pura            conducta          de vosotras.<br />
<br />
2.1.	Una observación atenta.<br />
<br />
2.1.1.	Considerando, ejpopteuvsante".<br />
<br />
A)	Participio primero aoristo en voz activa del verbo ejpopteuvw, verbo compuesto por ejpi, sobre, y ojravw, ver, de ahí teniendo a la vista, observando.<br />
<br />
2.1.2.	El verbo aparece dos veces en la carta (2:12; 3:2).<br />
<br />
2.1.3.	El desobediente tiene delante de sí, a la vista, en cada momento, el comportamiento de la esposa.<br />
<br />
2.2.	Lo que pude observar.<br />
<br />
2.2.1.	Una conducta casta y respetuosa.<br />
<br />
<br />
<br />
2.2.2.	Hay una licencia grande de traducción aquí, posiblemente para expresar la idea del texto griego, pero que convierte la traducción casi en una paráfrasis.<br />
<br />
2.2.3.	Literalmente thVn ejn fovbw/ aJghVn ajpastrofhVn uJmw``n, la con temor pura conducta de vosotras.<br />
<br />
A)	La conducta es pura, aJghVn.<br />
<br />
B)	El adjetivo, en su forma femenina, indica algo libre de contaminación.<br />
<br />
C)	De ahí que se traslade, en relación con la conducta, como casta, limpia de impurezas.<br />
<br />
2.2.4.	La razón de tal comportamiento es a causa del respeto reverente, que la esposa tiene delante del Señor.<br />
<br />
A)	Pedro usa fwvbw/, que tiene que ver con respeto reverente, temor.<br />
<br />
2.2.5.	No es sólo el interés porque su esposo deje de ser desobediente, sino porque sabe que continuamente está en la presencia de Dios, y siente respeto por ello.<br />
<br />
2.2.6.	Frente a una sociedad pagana y licenciosa, la vida de una creyente llamaba la atención por su moralidad.<br />
<br />
2.2.7.	Comprende otras virtudes además de la pureza moral.<br />
<br />
A)	Vida llena de sabiduría (Stg. 3:17).<br />
<br />
B)	Separación de críticas, chismes y murmuraciones (Stg. 4:11).<br />
<br />
2.2.8.	La conducta respetuosa, en temor reverente, corresponde a la forma de vida propia del creyente en relación con Dios.<br />
<br />
2.2.9.	Cada acto tiene que ver con el testimonio de Dios.<br />
<br />
A)	Vida reverente en todo (1:17).<br />
<br />
B)	Respeto reverente en el trabajo (2:18).<br />
<br />
C)	Conducta reverente en el matrimonio (3.2).<br />
<br />
D)	Respeto reverente en las respuestas a otros (3:15).<br />
<br />
E)	Conducta reverente porque toda la vida se desarrolla delante de Dios.<br />
<br />
3.	Adornos perecederos (3:3).<br />
<br />
Vuestro atavío no sea el externo de penados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos.<br />
<br />
w|n      e[stw oujc oJ e[xwqen ejmplokh`" tricw`n kaiV   periqevsew" <br />
De quienes  sea       no    el  exterior    de trenzado   de cabellos  y   de ponerse en derredor<br />
crusivwn   h] ejnduvsew" iJmativwn kovsmo"<br />
objetos de oro  o  de vestirse        ropas          adorno.<br />
<br />
3.1.	El atavío femenino.<br />
<br />
3.1.1.	Vuestro atavío.<br />
<br />
A)	Literalmente de quienes sea.<br />
<br />
B)	Con el imperativo en tercera persona del singular del verbo eijmiv, ser.<br />
<br />
3.1.2.	La colocación en este lugar de atavío, kovsmo", relacionado con kovsmio", coloca en el orden lógico lo que aparece al final de la oración.<br />
 <br />
A)	Aparece también en el pasaje semejante de 1 Ti. 2:9.<br />
<br />
3.1.3.	No el exterior, oujc oJ e[xwqen.<br />
<br />
A)	Cláusula negativa con oujc, no, y el adverbio e[xwqen, de afuera, por fuera, exterior, aquí con uso adjetival precedido del artículo.<br />
<br />
3.1.4.	De peinados ostentosos, ejmplokh``" tricw``n.<br />
<br />
A)	Pedro utiliza el sustantivo ostentoso, ejmplokh``", con significado de trenzado ornamental  y tricw``n, cabellos.<br />
<br />
B)	La raíz tiene que ver con peinados complicados, que exigían mucha dedicación y tiempo.<br />
<br />
C)	Cabellos trenzados que requerían criadas dedicadas mucho tiempo para realizarlos.<br />
<br />
3.1.5.	De adornos de oro.<br />
<br />
A)	El sustantivo periqevsi", expresa la idea de adornos, atavíos, traer joyas.<br />
<br />
B)	Procede de la misma raíz que peritivqhmi, que significa rodear.<br />
<br />
C)	La idea es de ponerse en derredor de los cabellos trenzados, adornos de oro.<br />
<br />
D)	Se trata de peinados ostentosos recubiertos de oro.<br />
<br />
E)	Para adornarse de este modo se necesitaban esclavas ornatrices, para colocar las alhajas.<br />
<br />
3.1.6.	Vestidos lujosos.<br />
<br />
A)	Literalmente vestirse de lujo.<br />
<br />
a)	e[ndusi", expresa aquí la acción de vestirse.<br />
<br />
b)	El sustantivo iJmavtion, equivale a capa o vestido.<br />
<br />
B)	Pedro expresa la idea de trajes espectaculares.<br />
<br />
C)	Como los peinados, también los trajes requerían la ayuda de esclavas a veste para poder vestirlos.<br />
<br />
3.1.7.	Pedro no está prohibiendo adornos, peinados o vestidos elegantes, sino los excesos intolerables.<br />
<br />
A)	El vestido aquí mencionado denota superficialidad de carácter.<br />
<br />
B)	En muchas ocasiones se trataba de vestidos incitantes y provocativos.<br />
<br />
C)	Un aspecto propio de quienes sólo sienten ilusión por lo externo y viven para ello.<br />
<br />
<br />
D)	El ejemplo de Israel en tiempo de decadencia espiritual (Is. 3:18-24).<br />
<br />
3.1.8.	La misma enseñanza de Pablo (1 Ti. 2:9).<br />
<br />
A)	Ambos no prohíben todo tipo de adorno, sólo el ostentoso, de otro modo prohibirían también toda clase de vestidos.<br />
<br />
B)	La ostentación atrae la atención hacia la persona.<br />
<br />
C)	La ostentación despierta envidias insanas.<br />
<br />
3.1.9.	La mujer virtuosa es una mujer elegante y dignamente vestida (Pr. 31:22).<br />
<br />
4.	Adornos imperecederos (3:4).<br />
<br />
Sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.<br />
<br />
all= oJ kruptoV th`" kardiva" a[nqrwpo" ejn tw`/ ajfqavrtw/ tou` praevw" kaiV <br />
Sino    el   interior      del    corazón        humano         en    el   incorruptible  del     manso        y<br />
hJcivou pneuvmato", o{ ejstin ejnwvpion tou` Qeou` polutelev"<br />
apacible     espíritu        que   es           delante      -     de Dios   de gran valor.<br />
<br />
4.1.	De la apariencia a la realidad.<br />
<br />
4.1.1.	Sino el interno, el del corazón.<br />
<br />
A)	El adjetivo kruptov", equivale a oculto, escondido, secreto, interior.<br />
<br />
B)	De ahí la palabra cripta.<br />
<br />
C)	Pedro expresa la idea de aquello que está en el interior del corazón.<br />
<br />
4.1.2.	Adornos internos que corresponden al hombre interior, regenerado por el Espíritu y creado según Dios en Cristo (Ro. 7:22;  2 Co. 4:16; Ef. 3:16).<br />
<br />
4.1.3.	Es el adorno del corazón.<br />
<br />
A)	El adorno interno, que llena el corazón se manifiesta al exterior (Pr. 15:13).<br />
<br />
B)	De otro modo (Mt. 12:34).<br />
<br />
4.1.4.	Pedro habla del corazón humano.<br />
<br />
A)	El uso del sustantivo a[nqrwpo", humano, determina la realidad del nuevo hombre, que se manifiesta en una determinada forma.<br />
<br />
4.1.5.	Es un adorno incorruptible.<br />
<br />
A)	En el incorruptible ornato.<br />
<br />
a)	Incorruptible, el adjetivo a[fqavto" expresa la idea de  algo no sujeto a corrupción.<br />
<br />
B)	Las modas son pasajeras, pero la conducta permanece.<br />
<br />
C)	Los trajes, peinados y joyas terminan, pero el testimonio perdura.<br />
<br />
4.1.6.	De un espíritu.<br />
<br />
A)	El sustantivo pneu``ma, significa espíritu.<br />
<br />
B)	En este caso equivale a conducta, carácter, temperamento.<br />
<br />
C)	Pedro está refiriéndose al ser interior de la persona.<br />
<br />
4.1.7.	Afable.<br />
<br />
A)	El adjetivo prauv", tiene que ver con gentil, manso, afable.<br />
<br />
B)	Un espíritu cariñoso, afectuoso, dulce.<br />
<br />
C)	Un contraste con el espíritu violento, exigente y vengativo en relación con los derechos propios (Mt. 11:26-30).<br />
<br />
4.1.8.	Apacible.<br />
<br />
A)	El adjetivo hJsuvcio", expresa la idea de reposado, tranquilo.<br />
<br />
B)	Está vinculado con eijrhnh, que significa paz.<br />
<br />
C)	Es el espíritu del buscador de paz.<br />
<br />
D)	Condición natural y propia del creyente (Mt. 5:9).<br />
<br />
E)	Aquí va ligado al silencio sin reproche (v. 1).<br />
<br />
F)	Tiene que ver con lo que se conoce como dulzura femenina.<br />
<br />
G)	Lo contrario produce inquietud (Pr. 21:19; 25:24; 27:15).<br />
<br />
4.1.9.	Virtudes estimables por Dios.<br />
<br />
A)	Literalmente de gran valor, polutelev".<br />
<br />
B)	El adjetivo tiene que ver con costoso, estimable, de alto precio.<br />
<br />
C)	Dios ve el interior y no el exterior.<br />
<br />
D)	El corazón invisible a los hombres está descubierto delante del Señor (Ro. 8:27; 1 Co. 4:5).<br />
<br />
E)	Lo importante de la vida cristiana es aquello que surge de un corazón bajo el control del Espíritu.<br />
<br />
F)	Una vida que reproduce el carácter de Cristo.<br />
<br />
G)	Las manifestaciones religiosas sin comunión con Cristo, no son más que meras formas de piedad aparente, totalmente ineficaz (2 Ti. 3:5).<br />
<br />
H)	Es una clara enseñanza en contra de las apariencias, que son hipocresía.<br />
<br />
5.	El porte santo (3:5).<br />
<br />
Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.<br />
<br />
ou{tw" gavr pote  kaiV aiJ a{giai gunai`ke" aiJ ejlpivzousai eij" QeoVn ejkovsmoun<br />
Porque     así   otrora  también las  santas     mujeres     -    que esperaban     en    Dios     ataviaban<br />
eJautav" uJpotassovmenai toi`" ijdivoi" ajndravsin<br />
a sí mismas     sometiéndose        a los   propios    maridos.<br />
<br />
5.1.	El ejemplo antiguo.<br />
<br />
5.1.1.	De ese modo, es decir, con un porte interno y santo.<br />
5.1.2.	Se ataviaban, ejkovsmoun eJautav".<br />
<br />
A)	Imperfecto en voz activa de acción usual del verbo kosmevw con el sentido de adornar, ataviar.<br />
<br />
B)	La santidad de vida exige un porte consonante con el decoro y la honestidad.<br />
<br />
5.1.3.	En otro tiempo, pote.<br />
<br />
A)	El adverbio expresa la idea de otro tiempo, en otra época, otrora.<br />
<br />
B)	Pedro está refiriéndose a mujeres que vivieron en otra dispensación.<br />
<br />
5.1.4.	La condición de ellas es que esperaban en Dios.<br />
<br />
A)	La condición propia de la realidad de la fe.<br />
<br />
5.1.5.	La fe se somete a Dios manifestándola en una actitud concreta, la subordinación a los maridos.<br />
<br />
A)	Sometiéndose, uJpotassovmenai, es el participio presente en voz media del verbo uJpotavssw, que expresa la idea de obedecer, sujetarse, subordinarse.<br />
<br />
B)	El marido es la cabeza del hogar (1 Co. 11:3).<br />
<br />
C)	De él es la responsabilidad delante de Dios.<br />
<br />
D)	La esposa cristiana reconoce esa función y se la hace llevar con gozo.<br />
<br />
6.	Un ejemplo concreto (3:6).<br />
<br />
Como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.<br />
<br />
wJ" Savrra uJphvkousen tw`/  jAbraavm kuvrion aujtoVn kalou`sa,   h|"<br />
Como  Sara         obedeció         -       a Abraham   señor         le           llamando;    de la cual<br />
ejgenhvqhte tevkna ajgaqopoiou`sai kaiV mhV fobouvmenai mhdemivan ptovhsin. <br />
Vinisteis a ser    hijas      haciendo el bien        y      no        temiendo          ninguna         amenaza.<br />
<br />
6.1.	Sara como ejemplo de subordinación y respeto.<br />
<br />
6.1.1.	Obedecía, uJphvkousen.<br />
<br />
A)	Imperfecto en voz activa del verbo uJpakouw, literalmente prestar atención, oír, someterse, obedecer.<br />
<br />
B)	Era una actitud mantenida continuamente.<br />
<br />
6.1.2.	Llamándole señor.<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo kalevw, con el significado de llamar.<br />
<br />
B)	Señor, es la traducción griega siguiendo el texto hebreo  (Gn. 18:12), con el sentido de mi esposo.<br />
<br />
C)	No lo hacía desde la posición de un inferior a un superior, sino desde el respeto hacia el esposo.<br />
<br />
D)	El carácter de Sara no era perfecto (cf. Gn. 16:5, 6).<br />
<br />
E)	Pedro resalta lo positivo y no lo negativo de las personas.<br />
<br />
6.1.3.	De la cual vinisteis a ser hijas.<br />
<br />
A)	Cláusula que expresas vínculo, con h%", de la cual, el primer aoristo de indicativo en voz pasiva del verbo givnomai, aquí con el significado literal de venir a ser, y el sustantivo femenino plural tevkna, que significa hijas.<br />
<br />
6.1.4.	Si hacéis el bien, ajgaqopoiou``sai.<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo ajgaqpoievw, que significa hacer el bien.<br />
<br />
6.1.5.	Los verdaderos descendientes de Abraham no son los de su sangre, sino los de su fe (Ro. 4:16; 9:8).<br />
<br />
6.1.6.	Así también en relación con las mujeres cristianas.<br />
<br />
6.1.7.	Las que practica el bien, que es la expresión del nuevo nacimiento en contraste con las prácticas malas de quienes no han sido regeneradas.<br />
<br />
6.2.	Un seguro resguardo ante la prueba.<br />
6.2.1.	Sin temer ninguna amenaza.<br />
<br />
6.2.2.	Las amenazas con que un marido no creyente podría aterrorizar a su mujer.<br />
<br />
6.2.3.	Si venía algún sufrimiento que no fuera por mala conducta, no había que temer (2:20-21).<br />
<br />
6.2.4.	Quien vive como Dios establece no debe inquietarse ante la prueba.<br />
<br />
7.	Los maridos en la esfera de la gracia (3:7).<br />
<br />
Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.<br />
<br />
OiJ a[ndre" oJmoivw", sunoikou`nte" kataV   gnw`sin  wJ" ajsqenestevrw/ skeuvei<br />
  -     Maridos  igualmente       conviviendo     según    conocimiento como  con más débil       vaso<br />
tw`/  gunaikeivw/, ajponevmonte" timhVn wJ" kaiV sugklhronovmoi" cavrito" zwh`" <br />
con el sexo femenino    asignando          honor  como también   a coherederas        de  gracia  de vida<br />
eij" toV  mhV  ejgkovptesqai taV" proseucaV" uJmw`n.<br />
	a fin de  que no  sean estorbadas    las      oraciones       de vosotros.<br />
<br />
7.1.	Las demandas para el marido.<br />
<br />
7.1.1.	Vosotros, maridos, igualmente.<br />
<br />
A)	El marido tiene obligaciones con su esposa.<br />
<br />
B)	Pedro establece esas demandas.<br />
<br />
7.1.2.	Vivid con ellas, sunoikou``nte".<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo sunoikew, que significa convivir, habitar, cohabitar.<br />
<br />
B)	Se está refiriendo al estilo de vida en común en todos los aspectos de la vida matrimonial.<br />
<br />
a)	Físicos.<br />
<br />
b)	Psíquicos.<br />
<br />
c)	Espirituales.<br />
<br />
7.1.3.	Sabiamente, katar gnw``sin.<br />
<br />
A)	Literalmente con comprensión.<br />
<br />
B)	Frente a subordinación, comprensión.<br />
<br />
C)	Prudencia y conocimiento.<br />
<br />
D)	Conocimiento en sabiduría equivalente a un trato conforme a Dios.<br />
<br />
E)	Del modo como Cristo se relaciona con la Iglesia (Ef. 5:25-26).<br />
<br />
7.1.4.	Dando honor, ajponevmonte" timhVn.<br />
<br />
A)	Cláusula con el participio presente activo del verbo ajponevmw, con significado de conceder, asignar, dar, y el sustantivo timhV, que quiere decir honra, valor, aprecio, honor.<br />
<br />
7.1.5.	El honor debe dársele a la esposa, literalmente a la mujer.<br />
<br />
A)	Pedro utiliza aquí el adjetivo gunaikei``o", que significa femenino.<br />
<br />
7.1.6.	Como a vaso más frágil.<br />
<br />
A)	Cláusula comparativa con wJ", como, el adjetivo calificativo ajsqenhv", con el sentido de debilidad, y el sustantivo skeu``o", vaso, en este sentido referido a la esposa.<br />
<br />
B)	Pedro no afirma que sea más frágil, sino que establece una comparación como si lo fuese.<br />
<br />
C)	La mujer no es más frágil que el marido ni emocional, ni moral, ni intelectualmente, tan solo en ocasione podrá ser más frágil físicamente.<br />
<br />
D)	El marido que considera a su esposa como un vaso frágil, tratará con ella con esmerada consideración.<br />
<br />
E)	Buscando y respetando su condición peculiar.<br />
<br />
a)	Fragilidad en cuanto a seducción (2 Co. 11:3; 1 Ti. 2:14).<br />
<br />
b)	Fácilmente interesada en detalles.<br />
<br />
c)	Necesita del afecto cuidadoso del marido (Ef. 5:28-29).<br />
<br />
7.1.7.	Reconociendo la igualdad espiritual de la esposa.<br />
<br />
A)	Coherederas de la gracia de la vida.<br />
<br />
B)	En la esfera de la salvación y del pueblo de Dios no hay diferencias entre hombres y mujeres (Gá. 3:28).<br />
<br />
C)	Las mujeres son consideradas sin distinción alguna.<br />
<br />
D)	Alcanzan las bendiciones de la gracia igual que los hombres.<br />
<br />
E)	Reconociendo también el sacerdocio de la mujer y su ministerio en la iglesia local.<br />
<br />
a)	Igual que el hombre en cuanto a dones (1 Co. 12:11).<br />
<br />
b)	Igual que el hombre en cuanto a sacerdocio cristiano (1 P. 2:9).<br />
<br />
c)	Las únicas limitaciones tienen que ver con el ejercicio de autoridad en la iglesia local.<br />
<br />
F)	Todo cuanto sea menos que esto es mermar el honor debido a la mujer.<br />
<br />
7.1.8.	Un serio problema.<br />
<br />
A)	Para que vuestras oraciones no tengan estorbo.<br />
<br />
B)	Cláusula de propósito enfático con eij" toV, a fin de que, la negación mhV, no, y el presente de infinitivo en voz pasiva del verbo ejgkovptw, literalmente cortar dentro.<br />
<br />
C)	Se usa para referirse a impedir el paso mediante un obstáculo infranqueable puesto en el camino.<br />
<br />
D)	La oración eficaz es sin ira ni contienda (1 Ti. 2:8).<br />
<br />
<br />
E)	El Señor enseñó que cualquiera que se enoje airadamente contra un hermano en la fe, está bajo juicio de Dios (Mt. 5:22).<br />
<br />
F)	Cualquier ofrenda presentada en este estado espiritual no es aceptable por el Señor, a no ser que haya un acto de reconciliación (Mt. 5:23-24).<br />
<br />
G)	La oración en el matrimonio, colectiva o separadamente, exige que los cónyuges estén en mutuo acuerdo (1 Co. 7:3).<br />
<br />
H)	La oración del creyente que mantiene conflicto con su esposa y mucho más si está tratándola desconsideradamente, no es aceptable por Dios (Mal. 2:13-14).<br />
<br />
4.4.	Recapitulación (3:8-12).<br />
<br />
1.	El carácter cristiano (3:8).<br />
<br />
Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.<br />
<br />
	ToV deV tevlo" pavnte"  oJmovfrone",   sumpaqei`", filavdelfoi,  eu[splagcnoi, <br />
   Y  el     final,       todos    de un mismo sentir,     compasivos,  con amor fraternal,  misericordiosos<br />
tapeinovfrone"<br />
	     humildes.<br />
<br />
1.1.	La conclusión.<br />
<br />
1.1.1.	Finalmente, toV deV tevlo".<br />
<br />
A)	Cláusula con acusativo adverbial, literalmente y, para terminar.<br />
<br />
1.1.2.	Sed de un mismo sentir, oJmovfrone".<br />
<br />
A)	El adjetivo oJmovfrwn, indica un mismo sentir.<br />
<br />
B)	Es la única vez que aparece en el Nuevo Testamento.<br />
<br />
C)	Tiene el sentido de mantenerse en armonía unos con otros.<br />
<br />
D)	De ahí la palabra castellana homologados, algo que se ajusta a una norma.<br />
<br />
E)	La idea conduce al sentir común del creyente según Cristo (Fil. 2:5).<br />
<br />
F)	Creyentes de alma idéntica, asiento de sentimientos comunes, propia del que ha nacido de nuevo (Hch. 4:32).<br />
<br />
G)	Los problemas terminan cuando existe un mismo sentir en el Señor (Fil. 4:2).<br />
<br />
1.1.3.	Compasivos, sumpaqei``".<br />
<br />
A)	El adjetivo sumpathhv", expresa la idea de sufrir con.<br />
<br />
B)	Es lo que permite simpatizar con el dolor ajeno, como hizo Jesús (He. 4:15).<br />
<br />
C)	Una manifestación propia de la simpatía cristiana que llora con los que lloran (Ro. 12:15).<br />
<br />
1.1.4.	Amándoos fraternalmente, filavdelfoi.<br />
<br />
A)	El adjetivo filavdelfo", expresa la idea de amante de los hermanos.<br />
<br />
B)	Entra de lleno en el ejercicio del mandamiento nuevo (Jn. 13:34).<br />
<br />
C)	Es una manifestación clara de testimonio ante el mundo (Jn. 13:35).<br />
<br />
D)	El amor fraternal es expresión de la realidad del nuevo nacimiento (1 Jn. 3:14).<br />
<br />
E)	Incluso en casos de disciplina ha de seguir manifestándose el amor fraterno (2 Ts. 3:14-15).<br />
<br />
F)	El amor fraternal no es el amor mal entendido de la transigencia con el pecado, pero sí el de la restauración del pecador (Gá. 6:1).<br />
<br />
1.1.5.	Misericordiosos, eu[splagcnoi.<br />
<br />
A)	El adjetivo eu[splagcno", concreta la idea de una actuación con buen corazón.<br />
<br />
B)	Pedro se refiere a la condición de creyentes de buen corazón.<br />
<br />
C)	Es tener y expresar el amor entrañable de Jesús.<br />
<br />
1.1.6.	Amigables, tapeinovfrone".<br />
<br />
A)	El adjetivo tapeinovfrwn, tiene el sentido de humilde.<br />
<br />
B)	El que es humilde es también amigable.<br />
<br />
C)	Es todo lo contrario a la arrogancia y el orgullo (Fil. 2:3).<br />
<br />
D)	El orgullo convierte el amor hacia el hermano en amor propio, lo que impide la práctica de la amistad genuina.<br />
<br />
2.	El comportamiento cristiano (3:9).<br />
<br />
3.	No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.<br />
<br />
mhV ajpodidovnte" kakoVn ajntiV kakou` h] loidorivan ajntiV loidoriva", <br />
No    devolviendo         mal        por       mal      o      maldición     por      maldición,           <br />
tounantivon deV eujlogou`nte" o{ti  eij" tou`to  ejklhvqhte   i{na eujlogivan<br />
sino por el contrario     bendiciendo    pues  para     esto   fuisteis llamados  para    bendición<br />
klhronomhvshte. <br />
       heredar.<br />
<br />
3.1.	Del carácter al comportamiento, mediante formas de expresión de vida.<br />
<br />
3.1.1.	No devolviendo mal por mal.<br />
<br />
A)	Construcción de una cláusula negativa con mhV, no, inicial y el participio presente en voz activa del verbo ajpodivdwmi, que literalmente significa entregar devuelta.<br />
<br />
B)	El creyente misericordioso no devuelve el mal recibido.<br />
<br />
C)	Es ajustar la vida a la enseñanza de Jesús (Mt. 5:44).<br />
<br />
D)	Pablo enseña de la misma manera (Ro. 12:17).<br />
<br />
3.1.2.	Ni maldición por maldición.<br />
<br />
A)	La misma estructura de la cláusula anterior, con h], o, vinculante con devolviendo.<br />
B)	El  sustantivo loidoriva, tiene que ver con injuriar, insultar.<br />
<br />
C)	Literalmente no devolviendo insulto por insulto.<br />
<br />
D)	Es la única conducta posible para quien vive a Cristo (1 P. 2:23).<br />
<br />
E)	El ejemplo de la práctica apostólica (1 Co. 4:12 ss).<br />
<br />
3.1.3.	El comportamiento propio de los que son llamados para heredar bendición.<br />
<br />
A)	Fuisteis llamados, eklhvqhte.<br />
<br />
a)	Primer aoristo de indicativo del verbo kalevw, con significado de llamar.<br />
<br />
b)	En este caso con sentido de llamar con un propósito.<br />
<br />
c)	Es la segunda vez que aparece la misma expresión en la carta (2:21).<br />
<br />
B)	Para que heredaseis bendición, i{na eujlogivan klhronomhvshte.<br />
<br />
a)	Cláusula de propósito con i{na, para, y el primer aoristo de subjuntivo en voz activa del verbo klhronomew, que literalmente significa recibir por suerte.<br />
<br />
b)	En un sentido más general expresa la idea de recibir algo como propio.<br />
<br />
c)	Herederos de bendición.<br />
<br />
3.1.4.	El creyente fue llamado a seguir a Cristo, tanto en el sufrimiento como en el comportamiento.<br />
<br />
3.1.5.	Llamados a bendición es la experiencia recibida en el pasado, al creer en Cristo (Gá. 3:13-14).<br />
<br />
3.1.6.	Es también la bendición para el futuro del cristiano (1 P. 1:3-5).<br />
<br />
3.1.7.	Devolver mal por mal o maldición por maldición es actuar contrariamente a la gracia recibida.<br />
<br />
3.1.8.	Debe servir como ejemplo la parábola del siervo malvado que no obró conforme con el bien que había recibido (Mt. 18:23-25).<br />
<br />
4.	Apelando a la Escritura (4:10-12).<br />
<br />
Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño.<br />
<br />
oJ gaVr      qevlwn zwhVn ajgapa`n kaiV ijdei`n hJmevra" ajgaqaV" pausavtw thVn<br />
Porque el que     quiere      vida       amar         y       ver        días           buenos      refrene          la<br />
glw`ssan ajpoV kakou` kaiV ceivlh tou` mhV lalh`sai dovlon,<br />
   lengua           de        mal         y     labios       -   para no   hablar      engaño.<br />
<br />
4.1.	Citando los Salmos (Sal. 34:12-16).<br />
<br />
4.1.1.	Un contraste con la palabra vida.<br />
<br />
4.1.2.	En el Salmo equivale a longevidad, largura de días.<br />
<br />
4.1.3.	En la epístola Pedro le asigna la idea de una vida digna de ser vivida.<br />
<br />
4.1.4.	Lo contrario a esto es vanidad de vanidades.<br />
<br />
4.2.	Un propósito de vida.<br />
<br />
4.2.1.	El que quiere amar la vida.<br />
<br />
A)	Amar, ajgap``an.<br />
<br />
a)	No se trata del infinitivo del verbo, sino del participio presente en voz activa del verbo ajgapavw, que significa amor perfecto.<br />
<br />
b)	El modo verbal indica una acción continuada, el que quiere amar siempre su vida.<br />
<br />
4.2.2.	Se trata de llevar continuamente una vida digna.<br />
<br />
4.2.3.	Y ver días buenos, en el sentido de días bendecidos por Dios, en comunión con Él y conforme a su voluntad.<br />
<br />
4.3.	Primera condición.<br />
<br />
4.3.1.	Refrene su lengua del mal.<br />
<br />
A)	Refrene, pausavtw.<br />
<br />
a)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo pauvw, con significado de hacer cesar, refrenar.<br />
<br />
4.3.2.	El control de la lengua, es decir, el modo de hablar es fundamental (Stg. 3:1-12).<br />
<br />
4.3.3.	Esta primera acción tiene que ver con no hablar desprestigiando a otros (Stg. 4:11).<br />
<br />
4.3.4.	Toda habladuría, chismes y críticas, deben estar proscritos en el hablar del creyente.<br />
<br />
4.3.5.	El modo de hablar debe ser conforme a Dios (Ef. 4:29, 31, 32).<br />
<br />
4.4.	Segunda condición.<br />
<br />
4.4.1.	Sus labios no hablen engaño, kaiV ceivkh tou`` mhV lalh``sai dovlon.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con el artículo genitivo tou``, acompañado de la negación mhV, no, que conlleva el sentido de para no, y el primer aoristo de infinitivo en voz activa del verbo lalevw, que significa hablar.<br />
<br />
4.4.2.	La mentira no puede estar presente en el modo de hablar del cristiano.<br />
<br />
4.4.3.	Se trata de mentiras y engaños, propios de la vida vieja.<br />
<br />
4.4.4.	El creyente en identificación con Cristo debe vivir conforme al modelo que es Cristo mismo.<br />
<br />
4.4.5.	Lo que Pedro testifica como modo de hablar de Jesús (2:27).<br />
<br />
4.4.6.	Sus seguidores deben vivir conforme a ese principio.<br />
<br />
4.4.7.	La exhortación de Pablo está en esta misma dirección (Ef. 4:25).<br />
<br />
<br />
5.	La norma de vida (4:11).<br />
<br />
Apártese del mal y haga el bien; busque la paz, y sígala.<br />
<br />
ejkklinavtw deV ajpoV kakou` kaiV poihsavtw ajgaqovn, zhthsavtw eijrhvnhn <br />
        Y apártese         de       mal         y            haga             bien;            busque             la paz<br />
kaiV diwxavtw aujthvn: <br />
   y     persiga           la.<br />
<br />
5.1.	Primera condición.<br />
<br />
5.1.1.	Apártese del mal.<br />
<br />
A)	Apártese, ejkklinavtw.<br />
<br />
a)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo ekklinw, con significado de apartarse de, volverse de.<br />
<br />
5.1.2.	El verbo en imperativo debe ser considerado como un mandamiento y no como una recomendación.<br />
<br />
5.1.3.	El verdadero creyente se aparta del mal, es decir de todo lo que es opuesto al bien.<br />
<br />
5.1.4.	En la misma medida en que se debe apartar del mal, así también ha de practicar el bien.<br />
<br />
A)	Haga, poihsavtw.<br />
<br />
a)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo poievw, aquí con sentido de hacer.<br />
<br />
5.1.5.	No se trata de una actuación pasiva, sino activa.<br />
<br />
5.1.6.	Cristo lo enseñó así en el Sermón del Monte (Mt. 7:12).<br />
<br />
5.1.7.	Es la consecuencia natural de vivir a Cristo (1 P. 2:21; Hch. 10:38).<br />
<br />
5.2.	Segunda condición.<br />
<br />
5.2.1.	Busque la paz y sígala.<br />
<br />
A)	Busque, zhthsavtw.<br />
<br />
a)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo zhtevw, con significado de buscar, ir en pos.<br />
<br />
5.2.2.	Seguir la experiencia de la paz es también la norma natural de la vida cristiana.<br />
<br />
5.2.3.	La unidad del Espíritu ha de procurarse en la esfera de la paz (Ef. 4:3).<br />
<br />
5.2.4.	Seguir la paz es disfrutar de la presencia de Cristo en la experiencia de vida que dio su paz como don al creyente (Jn. 14:27).<br />
<br />
5.2.5.	Sígala, diwxavtw aujthvn.<br />
<br />
A)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo diwvkw, aquí con sentido de perseguirla, en un seguimiento insistente.<br />
<br />
5.2.6.	El creyente no sólo experimenta la paz, sino que se convierte en pacificador (Mt. 5:9).<br />
<br />
5.2.7.	La demanda para el creyente (Fil. 2:5).<br />
<br />
A)	La identificación con Cristo lo convierte en pacificador.<br />
<br />
B)	Siguen y viven la vida que procede del Dios de Paz (1 Co. 14:33; Ef. 6:15; 1 Ts. 5:23).<br />
<br />
5.2.8.	Evidencias de esa condición.<br />
<br />
A)	Anhelan la paz con todos los hombres (Ro. 12:18; He. 12:14).<br />
<br />
B)	Anhelan proclamar el evangelio de la paz (Ef. 6:15; 2 Co. 5:20).<br />
<br />
C)	Modelan sus vidas conforme al Príncipe de Paz (Lc. 19:10; Jn. 13:12-15).<br />
<br />
5.2.9.	Estos son llamados hijos de Dios (Mt. 5: 9).<br />
<br />
A)	Dios los reconoce como sus hijos (Jn. 1:12).<br />
<br />
B)	El mundo debe reconocerlos por su conducta que expresa la participación en la divina naturaleza (2 P. 1:4).<br />
<br />
C)	El mundo debe ver en ellos el carácter del Dios de paz (1 Jn. 4:17).<br />
<br />
D)	Los que son hijos de Dios buscan lo que Dios ama e hizo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Créditos: http://www.pym25.org<br />
<br />
CAPÍTULO 3<br />
<br />
EL HOGAR, LA CONCIENCIA Y EL SUFRIMIENTO<br />
<br />
Pasaje: 3:1-22.<br />
<br />
<br />
OBJETIVOS DEL ESTUDIO.<br />
<br />
1.	Conocer algunas de las demandas bíblicas sobre la relación del creyente en el plano del matrimonio.<br />
 <br />
2.	Entender que la vida en el hogar forma parte integral del testimonio cristiano.<br />
<br />
3.	Recordar que la ética cristiana exige un trato de amor fraterno en cada circunstancia.<br />
<br />
4.	Comprender que Dios actúa en bendiciones o disciplina según la vida de cada creyente.<br />
<br />
5.	Considerar que la vida cristiana debe asumir la disposición a sufrir por el testimonio, siguiendo el ejemplo del Señor.<br />
<br />
6.	Aplicar a la vida la enseñanza de la Palabra.<br />
<br />
 <br />
TAREAS.<br />
<br />
1.	Dedicar tiempo a la oración pidiendo la ayuda y dirección del Señor sobre el estudio y su posterior aplicación personal.<br />
	<br />
2.	Leer varias veces el pasaje que se estudia y, si es posible, en versiones distintas.<br />
<br />
3.	Analizar el texto bíblico sin ninguna ayuda, anotando las conclusiones que se alcancen.<br />
<br />
4.	Volver a estudiarlo con ayuda de las notas y contrastar los resultados.<br />
<br />
5.	Responder a las preguntas de repaso.<br />
<br />
<br />
<br />
 <br />
INTRODUCCIÓN.<br />
<br />
	El creyente bajo la gracia actúa con la mansedumbre y entrega propias de quién está siguiendo al Maestro (2:21), que dijo que era preciso aprender de Él (Mt. 11:29). Una manifestación de ese seguimiento está en sumisión del creyente hacia los demás, lo que expresa un claro testimonio del nuevo nacimiento. Esta actitud ha de manifestarse también en el hogar, especialmente si se trata de convivir con un cónyuge infiel. Aun más si el que es creyente de los dos es la esposa y sufre el rechazo de su esposo a causa de su fe, especialmente acentuado en tiempos de Pedro en los que la mujer era tratada de un modo menos atento y considerado siendo, en ocasiones, un mero objeto en manos del marido. La esposa, con una vida de subordinación al marido consigue alcanzarlo para Cristo pro su testimonio personal. El modo  para conseguir evangelizar al incrédulo sin palabras, está expresado en los siguientes pasos: Primero subordinación (v. 1), luego dulzura (v. 2), en tercer lugar fidelidad (v. 2); finalmente, silencio respetuoso (vv. 3, 4). El párrafo concluye con un resumen general, a modo de recapitulación, sobre la conducta del creyente (vv. 8-12). Es necesario recordar que el tema que se está desarrollando es que la gracia demanda un modo de ética.<br />
<br />
	A partir del v. 13, Pedro introduce el tema del sufrimiento en la experiencia del cristiano que vive en la gracia. La vida cristiana pasa por esta experiencia. El mismo apóstol recuerda que Lot, un creyente de la antigua dispensación, se sentía abrumado por la conducta de los impíos (2 P. 2:7-8). El Señor advirtió de esto a quienes deseen seguirle con fidelidad (Jn. 15:20). Pedro escribió ya antes sobre las consecuencias del sufrimiento para el discípulo (2:21). Los creyentes receptores de la carta estaban pasando por la experiencia de persecuciones y sufrimientos, a causa de su fe. De ahí que el apóstol retome el tema para tratarlo con mayor extensión y énfasis. La vida en la gracia comporta momentos de sufrimiento. Pedro da primero las razones por las que se produce esta experiencia (3:13-4:6) y seguidamente la reacción que el creyente debe manifestar en el sufrimiento (4:7-19).<br />
<br />
	La división del capítulo para su estudio puede establecerse, conforme al bosquejo, de esta manera: En la sección de la sumisión en la gracia, está el aspecto de la sumisión a los maridos (vv. 1-7); luego una recapitulación de la enseñanza (vv. 8-12); ya en la sección de la gracia y el sufrimiento (3:13-4:19), las razones para el sufrimiento, iniciándolo con aspectos generales de la enseñanza (vv. 13-17); y finalmente el ejemplo supremo de Cristo (vv. 18-22).<br />
 <br />
A los maridos (3:1-7).<br />
<br />
1.	Un mensaje silencioso (3:1).<br />
<br />
Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas.<br />
<br />
JOmoivw" »gunai`ke", uJpotassovmenai toi`" ijdivoi" ajndravsin,  i{na  kaiV ei[<br />
Asimismo        mujeres        subordinándoos       a los   propios     maridos,     para que aun   si<br />
tine"  ajpeiqou`sin tw`/ lovgw/,  diaV   th`" tw`n gunaikw`n ajnastrofh`" a[neu <br />
algunos   desobedecen    a la  Palabra, mediante   la   de las     esposas            conducta           sin<br />
lovgou kerdhqhvsontai,<br />
palabra         sean ganados.<br />
<br />
1.1.	Una manera de vivir.<br />
<br />
1.1.1.	Asimismo, oJmoivw".<br />
<br />
1.1.2.	El adverbio utilizado aquí, equivale a semejantemente, de igual manera.<br />
<br />
1.1.3.	Pedro no pide un sometimiento como el de los esclavos a los amos (2:18).<br />
<br />
1.1.4.	Equivale a también.<br />
<br />
1.1.5.	En la gracia, también hay una esfera de subordinación en el matrimonio (Ef. 5:21).<br />
<br />
1.2.	Una exhortación a las hermanas.<br />
<br />
1.2.1.	Vosotras, mujeres.<br />
<br />
1.2.2.	Está refiriéndose a las hermanas casadas.<br />
<br />
1.3.	El mandamiento.<br />
<br />
1.3.1.	Estad sujetas, uJpotassovmenai.<br />
<br />
A)	Participio presente en voz media del verbo uJpotavssw, que como se ha visto antes (2:18), implica una sumisión, o  subordinación, la idea es colocarse bajo algo.<br />
<br />
1.3.2.	Equivale a subordinación de la esposa al marido (1 Co. 11:3).<br />
<br />
1.3.3.	No es una sumisión esclavizante, sino la aceptación voluntaria del orden divino.<br />
<br />
1.3.4.	El verbo griego indica ponerse bajo un orden.<br />
<br />
1.3.5.	El pecado propició la rebeldía contra Dios en relación a este orden.<br />
<br />
A)	La mujer tentada se rebeló contra él (Gn. 3:5).<br />
<br />
B)	Dios tuvo que intervenir para proseguir con el orden que Él había establecido (Gn. 3:16).<br />
<br />
1.3.6.	La mujer cristiana acepta el orden divino voluntariamente a causa de la regeneración que le impulsa a guardar los mandamientos de Dios (Ez. 36:26-27).<br />
<br />
1.3.7.	La subordinación se convierte en una clara expresión de testimonio.<br />
<br />
1.3.8.	La subordinación tiene que ver con vuestros maridos.<br />
<br />
1.4.	El testimonio como mensaje restaurador.<br />
<br />
1.4.1.	Una relación difícil con maridos que no creen a la Palabra.<br />
<br />
A)	Los que no creen, i{na kaiV ei[ tines ajpeiqou``sin.<br />
<br />
B)	Cláusula condicional de primera clase, con i{na kaiV ei[, para que aun si, el pronombre tines, alguno, y el presente del verbo ajpeidevw, literalmente ser desobediente.<br />
<br />
C)	Caso dativo con logo", palabra.<br />
<br />
1.4.2.	Pudiera ser que se trate de incrédulos que son desobedientes al mensaje del evangelio y lo rechazan (4:17).<br />
<br />
1.4.3.	Pudiera también ser un marido creyente que no obedece a las instrucciones de la Palabra en relación con el trato hacia la esposa.<br />
<br />
1.4.4.	En cualquier caso es una esposa que está sufriendo en relación con su marido.<br />
<br />
1.4.5.	Estos desobedientes debía ser ganados.<br />
<br />
A)	Cláusula condicional  con i{na antecedente, para que, y el futuro de indicativo en voz pasiva del verbo kerdaivnw, literalmente ganar algo.<br />
<br />
B)	En sentido metafórico, como en este caso, ganar personas.<br />
<br />
<br />
1.4.6.	Pedro no les manda alcanzarlos por la predicación, sino por la conducta.<br />
<br />
1.4.7.	No se alcanza para salvación, si es un incrédulo, o para restauración, si es un creyente, por la insistencia acosadora de la esposa, sino por su conducta.<br />
<br />
1.4.8.	La forma de comportamiento es un mensaje silencioso: sin palabras.<br />
<br />
1.4.9.	Tanto el evangelio como el mensaje restaurador debe proclamarse especialmente por la realidad transformada de cada cristiano, expresada en su conducta, estilo de vida.<br />
<br />
A)	Una solemne advertencia sobre el testimonio personal.<br />
<br />
B)	La fuerza transformadora del evangelio ha de verse en los cristianos (Ro. 1:16-17).<br />
<br />
2.	Una conducta concreta (3:2).<br />
<br />
Considerando vuestra conducta casta y respetuosa.<br />
<br />
ejpopteuvsante" thVn ejn fovbw/ aJgnhVn ajnastrofhVn uJmw`n.<br />
     Observando           la     con  temor    pura            conducta          de vosotras.<br />
<br />
2.1.	Una observación atenta.<br />
<br />
2.1.1.	Considerando, ejpopteuvsante".<br />
<br />
A)	Participio primero aoristo en voz activa del verbo ejpopteuvw, verbo compuesto por ejpi, sobre, y ojravw, ver, de ahí teniendo a la vista, observando.<br />
<br />
2.1.2.	El verbo aparece dos veces en la carta (2:12; 3:2).<br />
<br />
2.1.3.	El desobediente tiene delante de sí, a la vista, en cada momento, el comportamiento de la esposa.<br />
<br />
2.2.	Lo que pude observar.<br />
<br />
2.2.1.	Una conducta casta y respetuosa.<br />
<br />
<br />
<br />
2.2.2.	Hay una licencia grande de traducción aquí, posiblemente para expresar la idea del texto griego, pero que convierte la traducción casi en una paráfrasis.<br />
<br />
2.2.3.	Literalmente thVn ejn fovbw/ aJghVn ajpastrofhVn uJmw``n, la con temor pura conducta de vosotras.<br />
<br />
A)	La conducta es pura, aJghVn.<br />
<br />
B)	El adjetivo, en su forma femenina, indica algo libre de contaminación.<br />
<br />
C)	De ahí que se traslade, en relación con la conducta, como casta, limpia de impurezas.<br />
<br />
2.2.4.	La razón de tal comportamiento es a causa del respeto reverente, que la esposa tiene delante del Señor.<br />
<br />
A)	Pedro usa fwvbw/, que tiene que ver con respeto reverente, temor.<br />
<br />
2.2.5.	No es sólo el interés porque su esposo deje de ser desobediente, sino porque sabe que continuamente está en la presencia de Dios, y siente respeto por ello.<br />
<br />
2.2.6.	Frente a una sociedad pagana y licenciosa, la vida de una creyente llamaba la atención por su moralidad.<br />
<br />
2.2.7.	Comprende otras virtudes además de la pureza moral.<br />
<br />
A)	Vida llena de sabiduría (Stg. 3:17).<br />
<br />
B)	Separación de críticas, chismes y murmuraciones (Stg. 4:11).<br />
<br />
2.2.8.	La conducta respetuosa, en temor reverente, corresponde a la forma de vida propia del creyente en relación con Dios.<br />
<br />
2.2.9.	Cada acto tiene que ver con el testimonio de Dios.<br />
<br />
A)	Vida reverente en todo (1:17).<br />
<br />
B)	Respeto reverente en el trabajo (2:18).<br />
<br />
C)	Conducta reverente en el matrimonio (3.2).<br />
<br />
D)	Respeto reverente en las respuestas a otros (3:15).<br />
<br />
E)	Conducta reverente porque toda la vida se desarrolla delante de Dios.<br />
<br />
3.	Adornos perecederos (3:3).<br />
<br />
Vuestro atavío no sea el externo de penados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos.<br />
<br />
w|n      e[stw oujc oJ e[xwqen ejmplokh`" tricw`n kaiV   periqevsew" <br />
De quienes  sea       no    el  exterior    de trenzado   de cabellos  y   de ponerse en derredor<br />
crusivwn   h] ejnduvsew" iJmativwn kovsmo"<br />
objetos de oro  o  de vestirse        ropas          adorno.<br />
<br />
3.1.	El atavío femenino.<br />
<br />
3.1.1.	Vuestro atavío.<br />
<br />
A)	Literalmente de quienes sea.<br />
<br />
B)	Con el imperativo en tercera persona del singular del verbo eijmiv, ser.<br />
<br />
3.1.2.	La colocación en este lugar de atavío, kovsmo", relacionado con kovsmio", coloca en el orden lógico lo que aparece al final de la oración.<br />
 <br />
A)	Aparece también en el pasaje semejante de 1 Ti. 2:9.<br />
<br />
3.1.3.	No el exterior, oujc oJ e[xwqen.<br />
<br />
A)	Cláusula negativa con oujc, no, y el adverbio e[xwqen, de afuera, por fuera, exterior, aquí con uso adjetival precedido del artículo.<br />
<br />
3.1.4.	De peinados ostentosos, ejmplokh``" tricw``n.<br />
<br />
A)	Pedro utiliza el sustantivo ostentoso, ejmplokh``", con significado de trenzado ornamental  y tricw``n, cabellos.<br />
<br />
B)	La raíz tiene que ver con peinados complicados, que exigían mucha dedicación y tiempo.<br />
<br />
C)	Cabellos trenzados que requerían criadas dedicadas mucho tiempo para realizarlos.<br />
<br />
3.1.5.	De adornos de oro.<br />
<br />
A)	El sustantivo periqevsi", expresa la idea de adornos, atavíos, traer joyas.<br />
<br />
B)	Procede de la misma raíz que peritivqhmi, que significa rodear.<br />
<br />
C)	La idea es de ponerse en derredor de los cabellos trenzados, adornos de oro.<br />
<br />
D)	Se trata de peinados ostentosos recubiertos de oro.<br />
<br />
E)	Para adornarse de este modo se necesitaban esclavas ornatrices, para colocar las alhajas.<br />
<br />
3.1.6.	Vestidos lujosos.<br />
<br />
A)	Literalmente vestirse de lujo.<br />
<br />
a)	e[ndusi", expresa aquí la acción de vestirse.<br />
<br />
b)	El sustantivo iJmavtion, equivale a capa o vestido.<br />
<br />
B)	Pedro expresa la idea de trajes espectaculares.<br />
<br />
C)	Como los peinados, también los trajes requerían la ayuda de esclavas a veste para poder vestirlos.<br />
<br />
3.1.7.	Pedro no está prohibiendo adornos, peinados o vestidos elegantes, sino los excesos intolerables.<br />
<br />
A)	El vestido aquí mencionado denota superficialidad de carácter.<br />
<br />
B)	En muchas ocasiones se trataba de vestidos incitantes y provocativos.<br />
<br />
C)	Un aspecto propio de quienes sólo sienten ilusión por lo externo y viven para ello.<br />
<br />
<br />
D)	El ejemplo de Israel en tiempo de decadencia espiritual (Is. 3:18-24).<br />
<br />
3.1.8.	La misma enseñanza de Pablo (1 Ti. 2:9).<br />
<br />
A)	Ambos no prohíben todo tipo de adorno, sólo el ostentoso, de otro modo prohibirían también toda clase de vestidos.<br />
<br />
B)	La ostentación atrae la atención hacia la persona.<br />
<br />
C)	La ostentación despierta envidias insanas.<br />
<br />
3.1.9.	La mujer virtuosa es una mujer elegante y dignamente vestida (Pr. 31:22).<br />
<br />
4.	Adornos imperecederos (3:4).<br />
<br />
Sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.<br />
<br />
all= oJ kruptoV th`" kardiva" a[nqrwpo" ejn tw`/ ajfqavrtw/ tou` praevw" kaiV <br />
Sino    el   interior      del    corazón        humano         en    el   incorruptible  del     manso        y<br />
hJcivou pneuvmato", o{ ejstin ejnwvpion tou` Qeou` polutelev"<br />
apacible     espíritu        que   es           delante      -     de Dios   de gran valor.<br />
<br />
4.1.	De la apariencia a la realidad.<br />
<br />
4.1.1.	Sino el interno, el del corazón.<br />
<br />
A)	El adjetivo kruptov", equivale a oculto, escondido, secreto, interior.<br />
<br />
B)	De ahí la palabra cripta.<br />
<br />
C)	Pedro expresa la idea de aquello que está en el interior del corazón.<br />
<br />
4.1.2.	Adornos internos que corresponden al hombre interior, regenerado por el Espíritu y creado según Dios en Cristo (Ro. 7:22;  2 Co. 4:16; Ef. 3:16).<br />
<br />
4.1.3.	Es el adorno del corazón.<br />
<br />
A)	El adorno interno, que llena el corazón se manifiesta al exterior (Pr. 15:13).<br />
<br />
B)	De otro modo (Mt. 12:34).<br />
<br />
4.1.4.	Pedro habla del corazón humano.<br />
<br />
A)	El uso del sustantivo a[nqrwpo", humano, determina la realidad del nuevo hombre, que se manifiesta en una determinada forma.<br />
<br />
4.1.5.	Es un adorno incorruptible.<br />
<br />
A)	En el incorruptible ornato.<br />
<br />
a)	Incorruptible, el adjetivo a[fqavto" expresa la idea de  algo no sujeto a corrupción.<br />
<br />
B)	Las modas son pasajeras, pero la conducta permanece.<br />
<br />
C)	Los trajes, peinados y joyas terminan, pero el testimonio perdura.<br />
<br />
4.1.6.	De un espíritu.<br />
<br />
A)	El sustantivo pneu``ma, significa espíritu.<br />
<br />
B)	En este caso equivale a conducta, carácter, temperamento.<br />
<br />
C)	Pedro está refiriéndose al ser interior de la persona.<br />
<br />
4.1.7.	Afable.<br />
<br />
A)	El adjetivo prauv", tiene que ver con gentil, manso, afable.<br />
<br />
B)	Un espíritu cariñoso, afectuoso, dulce.<br />
<br />
C)	Un contraste con el espíritu violento, exigente y vengativo en relación con los derechos propios (Mt. 11:26-30).<br />
<br />
4.1.8.	Apacible.<br />
<br />
A)	El adjetivo hJsuvcio", expresa la idea de reposado, tranquilo.<br />
<br />
B)	Está vinculado con eijrhnh, que significa paz.<br />
<br />
C)	Es el espíritu del buscador de paz.<br />
<br />
D)	Condición natural y propia del creyente (Mt. 5:9).<br />
<br />
E)	Aquí va ligado al silencio sin reproche (v. 1).<br />
<br />
F)	Tiene que ver con lo que se conoce como dulzura femenina.<br />
<br />
G)	Lo contrario produce inquietud (Pr. 21:19; 25:24; 27:15).<br />
<br />
4.1.9.	Virtudes estimables por Dios.<br />
<br />
A)	Literalmente de gran valor, polutelev".<br />
<br />
B)	El adjetivo tiene que ver con costoso, estimable, de alto precio.<br />
<br />
C)	Dios ve el interior y no el exterior.<br />
<br />
D)	El corazón invisible a los hombres está descubierto delante del Señor (Ro. 8:27; 1 Co. 4:5).<br />
<br />
E)	Lo importante de la vida cristiana es aquello que surge de un corazón bajo el control del Espíritu.<br />
<br />
F)	Una vida que reproduce el carácter de Cristo.<br />
<br />
G)	Las manifestaciones religiosas sin comunión con Cristo, no son más que meras formas de piedad aparente, totalmente ineficaz (2 Ti. 3:5).<br />
<br />
H)	Es una clara enseñanza en contra de las apariencias, que son hipocresía.<br />
<br />
5.	El porte santo (3:5).<br />
<br />
Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.<br />
<br />
ou{tw" gavr pote  kaiV aiJ a{giai gunai`ke" aiJ ejlpivzousai eij" QeoVn ejkovsmoun<br />
Porque     así   otrora  también las  santas     mujeres     -    que esperaban     en    Dios     ataviaban<br />
eJautav" uJpotassovmenai toi`" ijdivoi" ajndravsin<br />
a sí mismas     sometiéndose        a los   propios    maridos.<br />
<br />
5.1.	El ejemplo antiguo.<br />
<br />
5.1.1.	De ese modo, es decir, con un porte interno y santo.<br />
5.1.2.	Se ataviaban, ejkovsmoun eJautav".<br />
<br />
A)	Imperfecto en voz activa de acción usual del verbo kosmevw con el sentido de adornar, ataviar.<br />
<br />
B)	La santidad de vida exige un porte consonante con el decoro y la honestidad.<br />
<br />
5.1.3.	En otro tiempo, pote.<br />
<br />
A)	El adverbio expresa la idea de otro tiempo, en otra época, otrora.<br />
<br />
B)	Pedro está refiriéndose a mujeres que vivieron en otra dispensación.<br />
<br />
5.1.4.	La condición de ellas es que esperaban en Dios.<br />
<br />
A)	La condición propia de la realidad de la fe.<br />
<br />
5.1.5.	La fe se somete a Dios manifestándola en una actitud concreta, la subordinación a los maridos.<br />
<br />
A)	Sometiéndose, uJpotassovmenai, es el participio presente en voz media del verbo uJpotavssw, que expresa la idea de obedecer, sujetarse, subordinarse.<br />
<br />
B)	El marido es la cabeza del hogar (1 Co. 11:3).<br />
<br />
C)	De él es la responsabilidad delante de Dios.<br />
<br />
D)	La esposa cristiana reconoce esa función y se la hace llevar con gozo.<br />
<br />
6.	Un ejemplo concreto (3:6).<br />
<br />
Como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.<br />
<br />
wJ" Savrra uJphvkousen tw`/  jAbraavm kuvrion aujtoVn kalou`sa,   h|"<br />
Como  Sara         obedeció         -       a Abraham   señor         le           llamando;    de la cual<br />
ejgenhvqhte tevkna ajgaqopoiou`sai kaiV mhV fobouvmenai mhdemivan ptovhsin. <br />
Vinisteis a ser    hijas      haciendo el bien        y      no        temiendo          ninguna         amenaza.<br />
<br />
6.1.	Sara como ejemplo de subordinación y respeto.<br />
<br />
6.1.1.	Obedecía, uJphvkousen.<br />
<br />
A)	Imperfecto en voz activa del verbo uJpakouw, literalmente prestar atención, oír, someterse, obedecer.<br />
<br />
B)	Era una actitud mantenida continuamente.<br />
<br />
6.1.2.	Llamándole señor.<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo kalevw, con el significado de llamar.<br />
<br />
B)	Señor, es la traducción griega siguiendo el texto hebreo  (Gn. 18:12), con el sentido de mi esposo.<br />
<br />
C)	No lo hacía desde la posición de un inferior a un superior, sino desde el respeto hacia el esposo.<br />
<br />
D)	El carácter de Sara no era perfecto (cf. Gn. 16:5, 6).<br />
<br />
E)	Pedro resalta lo positivo y no lo negativo de las personas.<br />
<br />
6.1.3.	De la cual vinisteis a ser hijas.<br />
<br />
A)	Cláusula que expresas vínculo, con h%", de la cual, el primer aoristo de indicativo en voz pasiva del verbo givnomai, aquí con el significado literal de venir a ser, y el sustantivo femenino plural tevkna, que significa hijas.<br />
<br />
6.1.4.	Si hacéis el bien, ajgaqopoiou``sai.<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo ajgaqpoievw, que significa hacer el bien.<br />
<br />
6.1.5.	Los verdaderos descendientes de Abraham no son los de su sangre, sino los de su fe (Ro. 4:16; 9:8).<br />
<br />
6.1.6.	Así también en relación con las mujeres cristianas.<br />
<br />
6.1.7.	Las que practica el bien, que es la expresión del nuevo nacimiento en contraste con las prácticas malas de quienes no han sido regeneradas.<br />
<br />
6.2.	Un seguro resguardo ante la prueba.<br />
6.2.1.	Sin temer ninguna amenaza.<br />
<br />
6.2.2.	Las amenazas con que un marido no creyente podría aterrorizar a su mujer.<br />
<br />
6.2.3.	Si venía algún sufrimiento que no fuera por mala conducta, no había que temer (2:20-21).<br />
<br />
6.2.4.	Quien vive como Dios establece no debe inquietarse ante la prueba.<br />
<br />
7.	Los maridos en la esfera de la gracia (3:7).<br />
<br />
Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.<br />
<br />
OiJ a[ndre" oJmoivw", sunoikou`nte" kataV   gnw`sin  wJ" ajsqenestevrw/ skeuvei<br />
  -     Maridos  igualmente       conviviendo     según    conocimiento como  con más débil       vaso<br />
tw`/  gunaikeivw/, ajponevmonte" timhVn wJ" kaiV sugklhronovmoi" cavrito" zwh`" <br />
con el sexo femenino    asignando          honor  como también   a coherederas        de  gracia  de vida<br />
eij" toV  mhV  ejgkovptesqai taV" proseucaV" uJmw`n.<br />
	a fin de  que no  sean estorbadas    las      oraciones       de vosotros.<br />
<br />
7.1.	Las demandas para el marido.<br />
<br />
7.1.1.	Vosotros, maridos, igualmente.<br />
<br />
A)	El marido tiene obligaciones con su esposa.<br />
<br />
B)	Pedro establece esas demandas.<br />
<br />
7.1.2.	Vivid con ellas, sunoikou``nte".<br />
<br />
A)	Participio presente en voz activa del verbo sunoikew, que significa convivir, habitar, cohabitar.<br />
<br />
B)	Se está refiriendo al estilo de vida en común en todos los aspectos de la vida matrimonial.<br />
<br />
a)	Físicos.<br />
<br />
b)	Psíquicos.<br />
<br />
c)	Espirituales.<br />
<br />
7.1.3.	Sabiamente, katar gnw``sin.<br />
<br />
A)	Literalmente con comprensión.<br />
<br />
B)	Frente a subordinación, comprensión.<br />
<br />
C)	Prudencia y conocimiento.<br />
<br />
D)	Conocimiento en sabiduría equivalente a un trato conforme a Dios.<br />
<br />
E)	Del modo como Cristo se relaciona con la Iglesia (Ef. 5:25-26).<br />
<br />
7.1.4.	Dando honor, ajponevmonte" timhVn.<br />
<br />
A)	Cláusula con el participio presente activo del verbo ajponevmw, con significado de conceder, asignar, dar, y el sustantivo timhV, que quiere decir honra, valor, aprecio, honor.<br />
<br />
7.1.5.	El honor debe dársele a la esposa, literalmente a la mujer.<br />
<br />
A)	Pedro utiliza aquí el adjetivo gunaikei``o", que significa femenino.<br />
<br />
7.1.6.	Como a vaso más frágil.<br />
<br />
A)	Cláusula comparativa con wJ", como, el adjetivo calificativo ajsqenhv", con el sentido de debilidad, y el sustantivo skeu``o", vaso, en este sentido referido a la esposa.<br />
<br />
B)	Pedro no afirma que sea más frágil, sino que establece una comparación como si lo fuese.<br />
<br />
C)	La mujer no es más frágil que el marido ni emocional, ni moral, ni intelectualmente, tan solo en ocasione podrá ser más frágil físicamente.<br />
<br />
D)	El marido que considera a su esposa como un vaso frágil, tratará con ella con esmerada consideración.<br />
<br />
E)	Buscando y respetando su condición peculiar.<br />
<br />
a)	Fragilidad en cuanto a seducción (2 Co. 11:3; 1 Ti. 2:14).<br />
<br />
b)	Fácilmente interesada en detalles.<br />
<br />
c)	Necesita del afecto cuidadoso del marido (Ef. 5:28-29).<br />
<br />
7.1.7.	Reconociendo la igualdad espiritual de la esposa.<br />
<br />
A)	Coherederas de la gracia de la vida.<br />
<br />
B)	En la esfera de la salvación y del pueblo de Dios no hay diferencias entre hombres y mujeres (Gá. 3:28).<br />
<br />
C)	Las mujeres son consideradas sin distinción alguna.<br />
<br />
D)	Alcanzan las bendiciones de la gracia igual que los hombres.<br />
<br />
E)	Reconociendo también el sacerdocio de la mujer y su ministerio en la iglesia local.<br />
<br />
a)	Igual que el hombre en cuanto a dones (1 Co. 12:11).<br />
<br />
b)	Igual que el hombre en cuanto a sacerdocio cristiano (1 P. 2:9).<br />
<br />
c)	Las únicas limitaciones tienen que ver con el ejercicio de autoridad en la iglesia local.<br />
<br />
F)	Todo cuanto sea menos que esto es mermar el honor debido a la mujer.<br />
<br />
7.1.8.	Un serio problema.<br />
<br />
A)	Para que vuestras oraciones no tengan estorbo.<br />
<br />
B)	Cláusula de propósito enfático con eij" toV, a fin de que, la negación mhV, no, y el presente de infinitivo en voz pasiva del verbo ejgkovptw, literalmente cortar dentro.<br />
<br />
C)	Se usa para referirse a impedir el paso mediante un obstáculo infranqueable puesto en el camino.<br />
<br />
D)	La oración eficaz es sin ira ni contienda (1 Ti. 2:8).<br />
<br />
<br />
E)	El Señor enseñó que cualquiera que se enoje airadamente contra un hermano en la fe, está bajo juicio de Dios (Mt. 5:22).<br />
<br />
F)	Cualquier ofrenda presentada en este estado espiritual no es aceptable por el Señor, a no ser que haya un acto de reconciliación (Mt. 5:23-24).<br />
<br />
G)	La oración en el matrimonio, colectiva o separadamente, exige que los cónyuges estén en mutuo acuerdo (1 Co. 7:3).<br />
<br />
H)	La oración del creyente que mantiene conflicto con su esposa y mucho más si está tratándola desconsideradamente, no es aceptable por Dios (Mal. 2:13-14).<br />
<br />
4.4.	Recapitulación (3:8-12).<br />
<br />
1.	El carácter cristiano (3:8).<br />
<br />
Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.<br />
<br />
	ToV deV tevlo" pavnte"  oJmovfrone",   sumpaqei`", filavdelfoi,  eu[splagcnoi, <br />
   Y  el     final,       todos    de un mismo sentir,     compasivos,  con amor fraternal,  misericordiosos<br />
tapeinovfrone"<br />
	     humildes.<br />
<br />
1.1.	La conclusión.<br />
<br />
1.1.1.	Finalmente, toV deV tevlo".<br />
<br />
A)	Cláusula con acusativo adverbial, literalmente y, para terminar.<br />
<br />
1.1.2.	Sed de un mismo sentir, oJmovfrone".<br />
<br />
A)	El adjetivo oJmovfrwn, indica un mismo sentir.<br />
<br />
B)	Es la única vez que aparece en el Nuevo Testamento.<br />
<br />
C)	Tiene el sentido de mantenerse en armonía unos con otros.<br />
<br />
D)	De ahí la palabra castellana homologados, algo que se ajusta a una norma.<br />
<br />
E)	La idea conduce al sentir común del creyente según Cristo (Fil. 2:5).<br />
<br />
F)	Creyentes de alma idéntica, asiento de sentimientos comunes, propia del que ha nacido de nuevo (Hch. 4:32).<br />
<br />
G)	Los problemas terminan cuando existe un mismo sentir en el Señor (Fil. 4:2).<br />
<br />
1.1.3.	Compasivos, sumpaqei``".<br />
<br />
A)	El adjetivo sumpathhv", expresa la idea de sufrir con.<br />
<br />
B)	Es lo que permite simpatizar con el dolor ajeno, como hizo Jesús (He. 4:15).<br />
<br />
C)	Una manifestación propia de la simpatía cristiana que llora con los que lloran (Ro. 12:15).<br />
<br />
1.1.4.	Amándoos fraternalmente, filavdelfoi.<br />
<br />
A)	El adjetivo filavdelfo", expresa la idea de amante de los hermanos.<br />
<br />
B)	Entra de lleno en el ejercicio del mandamiento nuevo (Jn. 13:34).<br />
<br />
C)	Es una manifestación clara de testimonio ante el mundo (Jn. 13:35).<br />
<br />
D)	El amor fraternal es expresión de la realidad del nuevo nacimiento (1 Jn. 3:14).<br />
<br />
E)	Incluso en casos de disciplina ha de seguir manifestándose el amor fraterno (2 Ts. 3:14-15).<br />
<br />
F)	El amor fraternal no es el amor mal entendido de la transigencia con el pecado, pero sí el de la restauración del pecador (Gá. 6:1).<br />
<br />
1.1.5.	Misericordiosos, eu[splagcnoi.<br />
<br />
A)	El adjetivo eu[splagcno", concreta la idea de una actuación con buen corazón.<br />
<br />
B)	Pedro se refiere a la condición de creyentes de buen corazón.<br />
<br />
C)	Es tener y expresar el amor entrañable de Jesús.<br />
<br />
1.1.6.	Amigables, tapeinovfrone".<br />
<br />
A)	El adjetivo tapeinovfrwn, tiene el sentido de humilde.<br />
<br />
B)	El que es humilde es también amigable.<br />
<br />
C)	Es todo lo contrario a la arrogancia y el orgullo (Fil. 2:3).<br />
<br />
D)	El orgullo convierte el amor hacia el hermano en amor propio, lo que impide la práctica de la amistad genuina.<br />
<br />
2.	El comportamiento cristiano (3:9).<br />
<br />
3.	No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.<br />
<br />
mhV ajpodidovnte" kakoVn ajntiV kakou` h] loidorivan ajntiV loidoriva", <br />
No    devolviendo         mal        por       mal      o      maldición     por      maldición,           <br />
tounantivon deV eujlogou`nte" o{ti  eij" tou`to  ejklhvqhte   i{na eujlogivan<br />
sino por el contrario     bendiciendo    pues  para     esto   fuisteis llamados  para    bendición<br />
klhronomhvshte. <br />
       heredar.<br />
<br />
3.1.	Del carácter al comportamiento, mediante formas de expresión de vida.<br />
<br />
3.1.1.	No devolviendo mal por mal.<br />
<br />
A)	Construcción de una cláusula negativa con mhV, no, inicial y el participio presente en voz activa del verbo ajpodivdwmi, que literalmente significa entregar devuelta.<br />
<br />
B)	El creyente misericordioso no devuelve el mal recibido.<br />
<br />
C)	Es ajustar la vida a la enseñanza de Jesús (Mt. 5:44).<br />
<br />
D)	Pablo enseña de la misma manera (Ro. 12:17).<br />
<br />
3.1.2.	Ni maldición por maldición.<br />
<br />
A)	La misma estructura de la cláusula anterior, con h], o, vinculante con devolviendo.<br />
B)	El  sustantivo loidoriva, tiene que ver con injuriar, insultar.<br />
<br />
C)	Literalmente no devolviendo insulto por insulto.<br />
<br />
D)	Es la única conducta posible para quien vive a Cristo (1 P. 2:23).<br />
<br />
E)	El ejemplo de la práctica apostólica (1 Co. 4:12 ss).<br />
<br />
3.1.3.	El comportamiento propio de los que son llamados para heredar bendición.<br />
<br />
A)	Fuisteis llamados, eklhvqhte.<br />
<br />
a)	Primer aoristo de indicativo del verbo kalevw, con significado de llamar.<br />
<br />
b)	En este caso con sentido de llamar con un propósito.<br />
<br />
c)	Es la segunda vez que aparece la misma expresión en la carta (2:21).<br />
<br />
B)	Para que heredaseis bendición, i{na eujlogivan klhronomhvshte.<br />
<br />
a)	Cláusula de propósito con i{na, para, y el primer aoristo de subjuntivo en voz activa del verbo klhronomew, que literalmente significa recibir por suerte.<br />
<br />
b)	En un sentido más general expresa la idea de recibir algo como propio.<br />
<br />
c)	Herederos de bendición.<br />
<br />
3.1.4.	El creyente fue llamado a seguir a Cristo, tanto en el sufrimiento como en el comportamiento.<br />
<br />
3.1.5.	Llamados a bendición es la experiencia recibida en el pasado, al creer en Cristo (Gá. 3:13-14).<br />
<br />
3.1.6.	Es también la bendición para el futuro del cristiano (1 P. 1:3-5).<br />
<br />
3.1.7.	Devolver mal por mal o maldición por maldición es actuar contrariamente a la gracia recibida.<br />
<br />
3.1.8.	Debe servir como ejemplo la parábola del siervo malvado que no obró conforme con el bien que había recibido (Mt. 18:23-25).<br />
<br />
4.	Apelando a la Escritura (4:10-12).<br />
<br />
Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño.<br />
<br />
oJ gaVr      qevlwn zwhVn ajgapa`n kaiV ijdei`n hJmevra" ajgaqaV" pausavtw thVn<br />
Porque el que     quiere      vida       amar         y       ver        días           buenos      refrene          la<br />
glw`ssan ajpoV kakou` kaiV ceivlh tou` mhV lalh`sai dovlon,<br />
   lengua           de        mal         y     labios       -   para no   hablar      engaño.<br />
<br />
4.1.	Citando los Salmos (Sal. 34:12-16).<br />
<br />
4.1.1.	Un contraste con la palabra vida.<br />
<br />
4.1.2.	En el Salmo equivale a longevidad, largura de días.<br />
<br />
4.1.3.	En la epístola Pedro le asigna la idea de una vida digna de ser vivida.<br />
<br />
4.1.4.	Lo contrario a esto es vanidad de vanidades.<br />
<br />
4.2.	Un propósito de vida.<br />
<br />
4.2.1.	El que quiere amar la vida.<br />
<br />
A)	Amar, ajgap``an.<br />
<br />
a)	No se trata del infinitivo del verbo, sino del participio presente en voz activa del verbo ajgapavw, que significa amor perfecto.<br />
<br />
b)	El modo verbal indica una acción continuada, el que quiere amar siempre su vida.<br />
<br />
4.2.2.	Se trata de llevar continuamente una vida digna.<br />
<br />
4.2.3.	Y ver días buenos, en el sentido de días bendecidos por Dios, en comunión con Él y conforme a su voluntad.<br />
<br />
4.3.	Primera condición.<br />
<br />
4.3.1.	Refrene su lengua del mal.<br />
<br />
A)	Refrene, pausavtw.<br />
<br />
a)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo pauvw, con significado de hacer cesar, refrenar.<br />
<br />
4.3.2.	El control de la lengua, es decir, el modo de hablar es fundamental (Stg. 3:1-12).<br />
<br />
4.3.3.	Esta primera acción tiene que ver con no hablar desprestigiando a otros (Stg. 4:11).<br />
<br />
4.3.4.	Toda habladuría, chismes y críticas, deben estar proscritos en el hablar del creyente.<br />
<br />
4.3.5.	El modo de hablar debe ser conforme a Dios (Ef. 4:29, 31, 32).<br />
<br />
4.4.	Segunda condición.<br />
<br />
4.4.1.	Sus labios no hablen engaño, kaiV ceivkh tou`` mhV lalh``sai dovlon.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con el artículo genitivo tou``, acompañado de la negación mhV, no, que conlleva el sentido de para no, y el primer aoristo de infinitivo en voz activa del verbo lalevw, que significa hablar.<br />
<br />
4.4.2.	La mentira no puede estar presente en el modo de hablar del cristiano.<br />
<br />
4.4.3.	Se trata de mentiras y engaños, propios de la vida vieja.<br />
<br />
4.4.4.	El creyente en identificación con Cristo debe vivir conforme al modelo que es Cristo mismo.<br />
<br />
4.4.5.	Lo que Pedro testifica como modo de hablar de Jesús (2:27).<br />
<br />
4.4.6.	Sus seguidores deben vivir conforme a ese principio.<br />
<br />
4.4.7.	La exhortación de Pablo está en esta misma dirección (Ef. 4:25).<br />
<br />
<br />
5.	La norma de vida (4:11).<br />
<br />
Apártese del mal y haga el bien; busque la paz, y sígala.<br />
<br />
ejkklinavtw deV ajpoV kakou` kaiV poihsavtw ajgaqovn, zhthsavtw eijrhvnhn <br />
        Y apártese         de       mal         y            haga             bien;            busque             la paz<br />
kaiV diwxavtw aujthvn: <br />
   y     persiga           la.<br />
<br />
5.1.	Primera condición.<br />
<br />
5.1.1.	Apártese del mal.<br />
<br />
A)	Apártese, ejkklinavtw.<br />
<br />
a)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo ekklinw, con significado de apartarse de, volverse de.<br />
<br />
5.1.2.	El verbo en imperativo debe ser considerado como un mandamiento y no como una recomendación.<br />
<br />
5.1.3.	El verdadero creyente se aparta del mal, es decir de todo lo que es opuesto al bien.<br />
<br />
5.1.4.	En la misma medida en que se debe apartar del mal, así también ha de practicar el bien.<br />
<br />
A)	Haga, poihsavtw.<br />
<br />
a)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo poievw, aquí con sentido de hacer.<br />
<br />
5.1.5.	No se trata de una actuación pasiva, sino activa.<br />
<br />
5.1.6.	Cristo lo enseñó así en el Sermón del Monte (Mt. 7:12).<br />
<br />
5.1.7.	Es la consecuencia natural de vivir a Cristo (1 P. 2:21; Hch. 10:38).<br />
<br />
5.2.	Segunda condición.<br />
<br />
5.2.1.	Busque la paz y sígala.<br />
<br />
A)	Busque, zhthsavtw.<br />
<br />
a)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo zhtevw, con significado de buscar, ir en pos.<br />
<br />
5.2.2.	Seguir la experiencia de la paz es también la norma natural de la vida cristiana.<br />
<br />
5.2.3.	La unidad del Espíritu ha de procurarse en la esfera de la paz (Ef. 4:3).<br />
<br />
5.2.4.	Seguir la paz es disfrutar de la presencia de Cristo en la experiencia de vida que dio su paz como don al creyente (Jn. 14:27).<br />
<br />
5.2.5.	Sígala, diwxavtw aujthvn.<br />
<br />
A)	Primer aoristo de imperativo en voz activa del verbo diwvkw, aquí con sentido de perseguirla, en un seguimiento insistente.<br />
<br />
5.2.6.	El creyente no sólo experimenta la paz, sino que se convierte en pacificador (Mt. 5:9).<br />
<br />
5.2.7.	La demanda para el creyente (Fil. 2:5).<br />
<br />
A)	La identificación con Cristo lo convierte en pacificador.<br />
<br />
B)	Siguen y viven la vida que procede del Dios de Paz (1 Co. 14:33; Ef. 6:15; 1 Ts. 5:23).<br />
<br />
5.2.8.	Evidencias de esa condición.<br />
<br />
A)	Anhelan la paz con todos los hombres (Ro. 12:18; He. 12:14).<br />
<br />
B)	Anhelan proclamar el evangelio de la paz (Ef. 6:15; 2 Co. 5:20).<br />
<br />
C)	Modelan sus vidas conforme al Príncipe de Paz (Lc. 19:10; Jn. 13:12-15).<br />
<br />
5.2.9.	Estos son llamados hijos de Dios (Mt. 5: 9).<br />
<br />
A)	Dios los reconoce como sus hijos (Jn. 1:12).<br />
<br />
B)	El mundo debe reconocerlos por su conducta que expresa la participación en la divina naturaleza (2 P. 1:4).<br />
<br />
C)	El mundo debe ver en ellos el carácter del Dios de paz (1 Jn. 4:17).<br />
<br />
D)	Los que son hijos de Dios buscan lo que Dios ama e hizo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[1º Pedro, Estudio 2, por Samuel Pérez Millos]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=72</link>
			<pubDate>Wed, 04 Jun 2008 05:16:26 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=72</guid>
			<description><![CDATA[Créditos: http://www.pym25.org<br />
<br />
ESTUDIO 2<br />
<br />
VIVIENDO COMO CONVIENE A SANTOS<br />
<br />
Pasaje: 2:1-25.<br />
<br />
OBJETIVOS DEL ESTUDIO.<br />
<br />
1.	Conocer el alcance de la obra de Dios en relación con el creyente, en su aspecto de edificio de Dios.<br />
<br />
2.	Comprender la condición sacerdotal de cada creyente y el modo de conducirse en ella.<br />
<br />
3.	Entender la condición de pueblo elegido y santo que es cada creyente delante de Dios.<br />
<br />
4.	Apreciar las demandas que se establecen para el modo de vida de quienes son una “nación santa”.<br />
<br />
5.	Ajustar la vida personal a las demandas de la Escritura.<br />
<br />
<br />
 <br />
TAREAS<br />
<br />
1.	Dedicar tiempo a la oración pidiendo la ayuda del Señor sobre el estudio y su posterior aplicación personal.<br />
<br />
2.	Leer varias veces el pasaje que se estudia y, si es posible en versiones distintas.<br />
<br />
3.	Analizar el texto bíblico sin ninguna ayuda, anotando las conclusiones que se alcancen.<br />
<br />
4.	Volver a estudiarlo con ayuda de las notas y contrastar los resultados.<br />
<br />
5.	Responder a las preguntas de repaso.<br />
 <br />
INTRODUCCIÓN.<br />
<br />
	El tema de la epístola es la gracia. Por tanto, la palabra más destacable es la palabra gracia. La gracia condiciona y proporciona un estilo de vida propio para quien vive en ella. La gracia que salva es también la que transforma. El creyente es una persona cuya vida se ajusta a las demandas de la gracia en el poder del Espíritu. La expresión de la vida cristiana no es asunto de religión, sino de comunión con Cristo. De otro modo, vivir en la gracia es vivir a Cristo como Pablo afirma de sí mismo (Fil. 1:21).  No cabe duda que la vida del creyente en la esfera de la gracia, es santa, como Pedro ha enseñado en el capítulo anterior (1:13-16). La santidad conduce al cristiano a un respeto reverente en toda su forma de vida, teniendo en cuenta que cada momento de ella discurre en la presencia de Dios. La gracia lo ha transformado en hijo de Dios, por tanto, su conducta debe expresar esa condición. La vida en la gracia camina hacia la madurez espiritual, consistente en una progresar desde el infantilismo propio de momento en que se produce el nuevo nacimiento, hacia un desarrollo de vida madura. Este continuo crecimiento espiritual le llevará a ser cada vez más semejante al Señor. El crecimiento exige alimento sano (v. 2), fundamento sólido (vv. 4-8) y servicio eficaz (vv. 9-10). Son los temas que Pedro trata en el comienzo del párrafo que se considera. En razón a la gracia actuante en el cristiano, éste experimenta un profundo cambio personal en su intimidad, que se manifiesta luego al exterior, visiblemente, en acciones que ponen de manifiesto el proceso de la operación de la gracia en él. Es esencialmente una persona sumisa. El cristiano acata el orden establecido y respeta las leyes y el gobierno de la comunidad en donde vive, aun no siendo del mundo (vv. 11-13). De la misma manera expresa la sumisión en el mundo laboral (vv. 18-25). En todas estas cosas pone de manifiesto que la gracia ha producido en él una profunda renovación, como consecuencia de la dotación de una nueva naturaleza y la conducción que el Espíritu de Dios hace de su vida, todo ello, bajo la orientación de la Palabra.<br />
<br />
	El capítulo que se estudia cierra el párrafo anterior que concluye en el v. 10 y abre el siguiente que se inicia en el 11 y termina en 3:12. Se aprecia, pues, que las divisiones en capítulos y versículos no siempre se ajustan a los párrafos naturales del escrito. Sin embargo, conforme al bosquejo analítico de la epístola, puede establecerse la siguiente división del capítulo: Primeramente la gracia en el crecimiento (vv. 1-10); luego sigue, dentro del tema del siguiente párrafo, la gracia y la sumisión, la sumisión a los gobiernos (vv. 11-17) y la sumisión a los amos (vv. 18-25).<br />
 <br />
3.4.	En el crecimiento (2:1-10).<br />
<br />
3.4.1.	En el rechazo y deseo (2:1-3).<br />
<br />
1.	Un mandato (2:1).<br />
<br />
jApoqevmenoi ou\n pa`san kakivan kaiV pavnta dovlon kaiV uJpokrivsei" kaiV<br />
    Desechando    pues,    toda        malicia        y    todo       engaño      e        hipocresía        y<br />
fqovnou" kaiV pavsa" katalaliav",<br />
  envidia         y      todas        detracciones.<br />
<br />
1.1.	La renuncia necesaria.<br />
<br />
1.1.1.	Desechando. <br />
<br />
A)	Es el participio segundo aoristo en voz media del verbo ajpotivqhmi, que equivale a dejar de lado, poner a un lado.<br />
<br />
B)	En la voz media el verbo expresa la idea de sacarse algo de encima, arrojar algo fuera.<br />
<br />
1.1.2.	El verbo se utiliza para referirse a la limpieza de contaminaciones, o también para indicar la acción de quitarse la ropa.<br />
<br />
1.1.3.	En sentido figurado, como ocurre aquí, indica la necesidad de alejar del creyente algunas cosas.<br />
<br />
1.2.	La primera cosa que debe desecharse es toda malicia.<br />
<br />
1.2.1.	El sustantivo malicia, kakiva, expresa la condición de quien es malo.<br />
<br />
1.2.2.	De la misma raíz que el adjetivo kakov", que tiene que ver con todo lo que es esencialmente malo, tanto en su influencia como en su efecto.<br />
<br />
1.2.3.	Aquí expresa la inclinación a hacer daño al prójimo.<br />
<br />
1.2.4.	Literalmente se refiere a mal corazón.<br />
<br />
1.2.5.	Es lo opuesto a la inocencia infantil que se demanda del creyente (1 Co. 14:20).<br />
<br />
1.2.6.	El alejamiento no debe ser parcial, sino total toda.<br />
<br />
A)	El adjetivo pa``", expresa la idea de totalidad, significa radicalmente todo.<br />
B)	Sin artículo comprende a la totalidad de cada tipo de variedad.<br />
<br />
C)	No importa cual sea la manifestación de la malicia, debe alejarse del cristiano.<br />
<br />
1.3.	La segunda cosa que debe desecharse es todo engaño.<br />
<br />
1.3.1.	Engaño, dovlo", es un sustantivo que significa primariamente cebo, trampa, de ahí la idea de engaño o doblez.<br />
<br />
1.3.2.	Es lo que lleva a confundir con palabras o actitudes engañosas.<br />
<br />
1.3.3.	Igual que la anterior no debe abandonarse parcial, sino totalmente: todo engaño.<br />
<br />
1.4.	Una tercera cosa que debe desecharse es la hipocresía.<br />
<br />
1.4.1.	Hipocresía, uJpocrivsei", es otro sustantivo que expresa la idea de una manifestación exterior que no corresponde a la realidad.<br />
<br />
1.4.2.	Está relacionado con la actuación de un actor en el teatro, que simula ser lo que no es.<br />
<br />
1.4.3.	Es lo que induce al engaño por medio de una apariencia mentirosa.<br />
<br />
1.4.4.	Es una de las peores manifestaciones de la mentira, porque no siempre puede ser detectada.<br />
<br />
1.4.5.	Era una manifestación propia de la vida de piedad aparente de los fariseo (Mt. 23:28).<br />
<br />
1.4.6.	Es un pecado típico del legalismo religioso.<br />
<br />
1.4.7.	La hipocresía es una forma sutil de mentira.<br />
<br />
1.5.	El cristiano debe despojarse también de las envidias.<br />
<br />
1.5.1.	Envidia, fqovno", es un sustantivo que indica el disgusto que se produce ante la prosperidad de otros.<br />
<br />
1.5.2.	Una manifestación típica de la carne (Gá. 5:21).<br />
<br />
1.5.3.	Es lo contrario al desinterés propio del que ama y se alegra en el progreso ajeno, porque no busca lo suyo propio (1 Co. 10:24).<br />
<br />
1.5.4.	La envidia puede revestir múltiples formas, de ahí que Pedro utilice el plural envidias.<br />
<br />
1.6.	Junto con lo anterior deben alejarse todas las detracciones.<br />
<br />
1.6.1.	Detracciones, katalaliav", el sustantivo expresa la idea de hablar mal de otros.<br />
<br />
A)	Compuesto con katar, aquí con significado de mal, contra, y el verbo lalevw, que significa hablar.<br />
<br />
B)	La detracción está íntimamente vinculada con la maledicencia.<br />
<br />
1.6.2.	De la misma raíz es la palabra usada por Santiago y traducida como murmuraciones (Stg. 4:11).<br />
<br />
1.6.3.	Pedro la usa dos veces más en esta epístola (2:12; 3:16).<br />
<br />
1.6.4.	Es una manifestación perversa del chismoso.<br />
<br />
2.	El deseo del cristiano (1:2).<br />
<br />
Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.<br />
<br />
wJ"   ajrtigevnnhta brevfh toV  logikoVn a[dolon gavla ejpipoqhvsate, <br />
Como   recién nacidos       bebés    la     espiritual   sin engaño  leche       anhelad    <br />
i{na    ejn aujtw`/ aujxhqh`te eij" swthrivan, <br />
para que por     ella         crezcáis    para     salvación.<br />
<br />
2.1.	La vida de santificación demanda un deseo.<br />
<br />
2.1.1.	Desead, ejpipoqhvsate, es el primer aoristo de imperativo, constantivo, en voz activa del verbo ejpipoqevw, que expresa la idea de un anhelo profundo.<br />
<br />
A)	Es la forma intensificada con ejpi y el verbo poqevw, con sentido de anhelar, aunque no aparece en el Nuevo Testamento.<br />
<br />
2.1.2.	Pedro enseña que la vida en la gracia manifiesta un intenso deseo.<br />
<br />
2.2.	Un símil.<br />
<br />
2.2.1.	Pedro compara el deseo intenso del creyente con el de un niño recién nacido.<br />
<br />
2.2.2.	Niños recién nacidos, ajrtigevnnhta brevfh.<br />
<br />
A)	Niño, brevfo", denota más bien cualquier momento de la niñez.<br />
<br />
a)	Puede referirse a la condición de un niño aún no nacido, de uno pequeño o de otro algo mayor.<br />
<br />
B)	Recién nacido, ajrtigevnnhto", es un adjetivo de uso raro en el griego koiné, que expresa la idea de un recién nacido.<br />
<br />
a)	Compuesto con a[rti, que equivale a recientemente, nuevamente, y el adjetivo gennetov", que significa nacido.<br />
<br />
2.2.3.	Pudiera sugerir la idea de que el escrito está dirigido a cristianos recién convertidos.<br />
<br />
2.2.4.	No es necesariamente esta la idea predominante, sino que se trata de una referencia general a cualquier creyente, que debe sentir un profundo deseo por alimentarse, semejante al de un recién nacido.<br />
<br />
2.3.	El deseo del niño.<br />
<br />
2.3.1.	La leche espiritual.<br />
<br />
2.3.2.	Pedro utiliza el calificativo logikov", que equivale a racional, espiritual, que da entendimiento.<br />
<br />
A)	Pretende expresar con ello el alimento espiritualmente lógico, racional, que conduce a la madurez espiritual, en un crecimiento por medio de la acción de la Palabra a través de la mente regenerada.<br />
<br />
2.3.3.	Esta expresión figurativa alude a la Palabra de Dios y, especialmente, a las doctrinas fundamentales de la fe.<br />
<br />
2.3.4.	La leche espiritual debe ser no adulterada, a[dolon.<br />
<br />
A)	El adjetivo calificativo a[dolo", está compuesto por a privativa y dovlo", trampa, engaño, de ahí la idea de algo sin engaño, limpio.<br />
<br />
2.3.5.	La doctrina adulterada es una forma de engaño, que desvía y corrompe al creyente.<br />
<br />
2.3.6.	La idea que Pedro expresa aquí enfatiza sobre el deseo apremiante que todo creyente debe tener por alimentarse de la Palabra.<br />
<br />
2.3.7.	De la misma manera que la evidencia del nacimiento de un niño es el ansia por el alimento, así también el nuevo nacimiento para un cristiano.<br />
<br />
2.3.8.	La falta de apetito es síntoma de debilidad.<br />
<br />
2.3.9.	La responsabilidad del creyente es desear el alimento espiritual, la de la iglesia proveerlo (He. 5:12).<br />
<br />
2.4.	El propósito de esa alimentación espiritual es el crecimiento del creyente.<br />
<br />
2.4.1.	Para que por ella crezcáis, i{na ejn aujtw``/ aujxhqh``te.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con i{na ejn, para que por, y el primer aoristo de subjuntivo en voz pasiva del verbo aujxavnw, que significa aumentar, en este caso crecer.<br />
<br />
2.4.2.	El crecimiento libra al creyente del infantilismo espiritual.<br />
<br />
2.4.3.	En esa situación puede ser fácilmente arrastrado de la verdadera fe y desviado de ella por otras doctrinas (Ef. 4:14).<br />
<br />
2.4.4.	El crecimiento fortalece para salvación.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con i{na, para, y el sustantivo swthriva, que significa salvación.<br />
<br />
2.4.5.	El crecimiento fortalece para la vida de salvación, en la santificación.<br />
<br />
2.4.6.	Para poder llevar a buen término la vida de santificación.<br />
<br />
2.4.7.	La madurez del creyente exigirá luego otro tipo de alimento sólido (He. 5:12-13).<br />
<br />
3.	El deseo como expresión del nuevo nacimiento (2:3).<br />
<br />
Si es que habéis gustado la benignidad del Señor.<br />
<br />
eij ejgeuvsasqe o{ti crhstoV" oJ Kuvrio".<br />
Si    gustasteis       que        bueno     el     Señor.<br />
3.1.	Una afirmación cierta.<br />
<br />
3.1.1.	La frase no expresa una posibilidad sino una afirmación.<br />
<br />
3.1.2.	Si gustasteis, eij ejgeuvsasqe.<br />
<br />
A)	Condicional de primera clase con eij, si, y el primer aoristo de indicativo en voz media del verbo geuvw, que equivale a gustar.<br />
<br />
3.1.3.	La frase equivale a: ya que habéis gustado.<br />
<br />
3.2.	Lo que cada creyente gustó.<br />
<br />
3.2.1.	La benignidad del Señor,<br />
<br />
A)	Benignidad, crhstoV", es un adjetivo, que relacionado con personas expresa la condición de bondad, aquí traducido como benigno.<br />
<br />
3.2.2.	Pedro afirma que cada creyente ha experimentado en sí mismo que el Señor es bueno (Nah. 1:7).<br />
<br />
3.2.3.	La raíz del adjetivo está vinculado con gracia, lo que equivale a experimentar o gustar la gracia del Señor (Sal. 34:8).<br />
<br />
3.2.4.	Quien no ha gustado la benignidad del Señor expresada en su gracia, no es salvo. <br />
<br />
3.4.2.	En la posición (2:4-10).<br />
<br />
1.	La base estable del crecimiento de la iglesia (2:4).<br />
<br />
Acercándoos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa.<br />
<br />
<br />
proV" o}n prosercovmenoi livqon zw`nta uJpoV ajnqrwvpwn meVn<br />
  Al   cual         acercándoos         piedra      viva,     por     los hombres   es cierto<br />
ajpodedokimasmevnon paraV dev Qew`/ ejklektoVn e[ntimon,<br />
          desechada                     pero   ante  Dios     escogida       preciosa.<br />
<br />
1.1.	Un acercamiento vital.<br />
<br />
1.1.1.	Acercándoos a Él, proV" o}n prosercovmenoi.<br />
<br />
A)	Participio presente en voz media, masculino plural, del verbo prosercomai, que equivale a acercarse, llegar.<br />
<br />
B)	En la cláusula el sujeto es el Señor.<br />
<br />
1.1.2.	Mas que acercarse es allegarse.<br />
<br />
A)	Acercar expresa la idea de proximidad, venir cerca.<br />
<br />
B)	Allegarse, expresa la idea de intimidad, relación experimental entre dos personas, agregar, añadir.<br />
<br />
1.1.3.	El verbo se usa para referirse a una aproximación a Dios (He. 4:16; 7:25; 10:1, 22; 11:6).<br />
<br />
1.1.4.	La forma en que lo usa Pedro, es la misma que Juan utiliza para referirse a las palabras de Cristo que enfatizan la fe o el creer en él (Jn. 6:35, 37, 44, 45, 65).<br />
<br />
1.1.5.	La idea general es que el acercarse, o mejor allegarse a Cristo es un acto de fe y se produce al creer en Él.<br />
<br />
1.1.6.	El concepto de proximidad o intimidad se amplía con el de firmeza, ya que se allega para quedar, esto es, para vida de identificación y relación con Cristo.<br />
<br />
1.2.	Cristo es la piedra viva.<br />
<br />
1.2.1.	Piedra viva livqon zw``nta.<br />
<br />
A)	Cláusula en caso acusativo, en aposición con o{n, cual, y el contraste intencionado de piedra, livqon, y  viva zw``nta.<br />
<br />
1.2.2.	Es un notable contraste porque en el mundo natural las piedras no son elementos vivos.<br />
1.2.3.	Para Pedro no existe duda sobre quién es la piedra en la que la iglesia se edifica (Hch. 4:11).<br />
<br />
1.2.4.	Es una piedra viva porque resucitó y está revestido de inmortalidad (Ro. 6:9; Ap. 1:18).<br />
<br />
1.2.5.	Es una piedra viva porque comunica vida a todo aquel que entra en contacto con ella (Jn. 4:10; 6:51; 14:19).<br />
<br />
1.3.	La piedra viva es desechada por los hombres.<br />
<br />
1.3.1.	Desechada, ajpodedukimasmevnon.<br />
<br />
A)	Participio presente en voz pasiva del verbo ajpodokimavzw, que expresa la idea de rechazar algo después de haberlo sometido a exámen.<br />
<br />
1.3.2.	Cristo fue sometido a examen por los hombres y no encuentran el Él atractivo para desearlo.<br />
<br />
1.3.3.	El Mesías no cumplía los ideales que se habían fijado para Él, por tanto, fue rechazado.<br />
<br />
1.3.4.	Cristo mismo se refirió a ese rechazo (Mr. 8:31; Lc. 9:22).<br />
<br />
1.3.5.	Era un rechazo profetizado (Is. 53:2b).<br />
<br />
1.4.	La piedra viva es escogida y preciosa para Dios.<br />
<br />
1.4.1.	Mas para Dios, paraV deV Qew``/.<br />
<br />
A)	Cláusula de relación, literalmente más al lado de Dios, esto es, como Él lo ve.<br />
<br />
1.4.2.	Escogida, ejklektoVn.<br />
<br />
A)	El adjetivo, concordante en género y número con livton, piedra, tiene en sentido de algo escogido, que denota sacar de entre.<br />
<br />
1.4.3.	Dios contradice a los hombres exaltando a Cristo (Fil. 2:9-11).<br />
<br />
1.4.4.	El núcleo del evangelio de Pedro fue este contraste (Hch. 2:23, 24, 32, 33; 4:11).<br />
<br />
1.4.5.	Jesús fue el escogido de Dios (Is. 42:1; Mt. 12:18).<br />
<br />
1.4.6.	La piedra es también preciosa e[mtimon.<br />
<br />
A)	El sustantivo e[ntimo", es un compuesto ejn, enfático y tivmio", precioso, relacionado con timhv, honor, lo que da idea de algo que es digno de todo honor, precioso, de gran precio, querido.<br />
<br />
1.4.7.	La piedra desechada por los hombres de de gran valor, digna de alta estima para Dios.<br />
<br />
1.4.8.	Se trata del Hijo Unigénito (Jn. 1:14).<br />
<br />
1.4.9.	Fue proclamado de este modo por el Padre (Mt. 3:17).<br />
<br />
2.	La consecuencia de allegarse a Cristo (2:5).<br />
<br />
Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.<br />
<br />
kaiV    aujtoiV  wJ"  livqoi zw`nte" oijkodomei`sqe oi\ko" pneumatikoV" eij" <br />
También vosotros como  piedras     vivas       sed edificados       casa         espiritual        para<br />
iJeravteuma a{gion ajnenevgkai pneumatikaV" qusiva" eujprosdevktou" »Qew`/ <br />
un sacerdocio    santo    para ofrecer         espirituales    sacrificios       aceptables            a Dios <br />
diaV      jIhsou` Cristou`.<br />
mediante           Jesucristo.<br />
<br />
2.1.	El creyente como piedra viva.<br />
<br />
2.1.1.	El creyente en contacto con la Piedra Viva que es Cristo, recibe vida y se convierte en piedra viva (Jn. 3:36).<br />
<br />
2.1.2.	Es el resultado de la unión vital con Cristo por la obra del Espíritu (1 Co. 12:13).<br />
<br />
2.1.3.	Como consecuencia de ser piedras vivas, pueden ser edificados sobre Cristo, la Piedra Viva (Ef. 2:20-22).<br />
<br />
2.1.4.	Como el creyente crece, así también la Iglesia.<br />
<br />
2.1.5.	Un edificio que crece en santidad para ser templo de Dios.<br />
<br />
2.2.	El creyente edificado.<br />
<br />
2.2.1.	Sed edificados, oijkodomei``sqe.<br />
<br />
A)	Presente de indicativo en voz pasiva, segunda persona del plural, del verbo oijkodomevw, que significa edificar una casa.<br />
<br />
B)	El modo verbal expresa la acción de dejarse edificar.<br />
<br />
2.2.2.	Para el resultado de convertirse en una casa espiritual.<br />
<br />
2.2.3.	La idea es la de un edificio para morada (Jn. 14:23).<br />
<br />
2.2.4.	El término equivale al que los judíos usaban para referirse al templo como casa de Dios (Sal. 116:19; Mt. 12:4: Hch. 7:47).<br />
<br />
2.2.5.	Es una casa espiritual porque Dios no mora en casas hechas por manos de hombres (Hch. 16:24).<br />
<br />
2.2.6.	La morada de Dios en Espíritu tiene que ser necesariamente un templo espiritual, como corresponde a la condición de Dios (Jn. 4:20).<br />
<br />
2.2.7.	La Iglesia es presentada como el templo de Dios (1 Co. 3:16; 2 Co. 6:16).<br />
<br />
2.2.8.	A este templo conviene la limpieza y santidad.<br />
<br />
2.2.9.	Una solemne advertencia (1 Co. 3:17).<br />
<br />
2.3.	Los creyentes constituyen también un sacerdocio santo.<br />
<br />
2.3.1.	Sacerdocio santo, iJeravteuma a{gion.<br />
<br />
A)	Sacerdocio, iJeravteuma, son los que ejercen el ministerio sacerdotal en el templo.<br />
<br />
2.3.2.	Tienen que ser santos como corresponde a la santidad del templo y a la santidad de Dios.<br />
<br />
2.3.3.	Todos los cristianos son al mismo tiempo templo y sacerdocio.<br />
<br />
2.3.4.	No hay distinción en la condición sacerdotal, tanto para hombres como para mujeres.<br />
<br />
2.3.5.	Es un sacerdocio santo porque ha sido apartado para Dios, por Él mismo.<br />
<br />
2.3.6.	Este sacerdocio es de nuevo orden (He. 5:6).<br />
<br />
2.3.7.	El creyente viene a pertenecer a la familia del Sumo Sacerdote, de quien recibe los privilegios sacerdotales, por adopción (Gá. 4:5).<br />
<br />
2.3.8.	Es además miembro de la casa y familia de Dios (Ef. 2:19).<br />
<br />
A)	El Sumo Sacerdote es el hermano primogénito (Ro. 8:29).<br />
<br />
B)	Por esta causa no se avergüenza de llamarlos como sus hermanos (He. 2:11).<br />
<br />
2.3.9.	La característica principal de estos sacerdotes es la santidad.<br />
<br />
A)	Así lo enseñaba el salmista (Sal. 93:5).<br />
<br />
B)	Apartados para el servicio de Dios.<br />
<br />
2.4.	Los sacrificios de los sacerdotes espirituales.<br />
<br />
2.4.1.	Para ofrecer, ajnenevgkai.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con el primer aoristo de infinitivo en voz activa del verbo anaferw, que primariamente expresa la idea de conducir, o llevar arriba, de ahí ofrecer.<br />
<br />
2.4.2.	Lo que ofrecen los sacerdotes espirituales, en un santuario espiritual, son sacrificios espirituales.<br />
<br />
A)	Como conviene a una plena dimensión espiritual, en una relación con Dios que es Espíritu y mora en Espíritu en el creyente (Jn. 4:24; Ef. 2:22).<br />
<br />
2.4.3.	Se llaman espirituales porque también son el resultado de la acción y conducción del Espíritu (Ro. 8:14).<br />
<br />
2.4.4.	Los cinco sacrificios espirituales según la enseñanza del Nuevo Testamento.<br />
<br />
A)	La ofrenda (Ef. 4:18).<br />
<br />
B)	La alabanza, como fruto de labios que confiesan en nombre del Señor (He. 13:15).<br />
<br />
C)	El bien hacer (He. 13:16a).<br />
<br />
D)	La ayuda mutua (He. 13:16b).<br />
<br />
E)	La entrega total (Ro. 12:1).<br />
<br />
2.5.	La aceptación divina de los sacrificios espirituales.<br />
<br />
2.5.1.	Pedro los define como aceptables.<br />
<br />
A)	Aceptables, eujprosdevktou", es la forma mas enfática del adjetivo dektov", con euj, bien y prov", hacia.<br />
<br />
2.5.2.	Son aceptables, no por el que los ofrece, sino por el mediador, Jesucristo.<br />
<br />
2.5.3.	Agradables para Dios por ser hechos por medio de Su Hijo, en quien tiene contentamiento (Ef. 1:6).<br />
<br />
2.5.4.	Toda la esfera de la vida en la gracia, que incluye la aceptación del creyente por Dios, no es asunto de religión, sino de identificación con Cristo.<br />
<br />
3.	La base bíblica (2:6).<br />
<br />
Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado.<br />
<br />
diovti    perievcei ejn grafh`/:   ijdouV   tivqhmi ejn SiwVn livqon ajkrogwniai`on <br />
Puesto que  contenía     la   Escritura:  He aquí  que pongo  en     Sión    piedra          angular<br />
ejklektoVn e[ntimon kaiV oJ pisteuvwn ejp= aujtw`/  ouj mhV     kataiscunqh`/.<br />
escogida         preciosa      y   el que    crea         en        Él    de ningún modo  será avergonzado.<br />
<br />
3.1.	La confirmación bíblica de la enseñanza anterior.<br />
<br />
3.1.1.	Pedro dijo antes que Cristo es la piedra escogida y preciosa, ahora lo confirma con la profecía (Is. 28:16).<br />
<br />
3.1.2.	Contiene, perievcei.<br />
<br />
A)	Presente de indicativo en voz activa (intransitivo), del verbo perievcw, literalmente tener alrededor.<br />
<br />
B)	Voz compuesta por peri, alrededor, y e[cw, tener, de ahí, rodear, encerrar, contener.<br />
<br />
3.1.3.	La cita que sigue está contenida en la Escritura.<br />
<br />
3.1.4.	La profecía anuncia la base de la Iglesia, que se edifica en la actual dispensación.<br />
<br />
3.2.	Los calificativos para la piedra.<br />
<br />
3.2.1.	Angular, ajkrogwniai``on.<br />
<br />
A)	La palabra en el griego hace referencia al ángulo más exterior del edificio.<br />
<br />
B)	Lo que indica que la misma base de cimentación, sobre la que descansa la iglesia, es también la que orienta la verticalidad del edificio y la que lo cubre o cierra como cabeza.<br />
<br />
3.2.2.	Escogida, ejklektoVn.<br />
<br />
A)	Término considerado antes (v. 4).<br />
<br />
B)	En  Isaías se traduce como probada.<br />
<br />
C)	Probada en las tentaciones y demostrada resistente.<br />
<br />
3.2.3.	Preciosa, e[ntimon.<br />
<br />
A)	Término considerado antes (v. 4)<br />
<br />
B)	Cristo es de gran valor para su pueblo.<br />
<br />
3.3.	El firme objeto de la fe.<br />
<br />
3.3.1.	El que creyere.<br />
<br />
<br />
A)	Pedro está haciendo alusión a todo aquel que deposita su fe en el Salvador.<br />
<br />
3.3.2.	No será avergonzado, ouj mhV kataiscunqh``/.<br />
<br />
A)	Cláusula de negación enfática con ouj mhV, que equivale a de ningún modo y el primer aoristo de subjuntivo en voz pasiva del verbo kataiscunw, forma intensificada que equivale a no sentirse afrentado, o avergonzado.<br />
<br />
3.3.3.	El que cree está firmemente sostenido (Ef. 4:15, 16).<br />
<br />
3.3.4.	Su esperanza no quedará defraudada (Ef. 5:27).<br />
<br />
3.3.5.	Será altamente honrado (Col. 3:4).<br />
<br />
4.	Lo que es Cristo para el creyente (2:7).<br />
<br />
Para vosotros, pues, los que creéis, Él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo. <br />
<br />
uJmi`n ou\n  hJ timhV toi`" pisteuvousin,  ajpistou`sin deV    livqo" o}n <br />
Para vosotros  el  honor     es    los que creéis,       mas para los incrédulos    piedra   que       <br />
ajpedokivmasan oiJ oijkodomou`nte" ou|to"    ejgenhvqh       eij" kefalhVn <br />
    desecharon            los          edificadores        ésta      ha venido a convertirse  en     cabeza<br />
gwniva" <br />
del ángulo.<br />
<br />
4.1.	Dos citas del Antiguo Testamento.<br />
<br />
4.1.1.	La primera de los Salmos (Sal. 118:22).<br />
<br />
4.1.2.	La segunda de Isaías (Is. 8:14-15).<br />
<br />
4.1.3.	Cristo para el creyente es precioso, timhV.<br />
<br />
A)	Pedro utiliza aquí un sustantivo de valoración.<br />
<br />
B)	Vinculado con el adjetivo timiov", que significa precioso, valioso, honorable.<br />
<br />
4.1.4.	La hermosura de Cristo y el honor supremo es solo para los que creéis.<br />
<br />
A)	Cláusula compuesta por uJmi``n ou^^n, para vosotros, y pisteuvousin, formando el dativo ético del participio presente articular en voz activa del verbo pusteuvw, creer, dar crédito.<br />
<br />
4.1.5.	Es algo común a todos los creyentes.<br />
<br />
4.2.	El contraste con los incrédulos.<br />
<br />
4.2.1.	Pero, para los que no creen, ajpistou``sin de.<br />
<br />
A)	Cláusula condicional con de, pero, y el participio presente en voz activa, en dativo, del verbo ajpistevw, que significa no creer.<br />
<br />
B)	El verbo está formado por a, privativa y pistew, creer, dar crédito sobre algo, estar persuadido.<br />
<br />
4.2.2.	Los incrédulos tienen, por su incredulidad, un concepto distinto de Cristo.<br />
<br />
4.2.3.	Los incrédulos son los edificadores.<br />
<br />
4.2.4.	Referencia a gobernantes de Israel (Hch. 4:8, 10, 11).<br />
<br />
4.2.5.	Estos desecharon a Cristo.<br />
<br />
4.2.6.	Después de examen lo encontraron falto de aprecio y aceptación, negándolo como el Mesías (Jn. 19:15; Hch. 3:13).<br />
<br />
4.3.	Lo que Cristo ha venido a ser.<br />
<br />
4.3.1.	Cabeza del ángulo, kefakhVn gwniva".<br />
<br />
A)	Tiene que ver con la piedra principal que sirve de unión a la esquina, o incluso la que está en la parte central del arco que sustenta una edficación.<br />
<br />
4.3.2.	Cristo, despreciado por los incrédulos, ha sido exaltado a lo sumo (Fil. 2:9).<br />
<br />
5.	Cristo el Juez (2:8).<br />
<br />
Y: piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.<br />
kaiV livqo" proskovmmato" kaiV pevtra skandavlou:  oi}     proskovptousin /<br />
  Y:      piedra         de tropiezo            y      roca      de escándalo     los cuales          tropiezan<br />
tw`/   lovgw ajpeiqou`nte" eij"  o}    kaiV    ejtevqhsan. <br />
en la  Palabra      no creyendo      a  lo cual también  fueron destinados.<br />
<br />
5.1.	Pedro cita de nuevo la profecía.<br />
<br />
5.1.1.	Apela a Isaías (Is. 8:14).<br />
<br />
5.1.2.	Cristo es piedra de tropiezo, livqo" proskovmmato".<br />
<br />
A)	El sustantivo expresa la idea de un obstáculo puesto en el camino, que es causa de tropiezo.<br />
<br />
5.1.3.	Tropezadero a los incrédulos, que no pueden considerarlo como el Mesías.<br />
<br />
5.1.4.	La “palabra de la cruz”, es locura a los que se pierden (1 Co. 1:18).<br />
<br />
5.1.5.	Cristo es también para el incrédulo roca de escándalo, pevtra skandavlou.<br />
<br />
A)	Se trata aquí de un resalte rocoso que emerge del camino y que es también motivo de tropiezo para el caminante.<br />
<br />
5.1.6.	Los incrédulos tropiezan con la piedra y son quebrantados contra la roca.<br />
<br />
5.1.7.	Despreciar al Salvador es enfrentarse con el Juez.<br />
<br />
5.2.	El incrédulo es desobediente.<br />
<br />
5.2.1.	Tropiezan con la palabra.<br />
<br />
A)	Tropiezan, proskovptousin, es el presente de indicativo en voz activa del verbo proskovptw, que equivale a golpear con fuerza, dar contra.<br />
<br />
5.2.2.	Son desobedientes a la Palabra, rehusando creer (Jn. 3:36).<br />
<br />
5.2.3.	Rechazaron a Cristo y pecaron contra el Espíritu, en los tiempos del Mesías, por incredulidad voluntaria, por lo que fueron reprobados (Jn. 12:37-41).<br />
<br />
<br />
5.3.	El destino de los incrédulos.<br />
<br />
5.3.1.	A lo cual fueron también destinados.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con eij", a, o}, lo cual, y el primer aoristo de indicativo en voz pasiva del verbo tiqhvmi, literalmente poner, de ahí destinar.<br />
<br />
5.3.2.	Dios confirmó la condición rebelde de los tales (Jn. 12:37-40).<br />
<br />
5.3.3.	No es que Dios los haya destinado de antemano para ser rebeldes y, por tanto, para perdición. <br />
<br />
5.3.4.	El destino del incrédulo es a perdición (Jn. 3:36b).<br />
<br />
5.3.5.	Ellos se colocaron en el camino que inexorablemente lleva a perdición (Pr. 16:25).<br />
<br />
5.3.6.	Pablo complementa la enseñanza y aclara el concepto (Ro. 9:22).<br />
<br />
A)	Los vasos de ira no fueron preparados por Dios de antemano, sino que fueron ellos los que se prepararon para tal fin.<br />
<br />
6.	La posición y ministerio del creyente.<br />
<br />
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.<br />
<br />
uJmei`" deV  gevno" ejklektovn, basivleion iJeravteuma, e[qno" a{gion, laoV" eij"<br />
Mas vosotros    linaje     escogido           real                sacerdocio     nación     santa      pueblo para<br />
peripoivhsin,  o{pw"   taV" ajretaV" ejxaggeivlhte tou`  ejk skovtou" uJma`" <br />
    posesión          para que así   las     proezas         anunciéis       del que de   oscuridad       os<br />
kalevsanto" eij" toV qaumastoVn aujtou` fw`":<br />
     llamó              a     la      admirable          de Él        luz.<br />
<br />
6.1.	Un contraste.<br />
<br />
6.1.1.	Mas vosotros.<br />
<br />
6.1.2.	Pedro establece un contraste con los desobedientes e incrédulos que tropiezan y se pierden.<br />
<br />
6.1.3.	En contraste con ellos, el creyente es un tesoro precioso para Dios.<br />
<br />
6.2.	Linaje escogido.<br />
<br />
6.2.1.	No supone la sustitución de Israel por la iglesia (Ex. 19:5-6).<br />
<br />
6.2.2.	Es la acción de Dios en la formación de un pueblo para Él en esta dispensación (Ef. 1:4).<br />
<br />
6.2.3.	Pedro aplica el calificativo individualmente a cada uno de los creyentes.<br />
<br />
6.2.4.	Un pueblo de elección dedicado por Dios para Él mismo.<br />
<br />
6.3.	Real sacerdocio.<br />
<br />
6.3.1.	Título aplicado a Israel en la antigua dispensación (Ex. 19:6).<br />
<br />
6.3.2.	De igual modo que para el anterior, no supone la sustitución de Israel por la Iglesia.<br />
<br />
6.3.3.	Los cristianos son  sacerdocio regio en Cristo Jesús (Ap. 5:10).<br />
<br />
6.3.4.	Unidos a Él para reinar y ser sacerdotes.<br />
<br />
6.3.5.	El sacerdocio es universal, cada creyente, sin distinción alguna, hombres y mujeres, son sacerdotes espirituales.<br />
<br />
6.4.	Nación santa.<br />
<br />
6.4.1.	Ese había sido también el propósito de Dios en relación con Israel (Ex. 19:6).<br />
<br />
6.4.2.	Santa en el sentido de separada de entre las gentes del mundo para ser pueblo único de Dios (Jn. 17:16).<br />
<br />
6.4.3.	La Iglesia es un pueblo apartado para glorificar y servir a Dios en el mundo.<br />
<br />
6.4.4.	La santidad forma parte de su modo natural de vida (1 P. 1:14-16).<br />
<br />
6.5.	Pueblo adquirido.<br />
<br />
6.5.1.	Literalmente en el texto griego: pueblo para posesión, laoV" eij" peripoivhsin.<br />
A)	Cláusula de propósito con eij", para, y el sustantivo peripoivhsi", que equivale a posesión, adquisición.<br />
<br />
6.5.2.	Dios ha escogido y salvado a este pueblo, que es la Iglesia, con un propósito, que sea su posesión.<br />
<br />
6.5.3.	Es un pueblo de propiedad privada.<br />
<br />
6.5.4.	Ha sido adquirido para poseerlo (Ef. 1:14).<br />
<br />
6.5.5.	Cada uno de los creyentes que integran este pueblo ha sido comprado por precio (1 Co. 6:20; 7:23).<br />
<br />
6.5.6.	El precio pagado por esta posesión ha sido la vida de Cristo (1 P. 1:19).<br />
<br />
6.6.	El compromiso de este pueblo.<br />
<br />
6.6.1.	Para que anunciéis.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con o{pw", para que así, y el primer aoristo de subjuntivo del verbo ejxavggellw, que equivale a decir afuera, proclamar por todas partes, dar publicidad.<br />
<br />
6.6.2.	Las virtudes.<br />
<br />
A)	Virtudes, ajretaV", traducido aquí como virtudes, es un sustantivo que expresa la idea de todo aquello que da preeminencia a una persona, de ahí virtudes, bondad moral, preeminencia intrínseca, excelencias, incluso proezas.<br />
<br />
6.6.3.	En este sentido las proezas que Dios hizo con ellos para salvación.<br />
<br />
6.6.4.	Se trata de manifestar las excelencias de las poderosas obras de Dios (Hch. 2:11).<br />
<br />
6.6.5.	Esas proezas consistieron en un llamado de Dios que saca de las tinieblas en donde se encontraban y los traslada al reino de su luz admirable (Col. 1:13).<br />
<br />
6.6.6.	Es el cambio del paganismo seguidor de ídolos, tinieblas, al cristianismo adorando a Dios, que es luz admirable.<br />
<br />
A)	Un contraste semejante (1 Ts. 1:9-10).<br />
<br />
6.6.7.	Anunciar el cambio de vida que produce el evangelio (Hch. 26:18; Ef. 5:8).<br />
<br />
6.6.8.	Vidas de testimonio limpio que brillan en las tinieblas y manifiestan la evidencia del cambio operado por el poder de Dios.<br />
<br />
7.	Las bendiciones de ser pueblo de Dios (1:10).<br />
<br />
Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.<br />
<br />
oi{        pote    ouj laoV" oi{ pote  laoV" Qeou`, oiJ oujk     hjlehmevnoi <br />
Los que  en un tiempo   no  pueblo mas ahora   pueblo  de Dios  los  no  habiendo sido compadecidos<br />
nu`n deV  ejlehqevnte". <br />
Mas ahora  compadecidos.<br />
<br />
7.1.	Pedro establece comparaciones.<br />
<br />
7.1.1.	Los que en otro tiempo.<br />
<br />
A)	Referencia al pasado histórico de cada creyente.<br />
<br />
B)	Referencia también a la Iglesia como pueblo de Dios en esta dispensación, cosa desconocida como tal en anteriores épocas.<br />
<br />
7.1.2.	No erais pueblo.<br />
<br />
A)	En el texto griego aparece la expresión sin verbo, que se suple en la traducción.<br />
<br />
B)	Literalmente: no pueblo.<br />
<br />
C)	Pedro está aludiendo a la profecía (Os. 1:10; 2:23).<br />
<br />
D)	Usada también por Pablo (Ro. 9:25-26).<br />
<br />
7.1.3.	Israel era el pueblo de Dios, pueblo de promesas, pero los gentiles estaban ajenos a esa condición a promesas (Ef. 2:11-12).<br />
<br />
7.1.4.	Ahora, los que no eran pueblo han venido a serlo.<br />
<br />
7.1.5.	No habías alcanzado misericordia.<br />
<br />
A)	Cláusula negativa con oujk, no, y el participio perfecto articular en voz pasiva del verbo ejleevw, que expresa la idea de alcanzar misericordia.<br />
<br />
B)	El verbo está ligado radicalmente con el sustantivo e[leo", que expresa la manifestación externa de la compasión, que da por sentado la incapacidad y el derecho de quien la recibe, y los recursos suficientes para quien la da.<br />
<br />
7.1.6.	Una nueva posición: pero ahora habéis alcanzado misericordia.<br />
<br />
A)	Pedro cambia aquí el modo del verbo al participio primero aoristo en voz pasiva del verbo ejleevw, alcanzar misericordia.<br />
<br />
7.1.7.	Hay un claro pensamiento en el cambio que se produce en la experiencia cristiana en el momento puntual de la conversión.<br />
<br />
7.1.8.	Quienes no tenían derecho para alcanzar misericordia la han obtenido por la bondad admirable de Dios.<br />
<br />
4.	La gracia y la sumisión (2:11-3:12).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Créditos: http://www.pym25.org<br />
<br />
ESTUDIO 2<br />
<br />
VIVIENDO COMO CONVIENE A SANTOS<br />
<br />
Pasaje: 2:1-25.<br />
<br />
OBJETIVOS DEL ESTUDIO.<br />
<br />
1.	Conocer el alcance de la obra de Dios en relación con el creyente, en su aspecto de edificio de Dios.<br />
<br />
2.	Comprender la condición sacerdotal de cada creyente y el modo de conducirse en ella.<br />
<br />
3.	Entender la condición de pueblo elegido y santo que es cada creyente delante de Dios.<br />
<br />
4.	Apreciar las demandas que se establecen para el modo de vida de quienes son una “nación santa”.<br />
<br />
5.	Ajustar la vida personal a las demandas de la Escritura.<br />
<br />
<br />
 <br />
TAREAS<br />
<br />
1.	Dedicar tiempo a la oración pidiendo la ayuda del Señor sobre el estudio y su posterior aplicación personal.<br />
<br />
2.	Leer varias veces el pasaje que se estudia y, si es posible en versiones distintas.<br />
<br />
3.	Analizar el texto bíblico sin ninguna ayuda, anotando las conclusiones que se alcancen.<br />
<br />
4.	Volver a estudiarlo con ayuda de las notas y contrastar los resultados.<br />
<br />
5.	Responder a las preguntas de repaso.<br />
 <br />
INTRODUCCIÓN.<br />
<br />
	El tema de la epístola es la gracia. Por tanto, la palabra más destacable es la palabra gracia. La gracia condiciona y proporciona un estilo de vida propio para quien vive en ella. La gracia que salva es también la que transforma. El creyente es una persona cuya vida se ajusta a las demandas de la gracia en el poder del Espíritu. La expresión de la vida cristiana no es asunto de religión, sino de comunión con Cristo. De otro modo, vivir en la gracia es vivir a Cristo como Pablo afirma de sí mismo (Fil. 1:21).  No cabe duda que la vida del creyente en la esfera de la gracia, es santa, como Pedro ha enseñado en el capítulo anterior (1:13-16). La santidad conduce al cristiano a un respeto reverente en toda su forma de vida, teniendo en cuenta que cada momento de ella discurre en la presencia de Dios. La gracia lo ha transformado en hijo de Dios, por tanto, su conducta debe expresar esa condición. La vida en la gracia camina hacia la madurez espiritual, consistente en una progresar desde el infantilismo propio de momento en que se produce el nuevo nacimiento, hacia un desarrollo de vida madura. Este continuo crecimiento espiritual le llevará a ser cada vez más semejante al Señor. El crecimiento exige alimento sano (v. 2), fundamento sólido (vv. 4-8) y servicio eficaz (vv. 9-10). Son los temas que Pedro trata en el comienzo del párrafo que se considera. En razón a la gracia actuante en el cristiano, éste experimenta un profundo cambio personal en su intimidad, que se manifiesta luego al exterior, visiblemente, en acciones que ponen de manifiesto el proceso de la operación de la gracia en él. Es esencialmente una persona sumisa. El cristiano acata el orden establecido y respeta las leyes y el gobierno de la comunidad en donde vive, aun no siendo del mundo (vv. 11-13). De la misma manera expresa la sumisión en el mundo laboral (vv. 18-25). En todas estas cosas pone de manifiesto que la gracia ha producido en él una profunda renovación, como consecuencia de la dotación de una nueva naturaleza y la conducción que el Espíritu de Dios hace de su vida, todo ello, bajo la orientación de la Palabra.<br />
<br />
	El capítulo que se estudia cierra el párrafo anterior que concluye en el v. 10 y abre el siguiente que se inicia en el 11 y termina en 3:12. Se aprecia, pues, que las divisiones en capítulos y versículos no siempre se ajustan a los párrafos naturales del escrito. Sin embargo, conforme al bosquejo analítico de la epístola, puede establecerse la siguiente división del capítulo: Primeramente la gracia en el crecimiento (vv. 1-10); luego sigue, dentro del tema del siguiente párrafo, la gracia y la sumisión, la sumisión a los gobiernos (vv. 11-17) y la sumisión a los amos (vv. 18-25).<br />
 <br />
3.4.	En el crecimiento (2:1-10).<br />
<br />
3.4.1.	En el rechazo y deseo (2:1-3).<br />
<br />
1.	Un mandato (2:1).<br />
<br />
jApoqevmenoi ou\n pa`san kakivan kaiV pavnta dovlon kaiV uJpokrivsei" kaiV<br />
    Desechando    pues,    toda        malicia        y    todo       engaño      e        hipocresía        y<br />
fqovnou" kaiV pavsa" katalaliav",<br />
  envidia         y      todas        detracciones.<br />
<br />
1.1.	La renuncia necesaria.<br />
<br />
1.1.1.	Desechando. <br />
<br />
A)	Es el participio segundo aoristo en voz media del verbo ajpotivqhmi, que equivale a dejar de lado, poner a un lado.<br />
<br />
B)	En la voz media el verbo expresa la idea de sacarse algo de encima, arrojar algo fuera.<br />
<br />
1.1.2.	El verbo se utiliza para referirse a la limpieza de contaminaciones, o también para indicar la acción de quitarse la ropa.<br />
<br />
1.1.3.	En sentido figurado, como ocurre aquí, indica la necesidad de alejar del creyente algunas cosas.<br />
<br />
1.2.	La primera cosa que debe desecharse es toda malicia.<br />
<br />
1.2.1.	El sustantivo malicia, kakiva, expresa la condición de quien es malo.<br />
<br />
1.2.2.	De la misma raíz que el adjetivo kakov", que tiene que ver con todo lo que es esencialmente malo, tanto en su influencia como en su efecto.<br />
<br />
1.2.3.	Aquí expresa la inclinación a hacer daño al prójimo.<br />
<br />
1.2.4.	Literalmente se refiere a mal corazón.<br />
<br />
1.2.5.	Es lo opuesto a la inocencia infantil que se demanda del creyente (1 Co. 14:20).<br />
<br />
1.2.6.	El alejamiento no debe ser parcial, sino total toda.<br />
<br />
A)	El adjetivo pa``", expresa la idea de totalidad, significa radicalmente todo.<br />
B)	Sin artículo comprende a la totalidad de cada tipo de variedad.<br />
<br />
C)	No importa cual sea la manifestación de la malicia, debe alejarse del cristiano.<br />
<br />
1.3.	La segunda cosa que debe desecharse es todo engaño.<br />
<br />
1.3.1.	Engaño, dovlo", es un sustantivo que significa primariamente cebo, trampa, de ahí la idea de engaño o doblez.<br />
<br />
1.3.2.	Es lo que lleva a confundir con palabras o actitudes engañosas.<br />
<br />
1.3.3.	Igual que la anterior no debe abandonarse parcial, sino totalmente: todo engaño.<br />
<br />
1.4.	Una tercera cosa que debe desecharse es la hipocresía.<br />
<br />
1.4.1.	Hipocresía, uJpocrivsei", es otro sustantivo que expresa la idea de una manifestación exterior que no corresponde a la realidad.<br />
<br />
1.4.2.	Está relacionado con la actuación de un actor en el teatro, que simula ser lo que no es.<br />
<br />
1.4.3.	Es lo que induce al engaño por medio de una apariencia mentirosa.<br />
<br />
1.4.4.	Es una de las peores manifestaciones de la mentira, porque no siempre puede ser detectada.<br />
<br />
1.4.5.	Era una manifestación propia de la vida de piedad aparente de los fariseo (Mt. 23:28).<br />
<br />
1.4.6.	Es un pecado típico del legalismo religioso.<br />
<br />
1.4.7.	La hipocresía es una forma sutil de mentira.<br />
<br />
1.5.	El cristiano debe despojarse también de las envidias.<br />
<br />
1.5.1.	Envidia, fqovno", es un sustantivo que indica el disgusto que se produce ante la prosperidad de otros.<br />
<br />
1.5.2.	Una manifestación típica de la carne (Gá. 5:21).<br />
<br />
1.5.3.	Es lo contrario al desinterés propio del que ama y se alegra en el progreso ajeno, porque no busca lo suyo propio (1 Co. 10:24).<br />
<br />
1.5.4.	La envidia puede revestir múltiples formas, de ahí que Pedro utilice el plural envidias.<br />
<br />
1.6.	Junto con lo anterior deben alejarse todas las detracciones.<br />
<br />
1.6.1.	Detracciones, katalaliav", el sustantivo expresa la idea de hablar mal de otros.<br />
<br />
A)	Compuesto con katar, aquí con significado de mal, contra, y el verbo lalevw, que significa hablar.<br />
<br />
B)	La detracción está íntimamente vinculada con la maledicencia.<br />
<br />
1.6.2.	De la misma raíz es la palabra usada por Santiago y traducida como murmuraciones (Stg. 4:11).<br />
<br />
1.6.3.	Pedro la usa dos veces más en esta epístola (2:12; 3:16).<br />
<br />
1.6.4.	Es una manifestación perversa del chismoso.<br />
<br />
2.	El deseo del cristiano (1:2).<br />
<br />
Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.<br />
<br />
wJ"   ajrtigevnnhta brevfh toV  logikoVn a[dolon gavla ejpipoqhvsate, <br />
Como   recién nacidos       bebés    la     espiritual   sin engaño  leche       anhelad    <br />
i{na    ejn aujtw`/ aujxhqh`te eij" swthrivan, <br />
para que por     ella         crezcáis    para     salvación.<br />
<br />
2.1.	La vida de santificación demanda un deseo.<br />
<br />
2.1.1.	Desead, ejpipoqhvsate, es el primer aoristo de imperativo, constantivo, en voz activa del verbo ejpipoqevw, que expresa la idea de un anhelo profundo.<br />
<br />
A)	Es la forma intensificada con ejpi y el verbo poqevw, con sentido de anhelar, aunque no aparece en el Nuevo Testamento.<br />
<br />
2.1.2.	Pedro enseña que la vida en la gracia manifiesta un intenso deseo.<br />
<br />
2.2.	Un símil.<br />
<br />
2.2.1.	Pedro compara el deseo intenso del creyente con el de un niño recién nacido.<br />
<br />
2.2.2.	Niños recién nacidos, ajrtigevnnhta brevfh.<br />
<br />
A)	Niño, brevfo", denota más bien cualquier momento de la niñez.<br />
<br />
a)	Puede referirse a la condición de un niño aún no nacido, de uno pequeño o de otro algo mayor.<br />
<br />
B)	Recién nacido, ajrtigevnnhto", es un adjetivo de uso raro en el griego koiné, que expresa la idea de un recién nacido.<br />
<br />
a)	Compuesto con a[rti, que equivale a recientemente, nuevamente, y el adjetivo gennetov", que significa nacido.<br />
<br />
2.2.3.	Pudiera sugerir la idea de que el escrito está dirigido a cristianos recién convertidos.<br />
<br />
2.2.4.	No es necesariamente esta la idea predominante, sino que se trata de una referencia general a cualquier creyente, que debe sentir un profundo deseo por alimentarse, semejante al de un recién nacido.<br />
<br />
2.3.	El deseo del niño.<br />
<br />
2.3.1.	La leche espiritual.<br />
<br />
2.3.2.	Pedro utiliza el calificativo logikov", que equivale a racional, espiritual, que da entendimiento.<br />
<br />
A)	Pretende expresar con ello el alimento espiritualmente lógico, racional, que conduce a la madurez espiritual, en un crecimiento por medio de la acción de la Palabra a través de la mente regenerada.<br />
<br />
2.3.3.	Esta expresión figurativa alude a la Palabra de Dios y, especialmente, a las doctrinas fundamentales de la fe.<br />
<br />
2.3.4.	La leche espiritual debe ser no adulterada, a[dolon.<br />
<br />
A)	El adjetivo calificativo a[dolo", está compuesto por a privativa y dovlo", trampa, engaño, de ahí la idea de algo sin engaño, limpio.<br />
<br />
2.3.5.	La doctrina adulterada es una forma de engaño, que desvía y corrompe al creyente.<br />
<br />
2.3.6.	La idea que Pedro expresa aquí enfatiza sobre el deseo apremiante que todo creyente debe tener por alimentarse de la Palabra.<br />
<br />
2.3.7.	De la misma manera que la evidencia del nacimiento de un niño es el ansia por el alimento, así también el nuevo nacimiento para un cristiano.<br />
<br />
2.3.8.	La falta de apetito es síntoma de debilidad.<br />
<br />
2.3.9.	La responsabilidad del creyente es desear el alimento espiritual, la de la iglesia proveerlo (He. 5:12).<br />
<br />
2.4.	El propósito de esa alimentación espiritual es el crecimiento del creyente.<br />
<br />
2.4.1.	Para que por ella crezcáis, i{na ejn aujtw``/ aujxhqh``te.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con i{na ejn, para que por, y el primer aoristo de subjuntivo en voz pasiva del verbo aujxavnw, que significa aumentar, en este caso crecer.<br />
<br />
2.4.2.	El crecimiento libra al creyente del infantilismo espiritual.<br />
<br />
2.4.3.	En esa situación puede ser fácilmente arrastrado de la verdadera fe y desviado de ella por otras doctrinas (Ef. 4:14).<br />
<br />
2.4.4.	El crecimiento fortalece para salvación.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con i{na, para, y el sustantivo swthriva, que significa salvación.<br />
<br />
2.4.5.	El crecimiento fortalece para la vida de salvación, en la santificación.<br />
<br />
2.4.6.	Para poder llevar a buen término la vida de santificación.<br />
<br />
2.4.7.	La madurez del creyente exigirá luego otro tipo de alimento sólido (He. 5:12-13).<br />
<br />
3.	El deseo como expresión del nuevo nacimiento (2:3).<br />
<br />
Si es que habéis gustado la benignidad del Señor.<br />
<br />
eij ejgeuvsasqe o{ti crhstoV" oJ Kuvrio".<br />
Si    gustasteis       que        bueno     el     Señor.<br />
3.1.	Una afirmación cierta.<br />
<br />
3.1.1.	La frase no expresa una posibilidad sino una afirmación.<br />
<br />
3.1.2.	Si gustasteis, eij ejgeuvsasqe.<br />
<br />
A)	Condicional de primera clase con eij, si, y el primer aoristo de indicativo en voz media del verbo geuvw, que equivale a gustar.<br />
<br />
3.1.3.	La frase equivale a: ya que habéis gustado.<br />
<br />
3.2.	Lo que cada creyente gustó.<br />
<br />
3.2.1.	La benignidad del Señor,<br />
<br />
A)	Benignidad, crhstoV", es un adjetivo, que relacionado con personas expresa la condición de bondad, aquí traducido como benigno.<br />
<br />
3.2.2.	Pedro afirma que cada creyente ha experimentado en sí mismo que el Señor es bueno (Nah. 1:7).<br />
<br />
3.2.3.	La raíz del adjetivo está vinculado con gracia, lo que equivale a experimentar o gustar la gracia del Señor (Sal. 34:8).<br />
<br />
3.2.4.	Quien no ha gustado la benignidad del Señor expresada en su gracia, no es salvo. <br />
<br />
3.4.2.	En la posición (2:4-10).<br />
<br />
1.	La base estable del crecimiento de la iglesia (2:4).<br />
<br />
Acercándoos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa.<br />
<br />
<br />
proV" o}n prosercovmenoi livqon zw`nta uJpoV ajnqrwvpwn meVn<br />
  Al   cual         acercándoos         piedra      viva,     por     los hombres   es cierto<br />
ajpodedokimasmevnon paraV dev Qew`/ ejklektoVn e[ntimon,<br />
          desechada                     pero   ante  Dios     escogida       preciosa.<br />
<br />
1.1.	Un acercamiento vital.<br />
<br />
1.1.1.	Acercándoos a Él, proV" o}n prosercovmenoi.<br />
<br />
A)	Participio presente en voz media, masculino plural, del verbo prosercomai, que equivale a acercarse, llegar.<br />
<br />
B)	En la cláusula el sujeto es el Señor.<br />
<br />
1.1.2.	Mas que acercarse es allegarse.<br />
<br />
A)	Acercar expresa la idea de proximidad, venir cerca.<br />
<br />
B)	Allegarse, expresa la idea de intimidad, relación experimental entre dos personas, agregar, añadir.<br />
<br />
1.1.3.	El verbo se usa para referirse a una aproximación a Dios (He. 4:16; 7:25; 10:1, 22; 11:6).<br />
<br />
1.1.4.	La forma en que lo usa Pedro, es la misma que Juan utiliza para referirse a las palabras de Cristo que enfatizan la fe o el creer en él (Jn. 6:35, 37, 44, 45, 65).<br />
<br />
1.1.5.	La idea general es que el acercarse, o mejor allegarse a Cristo es un acto de fe y se produce al creer en Él.<br />
<br />
1.1.6.	El concepto de proximidad o intimidad se amplía con el de firmeza, ya que se allega para quedar, esto es, para vida de identificación y relación con Cristo.<br />
<br />
1.2.	Cristo es la piedra viva.<br />
<br />
1.2.1.	Piedra viva livqon zw``nta.<br />
<br />
A)	Cláusula en caso acusativo, en aposición con o{n, cual, y el contraste intencionado de piedra, livqon, y  viva zw``nta.<br />
<br />
1.2.2.	Es un notable contraste porque en el mundo natural las piedras no son elementos vivos.<br />
1.2.3.	Para Pedro no existe duda sobre quién es la piedra en la que la iglesia se edifica (Hch. 4:11).<br />
<br />
1.2.4.	Es una piedra viva porque resucitó y está revestido de inmortalidad (Ro. 6:9; Ap. 1:18).<br />
<br />
1.2.5.	Es una piedra viva porque comunica vida a todo aquel que entra en contacto con ella (Jn. 4:10; 6:51; 14:19).<br />
<br />
1.3.	La piedra viva es desechada por los hombres.<br />
<br />
1.3.1.	Desechada, ajpodedukimasmevnon.<br />
<br />
A)	Participio presente en voz pasiva del verbo ajpodokimavzw, que expresa la idea de rechazar algo después de haberlo sometido a exámen.<br />
<br />
1.3.2.	Cristo fue sometido a examen por los hombres y no encuentran el Él atractivo para desearlo.<br />
<br />
1.3.3.	El Mesías no cumplía los ideales que se habían fijado para Él, por tanto, fue rechazado.<br />
<br />
1.3.4.	Cristo mismo se refirió a ese rechazo (Mr. 8:31; Lc. 9:22).<br />
<br />
1.3.5.	Era un rechazo profetizado (Is. 53:2b).<br />
<br />
1.4.	La piedra viva es escogida y preciosa para Dios.<br />
<br />
1.4.1.	Mas para Dios, paraV deV Qew``/.<br />
<br />
A)	Cláusula de relación, literalmente más al lado de Dios, esto es, como Él lo ve.<br />
<br />
1.4.2.	Escogida, ejklektoVn.<br />
<br />
A)	El adjetivo, concordante en género y número con livton, piedra, tiene en sentido de algo escogido, que denota sacar de entre.<br />
<br />
1.4.3.	Dios contradice a los hombres exaltando a Cristo (Fil. 2:9-11).<br />
<br />
1.4.4.	El núcleo del evangelio de Pedro fue este contraste (Hch. 2:23, 24, 32, 33; 4:11).<br />
<br />
1.4.5.	Jesús fue el escogido de Dios (Is. 42:1; Mt. 12:18).<br />
<br />
1.4.6.	La piedra es también preciosa e[mtimon.<br />
<br />
A)	El sustantivo e[ntimo", es un compuesto ejn, enfático y tivmio", precioso, relacionado con timhv, honor, lo que da idea de algo que es digno de todo honor, precioso, de gran precio, querido.<br />
<br />
1.4.7.	La piedra desechada por los hombres de de gran valor, digna de alta estima para Dios.<br />
<br />
1.4.8.	Se trata del Hijo Unigénito (Jn. 1:14).<br />
<br />
1.4.9.	Fue proclamado de este modo por el Padre (Mt. 3:17).<br />
<br />
2.	La consecuencia de allegarse a Cristo (2:5).<br />
<br />
Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.<br />
<br />
kaiV    aujtoiV  wJ"  livqoi zw`nte" oijkodomei`sqe oi\ko" pneumatikoV" eij" <br />
También vosotros como  piedras     vivas       sed edificados       casa         espiritual        para<br />
iJeravteuma a{gion ajnenevgkai pneumatikaV" qusiva" eujprosdevktou" »Qew`/ <br />
un sacerdocio    santo    para ofrecer         espirituales    sacrificios       aceptables            a Dios <br />
diaV      jIhsou` Cristou`.<br />
mediante           Jesucristo.<br />
<br />
2.1.	El creyente como piedra viva.<br />
<br />
2.1.1.	El creyente en contacto con la Piedra Viva que es Cristo, recibe vida y se convierte en piedra viva (Jn. 3:36).<br />
<br />
2.1.2.	Es el resultado de la unión vital con Cristo por la obra del Espíritu (1 Co. 12:13).<br />
<br />
2.1.3.	Como consecuencia de ser piedras vivas, pueden ser edificados sobre Cristo, la Piedra Viva (Ef. 2:20-22).<br />
<br />
2.1.4.	Como el creyente crece, así también la Iglesia.<br />
<br />
2.1.5.	Un edificio que crece en santidad para ser templo de Dios.<br />
<br />
2.2.	El creyente edificado.<br />
<br />
2.2.1.	Sed edificados, oijkodomei``sqe.<br />
<br />
A)	Presente de indicativo en voz pasiva, segunda persona del plural, del verbo oijkodomevw, que significa edificar una casa.<br />
<br />
B)	El modo verbal expresa la acción de dejarse edificar.<br />
<br />
2.2.2.	Para el resultado de convertirse en una casa espiritual.<br />
<br />
2.2.3.	La idea es la de un edificio para morada (Jn. 14:23).<br />
<br />
2.2.4.	El término equivale al que los judíos usaban para referirse al templo como casa de Dios (Sal. 116:19; Mt. 12:4: Hch. 7:47).<br />
<br />
2.2.5.	Es una casa espiritual porque Dios no mora en casas hechas por manos de hombres (Hch. 16:24).<br />
<br />
2.2.6.	La morada de Dios en Espíritu tiene que ser necesariamente un templo espiritual, como corresponde a la condición de Dios (Jn. 4:20).<br />
<br />
2.2.7.	La Iglesia es presentada como el templo de Dios (1 Co. 3:16; 2 Co. 6:16).<br />
<br />
2.2.8.	A este templo conviene la limpieza y santidad.<br />
<br />
2.2.9.	Una solemne advertencia (1 Co. 3:17).<br />
<br />
2.3.	Los creyentes constituyen también un sacerdocio santo.<br />
<br />
2.3.1.	Sacerdocio santo, iJeravteuma a{gion.<br />
<br />
A)	Sacerdocio, iJeravteuma, son los que ejercen el ministerio sacerdotal en el templo.<br />
<br />
2.3.2.	Tienen que ser santos como corresponde a la santidad del templo y a la santidad de Dios.<br />
<br />
2.3.3.	Todos los cristianos son al mismo tiempo templo y sacerdocio.<br />
<br />
2.3.4.	No hay distinción en la condición sacerdotal, tanto para hombres como para mujeres.<br />
<br />
2.3.5.	Es un sacerdocio santo porque ha sido apartado para Dios, por Él mismo.<br />
<br />
2.3.6.	Este sacerdocio es de nuevo orden (He. 5:6).<br />
<br />
2.3.7.	El creyente viene a pertenecer a la familia del Sumo Sacerdote, de quien recibe los privilegios sacerdotales, por adopción (Gá. 4:5).<br />
<br />
2.3.8.	Es además miembro de la casa y familia de Dios (Ef. 2:19).<br />
<br />
A)	El Sumo Sacerdote es el hermano primogénito (Ro. 8:29).<br />
<br />
B)	Por esta causa no se avergüenza de llamarlos como sus hermanos (He. 2:11).<br />
<br />
2.3.9.	La característica principal de estos sacerdotes es la santidad.<br />
<br />
A)	Así lo enseñaba el salmista (Sal. 93:5).<br />
<br />
B)	Apartados para el servicio de Dios.<br />
<br />
2.4.	Los sacrificios de los sacerdotes espirituales.<br />
<br />
2.4.1.	Para ofrecer, ajnenevgkai.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con el primer aoristo de infinitivo en voz activa del verbo anaferw, que primariamente expresa la idea de conducir, o llevar arriba, de ahí ofrecer.<br />
<br />
2.4.2.	Lo que ofrecen los sacerdotes espirituales, en un santuario espiritual, son sacrificios espirituales.<br />
<br />
A)	Como conviene a una plena dimensión espiritual, en una relación con Dios que es Espíritu y mora en Espíritu en el creyente (Jn. 4:24; Ef. 2:22).<br />
<br />
2.4.3.	Se llaman espirituales porque también son el resultado de la acción y conducción del Espíritu (Ro. 8:14).<br />
<br />
2.4.4.	Los cinco sacrificios espirituales según la enseñanza del Nuevo Testamento.<br />
<br />
A)	La ofrenda (Ef. 4:18).<br />
<br />
B)	La alabanza, como fruto de labios que confiesan en nombre del Señor (He. 13:15).<br />
<br />
C)	El bien hacer (He. 13:16a).<br />
<br />
D)	La ayuda mutua (He. 13:16b).<br />
<br />
E)	La entrega total (Ro. 12:1).<br />
<br />
2.5.	La aceptación divina de los sacrificios espirituales.<br />
<br />
2.5.1.	Pedro los define como aceptables.<br />
<br />
A)	Aceptables, eujprosdevktou", es la forma mas enfática del adjetivo dektov", con euj, bien y prov", hacia.<br />
<br />
2.5.2.	Son aceptables, no por el que los ofrece, sino por el mediador, Jesucristo.<br />
<br />
2.5.3.	Agradables para Dios por ser hechos por medio de Su Hijo, en quien tiene contentamiento (Ef. 1:6).<br />
<br />
2.5.4.	Toda la esfera de la vida en la gracia, que incluye la aceptación del creyente por Dios, no es asunto de religión, sino de identificación con Cristo.<br />
<br />
3.	La base bíblica (2:6).<br />
<br />
Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado.<br />
<br />
diovti    perievcei ejn grafh`/:   ijdouV   tivqhmi ejn SiwVn livqon ajkrogwniai`on <br />
Puesto que  contenía     la   Escritura:  He aquí  que pongo  en     Sión    piedra          angular<br />
ejklektoVn e[ntimon kaiV oJ pisteuvwn ejp= aujtw`/  ouj mhV     kataiscunqh`/.<br />
escogida         preciosa      y   el que    crea         en        Él    de ningún modo  será avergonzado.<br />
<br />
3.1.	La confirmación bíblica de la enseñanza anterior.<br />
<br />
3.1.1.	Pedro dijo antes que Cristo es la piedra escogida y preciosa, ahora lo confirma con la profecía (Is. 28:16).<br />
<br />
3.1.2.	Contiene, perievcei.<br />
<br />
A)	Presente de indicativo en voz activa (intransitivo), del verbo perievcw, literalmente tener alrededor.<br />
<br />
B)	Voz compuesta por peri, alrededor, y e[cw, tener, de ahí, rodear, encerrar, contener.<br />
<br />
3.1.3.	La cita que sigue está contenida en la Escritura.<br />
<br />
3.1.4.	La profecía anuncia la base de la Iglesia, que se edifica en la actual dispensación.<br />
<br />
3.2.	Los calificativos para la piedra.<br />
<br />
3.2.1.	Angular, ajkrogwniai``on.<br />
<br />
A)	La palabra en el griego hace referencia al ángulo más exterior del edificio.<br />
<br />
B)	Lo que indica que la misma base de cimentación, sobre la que descansa la iglesia, es también la que orienta la verticalidad del edificio y la que lo cubre o cierra como cabeza.<br />
<br />
3.2.2.	Escogida, ejklektoVn.<br />
<br />
A)	Término considerado antes (v. 4).<br />
<br />
B)	En  Isaías se traduce como probada.<br />
<br />
C)	Probada en las tentaciones y demostrada resistente.<br />
<br />
3.2.3.	Preciosa, e[ntimon.<br />
<br />
A)	Término considerado antes (v. 4)<br />
<br />
B)	Cristo es de gran valor para su pueblo.<br />
<br />
3.3.	El firme objeto de la fe.<br />
<br />
3.3.1.	El que creyere.<br />
<br />
<br />
A)	Pedro está haciendo alusión a todo aquel que deposita su fe en el Salvador.<br />
<br />
3.3.2.	No será avergonzado, ouj mhV kataiscunqh``/.<br />
<br />
A)	Cláusula de negación enfática con ouj mhV, que equivale a de ningún modo y el primer aoristo de subjuntivo en voz pasiva del verbo kataiscunw, forma intensificada que equivale a no sentirse afrentado, o avergonzado.<br />
<br />
3.3.3.	El que cree está firmemente sostenido (Ef. 4:15, 16).<br />
<br />
3.3.4.	Su esperanza no quedará defraudada (Ef. 5:27).<br />
<br />
3.3.5.	Será altamente honrado (Col. 3:4).<br />
<br />
4.	Lo que es Cristo para el creyente (2:7).<br />
<br />
Para vosotros, pues, los que creéis, Él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo. <br />
<br />
uJmi`n ou\n  hJ timhV toi`" pisteuvousin,  ajpistou`sin deV    livqo" o}n <br />
Para vosotros  el  honor     es    los que creéis,       mas para los incrédulos    piedra   que       <br />
ajpedokivmasan oiJ oijkodomou`nte" ou|to"    ejgenhvqh       eij" kefalhVn <br />
    desecharon            los          edificadores        ésta      ha venido a convertirse  en     cabeza<br />
gwniva" <br />
del ángulo.<br />
<br />
4.1.	Dos citas del Antiguo Testamento.<br />
<br />
4.1.1.	La primera de los Salmos (Sal. 118:22).<br />
<br />
4.1.2.	La segunda de Isaías (Is. 8:14-15).<br />
<br />
4.1.3.	Cristo para el creyente es precioso, timhV.<br />
<br />
A)	Pedro utiliza aquí un sustantivo de valoración.<br />
<br />
B)	Vinculado con el adjetivo timiov", que significa precioso, valioso, honorable.<br />
<br />
4.1.4.	La hermosura de Cristo y el honor supremo es solo para los que creéis.<br />
<br />
A)	Cláusula compuesta por uJmi``n ou^^n, para vosotros, y pisteuvousin, formando el dativo ético del participio presente articular en voz activa del verbo pusteuvw, creer, dar crédito.<br />
<br />
4.1.5.	Es algo común a todos los creyentes.<br />
<br />
4.2.	El contraste con los incrédulos.<br />
<br />
4.2.1.	Pero, para los que no creen, ajpistou``sin de.<br />
<br />
A)	Cláusula condicional con de, pero, y el participio presente en voz activa, en dativo, del verbo ajpistevw, que significa no creer.<br />
<br />
B)	El verbo está formado por a, privativa y pistew, creer, dar crédito sobre algo, estar persuadido.<br />
<br />
4.2.2.	Los incrédulos tienen, por su incredulidad, un concepto distinto de Cristo.<br />
<br />
4.2.3.	Los incrédulos son los edificadores.<br />
<br />
4.2.4.	Referencia a gobernantes de Israel (Hch. 4:8, 10, 11).<br />
<br />
4.2.5.	Estos desecharon a Cristo.<br />
<br />
4.2.6.	Después de examen lo encontraron falto de aprecio y aceptación, negándolo como el Mesías (Jn. 19:15; Hch. 3:13).<br />
<br />
4.3.	Lo que Cristo ha venido a ser.<br />
<br />
4.3.1.	Cabeza del ángulo, kefakhVn gwniva".<br />
<br />
A)	Tiene que ver con la piedra principal que sirve de unión a la esquina, o incluso la que está en la parte central del arco que sustenta una edficación.<br />
<br />
4.3.2.	Cristo, despreciado por los incrédulos, ha sido exaltado a lo sumo (Fil. 2:9).<br />
<br />
5.	Cristo el Juez (2:8).<br />
<br />
Y: piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.<br />
kaiV livqo" proskovmmato" kaiV pevtra skandavlou:  oi}     proskovptousin /<br />
  Y:      piedra         de tropiezo            y      roca      de escándalo     los cuales          tropiezan<br />
tw`/   lovgw ajpeiqou`nte" eij"  o}    kaiV    ejtevqhsan. <br />
en la  Palabra      no creyendo      a  lo cual también  fueron destinados.<br />
<br />
5.1.	Pedro cita de nuevo la profecía.<br />
<br />
5.1.1.	Apela a Isaías (Is. 8:14).<br />
<br />
5.1.2.	Cristo es piedra de tropiezo, livqo" proskovmmato".<br />
<br />
A)	El sustantivo expresa la idea de un obstáculo puesto en el camino, que es causa de tropiezo.<br />
<br />
5.1.3.	Tropezadero a los incrédulos, que no pueden considerarlo como el Mesías.<br />
<br />
5.1.4.	La “palabra de la cruz”, es locura a los que se pierden (1 Co. 1:18).<br />
<br />
5.1.5.	Cristo es también para el incrédulo roca de escándalo, pevtra skandavlou.<br />
<br />
A)	Se trata aquí de un resalte rocoso que emerge del camino y que es también motivo de tropiezo para el caminante.<br />
<br />
5.1.6.	Los incrédulos tropiezan con la piedra y son quebrantados contra la roca.<br />
<br />
5.1.7.	Despreciar al Salvador es enfrentarse con el Juez.<br />
<br />
5.2.	El incrédulo es desobediente.<br />
<br />
5.2.1.	Tropiezan con la palabra.<br />
<br />
A)	Tropiezan, proskovptousin, es el presente de indicativo en voz activa del verbo proskovptw, que equivale a golpear con fuerza, dar contra.<br />
<br />
5.2.2.	Son desobedientes a la Palabra, rehusando creer (Jn. 3:36).<br />
<br />
5.2.3.	Rechazaron a Cristo y pecaron contra el Espíritu, en los tiempos del Mesías, por incredulidad voluntaria, por lo que fueron reprobados (Jn. 12:37-41).<br />
<br />
<br />
5.3.	El destino de los incrédulos.<br />
<br />
5.3.1.	A lo cual fueron también destinados.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con eij", a, o}, lo cual, y el primer aoristo de indicativo en voz pasiva del verbo tiqhvmi, literalmente poner, de ahí destinar.<br />
<br />
5.3.2.	Dios confirmó la condición rebelde de los tales (Jn. 12:37-40).<br />
<br />
5.3.3.	No es que Dios los haya destinado de antemano para ser rebeldes y, por tanto, para perdición. <br />
<br />
5.3.4.	El destino del incrédulo es a perdición (Jn. 3:36b).<br />
<br />
5.3.5.	Ellos se colocaron en el camino que inexorablemente lleva a perdición (Pr. 16:25).<br />
<br />
5.3.6.	Pablo complementa la enseñanza y aclara el concepto (Ro. 9:22).<br />
<br />
A)	Los vasos de ira no fueron preparados por Dios de antemano, sino que fueron ellos los que se prepararon para tal fin.<br />
<br />
6.	La posición y ministerio del creyente.<br />
<br />
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.<br />
<br />
uJmei`" deV  gevno" ejklektovn, basivleion iJeravteuma, e[qno" a{gion, laoV" eij"<br />
Mas vosotros    linaje     escogido           real                sacerdocio     nación     santa      pueblo para<br />
peripoivhsin,  o{pw"   taV" ajretaV" ejxaggeivlhte tou`  ejk skovtou" uJma`" <br />
    posesión          para que así   las     proezas         anunciéis       del que de   oscuridad       os<br />
kalevsanto" eij" toV qaumastoVn aujtou` fw`":<br />
     llamó              a     la      admirable          de Él        luz.<br />
<br />
6.1.	Un contraste.<br />
<br />
6.1.1.	Mas vosotros.<br />
<br />
6.1.2.	Pedro establece un contraste con los desobedientes e incrédulos que tropiezan y se pierden.<br />
<br />
6.1.3.	En contraste con ellos, el creyente es un tesoro precioso para Dios.<br />
<br />
6.2.	Linaje escogido.<br />
<br />
6.2.1.	No supone la sustitución de Israel por la iglesia (Ex. 19:5-6).<br />
<br />
6.2.2.	Es la acción de Dios en la formación de un pueblo para Él en esta dispensación (Ef. 1:4).<br />
<br />
6.2.3.	Pedro aplica el calificativo individualmente a cada uno de los creyentes.<br />
<br />
6.2.4.	Un pueblo de elección dedicado por Dios para Él mismo.<br />
<br />
6.3.	Real sacerdocio.<br />
<br />
6.3.1.	Título aplicado a Israel en la antigua dispensación (Ex. 19:6).<br />
<br />
6.3.2.	De igual modo que para el anterior, no supone la sustitución de Israel por la Iglesia.<br />
<br />
6.3.3.	Los cristianos son  sacerdocio regio en Cristo Jesús (Ap. 5:10).<br />
<br />
6.3.4.	Unidos a Él para reinar y ser sacerdotes.<br />
<br />
6.3.5.	El sacerdocio es universal, cada creyente, sin distinción alguna, hombres y mujeres, son sacerdotes espirituales.<br />
<br />
6.4.	Nación santa.<br />
<br />
6.4.1.	Ese había sido también el propósito de Dios en relación con Israel (Ex. 19:6).<br />
<br />
6.4.2.	Santa en el sentido de separada de entre las gentes del mundo para ser pueblo único de Dios (Jn. 17:16).<br />
<br />
6.4.3.	La Iglesia es un pueblo apartado para glorificar y servir a Dios en el mundo.<br />
<br />
6.4.4.	La santidad forma parte de su modo natural de vida (1 P. 1:14-16).<br />
<br />
6.5.	Pueblo adquirido.<br />
<br />
6.5.1.	Literalmente en el texto griego: pueblo para posesión, laoV" eij" peripoivhsin.<br />
A)	Cláusula de propósito con eij", para, y el sustantivo peripoivhsi", que equivale a posesión, adquisición.<br />
<br />
6.5.2.	Dios ha escogido y salvado a este pueblo, que es la Iglesia, con un propósito, que sea su posesión.<br />
<br />
6.5.3.	Es un pueblo de propiedad privada.<br />
<br />
6.5.4.	Ha sido adquirido para poseerlo (Ef. 1:14).<br />
<br />
6.5.5.	Cada uno de los creyentes que integran este pueblo ha sido comprado por precio (1 Co. 6:20; 7:23).<br />
<br />
6.5.6.	El precio pagado por esta posesión ha sido la vida de Cristo (1 P. 1:19).<br />
<br />
6.6.	El compromiso de este pueblo.<br />
<br />
6.6.1.	Para que anunciéis.<br />
<br />
A)	Cláusula de propósito con o{pw", para que así, y el primer aoristo de subjuntivo del verbo ejxavggellw, que equivale a decir afuera, proclamar por todas partes, dar publicidad.<br />
<br />
6.6.2.	Las virtudes.<br />
<br />
A)	Virtudes, ajretaV", traducido aquí como virtudes, es un sustantivo que expresa la idea de todo aquello que da preeminencia a una persona, de ahí virtudes, bondad moral, preeminencia intrínseca, excelencias, incluso proezas.<br />
<br />
6.6.3.	En este sentido las proezas que Dios hizo con ellos para salvación.<br />
<br />
6.6.4.	Se trata de manifestar las excelencias de las poderosas obras de Dios (Hch. 2:11).<br />
<br />
6.6.5.	Esas proezas consistieron en un llamado de Dios que saca de las tinieblas en donde se encontraban y los traslada al reino de su luz admirable (Col. 1:13).<br />
<br />
6.6.6.	Es el cambio del paganismo seguidor de ídolos, tinieblas, al cristianismo adorando a Dios, que es luz admirable.<br />
<br />
A)	Un contraste semejante (1 Ts. 1:9-10).<br />
<br />
6.6.7.	Anunciar el cambio de vida que produce el evangelio (Hch. 26:18; Ef. 5:8).<br />
<br />
6.6.8.	Vidas de testimonio limpio que brillan en las tinieblas y manifiestan la evidencia del cambio operado por el poder de Dios.<br />
<br />
7.	Las bendiciones de ser pueblo de Dios (1:10).<br />
<br />
Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.<br />
<br />
oi{        pote    ouj laoV" oi{ pote  laoV" Qeou`, oiJ oujk     hjlehmevnoi <br />
Los que  en un tiempo   no  pueblo mas ahora   pueblo  de Dios  los  no  habiendo sido compadecidos<br />
nu`n deV  ejlehqevnte". <br />
Mas ahora  compadecidos.<br />
<br />
7.1.	Pedro establece comparaciones.<br />
<br />
7.1.1.	Los que en otro tiempo.<br />
<br />
A)	Referencia al pasado histórico de cada creyente.<br />
<br />
B)	Referencia también a la Iglesia como pueblo de Dios en esta dispensación, cosa desconocida como tal en anteriores épocas.<br />
<br />
7.1.2.	No erais pueblo.<br />
<br />
A)	En el texto griego aparece la expresión sin verbo, que se suple en la traducción.<br />
<br />
B)	Literalmente: no pueblo.<br />
<br />
C)	Pedro está aludiendo a la profecía (Os. 1:10; 2:23).<br />
<br />
D)	Usada también por Pablo (Ro. 9:25-26).<br />
<br />
7.1.3.	Israel era el pueblo de Dios, pueblo de promesas, pero los gentiles estaban ajenos a esa condición a promesas (Ef. 2:11-12).<br />
<br />
7.1.4.	Ahora, los que no eran pueblo han venido a serlo.<br />
<br />
7.1.5.	No habías alcanzado misericordia.<br />
<br />
A)	Cláusula negativa con oujk, no, y el participio perfecto articular en voz pasiva del verbo ejleevw, que expresa la idea de alcanzar misericordia.<br />
<br />
B)	El verbo está ligado radicalmente con el sustantivo e[leo", que expresa la manifestación externa de la compasión, que da por sentado la incapacidad y el derecho de quien la recibe, y los recursos suficientes para quien la da.<br />
<br />
7.1.6.	Una nueva posición: pero ahora habéis alcanzado misericordia.<br />
<br />
A)	Pedro cambia aquí el modo del verbo al participio primero aoristo en voz pasiva del verbo ejleevw, alcanzar misericordia.<br />
<br />
7.1.7.	Hay un claro pensamiento en el cambio que se produce en la experiencia cristiana en el momento puntual de la conversión.<br />
<br />
7.1.8.	Quienes no tenían derecho para alcanzar misericordia la han obtenido por la bondad admirable de Dios.<br />
<br />
4.	La gracia y la sumisión (2:11-3:12).]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[ESTUDIOS SOBRE EL TABERNÁCULO EN EL DESIERTO (5)]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=59</link>
			<pubDate>Mon, 02 Jun 2008 21:12:27 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=59</guid>
			<description><![CDATA[LA OBRA DEL SUMO SACERDOTE:<br />
El oficio sacerdotal comprendía múltiples tareas, y el sacerdote debía desarrollarlas rigurosamente conforme con las instrucciones de Dios.<br />
   <br />
Sus responsabilidades eran:<br />
<br />
1) Ofrecer sacrificio de expiación por sí mismo: Antes de que pudiera hacer algo por sus hermanos, el sacerdote tenía que hacer expiación por sus propios pecados. <br />
Quien en verdad quiere servir al Señor, primero debe presentarse ante Él, para ser aprobado por Él.  <br />
Por supuesto que no necesitamos ofrecer ahora los sacrificios de expiación de la antigüedad, pero para poder correr la carrera que tenemos por delante en la voluntad de Dios debemos despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia,  puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. (He.12:1-2) <br />
El apóstol Pablo expresó: “...según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el Evangelio, así hablamos; no para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones” (1ª Tes. 2:4)  <br />
Los creyentes de las iglesias de Macedonia habían seguido ese orden. Pablo escribe de ellos: “a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios” (2ª Co.8:5)  (subrayado mío) <br />
<br />
Es preciso recordar aquí que el Señor Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote, no necesitó ofrecer sacrificio por sí mismo. Pudo presentarse directamente a Dios por nosotros  pues siendo  “inocente y sin mancha” (He.7:26)  “no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados” (He.7:27) <br />
<br />
2) Hacer expiación por el pueblo: Después de ofrecer el sacrificio por sí mismo, el sumo sacerdote debía ofrecer un segundo sacrificio, esta vez por el pueblo. “Pero Cristo habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios...  porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”  (He.10:12 y 14)   <br />
En el “gran día de expiación”, una vez al año, la sangre, como base de la expiación, era rociada en el Lugar Santísimo sobre el propiciatorio  y delante de éste. “Y esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel.” (Lv.16:34) La analogía para nosotros es clara. Recibimos todas las bendiciones espirituales a través de la muerte expiatoria en la cruz de nuestro amado Salvador. “Elegidos... para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo” (1ª P.1:2)  <br />
Así como únicamente el sumo sacerdote podía hacer expiación, teniendo que realizar esa labor a solas, también Cristo era el único que podía consumar el sacrificio expiatorio a nuestro favor, siendo dejado completamente solo en su obra.<br />
Otro aspecto simbólico que necesitamos considerar es que el sumo sacerdote, en aquel día de expiación, debía dejar de lado sus vestiduras de gloria y hermosura, y vestirse con la túnica de lino común a todos los sacerdotes que servían en el santuario. Es decir que se presentaba en forma de siervo. De igual modo, el Señor Jesús veló su gloria cuando hizo expiación por nuestros pecados. La gloria que tenía con el Padre fue ocultada. “Siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”  (Fi.2:6-7) <br />
Sin embargo, notemos que el antiguo sumo sacerdote, aunque estaba vestido en el gran día de la expiación con la túnica ordinaria, no dejaba por eso de ser sumo sacerdote. El Señor Jesús, aunque se humilló a sí mismo, nunca dejó su deidad, pues siguió siendo el Hijo Eterno, Fue hecho semejante a los hombres, pero estuvo vestido, simbólicamente hablando, con la túnica de lino puro y blanco de su intachable carácter. <br />
<br />
3) Rociar los vasos: El rociamiento de todos los enseres y utensilios significaba la purificación de éstos de la contaminación que podían causar los hombres. El camino hacia la presencia de Dios sólo podía quedar abierto por la purificación mediante la sangre rociada. De igual modo, nosotros tenemos “libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió...” (He.10:19-20) <br />
   <br />
4) Quemar incienso sobre el altar de oro: El sacerdote debía ofrecer continuamente el incienso aromático sagrado, cuya composición había sido ordenada por Dios.<br />
El Señor Jesús también tuvo algo que ofrecer como grato aroma delante de Dios: “...Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”  (Ef.5:2) <br />
También su oración fue como un grato incienso en medio del fuego de la aflicción: “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. (He.5:7)  <br />
Su resurrección gloriosa  prueba que fue oído, y que su ofrenda fue aceptada.  <br />
<br />
5) Acondicionar las lámparas del candelero: El sacerdote debía verificar el buen funcionamiento de las lámparas, y reponer constantemente el aceite para el alumbrado. Este trabajo exigía atención y diligencia pues de lo contrario las lámparas podían apagarse. Nuestro Sumo Sacerdote no descuida su responsabilidad. Siempre está en medio de los congregados en Su Nombre, aún cuando pudieran ser sólo dos o tres. (Mt.18:20), y se ocupa de adecuar y limpiar el candelero de modo que, por el poder del Espíritu Santo, pueda seguir alumbrando sin apagarse. <br />
La Escritura relata que cuando Zacarías contempló la visión de un candelabro de oro con siete lámparas y un depósito de aceite, y al lado del depósito dos olivos, uno a la derecha y otro a la izquierda, preguntó: ¿Qué es esto?  La respuesta puntual fue “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”  (Zac.4:6) <br />
¡Preciosa verdad, que siempre deberíamos recordar cuando servimos al Señor! <br />
La Obra del Señor no depende de nuestros recursos, ni de nuestra propia fuerza, ni de la cantidad y notoriedad de los obreros que la realizan, sino del poder del Espíritu Santo. <br />
El mismo pasaje de Zacarías nos refiere que algunos israelitas habían menospreciado “el día de las pequeñeces” (Zac.4:10) pero que finalmente se alegrarían cuando vieran el comienzo de la obra de la casa de Dios.   <br />
Las “pequeñeces”  hechas en el Nombre del Señor no son pequeñeces delante de sus ojos.<br />
Dios recompensará hasta un vaso de agua dado en Su Nombre. (Mr.9:41), y nunca olvidemos que Dios hace grandes cosas con las cosas pequeñas. Cinco panes y dos pescaditos puestos en las manos del Señor fueron multiplicados para alimentar a más de cinco mil personas. Los discípulos habían preguntado: ¿Qué es esto para tantos? (Jn.6:9) Pero el Señor les enseñó a no menospreciar las “pequeñeces”. <br />
No lo olvidemos, hermanos:  “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” <br />
<br />
6) Discernir entre lo limpio y lo inmundo: Aquel que era SANTIDAD A JEHOVÁ era idóneo para distinguir entre lo limpio y lo inmundo, y a él debían acudir los israelitas para determinarlo. <br />
Es imprudente juzgar sólo por las apariencias, sin consultar al Señor. “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Jn.7:24)  Ante la tardanza de Moisés cuando subió al monte Sinaí, los israelitas fueron incapaces de discernir la voluntad de Dios porque juzgaron según las apariencias. A causa de sus propias deducciones no esperaron más, y pidieron otros “dioses” para que fueran delante de ellos. Así Aarón hizo un becerro de  fundición ante el cual proclamaron: “ Israel, estos son tus dioses que te sacaron de la tierra de Egipto. (Ëx.32:4) Luego Aarón edificó un altar delante del ídolo de oro, y dijo descuidadamente: “Mañana será fiesta para Jehová”. Ninguno allí fue capaz de distinguir que esa “fiesta” idólatra nunca podía ser  “para Jehová”. <br />
Tiempo más tarde el mismo Aarón, ya designado por Dios como sumo sacerdote, cuando fuera consultado por el pueblo sabría establecer la diferencia entre lo limpio y lo inmundo. <br />
También nosotros tenemos un Sumo Sacerdote a quien pedir consejo cuando nuestro discernimiento vacila frente a circunstancias o asuntos dudosos.  <br />
Cuando Ocozías cayó por la ventana de su casa en Samaria, y malherido mandó a consultar a un dios ajeno si se sanaría, Dios lo amonestó severamente por medio del profeta Elías: “¿No hay Dios en Israel que vais a consultar a Baal-zebúb dios de Ecrón?”  (2º R.1:3) <br />
 <br />
 “¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!” (Is.31:1)  <br />
Nuestras turbaciones sólo pueden ser resueltas por el consejo sabio de nuestro Sumo Sacerdote, sin necesidad de “descender a Egipto (el mundo) por ayuda”. <br />
<br />
7) Hacer intercesión: Esto significa que el sacerdote se interponía entre Dios y el pecador para abogar o mediar por su causa sobre la base del sacrificio ofrecido.   <br />
La consecuencia del pecado fue separación, pero por medio del Señor Jesucristo y su sacrificio a nuestro favor  “...hemos recibido ahora la reconciliación.”  (Ro.5:11) <br />
“Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.<br />
Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi alma.”  (Lm.3:57-58)<br />
Como salvados, Dios nos ha dado los medios para que no pequemos, pero si circunstancialmente lo hacemos, nuestro Sumo Sacerdote vive siempre para interceder por nosotros ante Dios. He.7:25) <br />
 “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”  (1ª Jn.2:1) <br />
<br />
“¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[LA OBRA DEL SUMO SACERDOTE:<br />
El oficio sacerdotal comprendía múltiples tareas, y el sacerdote debía desarrollarlas rigurosamente conforme con las instrucciones de Dios.<br />
   <br />
Sus responsabilidades eran:<br />
<br />
1) Ofrecer sacrificio de expiación por sí mismo: Antes de que pudiera hacer algo por sus hermanos, el sacerdote tenía que hacer expiación por sus propios pecados. <br />
Quien en verdad quiere servir al Señor, primero debe presentarse ante Él, para ser aprobado por Él.  <br />
Por supuesto que no necesitamos ofrecer ahora los sacrificios de expiación de la antigüedad, pero para poder correr la carrera que tenemos por delante en la voluntad de Dios debemos despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia,  puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. (He.12:1-2) <br />
El apóstol Pablo expresó: “...según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el Evangelio, así hablamos; no para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones” (1ª Tes. 2:4)  <br />
Los creyentes de las iglesias de Macedonia habían seguido ese orden. Pablo escribe de ellos: “a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios” (2ª Co.8:5)  (subrayado mío) <br />
<br />
Es preciso recordar aquí que el Señor Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote, no necesitó ofrecer sacrificio por sí mismo. Pudo presentarse directamente a Dios por nosotros  pues siendo  “inocente y sin mancha” (He.7:26)  “no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados” (He.7:27) <br />
<br />
2) Hacer expiación por el pueblo: Después de ofrecer el sacrificio por sí mismo, el sumo sacerdote debía ofrecer un segundo sacrificio, esta vez por el pueblo. “Pero Cristo habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios...  porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”  (He.10:12 y 14)   <br />
En el “gran día de expiación”, una vez al año, la sangre, como base de la expiación, era rociada en el Lugar Santísimo sobre el propiciatorio  y delante de éste. “Y esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel.” (Lv.16:34) La analogía para nosotros es clara. Recibimos todas las bendiciones espirituales a través de la muerte expiatoria en la cruz de nuestro amado Salvador. “Elegidos... para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo” (1ª P.1:2)  <br />
Así como únicamente el sumo sacerdote podía hacer expiación, teniendo que realizar esa labor a solas, también Cristo era el único que podía consumar el sacrificio expiatorio a nuestro favor, siendo dejado completamente solo en su obra.<br />
Otro aspecto simbólico que necesitamos considerar es que el sumo sacerdote, en aquel día de expiación, debía dejar de lado sus vestiduras de gloria y hermosura, y vestirse con la túnica de lino común a todos los sacerdotes que servían en el santuario. Es decir que se presentaba en forma de siervo. De igual modo, el Señor Jesús veló su gloria cuando hizo expiación por nuestros pecados. La gloria que tenía con el Padre fue ocultada. “Siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”  (Fi.2:6-7) <br />
Sin embargo, notemos que el antiguo sumo sacerdote, aunque estaba vestido en el gran día de la expiación con la túnica ordinaria, no dejaba por eso de ser sumo sacerdote. El Señor Jesús, aunque se humilló a sí mismo, nunca dejó su deidad, pues siguió siendo el Hijo Eterno, Fue hecho semejante a los hombres, pero estuvo vestido, simbólicamente hablando, con la túnica de lino puro y blanco de su intachable carácter. <br />
<br />
3) Rociar los vasos: El rociamiento de todos los enseres y utensilios significaba la purificación de éstos de la contaminación que podían causar los hombres. El camino hacia la presencia de Dios sólo podía quedar abierto por la purificación mediante la sangre rociada. De igual modo, nosotros tenemos “libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió...” (He.10:19-20) <br />
   <br />
4) Quemar incienso sobre el altar de oro: El sacerdote debía ofrecer continuamente el incienso aromático sagrado, cuya composición había sido ordenada por Dios.<br />
El Señor Jesús también tuvo algo que ofrecer como grato aroma delante de Dios: “...Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”  (Ef.5:2) <br />
También su oración fue como un grato incienso en medio del fuego de la aflicción: “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. (He.5:7)  <br />
Su resurrección gloriosa  prueba que fue oído, y que su ofrenda fue aceptada.  <br />
<br />
5) Acondicionar las lámparas del candelero: El sacerdote debía verificar el buen funcionamiento de las lámparas, y reponer constantemente el aceite para el alumbrado. Este trabajo exigía atención y diligencia pues de lo contrario las lámparas podían apagarse. Nuestro Sumo Sacerdote no descuida su responsabilidad. Siempre está en medio de los congregados en Su Nombre, aún cuando pudieran ser sólo dos o tres. (Mt.18:20), y se ocupa de adecuar y limpiar el candelero de modo que, por el poder del Espíritu Santo, pueda seguir alumbrando sin apagarse. <br />
La Escritura relata que cuando Zacarías contempló la visión de un candelabro de oro con siete lámparas y un depósito de aceite, y al lado del depósito dos olivos, uno a la derecha y otro a la izquierda, preguntó: ¿Qué es esto?  La respuesta puntual fue “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”  (Zac.4:6) <br />
¡Preciosa verdad, que siempre deberíamos recordar cuando servimos al Señor! <br />
La Obra del Señor no depende de nuestros recursos, ni de nuestra propia fuerza, ni de la cantidad y notoriedad de los obreros que la realizan, sino del poder del Espíritu Santo. <br />
El mismo pasaje de Zacarías nos refiere que algunos israelitas habían menospreciado “el día de las pequeñeces” (Zac.4:10) pero que finalmente se alegrarían cuando vieran el comienzo de la obra de la casa de Dios.   <br />
Las “pequeñeces”  hechas en el Nombre del Señor no son pequeñeces delante de sus ojos.<br />
Dios recompensará hasta un vaso de agua dado en Su Nombre. (Mr.9:41), y nunca olvidemos que Dios hace grandes cosas con las cosas pequeñas. Cinco panes y dos pescaditos puestos en las manos del Señor fueron multiplicados para alimentar a más de cinco mil personas. Los discípulos habían preguntado: ¿Qué es esto para tantos? (Jn.6:9) Pero el Señor les enseñó a no menospreciar las “pequeñeces”. <br />
No lo olvidemos, hermanos:  “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” <br />
<br />
6) Discernir entre lo limpio y lo inmundo: Aquel que era SANTIDAD A JEHOVÁ era idóneo para distinguir entre lo limpio y lo inmundo, y a él debían acudir los israelitas para determinarlo. <br />
Es imprudente juzgar sólo por las apariencias, sin consultar al Señor. “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Jn.7:24)  Ante la tardanza de Moisés cuando subió al monte Sinaí, los israelitas fueron incapaces de discernir la voluntad de Dios porque juzgaron según las apariencias. A causa de sus propias deducciones no esperaron más, y pidieron otros “dioses” para que fueran delante de ellos. Así Aarón hizo un becerro de  fundición ante el cual proclamaron: “ Israel, estos son tus dioses que te sacaron de la tierra de Egipto. (Ëx.32:4) Luego Aarón edificó un altar delante del ídolo de oro, y dijo descuidadamente: “Mañana será fiesta para Jehová”. Ninguno allí fue capaz de distinguir que esa “fiesta” idólatra nunca podía ser  “para Jehová”. <br />
Tiempo más tarde el mismo Aarón, ya designado por Dios como sumo sacerdote, cuando fuera consultado por el pueblo sabría establecer la diferencia entre lo limpio y lo inmundo. <br />
También nosotros tenemos un Sumo Sacerdote a quien pedir consejo cuando nuestro discernimiento vacila frente a circunstancias o asuntos dudosos.  <br />
Cuando Ocozías cayó por la ventana de su casa en Samaria, y malherido mandó a consultar a un dios ajeno si se sanaría, Dios lo amonestó severamente por medio del profeta Elías: “¿No hay Dios en Israel que vais a consultar a Baal-zebúb dios de Ecrón?”  (2º R.1:3) <br />
 <br />
 “¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!” (Is.31:1)  <br />
Nuestras turbaciones sólo pueden ser resueltas por el consejo sabio de nuestro Sumo Sacerdote, sin necesidad de “descender a Egipto (el mundo) por ayuda”. <br />
<br />
7) Hacer intercesión: Esto significa que el sacerdote se interponía entre Dios y el pecador para abogar o mediar por su causa sobre la base del sacrificio ofrecido.   <br />
La consecuencia del pecado fue separación, pero por medio del Señor Jesucristo y su sacrificio a nuestro favor  “...hemos recibido ahora la reconciliación.”  (Ro.5:11) <br />
“Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.<br />
Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi alma.”  (Lm.3:57-58)<br />
Como salvados, Dios nos ha dado los medios para que no pequemos, pero si circunstancialmente lo hacemos, nuestro Sumo Sacerdote vive siempre para interceder por nosotros ante Dios. He.7:25) <br />
 “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”  (1ª Jn.2:1) <br />
<br />
“¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[ESTUDIOS SOBRE EL TABERNÁCULO EN EL DESIERTO (4)]]></title>
			<link>http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=58</link>
			<pubDate>Mon, 02 Jun 2008 20:41:23 -0500</pubDate>
			<guid isPermaLink="false">http://www.forodelabiblia.net/showthread.php?tid=58</guid>
			<description><![CDATA[EL LUGAR SANTO (Éxodo 26:33; Hebreos 9:6<br />
<br />
El Tabernáculo estaba dividido en dos compartimientos, uno, el de mayor dimensión, denominado  el Lugar Santo, y el otro el Lugar Santísimo”.  <br />
<br />
En el lugar santo había tres elementos distintivos: <br />
1)     El altar de oro. <br />
2)     La mesa de los panes de la proposición.<br />
3)     El candelero de oro.<br />
<br />
El Lugar Santo era un recinto sagrado al que podían acceder exclusivamente los sacerdotes. Para hacerlo  debían sujetarse a rigurosas instrucciones establecidas por la ley de Dios.  <br />
En Israel había una sola familia, la de Aarón, de la tribu de Leví, que estaba investida para el sacerdocio. El oficio de sacerdote en el antiguo orden era hereditario, y por consiguiente ese ministerio se transmitía de padres a hijos, sin posibilidad de que alguien ajeno pudiera tomar parte en el oficio sacerdotal.<br />
Entonces, para participar de tal privilegio era imprescindible haber nacido dentro del seno de la familia de Aarón.   <br />
Hoy, en este período de gracia en el que vivimos, aunque ya no estamos subordinados al viejo pacto, en cierto modo se reitera aquella condición: Sólo puede ser sacerdote quien espiritualmente ha nacido de nuevo en la familia de Dios (Ef.2:19)  Pero a diferencia de lo que establecía el antiguo régimen de la ley como un privilegio para unos pocos, al presente  todo hijo de Dios es constituido sacerdote (1ª P.2:5) empero de ningún modo como una prerrogativa hereditaria, sino porque Dios lo hizo nacer por la Palabra de Verdad (Stg. 1:18) <br />
Ahora, en la genuina familia de Dios, nacida de lo alto, no se reconocen distinciones entre “sacerdotes” y  “laicos”  pues todos los santos de Dios son “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios...” (1ª P.2:9) <br />
Desde el más flaco y débil de los redimidos del Señor, hasta el más maduro y desarrollado, cada uno puede apropiarse de estas verdades, y gozar de los privilegios que significan.<br />
Las capacidades individuales o los dones dados a cada creyente por la gracia de Dios, importantes en otras esferas del servicio cristiano, no guardan relación con la competencia para el ejercicio del sacerdocio, pues éste es, en esencia, el derecho que les corresponde a todos los redimidos en virtud de su nacimiento espiritual, al margen de las habilidades de cada cual.             <br />
<br />
Es preciso no olvidar que hemos sido hechos cercanos por la sangre preciosa de Cristo, quien descendió hasta lo más bajo para levantarnos de nuestra ruina, y no solamente nos recató sino que nos elevó al rango de un “sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales, aceptables a Dios por medio de Jesucristo”  (1ª P.2:5) <br />
<br />
El sacerdote de Israel, admitido por medio de los sacrificios ofrecidos en el altar, limpiado por el agua de la fuente, y ungido con el aceite santo, es figura del creyente acepto en el Amado, limpiado por el lavamiento de la regeneración y por la Palabra de Dios, y ungido del Espíritu Santo; hecho así apto para acercarse digna y confiadamente a Dios. <br />
La sangre del Señor Jesucristo nos otorga el derecho de hacerlo con libertad. La purificación continua por la Palabra de Dios es la condición imprescindible, y el Espíritu de Dios el poder eficaz para que desempeñemos las funciones de nuestra vocación sacerdotal  (Ver He.10:19-22 y Ef.2:18) <br />
 <br />
LA PUERTA DEL TABERNÁCULO (Éxodo 26:36-37; 36:37-38) <br />
La puerta de la tienda estaba constituida por una cortina de azul, púrpura, carmesí y lino retorcido, colgada sobre cinco pilares de madera de acacia cubiertos y coronados de oro, apoyados éstos en cinco basas de bronce.  Era la única entrada al Lugar Santo.<br />
Es interesante notar que esta puerta tenía igual superficie que la puerta del atrio, pero sus  medidas eran el doble de la altura de aquella y la mitad del ancho. Este detalle no es casual, y encierra, en figura, una significativa enseñanza respecto del orden de Dios: La puerta de afuera, más ancha,  era para todos, pero la del Lugar Santo, más angosta y de mayor altura, era sólo para los sacerdotes.   <br />
Consideremos el siguiente ejemplo: El Evangelio de la gracia de Dios es para toda la humanidad, y la puerta es lo suficientemente ancha para todos, pero los privilegios y las bendiciones de la casa de Dios son exclusivamente para los santos (los creyentes en Cristo) <br />
Por lo tanto, en la predicación del evangelio es preciso demarcar una clara línea divisoria entre los hijos de Dios y los inconversos, y usar bien la palabra de verdad  (2ª Ti. 2:15) <br />
Hay quienes cometen el error de tratar a los inconversos como “hermanos en la fe”, haciéndoles creer a los impíos que  ya son “herederos del reino de Dios” por el mero hecho de que asisten a las reuniones de la iglesia. En algunos círculos hasta llegan al extremo de prometerles prosperidad y bendiciones si se avienen a diezmar u ofrendar. Así esos incrédulos son considerados como “discípulos”, “colaboradores” o “miembros simpatizantes”, y eso sólo contribuye a que sean endurecidos en su pecado y condenados en su hipocresía. Sin duda que la puerta de la predicación permanece abierta para todos, pero es necesario distinguir que la salvación es sólo para aquellos que creen al Señor. <br />
Tampoco se debe permitir que los inconversos, más allá de sus jerarquías y títulos humanos, tomen parte activa en el culto a Dios. En algunas ocasiones hemos observado cómo ciertas entidades cristianas han organizado actividades como Conferencias o Aniversarios, invitando a tomar la palabra a un Presidente de la Nación, Gobernador u otros funcionarios, quizás con el propósito de lograr su simpatía o reconocimiento, o simplemente para “prestigiar” un acto evangélico. Esa práctica, lejos de constituir una muestra de respeto o sujeción a las autoridades, como se pretende argumentar, significa en realidad un claro agravio a las disposiciones divinas que impiden que los extraños tomen parte del culto a Dios. (Ez. 44:5-9) <br />
Si los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder (2ª Tes.1:8-9) ¿Cómo pueden ser incluidos en la actividad de Su  Iglesia?  <br />
Una cosa es que sean invitados a escuchar la predicación del Evangelio (la puerta es amplia y está abierta para todos), pero algo distinto es convocar a los inconversos a tomar una participación activa  en lo que es ministerio exclusivo de la congregación (la puerta es angosta y restringida), dándoles la posibilidad de ofrecer  “incienso extraño” (Ex. 30:9)<br />
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EL ALTAR DE ORO (O DEL PERFUME (Éxodo 30:1-10; 37:25-27; 40:5) <br />
Como señalamos antes, el altar del incienso era uno de los elementos emplazados en el Lugar Santo. Estaba hecho de madera de acacia, y revestido totalmente de oro, con una cornisa, también de oro, alrededor. <br />
Observemos algunas diferencias entre este altar y el altar del holocausto en el atrio: <br />
1)     El altar de bronce era el del holocausto, y es figura del Señor Jesucristo muriendo por nosotros en  la cruz.<br />
2)     El altar de oro era el del perfume (incienso), y  simboliza al Señor Jesucristo resucitado y glorificado. <br />
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Cristo, en su sacrificio en la cruz, estuvo por nosotros en el lugar de muerte y de juicio, y así satisfizo nuestra profunda necesidad como pecadores. Pero ahora, en la magnífica gloria, siempre vive por nosotros supliendo toda nuestra necesidad como santos y adoradores en la presencia de Dios. Fuimos redimidos por su sacrificio en la cruz, por fe hemos sido perdonados, aceptados  y hechos cercanos a Dios, y por su intercesión ante el Padre nos mantiene en perfecta comunión.     <br />
Ahora, en medio de su gloria, está tan ocupado con nosotros como cuando en su angustia nos amó hasta derramar su sangre y morir en la cruz. Su amor jamás menguará, porque “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. “ (He.13:8)  <br />
Él vive siempre para interceder por nosotros (Ver He.7:25 y Ro.8:34), puede compadecerse de nuestras debilidades porque en su Humanidad fue tentado en todo según nuestra semejanza (He. 4:15, y en su Deidad es poderoso para socorrernos (He.2:18) y guardarnos sin caída (Jud. vs.24)  <br />
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Hemos mencionado que el altar del perfume tenía en derredor una cornisa (o coronamiento) de oro. Esto nos recuerda lo expresado en Hebreos 2:9: “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra...” . Alrededor del altar de bronce no había corona alguna, sino sangre y cenizas. Evocamos aquí la agonía del Señor en el Calvario. Lejos de lucir una corona de gloria, Jesús fue coronado por manos malvadas con un entretejido de espinas que expresaban la maldición de la tierra. (Gn..3:17-18) Cumplida la obra salvadora, Dios mismo le puso una corona de gloria y de honra. Para el Señor las aflicciones ya pasaron, pero Sus glorias continuarán para siempre. <br />
Sólo aquellos a quienes el Señor ha ganado para sí, librándolos del dominio del maligno, pueden adorar verdaderamente a Dios.<br />
Respecto del altar del perfume, el precepto divino fue: “Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará.” (Éx.30:8) Esto es tan sólo un tipo del sacerdocio actual que ejerce cada creyente en Cristo. No existe ahora sobre la tierra un altar material ordenado por Dios. Sin embargo, los creyentes tenemos un altar (He.13:10). Nuestro altar es Cristo, y por medio de Él adoramos a Dios.  <br />
 “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él (el Señor Jesucristo), sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su Nombre.”  (He. 13:15) <br />
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EL INCIENSO (Éx. 30:34-38)  Era un preparado aromático de cuatro componentes, cuya fórmula, exacta y exclusiva, había sido ordenada por Dios mismo. <br />
Aunque la fórmula no era secreta, Dios había prohibido expresamente reproducir la composición del incienso santo para un uso distinto del establecido. <br />
Cualquiera que hiciera un perfume semejante sería cortado de su pueblo. <br />
La razón era que el incienso, ofrecido en el altar de oro, simbolizaba la santa fragancia de las perfecciones de Cristo, ascendiendo continuamente a Dios. <br />
Nuestras oraciones (Ap.5:8), con alabanzas (He.13:15), acciones de gracias (Col.2:7) adoración (Sal.29:2 y Jn.4:23-24) y peticiones (Fil.4:6 y 1ª Jn.5:15) componen un perfume que resulta “agradable delante de Dios nuestro Salvador”  (1ª Tim.2:3) <br />
Muchos profesantes religiosos (impíos encubiertos “que convierten en libertinaje la gracia de Dios”  Jud. Vs.4) intentan copiar el “perfume santo” para aplicarlo en usos viles.<br />
Así el nombre del Señor es tomado en vano por quienes en realidad  “...niegan a Dios, el único Soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”  <br />
Por ejemplo, hoy es común observar cómo a través de los medios masivos de comunicación ciertos profesionales de la salud recomiendan la oración, entre otros “recursos” para controlar la ansiedad u otros males. Son frecuentes algunas sugerencias como: “No importan sus creencias, cada uno tiene libertad de pensar en Dios como quiera, pero lo esencial es que Ud. recite sus oraciones”. Esto no es más que una burda imitación de la fórmula del verdadero incienso establecido por Dios. <br />
No se quedan atrás algunos dirigentes religiosos cuando recomiendan a personas incrédulas que oren por sus problemas, salud, familia, etc., sin advertirles que primero deben recibir la gracia de Dios, obedeciendo al Evangelio para el perdón de sus pecados. <br />
El ciego de nacimiento, sanado por el Señor Jesús, tuvo la sabiduría de declarar: “Sabemos que Dios no oye a los pecadores, pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye.” (Jn.9:31)  Este principio no debe ser ignorado a la hora de sugerir oraciones a cualquier persona inconversa. <br />
El pecador no regenerado no tiene acceso al Lugar Santo ni puede encender incienso en el altar del perfume. Sólo quien primero se ha acercado con fe sincera al altar del sacrificio (la cruz de Cristo)  sabe que sus oraciones no son vanas, pues tiene la garantía de que llegarán como grata fragancia a la presencia del único y  verdadero Dios.  <br />
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LA MESA DE LOS PANES DE LA PROPOSICIÓN (Éxodo 25:23-30; 37:10-16; Lv.24:5-9)<br />
Esta mesa, de madera de acacia revestida de oro puro, era el segundo de los elementos que se encontraban en el Lugar Santo. Sus dimensiones eran de aproximadamente 90 cm. de longitud por 45 cm. de ancho, con una altura de 67,5 cm. <br />
Alrededor de todo su perímetro tenía una cornisa de oro puro, a la que seguía una moldura de aproximadamente 7,5 cm de ancho, y luego otra cornisa, también de oro, que rodeaba igualmente todo el contorno.<br />
En la mesa se colocaban doce panes (uno por cada tribu de Israel), elaborados con flor de harina (la harina más fina), dispuestos en dos hileras de seis, sobre los que se aplicaba incienso puro. <br />
Al finalizar cada semana, el sacerdote retiraba esos panes, que luego serían comidos por los sacerdotes en  lugar santo, y  los reemplazaba por nuevos. <br />
Los panes se denominaban  “de la proposición”, o más propiamente “de la presencia”, en razón de que permanecían continuamente en la presencia de Jehová, y bajo Su mirada. (Ëx.25:30) <br />
La mesa en sí, señala a Cristo llevando a su pueblo ante la presencia de Dios. (Recordemos una vez más que la madera de acacia simboliza la humanidad del Señor, y el oro, Su deidad)<br />
El Señor Jesucristo, en quien “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col.2:9) y que “estando en la condición de hombre se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil.2:8) ya resucitado y glorificado, “se sentó a la diestra del Trono de la Majestad en los cielos.”  (He.8:1) <br />
Sobre la mesa había doce panes, prefigurando a las doce tribus de Israel en su unidad y perfección. Todas estaban representadas allí, tanto la grande como la pequeña, y cuando la mirada de Dios contemplaba aquella mesa, también reconocía a Su pueblo. <br />
La figura resulta evidente, ¡Qué gozo intenso el del Padre al contemplar ahora a Su Hijo glorificado en los cielos, y a quienes nos dio vida juntamente con Cristo, y “juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.”  (Ef. 2:5 y 6) <br />
¡Qué privilegio para los redimidos del Señor! Hemos sido hechos aceptos en el Amado (Ef.1:6) y estamos continuamente en la presencia del Padre, presentados y cubiertos del incienso fragante del Nombre que es sobre todo nombre.<br />
La cornisa de oro alrededor,  impedía que ninguno de los panes se cayera accidentalmente de la mesa. El Señor Jesucristo no solamente nos trae a la presencia del Padre, sino que nos guarda allí. Es cierto que muchas veces tropezamos, pero cada hijo de Dios puede confiar en “Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de Su gloria con gran alegría.” (Jud. vs.24)  <br />
El Señor le confirmó al Padre: “De los que me diste, no perdí ninguno” (Jn.18:9). Y qué garantía tenemos cuando Él asegura: “Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Jn.10:28)  <br />
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Pero hay otro aspecto de la mesa y los panes, que nos será útil examinar. Dios había dispuesto que “el pan de la presencia” fuera también alimento para los sacerdotes. Ellos comían los panes en la presencia de Jehová, y así cada uno recibía su parte de aquello  que era la  delicia del Todopoderoso, apreciando por sí mismos sus virtudes. <br />
Igualmente nosotros, como linaje escogido y real sacerdocio (1ª P.2:9)  somos llamados a participar del gozo de Dios en Cristo, alimentándonos del pan de Dios. <br />
“Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1ª Co.1:9) <br />
Aquí vemos que lo que se expresa en figura es la comunión. Hubo adoración en el altar, y comunión en la mesa. <br />
En relación con los que eran convidados a comer del pan de la proposición, observemos algunos aspectos importantes, ya que Dios no dejó nada al arbitrio del hombre: <br />
Primeramente, Dios estableció quiénes no debían participar; después, quiénes podían participar, y por último, cuántas veces debían participar. <br />
En Lv. 22:10 leemos: “Ningún extraño comerá cosa sagrada; el huésped del sacerdote, y el jornalero, no comerán cosa sagrada” <br />
Aquí hay tres tipos de personas a quienes les fue prohibido participar de la comida del sacerdote, y representan a los inconversos. <br />
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“Ningún extraño”, alude al hombre en su estado natural, no regenerado, a quien no se le debe permitir ninguna participación activa en la actividad de la Iglesia, en una  función de servicio, ni en la Cena del Señor. <br />
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“El huésped del sacerdote”  Puede referirse a la visita de un amigo íntimo, o familiar, que en razón de esos lazos con el creyente tiende a ser considerado con mayores privilegios que otros incrédulos. <br />
Es verdad que los miembros de la familia sacerdotal, como tales, podían comer del pan, pero eso no significa que hoy los hijos de padres creyentes deban ser tratados automáticamente como creyentes, en la suposición que hayan recibido la condición de hijos de Dios “por herencia” <br />
Un conocido dicho ilustra esa realidad: “Dios tiene hijos, pero no tiene nietos”  Por lo tanto, sólo es hijo de Dios quien en verdad ha dado testimonio de su propia fe en Cristo.<br />
Consideremos que no es lo mismo pertenecer a la familia de un creyente, que ser “miembros de la familia de Dios.” (Ef.2:19)  <br />
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“Ni el jornalero”  Por ejemplo, un empleado/a u obrero inconverso que trabaja al servicio de un cristiano. <br />
Una cosa es que trabaje a sueldo en la casa, negocio o empresa de un creyente; y otra muy distinta es que, en razón de esa relación laboral, sea comprometido también en el trabajo o actividad de la iglesia.  <br />
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Los inconversos siempre serán bienvenidos a la sede de la iglesia o lugar de reunión, para que reciban el testimonio del Evangelio, pero no están habilitados para participar activamente en lo que es responsabilidad y privilegio exclusivo de los creyentes.  <br />
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Por último, consideremos la frecuencia de la participación de los sacerdotes en los panes de la proposición.<br />
Como vimos, Dios había ordenado que cada día de reposo debían renovarse esos panes, e instruido sobre quiénes podían comerlos y quiénes no debían hacerlo.<br />
 Los sacerdotes habilitados tenían plena libertad de participar del pan. Pero, ¿Sería posible que alguno de ellos se negara a comer del alimento de Dios?  <br />
Como redimidos, los creyentes-sacerdotes también tenemos la libertad y el privilegio de comer juntos del alimento espiritual. Respecto del Señor, ya hemos experimentado que “Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan vivirá eternamente.”  (Jn.6:58) <br />
Sin embargo, también necesitamos renovar constantemente nuestro entendimiento a través de la Palabra de Dios, no debiendo desechar el privilegio de nutrirnos del “alimento sólido”. (He.5:14)<br />
Aunque hoy ya no estamos condicionados por un día en particular, pues “Los que hemos creído entramos en el reposo” (He.4:3), sí podemos imitar a los creyentes mencionados en el relato de Hch.20, que  se  reunieron el primer día de la semana para partir el pan y oír la Palabra del Señor. <br />
El consejo del Señor es: “Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.”  (2ª P.3:18)<br />
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EL CANDELERO DE ORO  (Éxodo 25:31-40; 37:17-24; Números 8:1-4)<br />
Es el último elemento que nos queda por considerar de los tres que estaban emplazados en el Lugar Santo.<br />
A diferencia del altar del incienso, y de la mesa de los panes de la proposición, hechos de madera de acacia y revestidos de oro, el candelero fue forjado íntegramente de oro puro. Aquí encontraremos, en figura, profundas verdades que nos llevarán, como siempre, a la consideración de la bendita persona de nuestro Señor Jesucristo. <br />
Obviamente, el candelero fue emplazado en el Lugar Santo con la finalidad esencial de alumbrar ese recinto.<br />
El Señor expresó: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas” (Jn.12:46)  <br />
Y en 2ª Co.4:6 leemos que Dios es el que “resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” (2ª Co.4:6) <br />
Es así que el candelero, totalmente de oro puro, y labrado a golpes de martillo, nos recuerda primordialmente al Señor Jesús, quien sufrió la cruz, menospreciando el oprobio. (He.12:2) para poder llamarnos de las tinieblas a su luz admirable.(1ª P.2:9)<br />
Las Escrituras describen el candelero como constituido por una base o pie, del que salían una caña vertical, en el centro, y seis brazos orientados hacia los lados (tres para la derecha y tres para la izquierda) que sostenían sendas lámparas. Es decir, que el candelero estaba compuesto por un conjunto de siete lámparas en total, las que funcionaban por combustión de aceite puro de olivas machacadas.<br />
El relato bíblico puntualiza que en el diseño del candelero se incluían, entre otros detalles, reproducciones de flores de almendro. Esas flores nos recuerdan la vara de Aarón que reverdeció, produciendo flores y almendras. (Nm.17:8) Sabemos que el almendro es el primer árbol que brota al acercarse la primavera. Es el primero en despertar, reviviendo al final del invierno. Por consiguiente, las flores de almendro en el candelero nos llevan a pensar en la resurrección de Cristo, “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (1ª Co.15:20)<br />
El conjunto formado por el candelero, el aceite y las siete lámparas ardiendo en el Lugar Santo también alude a Cristo alumbrando a través de su Iglesia, (tipificada en su plenitud por las siete lámparas) por el poder del Espíritu Santo (simbolizado por el aceite) “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor” (Ef.5:8)  <br />
Tal como el candelero de oro puro fue labrado a la perfección por el artífice que le dio forma conforme con el modelo de Dios, para iluminar el Lugar Santo, así “Cristo amó a iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento por la Palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”   (Ef.5:25b-26)<br />
De ese modo hizo posible que Dios nos hiciera sentar (con Cristo) en los lugares celestiales (Ef.2:6), y que Su multiforme sabiduría (tipificada por la luz) “sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales.” (Ef.3:10)  <br />
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EL VELO (Éxodo 26:31-33; 36:35-36)  <br />
Era una cortina que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo.<br />
Al igual que el tapiz del techo, estaba confeccionada de lino fino retorcido, azul, púrpura y carmesí, adornada con figuras de querubines.<br />
Como hemos considerado antes en este estudio, en las Escrituras el lino fino es símbolo de pureza, dignidad y justicia; mientras que el azul evoca la belleza del cielo. La púrpura es emblema de realeza y majestad, y el carmesí hace alusión al sacrificio. <br />
Las figuras de querubines simbolizaban el resguardo de la santidad en el lugar de la presencia de Dios. <br />
El velo se sostenía mediante ganchos de oro sujetos a cuatro columnas de madera de acacia recubiertas de oro, y afirmadas sobre basas de plata.   <br />
De ese modo quedaba cerrado el acceso al Lugar Santísimo, donde nadie debía entrar, salvo Moisés de modo excepcional para comunicarse con Dios, y el sumo sacerdote una vez al año, bajo una nube de incienso y con la sangre de la expiación. (Ver Lv.16:1-17)  <br />
Cuando finalmente los israelitas se establecieron en la tierra prometida, y el templo reemplazó al tabernáculo como lugar de la presencia de Dios, no se modificaron aquellas restricciones, y el velo siguió separando igualmente el Lugar Santísimo.   <br />
Pero luego del sacrificio definitivo de expiación consumado en la cruz por el Señor Jesucristo, el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo como señal inequívoca de que cada creyente podría acercarse, de allí en adelante, con libertad a la presencia de Dios. “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar  Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe...” (He.10:19-22)<br />
Por lo tanto, ahora tenemos plena libertad de entrar en la presencia del Señor, y ya no hay velo o barrera alguna que nos separe cuando con corazón sincero nos acercamos a Él. <br />
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EL LUGAR SANTÍSIMO (Éxodo 26:33-34)<br />
Era el segundo compartimiento del Tabernáculo propiamente dicho, de conformación cúbica (de aproximadamente 4,50 m. por lado), cuyo acceso estaba cerrado por el velo. <br />
El Lugar Santísimo albergaba únicamente el arca, cubierto por el propiciatorio. <br />
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EL ARCA (Éxodo 25:10:16; 37:1-5) <br />
Era una caja, o cofre, hecha de madera de acacia, y revestida por dentro y por fuera de oro puro. Alrededor, en la parte superior, tenía una cornisa de oro. El diseño incluía cuatro argollas de oro, colocadas una en cada esquina, las que eran atravesadas por dos varas, también de madera de acacia y revestidas de oro, permitiendo trasladar el arca durante la travesía del pueblo de Dios por el desierto. <br />
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Contenido del arca:<br />
1)     Las dos tablas de la ley: Las primeras tablas de piedra, con los diez mandamientos, habían sido quebradas por causa de la idolatría del pueblo (Éx.32:19), pero más tarde, cuando se terminó la construcción del tabernáculo, Moisés recibió la orden de Dios de labrar otras dos tablas como las primeras (Deut.10:3) para guardarlas dentro del arca. <br />
Al bajar  Moisés del monte con las primeras tablas, vio al pueblo adorando el becerro de oro hecho por Aarón, e inmediatamente las quebró. ¿Qué utilidad podía tener la ley para ese pueblo que se había entregado a la idolatría? El primer mandamiento demandaba completa lealtad a Dios; el segundo, prohibía hacer imágenes o esculturas para inclinarse delante de ellas, y el tercero, prohibía tomar el Nombre de Dios en vano. <br />
Pero el abominable ídolo insólitamente había sido declarado como un dios que había sacado a Israel de Egipto.  (Éx.32:4)<br />
Vemos que el corazón rebelde del hombre no se sujeta a la ley, ni puede hacerlo. ¡Qué insensato aquél que ahora pretende justificarse delante de Dios mediante la observancia de fragmentos de la ley! ¡Y cuántos hay que buscan alcanzar el reino de Dios por ese camino, mezclando la ley con la gracia! (Ro.7:4; Gál.3:1-3, 11, 13, 24, 25; 5:1-4) <br />
La salvación no es una combinación de ley y gracia, pues así no sería gracia. El pecador ha quebrantado la ley de Dios, y por lo tanto ha perdido todo derecho a la justicia sobre esa base. Está bajo la maldición de la ley, y sólo puede esperar el justo castigo de Dios, a menos que reciba Su gracia mediante la fe en el Señor Jesucristo “el justo” (1ª Jn.2:1). Él fue el único que cumplió todas las demandas de la ley, y por lo tanto, las tablas no quebradas dentro del arca nos recuerdan su  obediencia perfecta. “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado; Y tu ley está en medio de mi corazón” (Sal.40:8) Sólo a causa de Él, prefigurado por el arca, Dios podía continuar habitando en medio de su pueblo. <br />
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2)     La vasija de oro: Contenía el maná, el trigo de los cielos (Sal.78:24), con el cual Dios alimentó a su pueblo durante cuarenta años en el desierto.  Esto nos hace pensar en la fidelidad de Dios, proveyendo continuamente lo necesario para los suyos. <br />
Pero, además, el maná encerraba otra importante lección:        <br />
“Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.”  (Deut.8:3)   (Subrayado mío)<br />
El Señor Jesús citó este pasaje cuando, después de haber ayunado cuarenta días en el desierto, tuvo hambre, y fue tentado por el diablo en el sentido de convertir unas piedras en pan. <br />
El Señor rechazó resueltamente esa tentación, invocando la autoridad de la Palabra de Dios: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Mt.4:4)<br />
Y recordemos aquí que Dios, “en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo...”  (He.1:2), por lo que el Señor Jesucristo, como la expresión viva del pensamiento de Dios a los hombres (su perfecta palabra) es nuestro verdadero alimento espiritual. <br />
Entonces, el maná es una figura de Cristo, “Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al hombre”<br />
“Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. (Jn,6:33 y 35)<br />
Nuestro alimento espiritual no procede de las piedras inertes del mundo, sino del cielo mismo, y tal como los israelitas recogían el maná cada día, también nosotros debemos alimentarnos constantemente de Cristo, por la Palabra de Dios.  <br />
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3)     La vara de Aarón: Esta vara, que reverdeció, produciendo flores y almendras, (Nm.17:8) nos habla de la gloriosa resurrección de Cristo como primicias de los que durmieron (1ª Co.15:20)<br />
      Así también  todos los que durmieron en Cristo serán vivificados.  <br />
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Por consiguiente, todo lo que el arca nos enseña acerca de la Persona de Cristo, se completa por su contenido: Su obediencia perfecta (las tablas de la ley no quebradas); su humillación, descendiendo del cielo (el maná); y su gloriosa resurrección (la vara de Aarón).<br />
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EL PROPICIATORIO (Éx. 25:17-22; 37:6-9; He. 9:5) <br />
Era la tapa del arca.   <br />
El término hebreo traducido por “propiciatorio” deriva de “cubrir” o “cubierta”. Esto tiene relación con los pecados, que en el Antiguo Testamento eran cubiertos, como lo expresa el Salmo 32:1 “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.” <br />
El significado en el Nuevo Testamento se explica en Ro.3:24-26: “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”  <br />
El propiciatorio sobre el arca estaba hecho íntegramente de oro puro, lo que nos habla de la justicia inherente a la naturaleza de Dios.<br />
Encima del propiciatorio, constituyendo una sola pieza con él, había dos querubines de oro, uno en cada extremo. Eran figuras que evocaban los verdaderos querubines, guardando la santidad en la presencia de Dios. Por consiguiente nos hablan también del juicio de Dios sobre los impíos que, ante la imposibilidad de observar la ley divina, forzosamente están excluidos de Su  presencia.  <br />
No  obstante, notemos que los querubines de oro y el propiciatorio estaban sobre el arca, que es como decir sobre Cristo, quien cumplió completa y perfectamente la voluntad de Dios. En función de ello, estos querubines no tenían una espada, como en Edén, sino alas para proteger; y sus rostros, uno enfrente del otro, estaban inclinados hacia el propiciatorio, como mirando la sangre que se esparcía allí.<br />
En el gran día de la expiación, una vez al año, Aarón el sacerdote, con vestiduras de lino, entraba al Lugar Santísimo, detrás del velo, con la sangre de la expiación. (ver Lev.16) La sangre era esparcida hacia el propiciatorio siete veces. El siete se relaciona en las Escrituras con la perfección o plenitud. Y esto es figura del sacrificio perfecto hecho por Cristo "una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo." (He. 7:27) <br />
La importancia de todo esto no puede ser subestimada, por cuanto la cuestión más grave era ésta: ¿Cómo podría el Dios Santo continuar morando en medio de un pueblo pecaminoso? ¿Cómo sería posible que estableciera en justicia su trono en medio de ellos? La respuesta estaba en la sangre esparcida. La gloria de Dios descansaba sobre el propiciatorio rociado con sangre. <br />
Pero, ¡Qué grande es el contraste entre el gran día de la expiación del Antiguo Testamento y el sacrificio perfecto del Señor Jesús!  “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.”  (He.10:1) <br />
Podemos ver que la sangre del Cordero (el Señor Jesucristo) no sólo nos da la solución definitiva por todo lo que somos, y lo que hayamos hecho como viles pecadores, sino que le ha dado a Dios mismo completa y gloriosa satisfacción.<br />
Preciosa verdad: “la sangre de Jesucristo, Su Hijo, nos limpia de todo pecado”  (1ª Jn.1:7) <br />
Si bien esto no significa que la vieja naturaleza pecaminosa haya sido arrancada de nosotros (si acaso pensáramos tal cosa, nos engañaríamos a nosotros mismos) no es menos cierto que al estar en la presencia del Dios Santo, a pesar de nuestras debilidades, somos considerados como limpios por causa de esa sangre. Vale decir, en el propiciatorio rociado de sangre tenemos comunión con Dios. <br />
Los querubines, por contemplar la sangre rociada sobre el propiciatorio, lejos de impedir la entrada del pecador arrepentido que se acerque, le dan la bienvenida, pues “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. (Ro.8:1) Ya no hay espada, porque ésta ha traspasado a la Víctima, (“Levántate, oh espada, contra el pastor...”  Zac.13:7) y los querubines contemplan la sangre  ¡Alabado sea nuestro Dios! <br />
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Los anillos y las varas se vinculan con el peregrinaje. El arca siempre acompañó a los israelitas durante el viaje por el desierto. Cuando al fin concluyeron las dificultades y conflictos, ya construido el templo, el arca fue llevada a éste, y depositada en el Lugar Santísimo, con sus varas sacadas. Esto nos habla del arribo del peregrino al hogar, así como nosotros muy pronto habremos llegado a la casa del Padre. “En la casa de mi Padre muchas moradas hay...”  (Jn.14:2) <br />
<br />
No podemos dejar de considerar que el piso del tabernáculo era de arena. Arriba y alrededor, las glorias de Cristo llenan los ojos; abajo, no se ve otra cosa que la arena del desierto.<br />
Querido hermano, este mundo no es nuestro hogar permanente; la santa ciudad, de oro puro, (Ap.21:18) está más allá, resplandeciente de gloria. Ahora aún sentimos las espinas y las arenas ardientes, y nuestros pies se lastiman, y nos duelen; pero cuando venga nuestro bendito Salvador y Señor, Él lo recompensará todo. “Amén; sí, ven, Señor Jesús, La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.”  (Ap.22:20-21)  <br />
 <br />
LOS LEVITAS, SU OBRA Y LA DIVISIÓN DEL TRABAJO: (Nm. 3 y 4; 8:5:26; 18:2-6, 21-32; 26:57-62 35:1-8; Dt.18:1-6)<br />
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Nos será útil examinar ahora lo relacionado con los levitas y sus funciones.<br />
La orden divina al respecto fue: “...Pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo.” (Nm.1:50)<br />
En cierto modo es posible compararlos con los creyentes de la iglesia como siervos del Señor Jesucristo. <br />
Notemos que los levitas no fueron escogidos para el cumplimiento de sus tareas ni por Moisés, ni por el pueblo. Su elección no se basó en las cualidades que poseían. No hubo ofrecimiento de cargos, ni concurso de antecedentes, ni cónclave de dirigentes. La Escritura afirma que los levitas fueron “tomados” por Dios mismo en su soberana autoridad. (Nm.3:12) La declaración divina: “Yo he tomado a los levitas” fue suficiente “currículum” para el oficio que se les asignó. <br />
Este método de Dios no ha variado con el transcurso del tiempo. En Hechos 9:13 podemos leer que Ananías opuso reparos en asistir a Saulo pues había “oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén.” Pero el Señor le ordenó: “Vé, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi Nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel...” (Hch.9:15) <br />
Más tarde, cuando Pablo ministraba al Señor en la iglesia en Antioquía, “...dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.” (Hch.13:2) <br />
Ninguna organización humana, ni dirigente alguno, por célebre que sea entre los hombres, tiene facultades para “ordenar” obreros o comisionarlos a la obra. La iglesia debe limitarse a acatar las órdenes del Señor, que es quien envía soberanamente a sus siervos por el Espíritu Santo. (Vs.4) <br />
Ante la necesidad de obreros, nuestra responsabilidad como creyentes es orar como lo ordenó el Señor: “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a Su mies” (Mt. 9:38) y sin ninguna duda Él responderá en su sabia y suprema voluntad. <br />
Desconocer este principio es desconocer la autoridad del Señor como Cabeza de Su Iglesia. <br />
Los levitas fueron tomados por el Señor, dados al sumo sacerdote Aarón “en don” para ejercer el ministerio de los hijos de Israel, y finalmente ofrecidos por Aarón en ofrenda delante de Jehová. (Ver Nm.8:19-21) <br />
No se les dio a ellos ninguna herencia terrenal como la que recibieron sus hermanos de las otras tribus de Israel. Jehová mismo era su herencia, quien les permitió participar de Sus ofrendas. (Dt.18:1-2) <br />
Sus necesidades fueron abundantemente provistas por Dios por medio de sus hermanos. (Nm.35:1-8) <br />
Así ocurría con los siervos de Cristo en la iglesia primitiva, y hoy debiera mantenerse el mismo principio, aunque desgraciadamente esto es ignorado por muchos cristianos.<br />
Por una parte, el servicio del Señor no debe ser motivo de privaciones para el obrero por la falta de compromiso de la iglesia para con los que han sido llamados por Dios para la obra del ministerio. <br />
Por otra parte, el ministerio no debe transformarse en una especie de comercio de moda, con el cual obtener la alabanza de los hombres, títulos mundanos y salarios asegurados por convenio. <br />
La experiencia de los siervos de Dios muchas veces fue sufrir, entre otras peligros, “prisiones y tribulaciones” (Hch.20:22-23), inclemencias del clima (Hch27:14-20) y “penalidades como buen soldado de Jesucristo” (2ª Tim.2:3) No trabajaban por un salario ni por agradar a los hombres, en lugares atractivos y cómodos. Lo hacían porque el Señor los había llamado, y le obedecieron gozosamente sin reparar en las dificultades que tendrían que afrontar. <br />
<br />
La tribu de Leví se componía de tres familias: Coat, Gersón y Merari. Cada una de estas familias debió hacerse cargo de distintas tareas relacionadas con el tabernáculo. <br />
Moisés y Aarón pertenecían a la familia de Coat. (1º Cr. 23:12-13) <br />
Como sabemos, Moisés ejercía la conducción del pueblo, y Aaron y sus hijos se desempeñaban en el sacerdocio. A los demás coatitas se les confió la responsabilidad de trasladar con cuidado los principales elementos del tabernáculo cuando se mudaba el campamento. <br />
Por su parte, los hijos de Gersón tenían la misión de cargar el cortinaje. Esto incluía las cortinas de lino fino, las pieles de carnero, las cubiertas de pelo de cabra y las pieles de tejones; como así también las cortinas del santuario y del atrio, además de las cuerdas, con la única excepción del “velo”, con el cual debía cubrirse el arca. <br />
Para facilitar el trabajo de los gersonitas se les proveyeron dos carros y cuatro bueyes. <br />
Es de notar que a los de Coat no se les proveyeron carros “porque llevaban sobre sí en los hombros el servicio del santuario” (Nm.7:9) <br />
Finalmente, los elementos más pesados se les confiaron a los hijos de Merari. <br />
Utilizando cuatro carros y ocho bueyes, debían cargar las estructuras del tabernáculo con sus tablas y barras, sus columnas, sus basas y los demás accesorios.<br />
Cuando el pueblo se preparaba para la marcha, el Tabernáculo debía desmantelarse extremando el cuidado de todas sus partes y preparándolas para su viaje por el desierto. <br />
Ya que solamente los sacerdotes podían entrar en el Santuario, Aarón y sus hijos cubrían el arca con el velo, luego lo protegían con una cubierta de pieles de tejones, y después con una cubierta de “azul”. Del mismo modo, la mesa de los panes de la proposición, el candelero de oro y el altar del perfume del lugar santo, como así también el altar de bronce del atrio, limpio de cenizas, se protegían con distintas cubiertas y pieles. <br />
A los cargadores no se les permitía acercarse hasta que el trabajo previo quedara concluido, pero cuando todo estaba listo, los integrantes de las familias señaladas tomaban las cargas que cada uno tenía asignadas para su traslado. <br />
<br />
También hoy la Obra de Dios demanda distintas responsabilidades por parte de cada creyente. El Señor nos otorga por el Espíritu Santo Sus dones “para edificación de la iglesia” (1ª Co.14:12) y aunque no todos tenemos la misma función, como miembros de la familia de Dios (Ef.2:19) ninguno está exento del compromiso de servir al Señor en el lugar dispuesto por Él, para la gloria de su Nombre.<br />
LAS VESTIDURAS SACERDOTALES (Ex..28:1-43)<br />
 <br />
Las Escrituras describen que Aarón debía vestirse “para gloria y hermosura” (vs.2) con un ropaje distintivo de su oficio sacerdotal. Cada pieza de esa vestimenta fue expresamente ordenada por Dios. El sacerdote debía ser un hombre conforme al corazón de Dios, tanto por dentro como por fuera, y en esto veremos particularmente el carácter del “Sumo Sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús” (He.3:1) <br />
Las vestiduras oficiales del sumo sacerdote se confeccionaron con valiosos materiales, y estaban constituidas por un conjunto básico de siete partes, a saber:<br />
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1)     El efod<br />
2)     El pectoral<br />
3)     La túnica<br />
4)     La mitra<br />
5)     El manto<br />
6)     El cinturón <br />
7)     Los pantalones de lino.  <br />
<br />
El efod:  Era la prenda más significativa del atuendo exterior. <br />
Estaba formado por dos piezas de tela, una delantera y otra posterior, unidas en los hombros.<br />
Tejido de hilo de oro, “azul”, púrpura, carmesí y lino fino, “con labor primorosa”,  (Ex.39:3) el efod simboliza admirablemente la gloria divina del Hijo eterno. En los días de su carne, figurada ésta por el velo que guardaba la entrada al Lugar Santísimo, su gloria en cierto modo estaba encubierta. (No había oro entretejido en el velo) Pero en su posición de Sumo Sacerdote en el cielo, conservando su faz de perfecta humanidad como entrelazada con su deidad, Su gloria divina se manifiesta magníficamente en todo su esplendor.    <br />
En dos piedras de ónice con engastes de oro, firmemente aseguradas a las hombreras del efod, (una piedra en cada hombro) estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel, seis sobre una piedra y seis sobre la otra. Esto indicaba que el sacerdote representaba al pueblo delante de Dios, así como Cristo entró “en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.” (He.9:24) <br />
<br />
El pectoral: Era la parte más valiosa de la vestimenta.  <br />
Estaba confeccionado con una tela similar a la del efod. Se componía de una pieza rectangular, doblaba por la mitad sobre sí misma para formar una especie de bolsillo cuadrado, cuyas caras medían cada una aproximadamente 22,5 cm. por lado. <br />
El pectoral, que se menciona también como el “pectoral del juicio”, no podía estar separado del efod. Una minuciosa descripción en Ex.28:22-28, nos muestra cómo debía ser colocado para que quedara adecuadamente sujeto “...y no se separe el pectoral del efod”.<br />
Para ello debían utilizarse anillos y cordones de oro y azul, figuras simbólicas de los vínculos divinos y celestiales que dan seguridad al creyente, quien de ningún modo  puede ser separado del corazón de su gran Sumo Sacerdote.<br />
Sobre el frente del pectoral había doce piedras preciosas engarzadas en oro, las que estaban ordenadas en tres filas de cuatro, correspondiendo una piedra por cada tribu de Israel. “Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus” (Ex.28:21)<br />
Así, no sólo sobre sus hombros sino también sobre su corazón, el sumo sacerdote llevaba los nombres de quienes pertenecían al pueblo de Dios y que eran favorecidos  con su servicio. <br />
Esto encierra una preciosa verdad para cada redimido por la sangre de Cristo: Siempre somos recordados por Él.  Estamos siempre en su corazón, sostenidos delante de Dios y siempre aceptos en el Amado. El sacerdote no podía quitarse el pectoral sin quitarse también su prenda de gloria y justicia. Si el Señor echara de sí a sus redimidos, “hechos justicia de Dios en Él (2ª Co.5:21)  estaría echando de sí su propia gloria como el Hijo de Dios Redentor. El glorioso carácter de Cristo y su pueblo están ligados. Él no se quedará en su gloria dejándonos atrás. <br />
¡Cuánto nos anima a los hijos de Dios, que muchas veces somos probados, tentados, atacados o menospreciados, considerar que Dios mismo nos ve sobre el corazón del Señor!   <br />
 Ante los ojos del Padre, cada hijo de Dios brilla continuamente con el resplandor supremo de Cristo, revestido de hermosura divina. Aunque el mundo no puede verlos así, Dios los ve de esa manera, y eso establece una notable diferencia. Cuando los hombres consideran a los hijos de Dios, no ven más que sus defectos e imperfecciones porque son incapaces de distinguir otra cosa, de modo que su juicio resulta ser siempre falso y parcial. No pueden ver las joyas deslumbrantes en las que están grabados, por el amor eterno, los nombres de los redimidos del Señor. <br />
Es cierto que cada creyente debe ser cuidadoso en no darle ocasión al enemigo de hablar mal de él, y obviamente debería vivir “perseverando en bien hacer”  (Ro.2:7) “Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos.” (1ª P.2:15)  <br />
Si por el poder del Espíritu Santo el creyente comprende la excelencia de su posición en Cristo y el privilegio que significa brillar sin cesar ante los ojos de Dios, debe reproducir también los atributos de su santidad en su modo de andar diario.<br />
Cuanto más apreciemos, por la fe, todo lo que somos en Cristo, más real y práctica será la manifestación de las cualidades distintivas de nuestra naturaleza espiritual. <br />
Empero, ¡Alabado sea el Señor!  la facultad de juzgarnos no les compete a los hombres sino a Dios mismo; y en su misericordia Él nos muestra a nuestro gran Sacerdote llevando nuestro juicio delante de su corazón continuamente (Ex.28:30) <br />
<br />
Dentro del doblez o bolsillo del pectoral había dos pequeños objetos misteriosos, “Urim” y “Tumin” (Las palabras hebreas significan literalmente luces y perfecciones), acerca de los cuales no se nos dan mayores detalles. Por medio de ellos, de un modo que desconocemos, Dios revelaba o confirmaba su voluntad a su pueblo, aunque no sobre asuntos particulares sino en cuestiones inherentes a Israel como comunidad. Por ejemplo, en el nombramiento de Josué, la Escritura relata: “Él se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová...” (Nm.27:21)<br />
Es significativo que la Escritura guarde silencio respecto de la naturaleza de estos elementos portados por el sumo sacerdote. Acaso sea para no poner el énfasis simbólico en el aspecto material sino más bien en el rasgo espiritual. <br />
Así,  Urim y Tumin quizás tipifiquen el ministerio revelador y santificador del Espíritu Santo. Sería realmente extraño que donde hay tanto que nos habla del carácter y la obra de Cristo, no hubiera nada referido al gran don (Hch.2:38) que vino a la Iglesia (Hch.2:33) luego de que el Señor Jesús fuera exaltado por la diestra de Dios, siendo declarado Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec. (He.4:10)<br />
El Espíritu Santo, que nos ha sido dado por intermedio de nuestro Sumo Sacerdote, nos guía a toda la verdad (Jn.16:13)  así como el Urim y el Tumin revelaban la voluntad de Dios en el tiempo del antiguo sacerdocio.<br />
Cuando los hermanos de la iglesia en Jerusalén se reunieron con los enviados de Antioquía para determinar si los gentiles estaban obligados a guardar los ritos de la ley de Moisés, luego de llegar a un acuerdo decidieron enviar una carta a la iglesia en Antioquía, con las conclusiones sobre el asunto planteado. En uno de los párrafos de esa carta escribieron: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias...”  (Hch.15:28)<br />
Advertimos aquí que en aquel encuentro las decisiones no fueron tomadas meramente por el parecer de los hombres, que por cierto discutieron largamente el tema, sino por el Espíritu Santo, que los guió claramente al conocimiento de la voluntad de Dios.<br />
Del mismo modo, también nosotros debemos dejar que el Espíritu Santo, desde el corazón de nuestro gran Sumo Sacerdote, nos enseñe y recuerde el consejo de Dios. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo a quien el Padre enviará en mi Nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn.14:26) <br />
<br />
La túnica: Esta prenda componía la ropa interior del sacerdote, junto con los pantalones o calzoncillos, y un cinto para ceñirlos. El significado simbólico de tal ropa interior tiene relación con la santidad absoluta de nuestro Sumo Sacerdote. <br />
Estaba confeccionada de lino fino blanco, y recordemos una vez más que “el lino fino es las acciones justas de los santos” (Ap.19:8) De modo que el lino nos recuerda aquí el carácter “humano”, puro y sin tacha alguna del Señor Jesús, que no conoció pecado como experiencia personal. ¡Qué notable contraste entre el “lino fino” de su justicia y los “trapos de inmundicia” de la justicia propia del hombre!  <br />
Por ello, “tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos” (He.7:26)  <br />
Por haberse conducido revestido de humanidad en esta tierra, puede comprendernos plenamente. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (He. 4:15) Él “debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote...”  (He.2:17)<br />
¡Qué alentador es para nosotros, en medio de las dificultades del camino y de la oposición del enemigo, pensar en Aquél que recorrió esa vía antes que nosotros!   <br />
Hoy en el cielo intercede por nosotros, y se compadece de los sufrimientos que afligen a los suyos, y que Él mismo padeció. <br />
<br />
La mitra: Era una especie de turbante hecho de lino fino con varios dobleces. <br />
En la parte delantera, adherida con un cordón de azul, tenía una lámina de oro puro con estas solemnes palabras grabadas: “SANTIDAD A JEHOVÁ”  <br />
Esto nos recuerda en primer lugar la perfecta santidad de nuestro Sumo Sacerdote en quien somos aceptos, a causa de que Dios nos imputa Su justicia. (2ª Co.5:21) <br />
Ahora bien, cuando leemos en las Escrituras sobre el propósito del empleo de la mitra, la verdad  que encontramos parece ser, en principio, profundamente desoladora: …“Y estará sobre la frente de Aarón, y llevará Aarón las faltas cometidas en todas las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas; y sobre su frente estará continuamente......” <br />
Sin embargo, descubrimos a continuación que el precepto divino en realidad resulta ser intensamente consolador: “...para que obtengan gracia delante de Jehová”  (subrayado mío)  (Ex.28:38) <br />
 “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” (Ro.8:33-34)<br />
¡Qué reposo obtiene nuestro corazón cuando comprendemos que a pesar de los vaivenes que experimentamos en nuestra vida cristiana, nuestro gran Pontífice está continuamente delante de Dios por nosotros!. Estamos representados por Él, y hechos aceptos en Él. <br />
 “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”  (He.10:10 y 14)<br />
<br />
El manto: Estaba hecho “todo de azul” (Ex.28:31) y era usado exclusivamente por el sumo sacerdote. <br />
Esto era así porque el manto de azul simboliza algo del cielo, inherente a nuestro Sumo Sacerdote, el Señor Jesucristo, que no puede ser conferido a su pueblo: Su deidad.  Los creyentes llegamos a ser “participantes de la naturaleza divina.” (2ª P.1:4) con todo lo que ello implica, pero nunca seremos partícipes de la deidad del Señor. <br />
Dios declara respecto del Hijo: “Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino.” (He.1:8) porque éste es copartícipe de la esencia divina, pero ninguna criatura suya, aún quien por la fe llega a ser un hijo de Dios, puede reclamar para sí la deidad. “¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes?” (Is.46:5)  <br />
A propósito, recordemos aquí que, siendo Dios, el Hijo no delega en ningún hombre las funciones soberanas que le competen. Por ejemplo, es Señor de la mies, (Luc.10:2) Cabeza de la Iglesia, (Col.1:18) Sumo Sacerdote, (He.6:20) Juez de vivos y muertos, (Hch.10:42) entre otras numerosas prerrogativas exclusivas de la Deidad. Por lo tanto no pueden ser avasalladas por ninguno, pese a aquellos que neciamente pretenden hacerlo.<br />
Cosidas en el borde inferior del manto había campanillas de oro y, en forma intercalada, figuras de “granadas  de azul, púrpura y carmesí alrededor” (Éx.28:33) <br />
Aunque el sumo sacerdote ministraba en el lugar santísimo oculto a la vista de los demás, el sonido de las campanillas ponía en evidencia su labor sacerdotal.  <br />
Por otra parte, la granada, siendo una fruta roja y dulce, característica de la tierra prometida que Israel habitaría, (Dt.8:8) expresa el exquisito resultado de la obra del sumo sacerdote. <br />
Las campanillas nos hablan de testimonio. “...y se oirá su sonido cuando él entre en el santuario delante de Jehová y cuando salga, para que no muera”  (Éx.28:35)<br />
Si el sacerdote omitía el cumplimiento de las normas divinas en su función, o introducía prácticas ajenas a lo prescrito por Dios, podía morir por su presunción. Si eso ocurría, dejaban de oírse las campanillas. Por lo tanto, el sonido de las campanillas era testimonio tanto de vida como de trabajo. Sin duda, podemos aplicar el mismo ejemplo a una comunidad cristiana actual: Si hay vida, hay testimonio. Cuando la obra muere, cesa el testimonio. <br />
Las granadas manifiestan el fruto de la Obra del Señor. Mencionamos antes que el azul simboliza lo que es del cielo; la púrpura, la majestad del Soberano, el carmesí “alrededor”, la sangre derramada.  Así es la Obra del Señor. Se originó en el cielo por la voluntad soberana de Dios, se concretó en la tierra a través de la cruz de Cristo, y sigue produciendo abundantes y dulces frutos para la gloria de Su Nombre.  <br />
“...la palabra verdadera del Evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis la gracia de Dios en verdad.”  (Col,1:5b y 6) <br />
Nuestro Sumo Sacerdote en el santuario celestial está hoy oculto a nuestra vista natural, pero aquí abajo se oye el sonido de su testimonio, confirmándonos que está realmente vivo para interceder por nosotros. Además apreciamos en el fruto producido la  bendición que resulta de su oficio en las alturas. <br />
<br />
El cinturón: Ceñía el efod, y estaba hecho con los mismos materiales que éste, “de obra primorosa”  y  “de la misma obra”  (Éx.28:8)<br />
El cinturón se ha asociado generalmente con la idea de servicio. Dios el Padre expresó respecto de su Hijo: “He aquí mi siervo” (Is.42:1) Como siervo, Él se humilló a sí mismo, “...haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”  (Fil.2:8) <br />
Fue el ejemplo perfecto de lo que significa el verdadero servicio: Fidelidad, humildad, obediencia y entrega.   <br />
“Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura” (Is.11:5)<br />
<br />
Por su parte, el Señor les dijo a sus siervos: “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas” (Lc.12:35) Es decir, manténganse listos, con las vestiduras ajustadas, y con las lámparas siempre alumbrando, preparados para la llegada del Señor. <br />
La iglesia en Tiatira recibe también la advertencia del Señor: “Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras”  “Pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga”  (Apoc.2:19 y 25) <br />
El cinto ajusta y retiene: “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad...” (Ef.6:14)  <br />
En el libro de Zacarías encontramos la visión del sumo sacerdote Josué, cuando sus vestiduras viles son cambiadas por otras dignas. El mensaje para él fue: “Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala”  “Si anduvieres por mis caminos. Y si guardares mi ordenanza, gobernarás mi casa...”  (Zac. 3:4 y 7)  <br />
Todo creyente ha sido vestido con ropas de gala, no para presumir ante los demás, sino para servir ceñido con el cinto de la Verdad “que permanece en nosotros y estará para siempre con nosotros” (2ª Jn.1:2) <br />
<br />
Los pantalones de lino: Aunque no se describen en detalle, se nos dice que estaban hechos de lino blanco, y como ya lo mencionamos, junto con la túnica constituían la ropa interior del sacerdote.   <br />
El mensaje de la ropa interior de Aarón y sus hijos es la santidad. Los pantalones, o calzoncillos, no cubrían la suciedad sino la desnudez. Dios enseña en su palabra que la desnudez en público deshonra y expone a la vergüenza. El endemoniado gadareno, entre otras consecuencias de su despreciable estado, “no vestía ropa” (Lc.8:27)  pero cuando el Señor Jesús lo liberó de la posesión demoníaca, los habitantes de los alrededores  “salieron a ver lo que había acontecido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio...”  (Lc.8:36) <br />
“Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” (Ap.17:15)    <br />
<br />
Es verdad que las vestiduras sacerdotales eran “para honra y hermosura”. No obstante, para nosotros sencillamente tienen un significado simbólico, por lo que esas ropas no deben reproducirse en atuendos físicos para ser usados en el tiempo actual. Debemos comprender que eran tipos de realidades espirituales, en particular de las virtudes y excelencias, y de la gracia salvadora de Cristo, y señalan la suprema necesidad de santidad de todos aquellos que siguen sus pasos e invocan Su Nombre. <br />
“Todos los llamados de mi nombre, para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” (Is.43:7)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[EL LUGAR SANTO (Éxodo 26:33; Hebreos 9:6<br />
<br />
El Tabernáculo estaba dividido en dos compartimientos, uno, el de mayor dimensión, denominado  el Lugar Santo, y el otro el Lugar Santísimo”.  <br />
<br />
En el lugar santo había tres elementos distintivos: <br />
1)     El altar de oro. <br />
2)     La mesa de los panes de la proposición.<br />
3)     El candelero de oro.<br />
<br />
El Lugar Santo era un recinto sagrado al que podían acceder exclusivamente los sacerdotes. Para hacerlo  debían sujetarse a rigurosas instrucciones establecidas por la ley de Dios.  <br />
En Israel había una sola familia, la de Aarón, de la tribu de Leví, que estaba investida para el sacerdocio. El oficio de sacerdote en el antiguo orden era hereditario, y por consiguiente ese ministerio se transmitía de padres a hijos, sin posibilidad de que alguien ajeno pudiera tomar parte en el oficio sacerdotal.<br />
Entonces, para participar de tal privilegio era imprescindible haber nacido dentro del seno de la familia de Aarón.   <br />
Hoy, en este período de gracia en el que vivimos, aunque ya no estamos subordinados al viejo pacto, en cierto modo se reitera aquella condición: Sólo puede ser sacerdote quien espiritualmente ha nacido de nuevo en la familia de Dios (Ef.2:19)  Pero a diferencia de lo que establecía el antiguo régimen de la ley como un privilegio para unos pocos, al presente  todo hijo de Dios es constituido sacerdote (1ª P.2:5) empero de ningún modo como una prerrogativa hereditaria, sino porque Dios lo hizo nacer por la Palabra de Verdad (Stg. 1:18) <br />
Ahora, en la genuina familia de Dios, nacida de lo alto, no se reconocen distinciones entre “sacerdotes” y  “laicos”  pues todos los santos de Dios son “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios...” (1ª P.2:9) <br />
Desde el más flaco y débil de los redimidos del Señor, hasta el más maduro y desarrollado, cada uno puede apropiarse de estas verdades, y gozar de los privilegios que significan.<br />
Las capacidades individuales o los dones dados a cada creyente por la gracia de Dios, importantes en otras esferas del servicio cristiano, no guardan relación con la competencia para el ejercicio del sacerdocio, pues éste es, en esencia, el derecho que les corresponde a todos los redimidos en virtud de su nacimiento espiritual, al margen de las habilidades de cada cual.             <br />
<br />
Es preciso no olvidar que hemos sido hechos cercanos por la sangre preciosa de Cristo, quien descendió hasta lo más bajo para levantarnos de nuestra ruina, y no solamente nos recató sino que nos elevó al rango de un “sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales, aceptables a Dios por medio de Jesucristo”  (1ª P.2:5) <br />
<br />
El sacerdote de Israel, admitido por medio de los sacrificios ofrecidos en el altar, limpiado por el agua de la fuente, y ungido con el aceite santo, es figura del creyente acepto en el Amado, limpiado por el lavamiento de la regeneración y por la Palabra de Dios, y ungido del Espíritu Santo; hecho así apto para acercarse digna y confiadamente a Dios. <br />
La sangre del Señor Jesucristo nos otorga el derecho de hacerlo con libertad. La purificación continua por la Palabra de Dios es la condición imprescindible, y el Espíritu de Dios el poder eficaz para que desempeñemos las funciones de nuestra vocación sacerdotal  (Ver He.10:19-22 y Ef.2:18) <br />
 <br />
LA PUERTA DEL TABERNÁCULO (Éxodo 26:36-37; 36:37-38) <br />
La puerta de la tienda estaba constituida por una cortina de azul, púrpura, carmesí y lino retorcido, colgada sobre cinco pilares de madera de acacia cubiertos y coronados de oro, apoyados éstos en cinco basas de bronce.  Era la única entrada al Lugar Santo.<br />
Es interesante notar que esta puerta tenía igual superficie que la puerta del atrio, pero sus  medidas eran el doble de la altura de aquella y la mitad del ancho. Este detalle no es casual, y encierra, en figura, una significativa enseñanza respecto del orden de Dios: La puerta de afuera, más ancha,  era para todos, pero la del Lugar Santo, más angosta y de mayor altura, era sólo para los sacerdotes.   <br />
Consideremos el siguiente ejemplo: El Evangelio de la gracia de Dios es para toda la humanidad, y la puerta es lo suficientemente ancha para todos, pero los privilegios y las bendiciones de la casa de Dios son exclusivamente para los santos (los creyentes en Cristo) <br />
Por lo tanto, en la predicación del evangelio es preciso demarcar una clara línea divisoria entre los hijos de Dios y los inconversos, y usar bien la palabra de verdad  (2ª Ti. 2:15) <br />
Hay quienes cometen el error de tratar a los inconversos como “hermanos en la fe”, haciéndoles creer a los impíos que  ya son “herederos del reino de Dios” por el mero hecho de que asisten a las reuniones de la iglesia. En algunos círculos hasta llegan al extremo de prometerles prosperidad y bendiciones si se avienen a diezmar u ofrendar. Así esos incrédulos son considerados como “discípulos”, “colaboradores” o “miembros simpatizantes”, y eso sólo contribuye a que sean endurecidos en su pecado y condenados en su hipocresía. Sin duda que la puerta de la predicación permanece abierta para todos, pero es necesario distinguir que la salvación es sólo para aquellos que creen al Señor. <br />
Tampoco se debe permitir que los inconversos, más allá de sus jerarquías y títulos humanos, tomen parte activa en el culto a Dios. En algunas ocasiones hemos observado cómo ciertas entidades cristianas han organizado actividades como Conferencias o Aniversarios, invitando a tomar la palabra a un Presidente de la Nación, Gobernador u otros funcionarios, quizás con el propósito de lograr su simpatía o reconocimiento, o simplemente para “prestigiar” un acto evangélico. Esa práctica, lejos de constituir una muestra de respeto o sujeción a las autoridades, como se pretende argumentar, significa en realidad un claro agravio a las disposiciones divinas que impiden que los extraños tomen parte del culto a Dios. (Ez. 44:5-9) <br />
Si los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder (2ª Tes.1:8-9) ¿Cómo pueden ser incluidos en la actividad de Su  Iglesia?  <br />
Una cosa es que sean invitados a escuchar la predicación del Evangelio (la puerta es amplia y está abierta para todos), pero algo distinto es convocar a los inconversos a tomar una participación activa  en lo que es ministerio exclusivo de la congregación (la puerta es angosta y restringida), dándoles la posibilidad de ofrecer  “incienso extraño” (Ex. 30:9)<br />
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EL ALTAR DE ORO (O DEL PERFUME (Éxodo 30:1-10; 37:25-27; 40:5) <br />
Como señalamos antes, el altar del incienso era uno de los elementos emplazados en el Lugar Santo. Estaba hecho de madera de acacia, y revestido totalmente de oro, con una cornisa, también de oro, alrededor. <br />
Observemos algunas diferencias entre este altar y el altar del holocausto en el atrio: <br />
1)     El altar de bronce era el del holocausto, y es figura del Señor Jesucristo muriendo por nosotros en  la cruz.<br />
2)     El altar de oro era el del perfume (incienso), y  simboliza al Señor Jesucristo resucitado y glorificado. <br />
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Cristo, en su sacrificio en la cruz, estuvo por nosotros en el lugar de muerte y de juicio, y así satisfizo nuestra profunda necesidad como pecadores. Pero ahora, en la magnífica gloria, siempre vive por nosotros supliendo toda nuestra necesidad como santos y adoradores en la presencia de Dios. Fuimos redimidos por su sacrificio en la cruz, por fe hemos sido perdonados, aceptados  y hechos cercanos a Dios, y por su intercesión ante el Padre nos mantiene en perfecta comunión.     <br />
Ahora, en medio de su gloria, está tan ocupado con nosotros como cuando en su angustia nos amó hasta derramar su sangre y morir en la cruz. Su amor jamás menguará, porque “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. “ (He.13:8)  <br />
Él vive siempre para interceder por nosotros (Ver He.7:25 y Ro.8:34), puede compadecerse de nuestras debilidades porque en su Humanidad fue tentado en todo según nuestra semejanza (He. 4:15, y en su Deidad es poderoso para socorrernos (He.2:18) y guardarnos sin caída (Jud. vs.24)  <br />
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Hemos mencionado que el altar del perfume tenía en derredor una cornisa (o coronamiento) de oro. Esto nos recuerda lo expresado en Hebreos 2:9: “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra...” . Alrededor del altar de bronce no había corona alguna, sino sangre y cenizas. Evocamos aquí la agonía del Señor en el Calvario. Lejos de lucir una corona de gloria, Jesús fue coronado por manos malvadas con un entretejido de espinas que expresaban la maldición de la tierra. (Gn..3:17-18) Cumplida la obra salvadora, Dios mismo le puso una corona de gloria y de honra. Para el Señor las aflicciones ya pasaron, pero Sus glorias continuarán para siempre. <br />
Sólo aquellos a quienes el Señor ha ganado para sí, librándolos del dominio del maligno, pueden adorar verdaderamente a Dios.<br />
Respecto del altar del perfume, el precepto divino fue: “Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará.” (Éx.30:8) Esto es tan sólo un tipo del sacerdocio actual que ejerce cada creyente en Cristo. No existe ahora sobre la tierra un altar material ordenado por Dios. Sin embargo, los creyentes tenemos un altar (He.13:10). Nuestro altar es Cristo, y por medio de Él adoramos a Dios.  <br />
 “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él (el Señor Jesucristo), sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su Nombre.”  (He. 13:15) <br />
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EL INCIENSO (Éx. 30:34-38)  Era un preparado aromático de cuatro componentes, cuya fórmula, exacta y exclusiva, había sido ordenada por Dios mismo. <br />
Aunque la fórmula no era secreta, Dios había prohibido expresamente reproducir la composición del incienso santo para un uso distinto del establecido. <br />
Cualquiera que hiciera un perfume semejante sería cortado de su pueblo. <br />
La razón era que el incienso, ofrecido en el altar de oro, simbolizaba la santa fragancia de las perfecciones de Cristo, ascendiendo continuamente a Dios. <br />
Nuestras oraciones (Ap.5:8), con alabanzas (He.13:15), acciones de gracias (Col.2:7) adoración (Sal.29:2 y Jn.4:23-24) y peticiones (Fil.4:6 y 1ª Jn.5:15) componen un perfume que resulta “agradable delante de Dios nuestro Salvador”  (1ª Tim.2:3) <br />
Muchos profesantes religiosos (impíos encubiertos “que convierten en libertinaje la gracia de Dios”  Jud. Vs.4) intentan copiar el “perfume santo” para aplicarlo en usos viles.<br />
Así el nombre del Señor es tomado en vano por quienes en realidad  “...niegan a Dios, el único Soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”  <br />
Por ejemplo, hoy es común observar cómo a través de los medios masivos de comunicación ciertos profesionales de la salud recomiendan la oración, entre otros “recursos” para controlar la ansiedad u otros males. Son frecuentes algunas sugerencias como: “No importan sus creencias, cada uno tiene libertad de pensar en Dios como quiera, pero lo esencial es que Ud. recite sus oraciones”. Esto no es más que una burda imitación de la fórmula del verdadero incienso establecido por Dios. <br />
No se quedan atrás algunos dirigentes religiosos cuando recomiendan a personas incrédulas que oren por sus problemas, salud, familia, etc., sin advertirles que primero deben recibir la gracia de Dios, obedeciendo al Evangelio para el perdón de sus pecados. <br />
El ciego de nacimiento, sanado por el Señor Jesús, tuvo la sabiduría de declarar: “Sabemos que Dios no oye a los pecadores, pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye.” (Jn.9:31)  Este principio no debe ser ignorado a la hora de sugerir oraciones a cualquier persona inconversa. <br />
El pecador no regenerado no tiene acceso al Lugar Santo ni puede encender incienso en el altar del perfume. Sólo quien primero se ha acercado con fe sincera al altar del sacrificio (la cruz de Cristo)  sabe que sus oraciones no son vanas, pues tiene la garantía de que llegarán como grata fragancia a la presencia del único y  verdadero Dios.  <br />
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LA MESA DE LOS PANES DE LA PROPOSICIÓN (Éxodo 25:23-30; 37:10-16; Lv.24:5-9)<br />
Esta mesa, de madera de acacia revestida de oro puro, era el segundo de los elementos que se encontraban en el Lugar Santo. Sus dimensiones eran de aproximadamente 90 cm. de longitud por 45 cm. de ancho, con una altura de 67,5 cm. <br />
Alrededor de todo su perímetro tenía una cornisa de oro puro, a la que seguía una moldura de aproximadamente 7,5 cm de ancho, y luego otra cornisa, también de oro, que rodeaba igualmente todo el contorno.<br />
En la mesa se colocaban doce panes (uno por cada tribu de Israel), elaborados con flor de harina (la harina más fina), dispuestos en dos hileras de seis, sobre los que se aplicaba incienso puro. <br />
Al finalizar cada semana, el sacerdote retiraba esos panes, que luego serían comidos por los sacerdotes en  lugar santo, y  los reemplazaba por nuevos. <br />
Los panes se denominaban  “de la proposición”, o más propiamente “de la presencia”, en razón de que permanecían continuamente en la presencia de Jehová, y bajo Su mirada. (Ëx.25:30) <br />
La mesa en sí, señala a Cristo llevando a su pueblo ante la presencia de Dios. (Recordemos una vez más que la madera de acacia simboliza la humanidad del Señor, y el oro, Su deidad)<br />
El Señor Jesucristo, en quien “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col.2:9) y que “estando en la condición de hombre se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil.2:8) ya resucitado y glorificado, “se sentó a la diestra del Trono de la Majestad en los cielos.”  (He.8:1) <br />
Sobre la mesa había doce panes, prefigurando a las doce tribus de Israel en su unidad y perfección. Todas estaban representadas allí, tanto la grande como la pequeña, y cuando la mirada de Dios contemplaba aquella mesa, también reconocía a Su pueblo. <br />
La figura resulta evidente, ¡Qué gozo intenso el del Padre al contemplar ahora a Su Hijo glorificado en los cielos, y a quienes nos dio vida juntamente con Cristo, y “juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.”  (Ef. 2:5 y 6) <br />
¡Qué privilegio para los redimidos del Señor! Hemos sido hechos aceptos en el Amado (Ef.1:6) y estamos continuamente en la presencia del Padre, presentados y cubiertos del incienso fragante del Nombre que es sobre todo nombre.<br />
La cornisa de oro alrededor,  impedía que ninguno de los panes se cayera accidentalmente de la mesa. El Señor Jesucristo no solamente nos trae a la presencia del Padre, sino que nos guarda allí. Es cierto que muchas veces tropezamos, pero cada hijo de Dios puede confiar en “Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de Su gloria con gran alegría.” (Jud. vs.24)  <br />
El Señor le confirmó al Padre: “De los que me diste, no perdí ninguno” (Jn.18:9). Y qué garantía tenemos cuando Él asegura: “Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Jn.10:28)  <br />
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Pero hay otro aspecto de la mesa y los panes, que nos será útil examinar. Dios había dispuesto que “el pan de la presencia” fuera también alimento para los sacerdotes. Ellos comían los panes en la presencia de Jehová, y así cada uno recibía su parte de aquello  que era la  delicia del Todopoderoso, apreciando por sí mismos sus virtudes. <br />
Igualmente nosotros, como linaje escogido y real sacerdocio (1ª P.2:9)  somos llamados a participar del gozo de Dios en Cristo, alimentándonos del pan de Dios. <br />
“Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1ª Co.1:9) <br />
Aquí vemos que lo que se expresa en figura es la comunión. Hubo adoración en el altar, y comunión en la mesa. <br />
En relación con los que eran convidados a comer del pan de la proposición, observemos algunos aspectos importantes, ya que Dios no dejó nada al arbitrio del hombre: <br />
Primeramente, Dios estableció quiénes no debían participar; después, quiénes podían participar, y por último, cuántas veces debían participar. <br />
En Lv. 22:10 leemos: “Ningún extraño comerá cosa sagrada; el huésped del sacerdote, y el jornalero, no comerán cosa sagrada” <br />
Aquí hay tres tipos de personas a quienes les fue prohibido participar de la comida del sacerdote, y representan a los inconversos. <br />
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“Ningún extraño”, alude al hombre en su estado natural, no regenerado, a quien no se le debe permitir ninguna participación activa en la actividad de la Iglesia, en una  función de servicio, ni en la Cena del Señor. <br />
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“El huésped del sacerdote”  Puede ref