21-09-2009, 02:49 PM
PREGUNTA:
Muchos grupos evangélicos insisten en la necesidad de que el creyente sea bautizado para el perdón de sus pecados. ¿Es que no es salvo el creyente que no está bautizado?
RESPUESTA:
En primer lugar deberíamos saber a qué bautismo se refiere la pregunta. En las Escrituras hay referencias a distintos tipos de bautismo, con diferentes significados, que sencillamente no se deben mezclar.
Si la pregunta, como suponemos, se refiere al bautismo cristiano en agua, afirmamos enfáticamente que este bautismo no es un requisito para el perdón de los pecados.
Cualquier interpretación en contrario no es más que una falta de discernimiento de su significado real.
En primer lugar, consideremos que el bautismo en agua es una ordenanza del Señor, y por lo tanto, los creyentes, y sólo los creyentes, debemos ser bautizados, empero no como una condición para salvarnos sino como una evidencia de que somos salvos.
El bautismo en agua es una figura exterior visible de lo que ya ocurrió invisiblemente en el interior del creyente. Es un testimonio de la identificación del creyente con la muerte y la resurrección del Señor Jesucristo. En el bautismo nos mostramos en figura como muertos al mundo y al pecado, resucitando a una nueva vida en Cristo.
En Hch.2 leemos que "los que recibieron su Palabra, es decir, creyeron el Evangelio, fueron bautizados, y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones
Por lo tanto, el testimonio público del bautismo los identificaba como creyentes y también como integrantes, no sólo de la Iglesia del Señor (global) sino de una iglesia local en la cual perseveraban en su fe. Además, después de ser bautizados participaban de la Cena del Señor, una hermosa conmemoración del Señor, a través de comer del pan y beber de la copa, (la copa del Nuevo Pacto en Su sangre)
Todo es simple figura o símbolo. El agua del bautismo, es sólo agua, sin propiedades espirituales, Sin embargo el creyente que se bautiza, en obediencia al Señor, recibe Su aprobación, con el gozo consiguiente.
El hermano que bautiza no comunica "energía" ni don alguno, así que carece de significación si es, o no, de renombre, porque la importancia del bautismo no está dada por las cualidades de quien lo administra, sino por el creyente que se bautiza en obediencia al Señor.
El pan en la Cena del Señor es sólo pan, y no se transforma en otra cosa. La copa contiene vino, no cualquier otro ingrediente, y no se transforma en sangre, como sostienen algunas religiones desviadas de la Verdad.
Pero estos símbolos, en el momento preciso de la Conmemoración, nos llevan a pensar en el Señor, que es el Pan que descendió del cielo, y la Vid verdadera que produjo fruto para nuestra redención, derramando Su sangre en la cruz.
Aunque no podemos extendernos demasiado en este espacio, mencionamos estas cosas, vinculadas de algún modo con el bautismo en agua, para ilustrar los privilegios del creyente obediente, pero dejando en claro que el bautismo en agua no es un requisito para la salvación.
Oportunamente trataremos más extensamente este tema, como así también el bautismo en o por el Espíritu Santo, que, en el caso de que alguien no lo haya recibido, no puede ser considerado como un creyente salvado.
Queda abierta la posibilidad de que otros hermanos participen con sus aportes a estos asuntos de vital importancia.
Muchos grupos evangélicos insisten en la necesidad de que el creyente sea bautizado para el perdón de sus pecados. ¿Es que no es salvo el creyente que no está bautizado?
RESPUESTA:
En primer lugar deberíamos saber a qué bautismo se refiere la pregunta. En las Escrituras hay referencias a distintos tipos de bautismo, con diferentes significados, que sencillamente no se deben mezclar.
Si la pregunta, como suponemos, se refiere al bautismo cristiano en agua, afirmamos enfáticamente que este bautismo no es un requisito para el perdón de los pecados.
Cualquier interpretación en contrario no es más que una falta de discernimiento de su significado real.
En primer lugar, consideremos que el bautismo en agua es una ordenanza del Señor, y por lo tanto, los creyentes, y sólo los creyentes, debemos ser bautizados, empero no como una condición para salvarnos sino como una evidencia de que somos salvos.
El bautismo en agua es una figura exterior visible de lo que ya ocurrió invisiblemente en el interior del creyente. Es un testimonio de la identificación del creyente con la muerte y la resurrección del Señor Jesucristo. En el bautismo nos mostramos en figura como muertos al mundo y al pecado, resucitando a una nueva vida en Cristo.
En Hch.2 leemos que "los que recibieron su Palabra, es decir, creyeron el Evangelio, fueron bautizados, y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones
Por lo tanto, el testimonio público del bautismo los identificaba como creyentes y también como integrantes, no sólo de la Iglesia del Señor (global) sino de una iglesia local en la cual perseveraban en su fe. Además, después de ser bautizados participaban de la Cena del Señor, una hermosa conmemoración del Señor, a través de comer del pan y beber de la copa, (la copa del Nuevo Pacto en Su sangre)
Todo es simple figura o símbolo. El agua del bautismo, es sólo agua, sin propiedades espirituales, Sin embargo el creyente que se bautiza, en obediencia al Señor, recibe Su aprobación, con el gozo consiguiente.
El hermano que bautiza no comunica "energía" ni don alguno, así que carece de significación si es, o no, de renombre, porque la importancia del bautismo no está dada por las cualidades de quien lo administra, sino por el creyente que se bautiza en obediencia al Señor.
El pan en la Cena del Señor es sólo pan, y no se transforma en otra cosa. La copa contiene vino, no cualquier otro ingrediente, y no se transforma en sangre, como sostienen algunas religiones desviadas de la Verdad.
Pero estos símbolos, en el momento preciso de la Conmemoración, nos llevan a pensar en el Señor, que es el Pan que descendió del cielo, y la Vid verdadera que produjo fruto para nuestra redención, derramando Su sangre en la cruz.
Aunque no podemos extendernos demasiado en este espacio, mencionamos estas cosas, vinculadas de algún modo con el bautismo en agua, para ilustrar los privilegios del creyente obediente, pero dejando en claro que el bautismo en agua no es un requisito para la salvación.
Oportunamente trataremos más extensamente este tema, como así también el bautismo en o por el Espíritu Santo, que, en el caso de que alguien no lo haya recibido, no puede ser considerado como un creyente salvado.
Queda abierta la posibilidad de que otros hermanos participen con sus aportes a estos asuntos de vital importancia.

