17-08-2010, 12:44 PM
PREGUNTA:
Si Dios es omnisciente y sabía lo que Satanás haría ¿Por qué no lo destruyó?
Si Dios hizo a Satanás, ¿También hizo el pecado por haber hecho a Satanás?
RESPUESTA:
¡Oh, profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!
¡Cuán insondables son tus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¡Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a Él primero para que le fuese recompensado? Porque de Él, y por Él, y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos, Amén. (Romanos 11:32)
Por supuesto que Dios es omnisciente, y es por eso que desde antes de la fundación del mundo había previsto un Salvador: “Ya destinado desde antes de la fundación del mundo” (1ª P. 1:20) para salvarnos a quienes “nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de Su voluntad” (Ef.1:4-5) “En Él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito suyo del que hace todas las cosas según el designio de Su voluntad.” (Ef.1:11).
¡Esto es grandioso!: Un salvador destinado desde antes de la fundación del mundo, para creyentes elegidos desde antes de la fundación del mundo.
Notemos que Dios no es un improvisado. La obra del Señor Jesucristo en la cruz no fue un plan de emergencia ante el fracaso y la caída del hombre. Dios conoce el curso de los acontecimientos y ya tenía todo dispuesto: “A éste (El Señor Jesucristo) entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole (Hch.2:23) Dios hizo siempre, y sigue haciendo, todas las cosas según el designio de Su soberana voluntad.
Pero, a través de la historia del hombre y su caída, Dios introduce para nosotros algo sublime. Si el pecado no hubiera entrado en el mundo no hubiéramos podido experimentar LA GRACIA DE DIOS, que es uno de los atributos más maravillosos de Dios. “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia (Ro.5:18).
Las únicas criaturas de Dios que recibimos las virtudes de Su gracia somos los que por fe creemos en el Señor Jesucristo. No hubo ni gracia ni salvación para los seres angélicos caídos, Satanás incluido. La gracia de Dios tampoco fue destinada a los ángeles leales, porque no pecaron, pero Dios hizo tantas maravillas con nosotros en el Señor, que la Biblia declara que son “cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (1ª Pedro 1:12).
La Escritura además se refiere a “los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros...” (1ª Pedro 1:10) y aunque “el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Ro.5:20) de modo que en el Señor Jesucristo “La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres” (Tito 2:11)
Sin embargo, el único modo de experimentar la gracia de Dios es creer con fe en el Señor Jesucristo para salvación. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” (Hch.16:31)
En cuanto a la pregunta sobre porqué Dios no destruyó a Satanás, debemos considerar que sí lo destruyó, pero lo hizo a su tiempo en función del ejercicio de su gracia para con nosotros: “He aquí Yo y los hijos que Dios me dio. Así que. Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre" .(He.2:13-15)
Aquí tengamos presente que destrucción no significa aniquilación. El diablo es un ser definitivamente derrotado, pero en relación con el mundo y con el hombre aún tiene que cumplir forzosamente las determinaciones de Dios hasta el día en que sea lanzado al lago de fuego, prisión eterna para él y todos los seres angélicos caídos por rechazar la autoridad de Dios, y para los seres humanos que hayan rechazado la gracia de Dios.
Dios nunca creó a Satanás como tal. Según Ezequiel 28, lo creó originalmente como un querubín “grande y protector”. Dios mismo le dice: “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura” “Perfecto eras en todos tus caminos, desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad” En el mismo pasaje encontramos la causa de su caída: “A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste.” “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor...”
Era un ser angélico dotado de atributos y capacidades para cumplir determinadas funciones dentro de los propósitos de Dios. Pero en algún momento decidió ignorar a Dios como Ser supremo. Supuso que podía estar a su altura, y pretendió avasallar su autoridad. “Sobre las altura de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Is.14:14) Adoptó sus propias decisiones profanando la voluntad de Dios, y así dio origen a la maldad.
David escribió: “A toda perfección he visto fin, amplio sobremanera es tu mandamiento” (Sal.119:96) es decir, a toda perfección le veo límite, pero no al mandamiento de Dios. “Lucero” ignoró que la única perfección sin límites era la de Dios con todo lo que implica, y pretendió sobrepasar los linderos que Dios le impuso, ignorando el orden divino.
El hombre sin Dios no es diferente intentando traspasar sus límites. No obstante, la Gracia de Dios le permite volver a Él, merced a la Obra de Cristo consumada en la cruz.
“En cuanto a Dios, perfecto es su camino...” (2ª S.22:31)
Si Dios es omnisciente y sabía lo que Satanás haría ¿Por qué no lo destruyó?
Si Dios hizo a Satanás, ¿También hizo el pecado por haber hecho a Satanás?
RESPUESTA:
¡Oh, profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!
¡Cuán insondables son tus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¡Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a Él primero para que le fuese recompensado? Porque de Él, y por Él, y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos, Amén. (Romanos 11:32)
Por supuesto que Dios es omnisciente, y es por eso que desde antes de la fundación del mundo había previsto un Salvador: “Ya destinado desde antes de la fundación del mundo” (1ª P. 1:20) para salvarnos a quienes “nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de Su voluntad” (Ef.1:4-5) “En Él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito suyo del que hace todas las cosas según el designio de Su voluntad.” (Ef.1:11).
¡Esto es grandioso!: Un salvador destinado desde antes de la fundación del mundo, para creyentes elegidos desde antes de la fundación del mundo.
Notemos que Dios no es un improvisado. La obra del Señor Jesucristo en la cruz no fue un plan de emergencia ante el fracaso y la caída del hombre. Dios conoce el curso de los acontecimientos y ya tenía todo dispuesto: “A éste (El Señor Jesucristo) entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole (Hch.2:23) Dios hizo siempre, y sigue haciendo, todas las cosas según el designio de Su soberana voluntad.
Pero, a través de la historia del hombre y su caída, Dios introduce para nosotros algo sublime. Si el pecado no hubiera entrado en el mundo no hubiéramos podido experimentar LA GRACIA DE DIOS, que es uno de los atributos más maravillosos de Dios. “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia (Ro.5:18).
Las únicas criaturas de Dios que recibimos las virtudes de Su gracia somos los que por fe creemos en el Señor Jesucristo. No hubo ni gracia ni salvación para los seres angélicos caídos, Satanás incluido. La gracia de Dios tampoco fue destinada a los ángeles leales, porque no pecaron, pero Dios hizo tantas maravillas con nosotros en el Señor, que la Biblia declara que son “cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (1ª Pedro 1:12).
La Escritura además se refiere a “los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros...” (1ª Pedro 1:10) y aunque “el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Ro.5:20) de modo que en el Señor Jesucristo “La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres” (Tito 2:11)
Sin embargo, el único modo de experimentar la gracia de Dios es creer con fe en el Señor Jesucristo para salvación. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” (Hch.16:31)
En cuanto a la pregunta sobre porqué Dios no destruyó a Satanás, debemos considerar que sí lo destruyó, pero lo hizo a su tiempo en función del ejercicio de su gracia para con nosotros: “He aquí Yo y los hijos que Dios me dio. Así que. Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre" .(He.2:13-15)
Aquí tengamos presente que destrucción no significa aniquilación. El diablo es un ser definitivamente derrotado, pero en relación con el mundo y con el hombre aún tiene que cumplir forzosamente las determinaciones de Dios hasta el día en que sea lanzado al lago de fuego, prisión eterna para él y todos los seres angélicos caídos por rechazar la autoridad de Dios, y para los seres humanos que hayan rechazado la gracia de Dios.
Dios nunca creó a Satanás como tal. Según Ezequiel 28, lo creó originalmente como un querubín “grande y protector”. Dios mismo le dice: “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura” “Perfecto eras en todos tus caminos, desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad” En el mismo pasaje encontramos la causa de su caída: “A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste.” “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor...”
Era un ser angélico dotado de atributos y capacidades para cumplir determinadas funciones dentro de los propósitos de Dios. Pero en algún momento decidió ignorar a Dios como Ser supremo. Supuso que podía estar a su altura, y pretendió avasallar su autoridad. “Sobre las altura de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Is.14:14) Adoptó sus propias decisiones profanando la voluntad de Dios, y así dio origen a la maldad.
David escribió: “A toda perfección he visto fin, amplio sobremanera es tu mandamiento” (Sal.119:96) es decir, a toda perfección le veo límite, pero no al mandamiento de Dios. “Lucero” ignoró que la única perfección sin límites era la de Dios con todo lo que implica, y pretendió sobrepasar los linderos que Dios le impuso, ignorando el orden divino.
El hombre sin Dios no es diferente intentando traspasar sus límites. No obstante, la Gracia de Dios le permite volver a Él, merced a la Obra de Cristo consumada en la cruz.
“En cuanto a Dios, perfecto es su camino...” (2ª S.22:31)

