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LA LAPTOP EN EL PULPITO
#21
Estimado Edison:

Disculpa mi intromisión mientras esperamos la respuesta de Heriberto. Me adelanto para agregar esto.

Considero que el celular es algo muy necesario. Me refiero a que nunca se sabe cuando podamos tener una llamada de real urgencia.
Lo correcto que se debería hacer es ponerlo en vibrador y lo que yo hago es retornar de inmediato la llamada en forma de mensaje con una plantilla que ya tengo prediseñada “estoy en el culto, llamo después”. Si fuera algo de real urgencia el que llama me mandaria un aviso, sino, simplemente esperaría.

La mayor parte de las personas saben donde nos encontramos en ese momento, asi que por lo gral, nadie llama en esos momentos simplemente de por si.
Pero me es muy indignante por parte de otros hermanos que no respetan esto y el timbre de sus celulares llega a ser distractivo y molesto porque simplemente reciben cualquier llamada y esto llega a ser una falta de respeto para otros que están concentrados en la predica. Inclusive para el mismo pastor, que continua predicando. A pesar que el empieza recalcando este detalle, de por lo menos tener la gentileza de apagar el timbre.

En los cultos que asisto, hay ocasiones que alguien aporta con alguna lectura de algún texto de la Biblia y nos da alguna reflexión, pero se lo hace solo en los momentos de algún intermedio o alguna pausa larga, en que es apropiado, sin interrumpir nada. No le veo ningun inconveniente a esto.

Saludos.
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#22
Edison escribió:Bien querido Hermano, muy de acuerdo con lo que afirmas...sin embargo en la Cena del Señor, atender una llamada de emergencia me parece fuera de lugar. Es mejor apagarlo.

Creo que el Señor tiene el control de todo a nuestro alrededor.

Bueno, al menos en mi lugar pienso así.

Un abrazo desde Venezuela.

Edison

Hola Edison, bendiciones de Dios para tu vida. Creo que el comentario de Heriberto iba encaminado a buscar aplicar un criterio que nos aleje del legalismo en las que muchas veces podemos caer sin querer, cuando no miramos con amor las necesidades de otros miembros de la iglesia y sus circunstancias y es por ello que confesé que yo mismo aprobaba el mensaje que nos compartiste, pero sin medir bien las circunstancias en las que pueden estar otros hermanos a los que les debemos amor y dogmatizar o imponer la manera de como manejar una emergencia sin más análisis. Es por ello que incluso aclaró que no era intención en su aporte confrontar.

Tiene mucha razón cuando al escribir un texto en este foro, no siempre es posible expresar la entonación con la que de alguna queremos mostrar un énfasis o emoción y siempre queda en el que lo lee, su interpretación.

Pero veo necesario aclarar algo. Nada es más importante que el momento de la adoración e indudablemente me parece una falta de respeto al Señor, al expositor de la palabra y a los demás miembros de la iglesia, que en medio del culto un celular suene y peor aun cuando suena con melodías de música mundana cuyas letras contradicen en todo lo que la santa palabra de Dios dice y esto sería material de otro tema y lo dejaré pendiente para otra ocasión.

Vengo de un extracto religioso y de un padre con disciplina militarizada, debo aclarar que no era militar, pero su énfasis fue la disciplina férrea. Con ello en mente, se podrán imaginar mis filtros dogmáticos con los que debo batallar y que Dios en su misericordia y gracia ha tenido que tratar conmigo y no estoy diciendo con esto que sea mala la disciplina, pero el Señor me ha hecho ver que cuando las circunstancias, objetos o formas son más importantes que las personas, estoy siendo legalista.

Nadie duda que el tiempo de adoración, sea la más importante, pero imaginemos esto por favor:

Imaginemos que durante el culto de la santa cena, el momento más solemne de la reunión, alguien recibe una llamada a su celular el cual está en modo de vibrador en donde le avisan que corra a su casa porque su mamá está sufriendo un infarto y es necesario llevarla al médico, el hermano ¿Debe esperar a que acabe el acto de adoración para ir por su mamá y llevarla al hospital? Ante los ojos de Dios ¿Sería pecado que abandonase la reunión para ir a auxiliar a su madre que está en peligro de muerte? O ¿Simplemente no debía haber llevado el celular al culto, porque está prohibido, para después llegar a casa para que se entere que su madre murió por falta de asistencia médica y nunca se le pudo localizar a tiempo?

La respuesta definirá el estado de nuestro corazón.
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#23
Gracias, Caminito, por tu atinado comentario, y has interpretado perfectamente mi posición.

Ahora quisiera examinar el contexto del pasaje citado por Edison:

“Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor.
Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.
Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.
Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.
Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.
Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.”
(1ª Co.11:17/22)

El primer problema que menciona el pasaje es que en la iglesia en Corinto había divisiones. El segundo es que había hermanos que comían y bebían sin ninguna consideración por los demás, sin compartir nada, y sin moderación alguna, hasta el extremos de embriagarse.

Obviamente que ese ambiente no era para nada adecuado si pretendían celebrar la Cena del Señor, y de ahí la exhortación y corrección del Apóstol. .

Pero convengamos en que fuera de lo que expresamente señala la Escritura, no hay ningún esquema “obligatorio” al que debamos amoldarnos para celebrar esa reunión. Y lo menciono a propósito de lo que Edison cita como “la tradición de los ancianos”.que, buena o no, es precisamente tradición, y así debe estimarse. De cualquier modo, no crean que cuestiono las experimentadas tradiciones basadas generalmente en las buenas costumbres, que, de hecho, solemos mantener. No obstante, consideren que el problema surge cuando las tradiciones se transforman en cuasi supersticiones, y francamente eso ocurre en algunos grupos de exclusivismo extremo cuando se apartan de la sencillez de las Escrituras. Por ejemplo, hay congregaciones donde ciertos misioneros establecieron su impronta. No hablo de doctrina, que es inamovible, sino de imposiciones humanas, a veces cargadas de enfermizo celo, que restringen la lícita libertad de los hermanos. “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” (2ª Co 3:17)
Recuerdo el caso de un buen hermano anciano que llegó de visita a una iglesia. Cuando lo invitaron a tomar el mensaje, él les advierte a los responsables que sólo accederá si la congregación se limita a cantar un solo himno, como corresponde hacerlo en una congregación...
No califico negativamente a ese hermano ni tengo la facultad de hacerlo, pero el caso es que este tipo de cosas produce división entre las congregaciones “espirituales” que cantan un himno y las “liberales" que cantan más de uno. ¿Entienden el ejemplo? . .

Otra discusión típica: ¿El momento de compartir las Escrituras en la Cena del Señor, debe ser antes o después de participar de los símbolos? ¿O no se debería hacerlo? Y miren, podríamos echar mano de cualquier argumento, pero creo que quien plantea estas cuestiones como algo crucial, aún no ha madurado en el Señor.como debiera Podemos tener la cabeza llena de conocimiento, y eso es bastante bueno en su contexto, pero a veces con las imposiciones “por tradición” podemos quedar vacíos de amor y de consideración hacia quienes no nos parecen tan “santos” como nosotros porque no siguen nuestras costumbres.

Y no hablemos de algún bebé que se atrevió a quebrar el silencio con su llanto en una reunión… Qué fuerte reprimenda recibió su madre que por no quedarse en otro lugar, su bebé interrumpió al predicador, haciéndole perder el hilo de su mensaje...

Miren, los ejemplos podrían seguir, pero creo ya son suficientes como para entender la idea.

En lo personal. me encanta que toda la familia, niños incluidos, asistan a cualquier reunión, sin ser excluidos como ocurre a veces en algunas asambleas respetuosas de la “tradición”

Y, francamente, si cuando doy un mensaje no logro concentrarme debido a algún ruidito, será hora de dar un paso al costado y reconocer que ya soy un viejito distraído. Eso sería preferible a exigir que se saquen a los niños de la reunión.

Pero. como ya se dijo antes, cada lugar tiene su propia realidad, Tal vez la dinámica de la ciudad en la que vivo, con intenso y ruidoso tránsito, incluyendo camiones y máquinas que trabajan constantemente, haya posibilitado que nos hayamos acostumbrado a los ruidos. Incluso el sonido del viento patagónico y el estruendo del mar en tempestad llega a ser intenso. Pero si puedes dormir en medio de todo ese bullicio, no tendrás problemas por algún ruidito en la reunión...

Créanme que comprendo a quien piense distinto.

Un abrazo,
Heriberto
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#24
Bien queridos hermanos, muy certeras y explicativas vuestras respuestas...me siento edificado con vuestras participaciones...sobre todo con el hecho del "legalismo" que hace a un lado el amor fraternal no fingido

Un abrazo a todos en Cristo

Edison
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