cristianonadamas
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"El amor nunca deja de ser; pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; pero cuando venga lo perfecto, lo incompleto se acabará." 1ra Corintios 13:8-10. (LBLA).
¡Buenas noches a todos! ¡Un saludo cordial! Estos versículos afirman que los dones expuestos allí se acabarán cuando venga lo perfecto. Si lo perfecto ya vino: ¿Cómo es que los dones siguen en vigencia? Sino ¿Qué explicación se le da a lo perfecto?
¡La Biblia nos aclara que es lo perfecto!
¡DIOS LOS BENDIGA!!!
En tiempos ya idos, uno de los oficios de mi suegro era el de “carrero”, es decir, conductor de grandes carros, llamados "vagones", tirados por varios caballos. Con ellos transportaba mercaderías a través de grandes distancias por las desiertas estepas patagónicas.
Esos viajes podían durar hasta seis meses, de ida y vuelta, según el destino de las cargas, lo que significaba enfrentar los rigores de crudos inviernos, avanzando penosamente en medio de la nieve.
Pero llegó un momento en el que ese oficio desapareció, en la medida que el ferrocarril y los modernos camiones reemplazaron a los viejos vehículos de tracción animal. Además, obviamente, las primitivas huellas de campo dieron lugar a rápidas carreteras o autopistas.
En tiempos más antiguos aún, en la época de la colonia, los faroleros recorrían de noche las calles de las ciudades o pueblos de nuestro continente americano para encender manualmente, y luego, a su tiempo, apagar, las luces de los faroles alimentados con sebo, que precariamente iluminaban las veredas.
Y a propósito nos preguntamos: ¿Por qué cesaron esas rutinas y esos oficios? ¿Por qué hoy no se siguen usando aquellos carros de “larga distancia” y las calles no se siguen iluminando del mismo modo?
¡Sencillamente porque todo se perfeccionó!
Si las autoridades de tu ciudad propusieran hoy volver a iluminar las calles del modo antiguo... serían encerradas en un manicomio.
Sólo intento ilustrar lo que ocurrió con la iglesia. Hubo un período de niñez espiritual cuando para la tarea de poner los fundamentos doctrinales eran necesarios dones extáticos y oficios que con el correr del tiempo, con la madurez de la Iglesia, cesaron.
Al principio de la Iglesia las Escrituras no habían sido aún completadas. Muy pocos podían acceder ni siquiera a lo que entonces estaba escrito. Pero llegó paulatinamente la perfección, cuando se completó todo lo que Dios quería que supiéramos. ¿Volver a los viejos faroleros para que enciendan lamparitas de sebo, cuando la brillante luz de las Escrituras nos ilumina perfectamente por el Espíritu Santo en el Camino de Dios?
La pregunta final sería: ¿Debemos viajar en un carro viejo porque alguien pretenda tener la habilidad de conducirlo?
¿Vamos a iluminar con velas una calle porque alguien parezca tener el oficio de farolero? Las capacidades pueden seguir latentes, pero esos oficios en estos tiempos perdieron vigencia y utilidad…
Un saludo fraternal!