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EL ENOJO Y EL RENCOR ...
Autor Mensaje
Raul Fierro
Unregistered


Mensaje: #1
EL ENOJO Y EL RENCOR ...

EL ENOJO Y EL RENCOR ...

El enojo y el rencor.

El rencor es un lago sin salida al mar, y que guarda las aguas de un río llamado enojo. Al no tener salida, llega a ser como una herida que nunca cura, y las heridas que no curan, por pequeñas que sean, tienden a agrandarse y a agravarse.

El rencor es un pecado por el cual Dios no revoca el castigo, como veremos mas adelante, y que te lleva a las tinieblas y por ende, a la perdida de la comunión con Dios. Al crímen precede el enojo, como el humo al fuego, pero el rencor es un crímen no cometido, y un fuego que aún no se enciende.

Eclesiástico 20:1

1 Mejor es reprender que guardar rencor, y quien confiesa su culpa, se ahorrará el daño.

Muchas veces el rencor se anida en nuestro corazón por falta de posición frente a la vida, por no tener la valentía de arreglar las cuentas, y de esta forma, perdemos la comunión con nuestros semejantes, poniendo en peligro la vida de nuestra alma.

Eclesiástico 27:20-21

20 Como hombre que despilfarra su hacienda es el que pierde la amistad de su prójimo. 21 Y como quien deja escapar el ave de su mano, así el que deja escapar al amigo que no volverá a ver.

Por tanto, debemos buscar el consejo de Dios, para que esta gangrena llamada rencor, no despedace las vidas.

Eclesiástico 42:1-2

Pero he aquí de qué no has de avergonzarte ni tener temor de hacerlo: 2 De la ley del Altísimo y de su pacto; de la condenación pronunciada contra el impío; 2 De arreglar las cuentas con el patrón y el compañero …

Y qué consejo de prudencia !!! … antes de guardar rencor, es mejor arreglar las cuentas con el hermano, y con el amigo.

LEVITICO 19:17-18

17 No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. 18 No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.

Levítico 19, es un capítulo que todo discípulo debiera leer frecuentemente, y aunque algunos “maestros” de la actualidad pretenden restar importancia a las Escrituras del Antiguo Testamento, la importancia está recalcada en cada verso … Yo Jehová.

AMOS 1:11-12

11 Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque persiguió a espada a su hermano, y violó todo afecto natural; y en su furor le ha robado siempre, y perpetuamente ha guardado el rencor. 12 Prenderé fuego en Temán, y consumirá los palacios de Bosra.

El rencoroso construye una muralla que el mismo tendrá que derribar, y el no hacerlo, le priva de la comunión con el Señor, y pone su alma al borde de la muerte.

La palabra rencor aparece unas pocas veces en las Escrituras, y una sola vez en el Nuevo Testamento:

1 CORINTIOS 13

4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

… el amor no guarda rencor …

El Señor Jesucristo nos dá la receta exacta para solucionar nuestros conflictos:

Cómo se debe perdonar al hermano

MATEO 18:15-18


15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. 16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. 18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

Aparte de la magnificencia del consejo divino, la aseveración de que lo que atemos en la tierra será atado en el cielo, nos da la pauta de la consecuencia de caracter eterno que tiene este asunto.

LUCAS 17:3

3 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. 4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

El perdón es un dique que explota, y que permite que las aguas de ese lago estancado que es el rencor, entren en un canal liberador de esa presión maligna, así como la pus que revienta, aliviando la herida.

Pero no pensemos apresuradamente, en el sentido que porque saltó la pus, la herida no necesita de mas cuidados, pues es necesaria la reconciliación, la reparación de los daños, la restauración. El rencor puede volver, como todos los males, si no se le cura acabadamente.

MATEO 5:21-26

21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entre gue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.


El rencor no es algo pasajero, sino un pecado grave delante de Dios, y grave de tal manera, que cuando no le hemos dado solución, el Señor nos dice:

… deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

En Cristo

Raul Fierro

26-02-2011 01:13 PM
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Raul Fierro
Unregistered


Mensaje: #2
RE: EL ENOJO Y EL RENCOR ...

La amargura

HERIDAS DEL ALMA

"Soltando las Heridas"

Propósito:

Enseñar a las personas que ningún ser humano puede vivir con amargura, porque la amargura es veneno contra el alma y que el perdón acarrea la sanidad de Dios en nuestra vida.

INTRODUCCION.

Ningún persona puede ser un mensajero de paz llevando amargura en su corazón, porque la amargura es veneno para el alma. Y un mensajero de paz, debe establecer la paz en su hogar, en su trabajo, en la iglesia, en cualquier lado donde se encuentre. La amargura, puede transformar completamente el carácter de una persona; habrá en él: Dureza, severidad, rencor y odio, y por lo tanto, no será posible que su rostro, su corazón, su alma, todo su ser, reflejen la paz de Jesucristo. En vez de ser un mensajero de paz, será un mensajero de la amargura.

El veneno de la amargura se manifiesta al hablar ya que el tema de conversación será las ofensas y las heridas sufridas. La amargura produce en la persona los deseos de venganza en contra de aquellos considerados como los causantes y responsables de la herida. La raíz de amargura se detecta, primeramente a través de lo que la persona dice y luego, en sus actitudes y acciones. Un espíritu amargo es difícil de tolerar, a menos que uno mismo lo posea. Entre amargados te veas. Un amargado, atrae a otros amargados.

1. ¿CÓMO SE ORIGINA LA AMARGURA?

Pone atención:

Según el diccionario, la palabra amargura significa: Aflicción, sinsabor, disgusto, pesadumbre, melancolía. Se origina de la siguiente manera:

Se recibe una ofensa y no se perdona. Al no perdonar, la ofensa se traduce en Ira. Posteriormente, la Ira se traduce en resentimiento. Y el resentimiento da lugar a la amargura. Sí la amargura no la eliminamos, le dará paso a la depresión. De allí que la Biblia, como el manual de la vida, nos invita a perdonar cuando hemos recibido una ofensa.

En una ocasión, el apóstol Pedro, le preguntó a Jesús:

¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aún hasta 70 veces siete. Mateo 18: 21-22

El apóstol San Pablo escribió en su epístola a los cristianos de Efeso, lo siguiente:

Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, calumnias y toda malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. Efesios 4:31-32

Un comentario adicional: De acuerdo con el mandato del apóstol, el vivir la vida cristiana no consiste únicamente en observar una lista de prohibiciones, sino también en cultivar virtudes positivas. En el griego, la traducción mas acertada para la palabra sean es: Sigan demostrando ser benignos o bondadosos. Misericordiosos, significa: De corazón tierno. Perdónense mutuamente: La única manera de perdonar es por medio del perdón que nosotros mismos hemos recibido ya de Cristo. Sí hemos recibido el perdón, también debemos darlo a los que nos ofenden.

La amargura deja en las personas una secuela de relaciones destruidas. A la persona amargada le preocupa muy poco interrumpir la amistad con una persona; así mismo, con frecuencia manifiesta dureza y severidad. El precio de la amargura es muy alto, no hay quien sobreviva a su veneno. Al estar encerrada en si misma, la persona amargada es invadida por la soledad.

2. LAS CONSECUENCIAS DE LA AMARGURA.

La Biblia enseña que las relaciones interrumpidas provocan obscuridad a la vida. El apóstol Juan escribió:

Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a donde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. 1 Juan 2:11

El rechazo es una forma de odio. Cuando una persona rompe una relación está eligiendo odiar. Cuando hay odio, las tinieblas llegan y el rumbo se pierde. Se pierde la perspectiva de la vida y todas las relaciones son distorsionadas. Su juicio se vuelve defectuoso La ruptura de relaciones lleva a la persona a ser insensible. Nadie puede sobrellevar la carga de relaciones destruidas sin llegar a endurecerse. La dureza empieza a invadir el alma. La persona se vuelve inconsciente de las heridas que pueda estar causando a los demás, a través de palabras, acciones y actitudes. La persona encerrada en sí misma, la influyen sentimientos egocéntricos y no considera los sentimientos y necesidades de otros.

Este endurecimiento del alma lleva a la persona a perder la capacidad de sentir y el alma que no siente está muerta. La destrucción de relaciones causa inmadurez. La madurez emocional se obtiene con base en la interacción sana con otros individuos y se ve detenida u obstaculizada en su desarrollo, cuando nos negamos a mantener relaciones sanas.

En otras palabras, una persona aislada, no madura. La amargura es veneno para el alma y la consecuencia más grave es que nos separa de Dios. Esta advertencia quedó clara de parte del autor de la epístola a los Hebreos:

Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella, muchos sean contaminados. Hebreos 12:15

Esta raíz de amargura no solo contamina a la persona que la lleva, sino a todos aquellos que lo rodean.

3. SOLTANDO LAS HERIDAS.

Un caso real para ilustrar:

Pocas parejas podían disfrutar del compañerismo y la amistad que Lupita y Juan le brindaban a José Luis y a Elena. En estas dos parejas había identidad, amistad, amor, cariño y comprensión. Disfrutaban al máximo las salidas, compartiendo experiencias y diversiones en común. Durante el verano, las dos parejas hacían planes para salir de vacaciones con sus hijos y procuraban estar pendientes de las necesidades de unos y otros.

Lupita había trabajado muy duro durante los primeros años de su matrimonio para ayudar a Juan, su esposo, a pagar sus estudios y ahora ellos podían disfrutar de la comodidad económica por el buen sueldo y la buena posición de Juan. Sus hijos vinieron a coronar esa felicidad. La vida les sonreía y todo caminaba perfecto. Tenían una buena casa, buenos autos, sus hijos iban a buenos colegios, etc. Lupita cuidaba con frecuencia a los niños de José Luis y Elena, debido a que ellos trabajaban hasta muy tarde en su oficina; por la noche pasaban por ellos y aprovechaban para charlar y cultivar la amistad.

Así pasaban los días y las semanas y los meses hasta que, de pronto, aparecieron los nubarrones en ambos hogares. Un buen día, Juan le pidió el divorcio a Lupita, y a su vez, Elena a José Luis, anunciándoles que estaban enamorados desde hacía un buen tiempo y que lo habían comprobado; que ambos eran correspondidos; Que habían platicado en varias ocasiones y habían acordado pedirles el divorcio a ella y a José Luis para casarse.

El divorcio se llevó a cabo y en un momento, los dos hogares quedaron destruidos. Lupita y José Luis se quedaron con los niños. Sus mejores amigos los habían traicionado y ambos quedaron con una herida tan profunda que parecía nunca lo podrían superar. La reacción natural de ambos fue buscar la venganza, llenos de odio y amargura, pero Lupita, después de un tiempo de intenso dolor, descubrió la libertad de vivir sin heridas ni resentimiento.

¿Cómo hubiéramos reaccionado cada uno de nosotros ante una situación similar con nuestra pareja?

Seguramente de la misma manera: Con el odio y el desprecio en primero lugar; el resentimiento y la amargura, después.

Antes de explicar lo que hizo Lupita, quisiera repasar algunos versículos del Libro de los Proverbios del Rey Salomón, capítulo 16:

Con misericordia y verdad, se corrige el pecado (Verso 6) ... Cuando los caminos del hombre son agradables a Dios, aún a sus enemigos hace estar en paz con él (Verso 7) ... Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu (Verso 18) ... Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios (Verso 19) ... Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte (Verso 25)

En este capítulo, el Rey Salomón instó a entender que la verdadera libertad es posible solo dentro de la esfera de una vida centrada en Dios, para lo cual l nos creó. Por contra, la esclavitud viene ineludiblemente a todo aquel que ignora de verdad de Dios. La esclavitud llega cuando nos dejamos gobernar por la rebeldía, el orgullo, la arrogancia, los pleitos, y los conflictos maliciosos. Por todo esto, Jesús dejó estipulado que el vino a darnos la libertad que todo ser humano necesita.

Tratar de resolver un asunto como éste a la luz de nuestros propios conocimientos y recursos, resultará infructuoso, desgastante y desconsolador. ¡No hay ser humano capaz de enfrentarse solo a una situación tan difícil como el ejemplo y salir victorioso en todas las áreas de la vida; solo con la ayuda y la dirección de Dios, podremos salir victoriosos.

Lupita aprendió a perdonar, José Luis, no. Lupita decidió acercarse a Dios, José Luis culpó a Dios. Lupita vino a Jesús con un corazón humilde a pedir Su ayuda; José Luis endureció su corazón y le reclamó a Dios, con soberbia, como sí Dios tuviera la culpa de lo sucedido. Lupita perdonó y el Señor la liberó de toda clase de resentimientos y amargura. José Luis, amargó su vida con el deseo de venganza, lacerando su corazón.

4. UN PASAJE BIBLICO QUE NOS PUEDE AYUDAR.

La continuación del pasaje que ya mencionamos, cuando Pedro pregunta a Jesús hasta cuantas veces debe perdonar, es el siguiente:

Por eso, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al comenzar a hacerlo, se le presentó uno que le debía muchos millones. Como aquel funcionario no tenía con que pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa, sus hijos y todo lo que tenía, para que quedara pagada la deuda. El funcionario se arrodilló delante del rey y le rogó: Tenga usted paciencia conmigo y se lo pagaré todo. Y el rey tuvo compasión de él; así que le perdonó la deuda y lo puso en libertad. Pero al salir, aquel funcionario se encontró con un compañero suyo al que le debía una pequeña cantidad. Lo agarró por el cuello y empezó a estrangularlo, diciéndole:

!Págame lo que me debes!

El compañero, arrodillándose delante de él, le rogó diciéndole: Ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo. Pero el otro no quiso, sino que lo hizo meter en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Esto dolió mucho a los otros funcionarios, que fueron a contarle al rey todo lo sucedido. Entonces el rey lo mandó llamar, y le dijo: !Malvado! Yo te perdoné toda aquella deuda porque me lo rogaste. Pues tu también debiste tener compasión de tu compañero, del modo que yo tuve compasión de ti. Y tanto se enojó el rey que ordenó castigarlo hasta que pagara todo lo que debía. Y Jesús añadió:

Así hará también con ustedes mi Padre celestial, si cada uno de ustedes no perdona de corazón a su hermano. Mateo 18:23-35

En este pasaje hay algunas palabras clave:

Le perdonó la deuda y lo puso en libertad. La palabra perdón en el griego, tiene un significado literal de dejar ir, remitir, cancelar. La palabra libertad, en griego también significa: Soltar, descargar a alguien de algo. Y estas palabras nos llevan a los pasos que tenemos que dar para despojarnos de las heridas, el resentimiento y la amargura:

Perdona las ofensas recibidas. ( Padre nuestro ) ... El perdón libera al ofensor de todo lo que debe. El amor cristiano manifestado, libera a la persona ofendida del peso del dolor. El verdadero cristiano (hijo de Dios), sabe que perdonar es la voluntad de Dios y sabe que sí lo pide, Dios lo llenará de Su amor para que pueda compartirlo con el ofensor. Cuando no perdonamos, liberamos la acción del tormento y comenzamos a ser atormentados. El tormento es la amargura por no perdonar, el resentimiento que nos azota, la falta de sueño, el odio, el desajuste físico, y sobre todo, la falta de comunión con Dios.

Mientras nos mantengamos sujetos a las heridas que otros nos causaron, permaneceremos sujetos al pasado. No tenemos la libertad para vivir en el presente. La amargura del pasado, influye en las relaciones del presente. Al retener el pecado de la otra persona, nos hacemos semejantes a ella.

Libera o suelta a la(s) persona(s) que te haya(n) ofendido de toda responsabilidad y obligaciones de las que crees tener derecho. Al perdonar estamos desatando al ofensor. Esta es la llave para tu libertad, de lo contrario permanecerás atado a él. Cada vez que lo veas o te enfrentes con él o sepas algo de él, el odio, el rencor y el resentimiento aparecerán y estarás preso, atado a él y no tendrás la libertad que todo ser humano necesita para ver la vida con esperanza y amor.

Sí no concedemos la libertad o soltamos al ofensor, estaremos frenando la obra de Dios en nosotros porque no estamos listos para continuar en el desarrollo de la vida cristiana. Estamos frenando a Dios, el tampoco nos podrá conceder el perdón que necesitamos para sentir y experimentar la verdadera libertad. Recuerda: ¡Libera y perdona a quien te ha ofendido, y Dios te liberará de la herida! Sí no lo haces, estarás preso en tu pecado.
Cuándo recibas una ofensa, ¡Decide perdonar y serás libre!

ORACION.

Gracias Señor porque tu perdona mis faltas, mis errores y mis ofensas, ahora deseo perdonar a los que me han ofendido. Tú conoces las heridas que ando cargando en mi corazón y como la amargura se ha apoderado de mí: quiero y no puedo perdonar, necesito perdonar para recibir tu perdón. En el nombre de Jesús te lo ruego. AMEN

Jalor

03-03-2011 06:38 PM
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