Saludos a los que entren a este tema, es bueno que tengan en cuenta en sus respuestas lo que creo para que no desviemos el tema YO CREO que Jesucristo es el unico Dios verdadero, creo que no existe Trinidad.
A continuacion les dejo con este estudio. Leanlo.
UN SOLO DIOS
EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Dios es uno en sentido numérico.
Dios le enseño al pueblo para que hiciera diferencia entre el solo Dios verdadero y los muchos dioses de los pueblos.
Dios redimió al pueblo del yugo de Faraón y les dio unas ordenanzas, el solo Dios.
Dt. 4:32-35 ... A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios,
Dt. 4:39 «Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios
Que sucedía con el israelita que incitaba a su hermano o pariente a servir a dioses que ni ellos ni sus padres habían conocido:
Dt. 13:8,10 «No consentirás con él, ni le prestarás oído; ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni lo encubrirás... le apedrearás, hasta que muera, por cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios...”
Verso 5. «Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto...»
El gran mandamiento dado a Israel y confirmado por el Señor Jesús es:
Dt. 6:4 «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. »
Mr. 12: 28-29 “... Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
El Uno es numérico.
Las escrituras usan para declararlo o revelarlo.
El solo leer con atención nos damos cuenta que el Dios de Israel es único.
Veamos algunos ejemplos:
Gn 17:1 «Yo, soy el Dios Todopoderoso»
Gn. 28:13 «Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac»
Ex. 3:6 «Yo soy El Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac...»
De Éxodo en adelante usted puede leer docenas de veces frases como:
«Así dice Jehová, el Dios de Israel» «así dice el Santo de Israel, el fuerte de Jacob».
Los pronombres, «Yo», y «Mí», y él articulo «El» definen claramente que Dios es único.
Is. 12:6 «Porque grande es en medio de ti el Santo de Israel»
Is. 41:14 «El Santo de Israel es tu Redentor»
Is. 44:8 «No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno»
Is. 44:22 «Yo deshice como una nube tus rebeliones... porque yo te redimí»
Is. 43:3 «Porque yo Jehová Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador»
Las escrituras, declaran contundentemente que el Creador, Redentor y Salvador de Israel es uno y que no hay otro Dios.
Moisés les recuerda los tiempos antiguos a él pueblo de Israel.
Dt. 32: 7, 8, 12, 39 “... Jehová solo le guió, y con Él... Yo, Yo Soy, y no hay dioses conmigo...”
En los días de Ezequías rey de Judá, ante la urgente invasión del rey de Asiría, el piadoso rey oró a Jehová diciendo:
II Rey. 19: 15-19 «... Jehová Dios de Israel... sólo tú eres Dios...que sólo Tú,»
I Rey. 8:60
II S. 7:22 Por tanto tú te has engrandecido, Jehová Dios: por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme á todo lo que hemos oído con nuestros oídos.
II S. 22:32 “Porque ¿Qué Dios hay sino Jehová? ¿O quién es fuerte sino nuestro Dios?
En los días de Nehemías, cuando el remanente regresó del cautiverio de Babilonia, después de vivir setenta años en la madre de la idolatría, ellos seguían creyendo en el Dios único y verdadero (La antigua versión dice: Jehová Tú eres sólo)
Neh. 9:5-6 «...Levantaos... nombre tuyo, glorioso... Tú sólo eres Jehová; Tú hiciste...y Tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.»
Para el patriarca Job, Dios también era solo:
Job. 9:8 «El sólo extendió los cielos, y anda sobre las olas del mar»
Los salmistas David y Asaf, también creían que el Dios de Israel es solo:
Sal. 18:31 «Porque ¿Quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y que roca fuera... »
Sal. 83:18 «Y conozcan que Tú nombre es Jehová; Tú sólo altísimo sobre...
Sal. 86:10 «Porque Tú eres grande... de maravillas; sólo Tú eres Dios»
Sal. 148:13 «Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre...»
Los profetas también creían que Dios es solo:
Is. 40:28 “¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
Is. 43:3, 10, 11 «Porque yo Jehová...yo mismo soy;... de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quién salve»
Is. 44:6-8 «Así, dice Jehová... Yo soy el primero, y yo soy el postrero...y fuera de mí no hay dios..No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.»
Dios llama a Israel su testigo porque a él se manifestó, para que conocieran, creyeran y entendieran, que sólo El es Dios y que no hay otro.
Is. 44:24 «Así dice Jehová, tú redentor... Yo Jehová, que... por mí mismo»
Is. 45:5-6 «Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay dios fuera de mí... Para que...que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo.
Is. 45:11-12 “ Así dice Jehová... Yo hice la tierra, y creé sobre...Yo, mis...
Is. 45: 14 ...Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios...
Is. 45: 18 “ Porque así... Él es Dios... la creó: Yo soy Jehová y no hay otro...
Is. 45:21-22 “Proclamad... sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios Justo y Salvador, ningún otro fuera de mí. Mirad a mí y sed...porque yo soy Dios, y no hay más»
Is. 46:9 «... porque yo soy...no hay otro dios, y nada hay semejante a mí”.
Ós. 13:4 «Mas Yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocerás, pues, otro Dios fuera de mí, ni a otro salvador sino a mí. »
Estas escrituras declaran con claridad que el autor de la creación es uno.
Él no compartió con otras deidades la creación, la redención ni el reino.
Sencillamente porque no las hay, Él no las conoce.
Si Él que lo conoce todo.
Lo único que el no conoce es otros dioses.
Es inútil que nosotros pretendamos conocerlos.
EN EL NUEVO TESTAMENTO
Mr. 12:29 “... El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro...
Mr. 12:32 “Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro Ro. 3:30 “Porque UNO es Dios..."Porque Dios es UNO (Versión antigua)
I Co. 8:6 “sin embargo, para nosotros hay un solo Dios...
Ga. 3:20 “Y el mediador no es de uno, pero Dios es uno
Ef. 4:3-6 “... Un Señor, una fe, un bautismo, Un Dios y Padre de todos...
I T. 2:5 “Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres
He. 13:8 “¡Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos!
St. 2:19 “Tú crees que Dios es uno. Bien haces. También los demonios creen...
Jd. 25 “al único Dios, nuestro Salvador por medio de Jesucristo nuestro Señor,
Ap. 1:8 "Yo soy el Alfa y la Omega", dice el Señor Dios, "el que es, y que era...
Ap. 4:8 “...Señor Dios Todopoderoso, que era y que es y que ha de venir!"
EL DIOS UNICO EN LA CREACION
Habiendo demostrado que Dios es uno en sentido numérico.
¿De dónde salió y en qué se fundamenta la doctrina trinitaria?
Esta doctrina surgió como dogma en el concilio de Nicea, en el año 325 de nuestra era.
Fundamenta sus argumentos en la suposición de que Dios es uno en sentido de unidad compuesta; Como el hombre y la mujer son una carne en el matrimonio, y como los miembros de la iglesia son uno, siendo muchos.
Esta doctrina también dice que la palabra hebrea «Elohim» que traducida a nuestro idioma es Dios, es una palabra uní plural, como la familia es una aunque se compone de varios, o la Iglesia es una aunque se compone de muchos. Este es el sentido que la teología trinitaria le da a la declaración Escritural «Jehová nuestro Dios, Jehová uno es»
Estos argumentos no tienen fundamento bíblico.
Es cierto que la palabra «Elohim» es plural, pero es una pluralidad de atributos y poderes y no de personas.
¿Por qué Israel, conociendo que «Elohim» es plural, (ya que el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo, su idioma materno).
Nunca ha creído que Dios sea más de Uno? ¿Por qué ellos se aferran tenazmente a la creencia de que Jehová sólo es Dios?
Además, si leemos cuidadosamente.
Gé. 1:27 se ve claramente que la obra de la creación, fue obra de un solo ser,
Ge. 1:27 «Y creó Dios (Elohim) al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó»
El verbo «creó» está en singular, y el pronombre singular «su imagen», declara, fuera de toda duda, que el Creador del hombre es el único Dios.
A pesar de la claridad y la contundencia de las declaraciones de la Escritura, surge la pregunta ¿con quién hablaba Dios cuando dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza»? (Gen. 1:26)
Desde luego que Dios hablaba con alguien, pero no con otras divinidades o dioses, pues ya hemos demostrado por las escrituras que no las hay.
Para saber con quién hablaba Dios en el texto anterior, es necesario hacer diferencia entre el verbo «hacer» y el verbo «crear», que designan dos hechos diferentes. El verbo «crear» (Traer a la existencia lo que no existía) sólo se encuentra tres veces en el capítulo primero de Génesis.
«Creó Dios los cielos y la tierra...» verso 1
«Creó Dios los grandes monstruos marinos...» verso 21
«Creó Dios al hombre...» Verso 27
Nótese que en los tres casos se está hablando de un hecho, de algo realizado; mientras que el verbo conjugado «hagamos» habla de un propósito, de una obra posterior a la creación. Si yo le digo a usted: “hagamos un viaje”, o “hagamos un negocio”, le estoy hablando de un propósito que quiero compartir con usted en un futuro incierto, porque puede ser mañana, dentro de un mes o dentro de un año. La Escritura misma nos revela estas diferencias:
Is. 45:18 «Porque así dijo Jehová, que creo los cielos; él es Dios el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano».
Aquí tenemos los verbos «crear», «formar», «hacer» y «componer». Todo esto se sucedió en el principio, y en el capitulo primero de Génesis habla de estas distintas etapas: Creación, formación y ordenación. Así como en los primeros 25 versículos habla de estas diferentes etapas, lo mismo sucede con el hombre; el relato del capítulo primero habla de la creación del hombre, y el «hagamos» habla de un propósito posterior a la creación.
Veamos otros dos ejemplos:
«Ahora, así dice Jehová, creador tuyo, oh Jacob, y formador tuyo, oh Israel...» Is. 43:1
Sabemos que Jacob e Israel son la misma persona; Dios se declara Creador de Jacob (nombre que quiere decir suplantador, engañador), que hizo honor a su nombre engañando a su hermano, a su padre y a su tío. Estas trampas le costaron a Jacob abandonar la casa paterna, por las amenazas de su hermano que juró matarlo, por el engaño de la primogenitura. En la tierra de su tío hizo lo mismo, y todas estas patrañas le trajeron las consecuencias de su conducta. Después de vivir veinte años con Labán, su tío, Dios se le apareció y le dijo: «Vuélvete a tu tierra», y él se encaminó con su familia y sus ganados. Pero al enterarse de que su hermano Esaú venía a su encuentro con cuatrocientos hombres, se angustió en gran manera, temiendo que su hermano tomara venganza a causa de sus engaños; entonces Jacob ordenó su familia y su hacienda en dos grupos, y envió presentes a su hermano. Su propósito era apaciguar la ira de su hermano. Dice la Biblia que:
«Así se quedó solo aquella noche, y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: ‘Déjame, porque raya el alba’. Y Jacob le respondió: ‘No te dejaré, si no me bendices’... Y el varón le dijo: ‘No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido». Gen. 32:24-28
A partir de este encuentro de Jacob con Dios, fue cambiado su nombre; por Israel que quiere decir «Príncipe de Dios». En este encuentro fue cuando Jacob fue formado, fue hecho príncipe, y es obvio que esto sucedió muchos años después del nacimiento de Jacob y de haber vivido como pecador.
El otro ejemplo está en Isaías 43:7
«Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice»
Queda esclarecido que en la creación de los cielos y la tierra, vino una etapa posterior que fue la formación y la ordenación de todo lo creado. Asimismo sucedió con Jacob, creado como pecador y posteriormente fue hecho príncipe de Dios, y esto es aplicable a todos los llamados de su nombre, ya que para gloria suya fueron creados, y están siendo hechos conforme a la voluntad y a la imagen del Creador.
«En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios». Juan 1: 10-12
« Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos». Rom. 8:29
La meta del cristiano es ser semejante a Cristo, cuando él venga. (Fil. 3: 20-21; 1 Juan 3:2)
Cristo es la imagen del Dios invisible (Colo. 1:15). Cuando un cristiano se va formando, la imagen de Dios, que es Cristo, se va plasmando en él. El apóstol Pablo en su carta a los Gálatas, les dice lo siguiente:
«Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros». Gal. 4:19
Habiendo hecho la distinción entre el «crear» y el «hacer» al hombre, ahora si puedo decirles con quién hablaba Dios en Gen. 1:26. A los únicos que Dios llama colaboradores suyos, ayudadores; es a los ministros del Evangelio. Observe conmigo:
«Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo». 1 Cor. 3:9-11
«Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios». 2 Cor. 6:1
«Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo». Ef. 4: 11-13
Los tres pasajes anteriores revelan la función del cuerpo ministerial que es el magisterio (cargo, titulo) de la iglesia y que fue constituido para perfeccionar a los santos, para llevarlos a la estatura de Cristo, pues así como nuestro Señor Jesucristo es glorioso, así su propósito es tener una iglesia gloriosa y sin mancha, semejante a él. (Ef. 5:27). Y para esto, ha designado hombres con dones especiales. Hombres - Dones. Con estos hombres hablaba Dios en Gen. 1:26. Usted dirá que en ese tiempo no había ministros. Es cierto, pero Dios conoce el fin desde el principio. El Cordero de Dios fue ordenado antes de la fundación del mundo (1 Ped. 1:20). El cordero fue inmolado desde el principio del mundo (Apc. 13:8). Dios llama las cosas que no son, como si lo fuesen (como las que son. Rom. 4:17).
En el capitulo ocho de Romanos se enumeran los pasos de la salvación:
«Porque a los que antes conoció, también los predestinó, para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó». Rom. 8:29-30
La glorificación es un hecho del futuro, pero Dios la cuenta ya realizada, puesto que Él es El Gran Yo Soy, el que existe por si mismo, el Eterno Presente.
Volvamos al capítulo primero de Génesis, versículos dos y tres:
«Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios sea la luz; y fue la luz».
La creación era una materia deforme, confusa y vacía, pero Dios comenzó a moverse y hablar, y las cosas fueron tomando forma y lugar. Lo mismo sucede con el hombre, está deformado por el pecado, vacío y entenebrecido; pero cuando Dios se cruza en su camino y le habla a través de la instrumentalidad del ministerio, luz resplandece en su vida, y comienza a formarse y a tomar el lugar para el cual Dios lo creó.
«Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo». 2 Cor. 4:6
Todo cuanto existe debe su existencia y subsistencia a la palabra de Dios, pues...
«El dijo, y fue hecho; El mandó, y existió.» Sal. 33:9
«El Espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.» Job. 33:4
«Cuando veo tus cielos obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar». Sal 8:3-8
Este salmo, así como lo dicho en Génesis 1: 27-29; revela que el hombre que Dios creó en el principio, fue puesto como príncipe de Dios sobre la creación para que señorease sobre todos los animales y sojuzgase la tierra. Aunque fue hecho poco menor que los ángeles, fue coronado de honra y de gloria al ser puesto para señorear. El hombre cayó de esa alta posición; y su imagen sufrió la degeneración producida por el pecado; degeneración que fue avanzando al paso de los siglos, por los efectos del pecado; y la separación de Dios.
De esta situación de ruina espiritual y moral, es de lo que el Señor vino a salvarnos. Es de notar lo que el Señor dijo:
«Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (No lo que se iba a perder)». Lucas 19:10
Este estado de perdición total del primer hombre y su descendencia, es lo que trae la manifestación de la gracia de Dios para salvación a todos los hombres.
«Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó abundantemente en nosotros por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna». Tito 3: 4-7.
La salvación es el acto en que el Espíritu Santo, usando al predicador, produce un lavamiento en el alma y el espíritu del individuo, regenerándolo (dándole nuevo ser a lo que fue degenerado) y renovándolo; es decir, haciéndolo nueva criatura.
«El que está en Cristo, nueva criatura es...» 2 Cor. 5:17
«Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación» Gal. 6:15
«Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y en la santidad de la verdad». Ef. 4:24
«Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”. Col. 3:10
Por lo expuesto antes, queda plenamente demostrado que el cristiano es un nuevo hombre, producto de una nueva creación de Dios a través del Espíritu Santo, usando la Palabra y el magisterio de la iglesia, para lograr la perfección del hombre en Cristo. Este nuevo hombre está siendo hecho a la imagen y semejanza de Dios, y la consumación de esta obra es ver un hombre semejante a Cristo (Col. 1:28-29).
Así que, hermanos, compañeros del ministerio, seamos vasos útiles para que el Señor siga usándonos, en este gran trabajo de «hacer» al hombre a la imagen y semejanza de Dios. El nos ha dado el honor de compartir con Él esta gloria de perfeccionar la iglesia para el día de Cristo.
Ahora bien, algunos dicen que Dios hablaba con los ángeles, pero esto no concuerda con el ministerio de los ángeles, y sería apartarnos del contexto. Es regla elemental en la interpretación bíblica, entender un texto a la luz del contexto (lo que se dice antes y después del texto).
Siendo que el texto nos habla de hacer al hombre a imagen de Dios, debemos aplicar esta función a los que Dios ha designado para tal fin. Los ángeles son ministros de Dios para ejecutar los juicios de Dios:
«Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza (Poder) que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto». Sal. 103:20
Por lo tanto, en los plurales de Génesis 3:22 «He aquí el hombre es como uno de nosotros»; y 11:7 «Ahora pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero»; Dios si hablaba con los ángeles, ya que son ministros para ejecutar los juicios de Dios. El contexto lo demuestra. En el caso del paraíso fue el juicio de Dios al destituir al hombre por su pecado. Allí estaban los querubines.
«Echó pues fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida». Gen. 3:24
La confusión de lenguas fue otro juicio de Dios. También puede verse esto en la destrucción de Sodoma y Gomorra: dos ángeles acompañaban a Jehová (Gén. 18:16-22; 19:1). Además, en los juicios que Dios trajo sobre Egipto, y todos los demás juicios a lo largo del Antiguo Testamento, los ángeles fueron los ejecutores de estos juicios. El Señor al explicar la parábola de la cizaña dijo:
«Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego...». Mat. 13:41-42
El libro de Apocalipsis también muestra a los ángeles tocando las trompetas del juicio y derramando los tazones de la ira de Dios sobre el mundo pecador.