A nuestros hermanos en Cristo:
La incomprensión de Oscar, y su obstinación por querer nublar la poderosa luz de las Escrituras que nos ilumina a los creyentes, lo ha llevado a un terreno de amarga confrontación, más propia de un pendenciero que de un verdadero cristiano.
En mi responsabilidad como moderador, me vi obligado a editar numerosos mensajes suyos, que, además de contener agravios hacia quienes le han acercado la Verdad, pareciera que tienen otra razón inconfesada pero evidente: el de sumar correos a su estadística personal. Es así que hemos advertido que un gran número de sus aportes son incoherentes, o hasta vacíos de contenido, en un afán de figurar a través de una arrebatada carrera por opinar sobre todo y tener la última palabra, sin entender ni lo que habla ni lo que afirma (1ª Ti.1:7)
No estamos dispuestos a renunciar a nuestro propósito de edificar a los creyentes en la fe que nos es común, por lo que seguiremos tomando las medidas correctivas para evitar que por intromisiones de falsos maestros se pervierta aquél objetivo.