Arismel sigue suponiendo que el bautismo en agua perdona los pecados, pero, claro, siempre y cuando en ese acto se invoque el Nombre del Señor Jesucristo, sin mencionar al Padre ni al Espíritu Santo, pues, de otro modo, el candidato estará perdido por no respetar las “formalidades” mágicas para recibir el perdón.
Querido Hermano Heriberto....muy de acuerdo con tu discernimiento...el modalismo ha hecho del Nombre de Jesús una expresión mágica....un "abracadabra" insensato donde la magnitud de la Obra de la Redención es eliminada completamente para dar paso a una enseñanza completamente mística, donde el trato con Dios está basado en el uso o no uso del Nombre de Jesús para perdón de pecados en la inmersión en agua en un contexto completamente judío, donde ni siquiera el apóstol Pedro dejó de lado la muerte del Señor, sino que más bien enfatizo este hecho, como leemos previamente a
Hechos 2:38:
Act 2:36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
…es más…a la misma multitud…posteriormente cuando ocurrió la curación del cojo de nacimiento, vuelve y les recuerda este mismo hecho:
Act 3:13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.
Act 3:14 Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,
Act 3:15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
Act 3:16 Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.
Y es que el[b] Nombre de Jesús[/b] resucitado…era necesario imponerlo a las autoridades judías…pues estaban rehusando reconocer a la Persona del Señor Jesucristo como el autor de las manifestaciones del poder divino, no solo en el ministerio terrenal del Señor Jesús…sino que ahora…luego de su Justa y profética resurrección de entre los muertos, también querían “borrar” su ministerio celestial a través de sus apóstoles, como leemos aquí:
Act 4:15 Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí,
Act 4:16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar.
Act 4:17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre.
Act 4:18 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.
Nosotros, los gentiles, adoptados como Hijos de Dios…en base a la Obra de la Redención efectuada por el Hijo…no conocimos al Señor Jesús de la manera tan íntima como lo hicieron sus apóstoles…pero ellos sabían que en el corto período de sus vidas entregadas al servicio del evangelio…el NOMBRE de Jesús era un precioso legado (Jn.14:12-14; 16:23-28), una especie de salvaguarda que acreditó plenamente el mensaje del evangelio en la dispensación pentecostal tal como leemos aquí:
Act 5:12 Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.
Act_5:15 tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.
Act 5:16 Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados.
Pero la dispensación pentecostal terminó con la muerte de los apóstoles…para dar paso a la Doctrina de la Iglesia de Cristo consignada en las cartas epistolares.
Tan cierto es este hecho, que cualquier lector puede comprobar en el Libro de los Hechos, como el apóstol de la circuncisión cede el puesto al apóstol a los gentiles como figura central de la narrativa pero todavía al judío se le reconoce el primer lugar en el orden de la bendición del evangelio, y no es hasta que este ha despreciado la bendición en todas partes, desde Jerusalén hasta Roma, que la dispensación pentecostal llega a su fin con la promulgación de este solemne decreto:
Act 28:28 Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán.
Ojalá Arismel comparara el despliegue de la exhibición del poder milagroso en los días pentecostales en el NOMBRE DE JESÙS con la narración del apóstol a los gentiles en Roma…Cuando fue echado a un calabozo en Filipos como perturbador de la paz, el cielo bajó a la tierra en respuesta a su oración de medianoche, las puertas de la cárcel se abrieron de par en par, su carcelero se transformó en un discípulo, y los magistrados que le habían encerrado le rogaron, con palabras obsequiosas, que cumpliera unas órdenes que ya no se atrevían a hacer cumplir por la fuerza.
Pero en Roma es «el prisionero del Señor».
Se sabe en todas partes que su encarcelamiento es por causa de Cristo. En otras palabras, no hay otras acusaciones colaterales, ni cargos incidentales, como en Filipos, para disfrazar el verdadero carácter de la acusación en contra de él. Es un hecho público que está encarcelado y encadenado debido tan sólo a que enseña el cristianismo. Si la teoría recibida con respecto al bautismo en el Nombre de Jesús para perdón de pecados y para efectuar cualquier clase de milagros está bien fundamentada, ésta es la escena propicia y aquí tenemos la ocasión idónea para que se den «señales, prodigios y milagros» y hasta el mismo carcelero en Roma se bautice como ocurrió con el de Filipos…pero el cielo está callado. No hay ahora ningún terremoto para dejar atónitos a sus perseguidores. Ningún ángel mensajero le suelta las cadenas y no hay ningún bautismo en el nombre de Jesús.
Está solo, abandonado por los hombres, como su mismo Maestro lo estuvo y, aparentemente, abandonado por Dios. Un milagro en la corte de Nerón hubiera podido ciertamente «acreditar el cristianismo». Desde luego, hubiera podido sacudir al mundo. Pero no hubo milagro alguno; porque, al cesar el testimonio especial a los judíos, el propósito para el que se habían dado los milagros se había ya cumplido y esto mismo podemos afirmar sobre el bautismo en el Nombre de solo Jesús para perdón de pecados a la nación de Israel.
Y es que la Obra de la Redención posee un carácter Eterno…y su valoración no está sujeta a los caprichos de los hombres…pues muchos de ellos la consideran como un magno tributo ofrecido por Dios a la “dignidad” del hombre…vano insecto de una hora. Otros, como Arismel, la reemplazan por el bautismo en agua, y otros, semejantes a estos, por guardar el sábado.
Pero la valoración que Dios hace de ella…donde su propio Hijo ha sido sacrificado…como un Cordero sin mancha ni contaminación…es muy diferente…involucra Su Propia Justicia, como está escrito:
2Co 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Allí en el altar de la cruz…se contempla a Dios siendo rechazado por el mundo…pero también se contempla a Satanás ebrio de gloria por la muerte del Hijo de Dios.
Cuando se menosprecia o se degrada o se desvirtúa la magnitud de la Obra de la Redención donde nuestros pecados fueron perdonados…por imponer otra cosa…sencilla y llanamente se está anulando el sacrificio de Cristo y esto ya es obra del diablo. Este es el triste caso de Arismel…cuando reemplaza la Obra de la Redención por el bautismo de Hechos 2:38 y lo coloca al mismo nivel de la Justicia de Dios.
Hermano Heriberto…Arismel rechaza que sus pecados fueron colocados por Dios en el cuerpo de Su Hijo…que la sangre derramada allí no limpió sus pecados…que tal Obra Divina es insuficiente… que necesita lavarse en agua para perdón de sus pecados en el Nombre de Jesús, el tal Arismel se ha pervertido y peca y está condenado por su propio juicio.
Edison