Apariencias
¿Quién no ha querido pertenecer a un grupo social?
En la escuela, la enorme presión por la aceptación de los demás y la popularidad, han hecho que muchos jóvenes y señoritas vivan atormentados por el énfasis desmedido a la apariencia, pues es el pago que demanda ello.
La industria de la cosmetología y del perfume invierten millones de dólares para lograr ocupar el primer lugar en ventas inventando, estudiando y desarrollando técnicas de maquillaje y artículos que hagan lucir u oler mejor a las personas.
Frases como “la primera impresión es la que cuenta”, es resultado de este énfasis desmedido por la apariencia como lo más importante.
Lo exterior, es lo que cuenta e invade la personalidad y la actitud ante la vida, por ejemplo, entre los grupos de amigos en la adolescencia, la manera de vestirse, de caminar, de hablar o de peinarse, busca destacar las características del grupo, sacrificando la personalidad individual.
Lo correcto o incorrecto, es dictado por lo que la mayoría piensa, es lo que para la mayoría es aceptable. Se considera “aceptable” el criterio de lo común como el estándar al que hay que llegar para no ser rechazado, señalado o discriminado
Pero esta actitud, es tan antigua, como la humanidad, en todas las culturas se buscó caracterizar y singularizar la apariencia logrando en la indumentaria y accesorios destacar el orgullo nacionalista de los pueblos del mundo.
La religión no es la excepción, la mayoría es la que manda en la manera en que se quiere vivir sus creencias aunque el corazón no esté comprometido, es más ni siquiera es necesaria la fe, lo importante es la apariencia que busca más que agradar a Dios, el agradarse a sí mismo, el agradar a los demás con sus ritos, danzas, rezos, ofrendas y lo emocionalmente agradable para el hombre, lo consideran correcto.
El Señor Jesucristo se enfrentó de continúo contra los estándares sociales que marcaban su época y abiertamente lo confrontaron.
El pueblo de Israel, fue quien recibió el testimonio de Dios, pero hacía mucho tiempo que su corazón no estaba con Dios, el mismo Dios los exhibe al decirles:
Isaías 29:13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;
Hubo un grupo religioso de hombres que así enseñaban al pueblo, que sin el más mínimo pudor, al acercarse al Señor, le muestran lo que piensan:
Mateo 22:16 Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.
Estos hombres religiosos, conocedores profundos de la palabra de Dios revelada hasta ese entonces, hablan de lo que han visto; en medio de su perversa intención, estudiaron al Señor profundamente con la idea de utilizar su mensaje para desacreditarlo, estas palabras son dirigidas al Señor, no podían decir mentira y ellos mismos, dan testimonio de que el Señor Jesucristo ama la verdad por encima de las apariencias. Dan testimonio de que no hay trucos, ni dobleces en su predica, en su doctrina constan ellos mismos que es verdadera y que muestra el camino de Dios.
Esta frase es la mejor evidencia que se puede ser muy religioso, pero no por ello, ser un seguidor auténtico de Dios.
Le refieren que ellos han visto que no se anda cuidando de nadie porque no tiene nada malo que ocultar. Las personas que ocultan cosas de sí mismos, es porque hay intenciones que avergüenzan, por que son cosas malas y desagradables que no quieren que se sepa. Pero mi Señor Jesús, habla con verdad, porque no mira la apariencia de los hombres. No se amolda a las apariencias, sino a lo real, a lo verdadero, a la verdad de Dios.
Puedes fingir cuanto quieras, nos engañarás a los demás con tu apariencia, pero a Dios no.
El Señor Jesús, no mira tu o mi apariencia, el Señor, Dios Todopoderoso, mira nuestro corazón, así que no finjamos piedad, no nos preocupemos por las palabras que usamos mientras oramos, porque suena a rezo de vanas repeticiones, nuestra oración, en muchas ocasiones ya no tiene la sinceridad de aquel día que llorando pedíamos por misericordia y ayuda, más de una vez nuestra alabanza sólo quiso mostrar nuestro talento, más de lo que podemos reconocer, ya no nos acordamos de la emoción, del gozo que era para nuestra sedienta alma escuchar su palabra, lamentablemente, muy seguido ya ni le ponemos atención.
No es la apariencia, ni lo que la mayoría diga que es verdad la verdad, la verdad es Jesús y estos, sus enemigos, dan así testimonio.
El Señor Jesucristo dijo:
Juan 14:6 Yo soy el Camino; la Verdad; y la Vida, nadie viene al Padre, sino es por mí
¿Por qué te importa más lo que digan los demás y muy poco lo que Dios piensa de ti? ¿Tiene caso seguir aparentando, cuando ante los ojos de Dios se está desnudo? ¿Quieres ser religioso o quieres ser verdadero? ¿Por qué no reconoces tu pecado? ¿Por qué no vas a Jesús y le pides perdón por tu apariencia religiosa? ¿Por qué no le pides al Dios real y verdadero que te inunde de su Espíritu y su verdad para que te cambie por medio de su sincero e incondicional amor?
¿Por qué no dejas de fingirte fuerte? ¿Por qué no aceptas que eres débil y que lo necesitas?
Mateo 11:28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.