¡Bienvenido!
Gracias por visitar http://www.forodelabiblia.net. Si aún no lo has hecho, te invitamos a registrarte. Si ya eres miembro de foro, puedes iniciar sesión. Recuerda leer los temas ubicados en el foro de Anuncios antes de participar.


Enviar Respuesta  Enviar Tema 


3 Milagros de sanidad
Autor Mensaje
Oscar Goinheix Lehrer
Miembro Senior
****


Mensajes: 573
Grupo: Registrados
Registro en: Nov 2009
Estado: Sin Conexión
Reputación: 2
Mensaje: #1
3 Milagros de sanidad

Milagros de sanidad
Seguramente fue la sanidad el milagro más operado por Jesús. En Mateo 4:23 leemos: “Recorría Jesús toda Galilea…sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”. Notablemente Mateo insiste sobre esto en 9:35; dejando claro que esta práctica era una constante en el ministerio de Jesús. Incluso, Jesús incluyó en esa misión a sus discípulos (10:1).

Las sanidades eran una parte integral del ministerio de Jesús; principalmente durante el primer año. Jesús así lo declaró al leer al profeta Isaías al comienzo de su ministerio público (Lucas 4:17-21). Más tarde, Jesús le señala a Juan el Bautista que las sanidades operadas por él daban prueba de su persona y ministerio (7:18-23).

Además de tantas sanidades no registradas, encontramos en los evangelios que Jesús sanó a personas con fiebre, con lepra, con hemorragia, y con hidropesía. También restauró a personas con la mano seca, con parálisis, con sordera, con ceguera, y con una oreja cortada.

¿Cómo operó Jesús estas sanidades? Si analizamos caso a caso, podemos hacer algunas observaciones interesantes. Pero en el fondo, debemos reconocer que la vida es aún un gran misterio para la ciencia. La ciencia puede identificar qué está vivo y qué está muerto (sea que ha perdido la vida o nunca la tuvo); pero no define a la vida de por sí. Puede comprender cómo funciona un organismo vivo, y puede promover su salud. Pero sin contar con la capacidad del organismo vivo para repararse, la medicina no puede sanar de por sí.

Entonces está allí la respuesta. Jesús no operó como un médico que observa los síntomas y signos; diagnostica la dolencia; identifica las causas; las elimina o revierte; y espera a que el cuerpo reaccione con una mejoría.

Recordemos que Jesús es la vida. Su accionar era opuesto al de un médico. Él proveía la mejoría en el cuerpo, el cual eliminaba o revertía las causas de la dolencia, y en consecuencia cesaban los síntomas y signos.

De todos modos, algunas veces los enfermos necesitaban de una ayuda extra para experimentar su sanidad. La sanidad solo podía ser experimentada por aquellos que tenían fe, y en ocasiones Jesús debió auxiliarlos aún en ese sentido.

Un caso muy hermoso es el de la suegra de Pedro (Mateo 8.14-15; Marcos 1.29-31; Lucas 4.38-39). Para sanarla, Jesús le hizo sentir su amor y cuidado. Se le acercó, tocó su mano, e inclinándose sobre ella reprendió a la fiebre, luego la tomó de la mano y la levantó. En vez de esto, podría haberla sanado desde la otra habitación, con meramente un acto de su voluntad. Pero Jesús optó por teatralizarlo. Jesús la sanó de forma que ella creyese en su sanidad. Por eso reprendió a la fiebre en voz alta.

Muy similar es el caso del sordomudo en Marcos 7:32-35. Esta vez Jesús grita “Efata” y se vale de su saliva. Recuérdese que la saliva se creía poseer propiedades curativas. No que Jesús se valiera de esas propiedades, sino de la creencia en tales. Lo mismo hizo Jesús en 8:23-25; y en Juan 9:6-7.

La mujer que anduvo encorvada por dieciocho años solo se enderezó después que Jesús le explicara que era libre de su enfermedad, y que le pusiera las manos sobre ella (Lucas 13:12-13).

En ocasiones, Jesús tuvo que lidiar con problemas teológicos que obstruían a la fe. Es un concepto muy arraigado en el pensamiento judío que una enfermedad es siempre la consecuencia de un pecado (Juan 9:2). En el caso de Mateo 9:1-8 y sinópticos; el paralítico solo pudo experimentar la sanidad, luego de saberse perdonado de sus pecado (Lucas 5:20). Y aunque no está explicito, es posible que el caso de Juan 5:6-9 fuese similar (versículo 14).

En otros casos había una gran fe presente. Fe principalmente en el enfermo, y fe en el enviado a Jesús, o en quienes lo traían. (Mateo 4.24; 8:2; 5-13, 9:20-22; 9:28-29; 15.30; Marcos 1:32; 10:52; Juan 4:50)

Por el contrario, en otros casos, la fe era sobrepuesta por los resultados evidentes. El doliente se veía clara y obviamente curado y simplemente lo aceptaba (Mateo 12:1-13; Lucas 17:12-14; 22:51).

En todos los casos de sanidad, Jesús actuó por administrar salud. Algunos diccionarios definen “salud” como “falta de enfermedad”. No es esa la definición de la Real Academia Española: “Estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones”. A su vez define a “enfermedad” como: “Alteración más o menos grave de la salud”. Entonces realmente la enfermedad es la falta o disminución de salud.

Jesús siempre proporcionó salud, vitalidad, vida; pero nunca realizó un acto contra la naturaleza. En la naturaleza hay animales que pueden regenerar sus miembros mutilados; pero no lo puede el hombre ni ningún mamífero. Por eso cabe clarificar qué significa cuando leemos que Jesús sanó a un manco (Mateo 15:31).

La palabra griega utilizada por Mateo es “kullos”; significa: lisiado, manco, curvo, cojo, encorvado, contrahecho. Por eso es fácil rebatir el concepto que a aquellos mutilados que habrían perdido una de las manos o brazo, les surgieran nuevos. Mateo, simplemente no dice eso. No obstante, en otros versículos donde Jesús claramente habla de perder una mano (Mateo 18:8), también se utiliza la palabra griega “kullos”. Entonces se entiende porqué los traductores la traducen siempre como “manco”; sin embargo, ese no es necesariamente el significado en 15:31.

09-11-2009 09:22 AM
Encuentra todos los mensajes de este usuario Cita este mensaje en tu respuesta
rmep
Miembro
***


Mensajes: 159
Grupo: Registrados
Registro en: Jul 2010
Estado: Sin Conexión
Reputación: 0
Mensaje: #2
RE: 3 Milagros de sanidad

Oscar Goinheix Lehrer Escribió:
Milagros de sanidad
Seguramente fue la sanidad el milagro más operado por Jesús. En Mateo 4:23 leemos: “Recorría Jesús toda Galilea…sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”. Notablemente Mateo insiste sobre esto en 9:35; dejando claro que esta práctica era una constante en el ministerio de Jesús. Incluso, Jesús incluyó en esa misión a sus discípulos (10:1).

Las sanidades eran una parte integral del ministerio de Jesús; principalmente durante el primer año. Jesús así lo declaró al leer al profeta Isaías al comienzo de su ministerio público (Lucas 4:17-21). Más tarde, Jesús le señala a Juan el Bautista que las sanidades operadas por él daban prueba de su persona y ministerio (7:18-23).

Además de tantas sanidades no registradas, encontramos en los evangelios que Jesús sanó a personas con fiebre, con lepra, con hemorragia, y con hidropesía. También restauró a personas con la mano seca, con parálisis, con sordera, con ceguera, y con una oreja cortada.

¿Cómo operó Jesús estas sanidades? Si analizamos caso a caso, podemos hacer algunas observaciones interesantes. Pero en el fondo, debemos reconocer que la vida es aún un gran misterio para la ciencia. La ciencia puede identificar qué está vivo y qué está muerto (sea que ha perdido la vida o nunca la tuvo); pero no define a la vida de por sí. Puede comprender cómo funciona un organismo vivo, y puede promover su salud. Pero sin contar con la capacidad del organismo vivo para repararse, la medicina no puede sanar de por sí.

Entonces está allí la respuesta. Jesús no operó como un médico que observa los síntomas y signos; diagnostica la dolencia; identifica las causas; las elimina o revierte; y espera a que el cuerpo reaccione con una mejoría.

Recordemos que Jesús es la vida. Su accionar era opuesto al de un médico. Él proveía la mejoría en el cuerpo, el cual eliminaba o revertía las causas de la dolencia, y en consecuencia cesaban los síntomas y signos.

De todos modos, algunas veces los enfermos necesitaban de una ayuda extra para experimentar su sanidad. La sanidad solo podía ser experimentada por aquellos que tenían fe, y en ocasiones Jesús debió auxiliarlos aún en ese sentido.

Un caso muy hermoso es el de la suegra de Pedro (Mateo 8.14-15; Marcos 1.29-31; Lucas 4.38-39). Para sanarla, Jesús le hizo sentir su amor y cuidado. Se le acercó, tocó su mano, e inclinándose sobre ella reprendió a la fiebre, luego la tomó de la mano y la levantó. En vez de esto, podría haberla sanado desde la otra habitación, con meramente un acto de su voluntad. Pero Jesús optó por teatralizarlo. Jesús la sanó de forma que ella creyese en su sanidad. Por eso reprendió a la fiebre en voz alta.

Muy similar es el caso del sordomudo en Marcos 7:32-35. Esta vez Jesús grita “Efata” y se vale de su saliva. Recuérdese que la saliva se creía poseer propiedades curativas. No que Jesús se valiera de esas propiedades, sino de la creencia en tales. Lo mismo hizo Jesús en 8:23-25; y en Juan 9:6-7.

La mujer que anduvo encorvada por dieciocho años solo se enderezó después que Jesús le explicara que era libre de su enfermedad, y que le pusiera las manos sobre ella (Lucas 13:12-13).

En ocasiones, Jesús tuvo que lidiar con problemas teológicos que obstruían a la fe. Es un concepto muy arraigado en el pensamiento judío que una enfermedad es siempre la consecuencia de un pecado (Juan 9:2). En el caso de Mateo 9:1-8 y sinópticos; el paralítico solo pudo experimentar la sanidad, luego de saberse perdonado de sus pecado (Lucas 5:20). Y aunque no está explicito, es posible que el caso de Juan 5:6-9 fuese similar (versículo 14).

En otros casos había una gran fe presente. Fe principalmente en el enfermo, y fe en el enviado a Jesús, o en quienes lo traían. (Mateo 4.24; 8:2; 5-13, 9:20-22; 9:28-29; 15.30; Marcos 1:32; 10:52; Juan 4:50)

Por el contrario, en otros casos, la fe era sobrepuesta por los resultados evidentes. El doliente se veía clara y obviamente curado y simplemente lo aceptaba (Mateo 12:1-13; Lucas 17:12-14; 22:51).

En todos los casos de sanidad, Jesús actuó por administrar salud. Algunos diccionarios definen “salud” como “falta de enfermedad”. No es esa la definición de la Real Academia Española: “Estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones”. A su vez define a “enfermedad” como: “Alteración más o menos grave de la salud”. Entonces realmente la enfermedad es la falta o disminución de salud.

Jesús siempre proporcionó salud, vitalidad, vida; pero nunca realizó un acto contra la naturaleza. En la naturaleza hay animales que pueden regenerar sus miembros mutilados; pero no lo puede el hombre ni ningún mamífero. Por eso cabe clarificar qué significa cuando leemos que Jesús sanó a un manco (Mateo 15:31).

La palabra griega utilizada por Mateo es “kullos”; significa: lisiado, manco, curvo, cojo, encorvado, contrahecho. Por eso es fácil rebatir el concepto que a aquellos mutilados que habrían perdido una de las manos o brazo, les surgieran nuevos. Mateo, simplemente no dice eso. No obstante, en otros versículos donde Jesús claramente habla de perder una mano (Mateo 18:8), también se utiliza la palabra griega “kullos”. Entonces se entiende porqué los traductores la traducen siempre como “manco”; sin embargo, ese no es necesariamente el significado en 15:31.


Oscar, ésta afirmación tuya me ha llamado la atención:

"Jesús siempre proporcionó salud, vitalidad, vida; pero nunca realizó un acto contra la naturaleza."

Me pregunto: ¿qué puede ser más contra la naturaleza que resucitar un muerto putrefacto de cuatro días como Lázaro?

Aparte y por definición, milagro es:

1. m. Hecho no explicable por las leyes naturales
DRAE

es decir CONTRA la naturaleza.

Roberto

25-09-2010 11:33 AM
Encuentra todos los mensajes de este usuario Cita este mensaje en tu respuesta
Enviar Respuesta  Enviar Tema 

Ver la Versión para Impresión
Mandar este Tema a algún Amigo
Subscríbete a este Tema | Agrega este Tema a Tus Favoritos

Salto de Foro:


2008 - Siguiendo sus Pisadas y Ministerio Momento de Decisión